La protección de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas, incluyendo su participación efectiva en la toma de decisiones, es fundamental. Se acompañan procesos de consulta para garantizar su derecho al consentimiento previo, libre, informado y culturalmente adecuado, en el marco de su libre determinación. Es prioritario atender la prohibición de detención de niños, niñas y adolescentes migrantes, así como asegurar el acceso a la justicia y mejorar la situación de derechos humanos en las fronteras y en los espacios de privación de libertad. El trabajo se ha enfocado en garantizar que las mujeres y niñas vivan libres de violencia, especialmente la violencia feminicida y las desapariciones.

Dimensiones de la pobreza y la vulnerabilidad en México
La pobreza en México se manifiesta a través de diversas carencias que afectan el bienestar de la población:
- Carencia, escasez y privación: Se refiere a la falta de acceso a bienes y servicios materiales básicos necesarios para satisfacer las necesidades humanas.
- Exclusión social: Un problema multidimensional que abarca carencias en ingreso, vivienda, empleo, salud, educación y seguridad, intrínsecamente ligado al papel de las instituciones.
- Capacidades: La falta o privación de capacidades, considerando las causas y las implicaciones de las políticas públicas (Di Virgilio, Otero & Boniolo, 2011).
- Ingresos mínimos: El acceso de un individuo a los ingresos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas. La línea de pobreza, establecida en un dólar y medio al día, define a quienes se encuentran por debajo de ella como pobres, debido a la reducida o nula acumulación de capital económico (Boltvinik y Damián, 2013).
La situación de pobreza a nivel global representa un desafío significativo para los formuladores de políticas públicas. La presión ejercida por los efectos del cambio climático agrava el empobrecimiento de las regiones y dificulta la superación de esta condición social, especialmente debido a las implicaciones de los modelos de producción y la globalización.

Globalización y Consumismo
La globalización, entendida como la relación simbiótica entre espacios globales y locales (Bauman, 2013), fomenta la creación de necesidades superfluas en la sociedad. En un contexto de reestructuración global, la sociedad se ve inmersa en una zona de consumo desmedido, característica del mundo capitalista. Este sistema genera "ávidos consumidores" impulsados por empresas transnacionales que buscan vender productos a gran escala (Acuña Gamboa, 2013). La relación entre el "tener funcional" y el "tener consumista" (Fromm, 2012) lleva a una producción masiva y a un estilo de vida consumista, aumentando la actividad industrial y, consecuentemente, la generación de gases de efecto invernadero y desechos sólidos, factores que contribuyen a la variación climática.
Impacto del Cambio Climático
Los países generadores de la mayor cantidad de Gases de Efecto Invernadero (GEI) no han cumplido con sus compromisos de reducción; de hecho, las emisiones actuales superan las registradas a principios de siglo. El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) denuncia esta situación y señala la posibilidad de frenar estas acciones mediante el uso adecuado de la tecnología (Restrepo, 2014). Los GEI emitidos por las potencias mundiales afectan a escala global y local, perjudicando a los países no industrializados con efectos adversos y deterioro ambiental. Organismos internacionales como el Banco Mundial (BM) implementan estrategias de asistencia técnica y financiera en países en desarrollo para mitigar los efectos del cambio climático (BM, 2014). Se reconoce la importancia de la reducción del riesgo y se promueven estrategias de gestión y mitigación, incluyendo seguros, reducción de desastres y mecanismos para manejar pérdidas y daños (Quintero, Carvajal y Aldunce, 2012).
Las desviaciones climáticas y las experiencias históricas evidencian la presión que el cambio climático ejerce sobre la población pobre, especialmente si no se implementan medidas adecuadas de adaptación. De lo contrario, estos sectores destinarían gran parte de sus ingresos a afrontar los efectos climáticos, acrecentando la brecha de desigualdad y el riesgo (OCDE, PNUD y BM, s/f). La distribución inadecuada de la riqueza amplía esta brecha, sin olvidar que la reducción de la pobreza es esencial para minimizar la vulnerabilidad ante amenazas naturales (Quintero, Carvajal y Aldunce, 2012).

Vulnerabilidad en México: Factores y Manifestaciones
En México, la pobreza es un fenómeno estructural e histórico que ha influido en la política nacional. El Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Pública (CONEVAL) identifica la explosión demográfica como un factor que contribuye a un mayor número de personas con algún tipo de pobreza: alimentaria, de capacidades y de patrimonio.
