Baja de Peso en el Adulto Mayor: Causas, Evaluación y Manejo

La pérdida de peso en el adulto mayor es un tema de gran importancia debido a su asociación con la morbimortalidad. En la tercera edad, es habitual notar fluctuaciones en el peso, y aunque a veces es un factor normal, la pérdida de peso involuntaria, definida como la pérdida del 5% del peso corporal en un período de seis a doce meses sin una causa conocida o más de 4 a 5 kilogramos, puede ser un signo de una afección física, emocional o mental grave que requiere atención médica.

Hablaremos acerca de las diferencias desde el punto de vista crónico en el adulto mayor. Existen cambios producidos por la edad que pueden influir en la nutrición, haciendo distinta la composición corporal del adulto mayor.

Cambios Fisiológicos y Nutricionales en el Adulto Mayor

Con el envejecimiento, se producen alteraciones fisiológicas, psicológicas y sociales que pueden ir acompañadas de procesos de aumento o pérdida de peso. Los cambios normales relacionados con la edad que pueden contribuir a la pérdida de peso son multifactoriales:

  • Disminución de la sensibilidad a ciertos mediadores estimulantes del apetito y aumento de la sensibilidad a ciertos mediadores inhibitorios en el organismo.
  • Disminución de la tasa de vaciamiento gástrico, lo que prolonga la sensación de saciedad.
  • Disminución de la sensibilidad del gusto y del olfato.
  • Pérdida de masa muscular (sarcopenia).

Los cambios más relevantes se observan en el aparato gastrointestinal. La boca es un sitio importante para investigar, ya que el 80% de los adultos mayores que consultan por baja de peso tienen algún grado de disfunción oral. La pérdida de piezas dentales, la pérdida de hueso mandibular que dificulta la función masticatoria, y la disminución de la producción de saliva que causa disfagia, hacen que la alimentación no sea del todo adecuada. En el estómago, puede haber disminución del ácido clorhídrico y en el intestino delgado se reduce la absorción de hidratos de carbono hasta en un tercio, además de una disminución en la absorción de calcio, por lo que se recomienda la ingesta de 1 gramo de calcio al día.

Esquema del sistema digestivo humano con énfasis en las áreas afectadas por el envejecimiento

Causas de la Disminución de Ingesta y Pérdida de Peso

La baja de peso en el adulto mayor muy a menudo se debe a que la persona ingiere menos calorías de las que su cuerpo necesita. Esto puede ocurrir porque su apetito ha disminuido o porque tiene un trastorno que impide que su tracto digestivo absorba nutrientes (malabsorción).

Causas de Ingesta Disminuida

Las causas de ingesta disminuida en el adulto mayor pueden ser orgánicas, psicosociales e intolerancias reales o percibidas.

  • Causas orgánicas: Incluyen problemas orales, trastornos gastrointestinales, la presencia de enfermedades, visión y audición reducidas, disminución del sentido del gusto y del olfato, y el deterioro mental.
  • Causas psicosociales: Apatía, soledad, depresión y problemas del ambiente social, como el aislamiento social que es común en las personas de edad avanzada.
  • Intolerancias reales o percibidas: La polifarmacia, común en adultos mayores, conlleva el riesgo de interacciones farmacológicas que pueden producir anorexia. Las dificultades para tragar pueden llevar a tomar líquidos que generan saciedad precoz. La imposibilidad o intolerancia física, como la artrosis de rodilla que dificulta el acceso a los alimentos, también influye. El consumo de alcohol puede disminuir el apetito.

La ignorancia nutricional a menudo lleva a exagerar un consejo médico, como en casos de colesterol elevado donde se eliminan proteínas, resultando en grandes bajas de peso. Los factores culturales, religiosos, la pobreza y el acceso económico a los alimentos también deben ser considerados.

Patologías y Factores Relacionados con la Baja de Peso

La pérdida de peso involuntaria puede ser un síntoma de una enfermedad subyacente. Casi cualquier enfermedad prolongada y grave puede provocar la pérdida de peso, aunque en estos casos, la pérdida de peso suele ser un signo inicial de una enfermedad no diagnosticada.