- Pobreza alimentaria: Ingreso per cápita insuficiente para adquirir una alimentación mínimamente aceptable.
- Pobreza de capacidades: Cubre necesidades mínimas de alimentación, pero el ingreso es insuficiente para invertir en educación y salud.
- Pobreza de patrimonio: Cubre necesidades básicas de alimentación, educación y salud, pero el ingreso es insuficiente para adquirir vivienda, vestido, calzado y transporte mínimos (CONEVAL, 2013).
Los estados con mayores índices de pobreza son Guerrero, Michoacán, Chiapas, Oaxaca y Veracruz. El cambio climático impacta en la pobreza a través de:
- Bajas en la productividad agrícola.
- Aumento de costos en bienes básicos de consumo.
- Escasez de alimentos, encareciendo la vida y ampliando la brecha entre ricos y pobres.
- Necesidad de fuertes procesos de adaptación (de la Fuente y Villarroel, 2013), como sistemas de enfriamiento y calefacción, y acceso a servicios básicos.
A pesar de la implementación de programas sociales para reducir la desigualdad, a menudo se soslaya el factor ambiental y las variaciones climáticas dinámicas. Las deficiencias en el manejo y aplicación de estos programas, sumadas a las precarias condiciones de vida de la población (asentamientos irregulares en zonas de riesgo, materiales de construcción deficientes, inaccesibilidad a zonas seguras, falta de acceso a servicios de salud), impiden la reducción efectiva de la pobreza y la exposición a riesgos.

La Vulnerabilidad como Fenómeno Multifacético
La vulnerabilidad se refiere a la condición de mayor indefensión de una persona, grupo o comunidad. Se ha definido como sinónimo de inseguridad, debilidad y exposición desventajosa frente a un peligro (Macías, citado en el texto). El término abarca la susceptibilidad a recibir daño o violación de derechos, así como el grado de pérdida de elementos en riesgo o condiciones de desventaja.
La vulnerabilidad es un concepto que puede manifestarse como inseguridad, debilidad, exposición desventajosa, posibilidad de daño físico, psicológico o moral, e incluso la exposición a un Estado de derecho que viola derechos fundamentales. Implica la práctica de conductas y actitudes discriminatorias que conducen a un ejercicio desigual de los derechos.
La vulnerabilidad no se limita a las necesidades materiales; debe ser vista desde un enfoque sistémico que incluya aspectos sociales y políticos, determinados por los valores de la sociedad y la estructura del Estado. La gravedad de la vulnerabilidad radica en que puede generar conflictos, violencia y otros problemas sociales que afectan la estabilidad del Estado.
Es crucial no restringir o ampliar excesivamente el criterio para identificar la vulnerabilidad, evitando centrarse exclusivamente en los grupos más necesitados o considerar a ciertos grupos como permanentemente vulnerables. La vulnerabilidad real depende de las circunstancias específicas de cada contexto; un grupo puede ser vulnerable en un ámbito y no en otro. La asistencia debe dirigirse a los grupos verdaderamente vulnerables, considerando todas las causas que los afectan, incluso aquellas ajenas a su propia condición.
La vulnerabilidad es un concepto dinámico, susceptible de reducción o erradicación. Las causas y el grado de vulnerabilidad pueden variar o desaparecer con el tiempo, al igual que la sociedad y sus respuestas a los fenómenos que la afectan.
Los grupos vulnerables son aquellos que, por características como edad, raza, género, situación familiar, empleo, nivel cultural, pertenencia a un grupo social, etnia o casta, se encuentran en mayor riesgo de que sus derechos humanos sean violados. Estos grupos sufren inseguridad y riesgos en su desarrollo como personas y ciudadanos, encontrándose en desventaja para el reconocimiento, goce y ejercicio de sus derechos y libertades fundamentales. El Estado tiene el deber de evitar las causas, manifestaciones y consecuencias de la vulnerabilidad, garantizando el goce y ejercicio de todos los derechos en igualdad y dignidad.
Factores que Determinan la Vulnerabilidad
La vulnerabilidad tiene su origen en la combinación de factores internos y externos que disminuyen o anulan la capacidad de una persona, grupo o comunidad para enfrentar y recuperarse de una situación de daño. Los factores externos están ligados al contexto social, a la interacción constante con personas, grupos e instituciones para satisfacer necesidades.