Patologías que Afectan el Apetito y el Metabolismo

  • Afecciones pulmonares: Provocan hipermetabolismo y gran trabajo de la musculatura respiratoria, desencadenando baja de peso.
  • Patología cardíaca: Con derivación de elementos inflamatorios, puede determinar la caquexia cardíaca, además de la intervención de medicamentos.
  • Caquexia del cáncer y demencia: La demencia puede causar rechazo alimentario, aunque también puede haber hiperalimentación con hiperactividad que lleva a la baja de peso.
  • Alcoholismo y depresión: La enfermedad en sí o el uso de fármacos como los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina pueden influir en la baja de peso.
  • Falla renal e infección: Siempre se debe interrogar por la tuberculosis (TBC).
  • Patologías endocrinas clásicas: Diabetes mellitus e hipertiroidismo.

Existen mediadores sanguíneos relacionados con la saciedad y el apetito. No solo puede haber disminución del apetito, sino una saciedad más precoz, donde la colecistoquinina tiene un papel importante. La leptina está involucrada en la saciedad, y la dopamina y serotonina se relacionan con el apetito. Se postula que la anorexia primaria del adulto mayor se debería a una desregulación que requiere neuromodulación farmacológica o acciones terapéuticas a mediano plazo.

Infografía: Mediadores hormonales del apetito y la saciedad

Pérdida de Peso con Aumento del Apetito

En ocasiones, la pérdida de peso se presenta incluso con un apetito aumentado. Las causas no reconocidas más comunes de pérdida de peso involuntaria en este escenario son:

  • Hiperactividad de la glándula tiroidea (hipertiroidismo)
  • Diabetes no controlada
  • Trastornos que causan malabsorción

Pérdida de Peso con Disminución del Apetito

Las causas no reconocidas más comunes de pérdida de peso involuntaria cuando el apetito ha disminuido son:

  • Trastornos emocionales (por ejemplo, depresión)
  • Cáncer
  • Efectos secundarios de los fármacos
  • Dependencia de las drogas

Evaluación Médica de la Pérdida de Peso Involuntaria

Dada la gran cantidad de trastornos que pueden causar pérdida de peso involuntaria, el médico debe llevar a cabo una exploración muy completa.

Signos de Alarma

En personas con pérdida de peso involuntaria, ciertos síntomas y características son motivo de preocupación y requieren atención médica inmediata:

  • Fiebre y sudoración nocturnas
  • Dolor óseo
  • Dificultad respiratoria, tos y expectoración de sangre
  • Sed excesiva y aumento de la micción
  • Dolor de cabeza, dolor en la mandíbula al masticar y/o alteraciones de la visión de nueva aparición (visión doble, borrosa o puntos ciegos) en una persona de más de 50 años.

Manejo y Evaluación de la Obesidad

Actuación del Médico

En primer lugar, el médico pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial médico y social. A continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa de la fatiga y las pruebas que pueden ser necesarias.

El médico indagará sobre:

  • Cuánto peso se ha perdido y en qué período de tiempo.
  • Cambios en la talla de la ropa, el apetito y la ingesta de alimentos.
  • Dificultad para tragar.
  • Cambios en los patrones intestinales.
  • Otros síntomas como fatiga, malestar general, fiebre y sudores nocturnos.
  • Antecedentes de trastornos que causen pérdida de peso.
  • Medicamentos, incluyendo fármacos con o sin receta, drogas ilícitas y productos herbales.
  • Cambios recientes en la vida (pérdida de un ser querido, de independencia, de trabajo o de una rutina de alimentación común).

Durante la exploración física, se miden las constantes vitales (fiebre, palpitaciones, respiración rápida, hipotensión arterial). La exploración física general es muy completa y abarca el corazón, pulmones, abdomen, cabeza y cuello, senos, sistema nervioso, recto (incluyendo examen de próstata para hombres y pruebas de sangre oculta en heces), genitales, hígado, bazo, ganglios linfáticos, articulaciones y piel. También se evalúa el estado de ánimo y se calcula el Índice de Masa Corporal (IMC).

Pruebas Complementarias

Los síntomas y los resultados de la exploración física sugieren la causa de la pérdida de peso en aproximadamente la mitad de las personas. Se realizan pruebas de cribado para detectar cánceres comunes (colonoscopia, mamografía). Cuando los antecedentes y la exploración no sugieren causas específicas, algunos médicos solicitan radiografías de tórax, análisis de sangre y orina para reducir el número de causas posibles, seguidas de pruebas más específicas si es necesario. Si todos los resultados son normales, se reevalúa al paciente en unos meses para detectar nuevos síntomas o signos.

Estrategias para Prevenir y Manejar la Pérdida de Peso

El tratamiento de la pérdida de peso involuntaria se centra en abordar el trastorno subyacente que la causa.