- Factores externos: Características del contexto social, incluyendo la educación y el desconocimiento de derechos, que impiden conocer las instancias y mecanismos para hacerlos valer.
- Violencia: En todas sus formas y ámbitos de aplicación, es uno de los factores más graves.
La vulnerabilidad no siempre proviene de causas externas fuera del control humano, sino que es producto de las relaciones que se establecen entre las personas en los diferentes entornos donde se desarrollan y toman decisiones.
Vulnerabilidad en el Contexto de Detención
Cualquier persona detenida se encuentra en una situación de vulnerabilidad debido a:
- Desequilibrio de poder entre los detenidos y el personal a cargo.
- Dependencia casi absoluta de la institución que limita sus movimientos.
- Debilitamiento de sus lazos sociales.
- Estigma derivado de la detención.
Si bien la vulnerabilidad afecta a toda la población privada de libertad, ciertos grupos son especialmente vulnerables y requieren atención y protección adicional. Esto puede justificar el acceso a servicios específicos sin que esto constituya trato preferencial o discriminación. Las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas Nelson Mandela) enfatizan la necesidad de tener en cuenta las necesidades individuales de las personas detenidas, especialmente las categorías más vulnerables, para garantizar el principio de no discriminación.
Por ejemplo, una persona con discapacidad debe tener acceso a "ajustes razonables", como rampas de acceso o documentos en Braille. Las autoridades deben ser diligentes y vigilantes, teniendo en cuenta la vulnerabilidad agravada de estos grupos. Se deben buscar alternativas al encarcelamiento, especialmente para menores de edad.
La expresión “grupos en situación de vulnerabilidad” se prefiere a “grupos vulnerables” por ser un concepto dinámico y en evolución, enfatizando que es la situación la que hace a la persona vulnerable, no una condición inherente.

Factores de Riesgo que Refuerzan la Vulnerabilidad en Detención
- Factores personales: Edad, género, nivel educativo, nacionalidad, etnia, salud mental y física, situación legal, situación económica, falta de información, baja autoestima, traumas (incluyendo tortura y violencia), experiencias vitales.
- Factores ambientales: Actitud del personal penitenciario, proporción personal-detenidos, actitud de otros detenidos, acceso y competencia de asistencia sanitaria, servicios sociales y legales, sistemas informales de privilegios, disposición de la prisión, posibilidad de adaptar el espacio, ausencia de lazos familiares, hacinamiento.
- Factores socioculturales: Actitud de la sociedad y medios de comunicación, estigmatización, exclusión social, invisibilidad social, actitudes hacia minorías, corrupción.
Grupos en Situación de Vulnerabilidad en Detención
Basándose en los factores anteriores, y considerando que ciertos grupos como niños y adolescentes son siempre vulnerables, se identifican categorías como:
- Mujeres
- Niños, niñas y adolescentes
- Personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero o intersexuales (LGBTI)
- Personas con algún tipo de discapacidad física o mental
- Personas extranjeras
- Personas pertenecientes a minorías étnicas o pueblos indígenas
Otros grupos pueden encontrarse en situación de vulnerabilidad por:
- Edad o estado de salud: personas enfermas, con enfermedades terminales, ancianos, personas con VIH, toxicómanos.
- Estatus en el sistema de justicia penal: personas en detención preventiva, sospechosas de terrorismo, condenadas a muerte o a cadena perpetua, delincuentes sexuales.
La combinación de factores personales, ambientales y socioculturales da lugar a las vulnerabilidades múltiples, que requieren una atención especial por parte de las autoridades, considerando los múltiples riesgos a los que se exponen estas personas.

Índices de Vulnerabilidad y Medición de la Pobreza en México
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) actualiza las cifras de la pobreza multidimensional en México, revisando también otros factores de vulnerabilidad. Aunque se ha observado una reducción en el número total de personas en situación de pobreza, persisten grupos más vulnerables.
Los hablantes de lenguas indígenas son el grupo que sufre en mayor medida la pobreza extrema, con un 29% frente al promedio nacional del 5.3%. Además, el 37.1% vive en pobreza moderada. Las personas que se identifican como indígenas también presentan altos índices de pobreza.
Las personas que no saben leer ni escribir enfrentan pobreza moderada (35.7%) y extrema (14.8%). Los menores de cinco años son quienes más viven con carencias, con un 33.1% en pobreza moderada y 8.8% en pobreza extrema, lo cual tiene efectos significativos en su desarrollo futuro (UNICEF).
Los estados del sur del país registran los mayores porcentajes de población en pobreza: Chiapas (66%), Guerrero (58.1%) y Oaxaca (35.3%). Baja California y Baja California Sur presentan los menores índices de pobreza (alrededor del 10%).
Las carencias comunes que contribuyen a la vulnerabilidad incluyen la falta de seguridad social (48.2% de los mexicanos) y el acceso limitado a servicios de salud (34% no cuenta con seguro médico).
La medición de la pobreza multidimensional ahora es responsabilidad del Inegi, lo que plantea preocupaciones sobre posibles conflictos de interés, según antiguos funcionarios de Coneval. La nueva evaluación muestra una reducción de la pobreza extrema (5.3%) y moderada (32.5%).
Los ingresos de los mexicanos provienen principalmente del trabajo subordinado. En el sector más pobre, las transferencias representan una parte significativa de sus ingresos. En contraste, los sectores más ricos obtienen ingresos de rentas de propiedades y transferencias monetarias.
Construcción de un Índice de Vulnerabilidad ante el COVID-19 en México
El propósito de este artículo es presentar los resultados de la elaboración de un índice de vulnerabilidad ante el COVID-19 en México, integrando aspectos demográficos, socioeconómicos y de salud a nivel municipal. La epidemia tiene efectos diferenciados según las características sociales, económicas y de salud de la población, con una dinámica espacial que se analiza desde el punto de vista geográfico.
El índice busca identificar grupos sociales más vulnerables en función de diversas dimensiones, como la edad avanzada o la preexistencia de enfermedades. Las carencias en el desarrollo humano hacen a la población más vulnerable socioeconómica y psicosocialmente para sobrellevar la epidemia.
El índice integra tres dimensiones:
- Demográfica: Características de la población que aumentan la vulnerabilidad ante el virus, aspectos socioculturales que dificultan el acceso a información y servicios médicos.
- Salud: Estado de salud de la población, infraestructura de salud y personal médico disponible.
- Socioeconómica: Bienestar de la población en términos de satisfactores básicos, derechos y capacidad económica, así como la probabilidad de exposición al virus.
Cada dimensión se compone de indicadores cuya relevancia se basa en la revisión de trabajos publicados y datos públicos. Se utilizó una estrategia aditiva jerárquica para la construcción del índice, donde los indicadores se agrupan en subconjuntos con pesos relativos que suman 1. Los valores se normalizan en escalas ordinales y se suman para obtener los valores de cada subconjunto (vector) de vulnerabilidad.
Los indicadores clave para la dimensión demográfica incluyen el porcentaje de población mayor a 60 años, población hablante de lengua indígena (especialmente monolingüe), y el porcentaje de población sin derechohabiencia a servicios de salud. La dimensión de salud considera camas hospitalarias (generales y de cuidados intensivos) y personal médico y de enfermería por cada mil habitantes. La dimensión socioeconómica incluye el índice de marginación, porcentaje de población en viviendas de un solo cuarto, población en localidades de más de 15,000 habitantes, porcentaje de personas trabajando en negocios no esenciales con menos de 5 empleados, y porcentaje de población ocupada en actividades esenciales.
Metodología para Análisis de Vulnerabilidad
El riesgo se define como la posibilidad de muertes, lesiones, destrucción o daños, determinado probabilísticamente como una función de la amenaza, la exposición, la vulnerabilidad y la capacidad. En el caso del COVID-19, la amenaza es biológica (SARS-CoV-2). La exposición se refiere a la localización de personas e infraestructuras en zonas expuestas al contagio. La vulnerabilidad de los habitantes se deriva de sus características de morbilidad y de las condiciones sociales, culturales y económicas que influyen en su capacidad de anticipar, enfrentar, resistir y recuperarse de los efectos adversos del coronavirus (UNISDR, 2017).
Los índices de vulnerabilidad reflejan condiciones de desventaja estructural que acentúan la susceptibilidad al daño, sintetizando las desventajas que modulan el impacto de las amenazas.
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