Medidas para Prevenir la Anorexia en los Ancianos

Para ayudar a la persona afectada a comer más, los médicos suelen probar con medidas comportamentales y nutricionales:

  • Comer acompañado y fomentar la socialización durante las comidas.
  • Ofrecer "comida casera" o alimentos que el adulto mayor disfrute y que sean apetecibles.
  • Aumentar el ejercicio para estimular el apetito.
  • Dar tiempo suficiente entre las comidas.
  • Potenciar las preferencias en los alimentos, ofreciendo porciones pequeñas.
  • Evitar la saciedad precoz (picoteo, líquidos abundantes antes de las comidas).
  • Evitar los alimentos flatulentos.
  • Mejorar la salud bucodental, incluyendo el examen bucal como parte esencial de la evaluación física.
  • Tratar las náuseas y el estreñimiento.

A nivel internacional, existen estrategias como "comida sobre ruedas" (meals on wheels), desarrolladas para personas postradas en casa sin apoyo familiar, para administrar alimentos a domicilio.

Soporte Nutricional y Médico

Dentro de la evaluación de la baja de peso es muy importante la encuesta social para determinar factores de acceso, disponibilidad de alimentos e incapacidad para prepararlos, y así proporcionar medidas de soporte social.

  • Si las medidas conductuales son ineficaces, se pueden probar suplementos alimenticios de alta nutrición. Estos deben administrarse entre comidas y antes de acostarse para no disminuir el apetito a la hora de comer.
  • La alimentación a través de un tubo insertado en el estómago es el último recurso, pero puede ser útil en ciertas situaciones curables.
  • La atención médica y nutricional especializada es esencial. Profesionales como médicos, enfermeras, dietistas, cuidadores y terapeutas ocupacionales juegan un papel crucial. Es fundamental el seguimiento del paciente para ajustar la medicación o proponer nuevos tratamientos.
  • Los batidos proteicos y las ampollas vitamínicas (especialmente con vitamina D para huesos fuertes) son importantes para que los adultos mayores conserven su fuerza y vitalidad.
  • La dieta debe ser equilibrada y variada, rica en proteínas, vitaminas y minerales. Incorporar carnes magras, huevos, aves y pescados de forma vistosa y apetecible.
  • Mantener una adecuada hidratación es crucial, ya que la deshidratación puede afectar el apetito.

Sarcopenia: Un Factor Clave en el Envejecimiento

La sarcopenia es una condición caracterizada por la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza y rendimiento funcional asociados con el envejecimiento. La sarcopenia es importante porque lleva a una disminución en la capacidad de realizar actividades diarias, como caminar, levantar objetos o mantener el equilibrio. Además, se asocia con cambios metabólicos adversos y afecta la capacidad de recuperación y rehabilitación después de una enfermedad o cirugía.

Causas y Consecuencias

  • La falta de actividad física o un estilo de vida sedentario es una de las principales causas.
  • Con el envejecimiento, el cuerpo puede volverse menos sensible a las señales anabólicas que estimulan la síntesis de proteínas musculares.
  • La pérdida de masa muscular conduce a una disminución en la fuerza y la capacidad física, así como a fatiga y sensación de agotamiento.

Diagnóstico y Medición

  • La evaluación de la masa muscular se puede realizar mediante técnicas como la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), la bioimpedancia eléctrica (BIA) o la resonancia magnética (RM).
  • Además de la fuerza y la masa muscular, se deben evaluar otros aspectos de la funcionalidad física, como la capacidad para caminar, levantarse de una silla o mantener el equilibrio.

Manejo y Prevención

Para mejorar la calidad de vida y contrarrestar la sarcopenia, se recomiendan los siguientes ejercicios y pautas nutricionales:

  • Entrenamiento de fuerza: Fundamental para estimular el crecimiento y la regeneración muscular (pesas, máquinas, bandas elásticas).
  • Ejercicio aeróbico: Caminar, nadar, andar en bicicleta o bailar para mantener la salud cardiovascular y la resistencia.
  • Periodización del entrenamiento: Implementar una progresión gradual, comenzando con cargas ligeras y aumentándolas con el tiempo.
  • Proteínas: Consumir suficiente proteína de alta calidad en cada comida (carnes magras, pescado, aves, huevos, lácteos, legumbres y productos de soja).
  • Nutrientes esenciales: Obtener vitaminas (D, C, E, B12), minerales (calcio, magnesio, zinc) y ácidos grasos omega-3.
  • Hidratación: Mantener una adecuada hidratación para la función muscular y la recuperación.
  • Evitar la malnutrición: Prevenir la desnutrición y la pérdida involuntaria de peso.
Gráfico: Comparación de masa muscular en personas jóvenes y mayores

Consideraciones sobre el Peso en la Tercera Edad: Más allá de la Pérdida

Aunque la obesidad es un factor de riesgo importante a cualquier edad, la forma en que se piensa sobre el peso en la tercera edad debe ser más compleja. Una vez pasados los 70 años, preocupan más la pérdida rápida de peso, un peso inferior al normal y la sarcopenia.

La "Paradoja de la Obesidad"

Algunas investigaciones sugieren que tener cierto peso de más al envejecer puede ser un factor de protección, conocido como la "paradoja de la obesidad". Algunos estudios indican que personas mayores de 60 y 70 años con un IMC más alto presentaron un menor riesgo de demencia que las de peso normal o inferior, aunque esto podría deberse a que estar más delgado puede ser una indicación del comienzo de la enfermedad.

Cambios en la Composición Corporal

A medida que envejecemos, se producen otros cambios físicos significativos:

  • Mayor fragilidad: La falta de ejercicio con pesas después de los 50 o 60 años produce una gran pérdida de masa muscular. Al llegar a los 80 o 90 años, la mitad de la masa muscular puede haber desaparecido.
  • Aumento de la grasa corporal: En adultos razonablemente saludables, se produce un aumento natural de la grasa corporal hasta los 80 años.
  • Metabolismo más lento: A partir de los 60 años, el metabolismo se ralentiza, el organismo necesita menos calorías y tener menos masa muscular también contribuye a un proceso más lento.
  • Redistribución de la grasa: Parte de la grasa subcutánea se traslada al abdomen, convirtiéndose en grasa visceral. Esta grasa envuelve órganos internos y aumenta el riesgo de diabetes al interferir en la capacidad del organismo para absorber el azúcar de la sangre.
  • Impacto en el sistema inmunitario: El sistema inmunitario se vuelve más lento con los años, un problema agravado por el exceso de grasa que aumenta la inflamación sistémica. El ejercicio, especialmente aeróbico y de resistencia, puede mejorar la capacidad inmunitaria.

El descontento con el propio cuerpo también puede afectar la salud mental a cualquier edad. En un estudio con mujeres de 50 a 86 años, la imagen corporal negativa se vinculó a peor calidad del sueño y menor apoyo social, así como a una alimentación menos saludable y menor actividad física.

Recomendaciones para Adultos Mayores con Sobrepeso

Si bien mantener un peso saludable -ni muy elevado ni muy bajo- es esencial para conservar la independencia, para aquellos adultos mayores con sobrepeso (IMC de 25 o más), la pérdida de peso puede brindar mejoras sólidas en la salud general.

Beneficios de Perder Peso en la Tercera Edad

Según el Dr. Carlos Ventura, geriatra de Banner Health Center, perder peso puede ayudar a:

  • Mejorar la salud del corazón, pulmones y vasos sanguíneos.
  • Reducir las molestias y el dolor en las articulaciones.
  • Mejorar la circulación en el cerebro, brazos y piernas.
  • Respirar más fácilmente.
  • Dormir mejor.
  • Estabilizar las emociones y la salud mental.

Desafíos y Pasos para Perder Peso

Resulta más difícil perder peso a medida que se envejece debido a que el metabolismo y la resistencia disminuyen. La artritis u otras afecciones pueden dificultar el ejercicio. Es fundamental no rendirse, ya que la salud es la principal prioridad.

Si se está iniciando un plan de pérdida de peso como adulto mayor, se recomienda:

  1. Hablar con el médico: Es crucial que un médico revise cualquier problema médico antes de comenzar un programa de pérdida de peso y ayude a desarrollar un plan seguro y constante.
  2. Utilizar la tecnología: Las aplicaciones pueden ayudar a realizar un seguimiento de la ingesta de alimentos, el recuento de calorías y el ejercicio.
  3. Acudir a otros profesionales de la salud: Un dietista puede ayudar a modificar la dieta, y un fisioterapeuta o entrenador personal puede ayudar a agregar ejercicio de forma segura.
  4. Considerar medicamentos recetados: El médico puede evaluar si el medicamento para bajar de peso es adecuado.

Para encontrar apoyo profesional, se puede contactar a proveedores de atención médica, dietistas o fisioterapeutas.

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