La Pérdida de Peso en Adultos Mayores: Un Análisis Detallado

A menudo se aconseja a los adultos obesos perder peso para reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Sin embargo, los beneficios para la salud de la pérdida de peso cambian a medida que envejecemos. La obesidad se asocia con un mayor riesgo de muchas enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2. La pérdida de peso puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedades y afecciones crónicas, mejorar la calidad de vida y facilitar la actividad física.

Obesidad en Adultos Mayores y la "Paradoja de la Obesidad"

La obesidad se define como un índice de masa corporal (IMC) mayor de 30, que es la relación entre la altura y el peso corporal. El rango de IMC con la mortalidad más baja (riesgo de muerte) es mayor para los adultos mayores en comparación con los adultos más jóvenes. Esto sugiere que los adultos mayores pueden beneficiarse de pesos corporales ligeramente más altos que los adultos más jóvenes.

La "paradoja de la obesidad" describe las observaciones de que cierto exceso de peso puede servir para proteger a los adultos mayores, aunque las relaciones entre el peso y los riesgos para la salud son complejas. Algunas investigaciones revelan que tener cierto peso de más al envejecer puede, de hecho, ser un factor de protección. Esto se conoce como la “paradoja de la obesidad”, y su causa no se conoce con exactitud. Algunos estudios indican que las personas mayores de 60 y 70 años con un IMC más alto presentaron incluso un menor riesgo de demencia que las que tenían un peso normal o inferior al normal. Aunque la obesidad se asocia con una mayor supervivencia en enfermedades graves, los adultos mayores obesos con baja masa muscular tienen un mayor riesgo de malos resultados durante y después de una enfermedad crítica. La obesidad puede retrasar la recuperación del accidente cerebrovascular, pero, en contraste, mejora la recuperación luego de una fractura de cadera.

Infografía: La paradoja de la obesidad en adultos mayores, mostrando rangos de IMC y riesgos

Pérdida de Peso No Intencionada: Una Señal de Alerta

Definición y Significado

La pérdida de peso involuntaria es aquella que se produce cuando una persona no está haciendo dieta o intentando perder peso. Esto difiere de la pérdida de peso deliberada mediante dieta y ejercicio. El peso de una persona sube y baja ligeramente con el tiempo (como sucede durante una enfermedad), por lo que, en general, los médicos solo se preocupan por la pérdida de peso involuntaria cuando la persona pierde más de 10 libras (4 a 5 kilogramos) o, en personas más menudas, el 5% de su peso corporal. Una pérdida de peso significativa se define como perder más del 5 % del peso corporal en un mes o del 10 % en seis meses. Para una persona de 150 kg, esto equivale a 7.5 kg en un mes o 15 kg en seis meses. Cantidades incluso menores pueden ser significativas en personas mayores frágiles. Quienes tienen pocas reservas que perder pueden verse perjudicados por pérdidas que no afectarían a una persona robusta. La pérdida de peso inexplicable en personas mayores requiere evaluación.

Riesgos y Consecuencias

La pérdida de peso no planificada está relacionada con riesgos para la salud. La pérdida involuntaria de peso desde la mediana edad hasta la edad adulta se asocia con un deterioro cognitivo leve. En mujeres mayores, la pérdida de peso involuntaria se asocia con un mayor riesgo de fractura. También se asocia con una disminución funcional y, en combinación con baja masa muscular, está relacionada con una mala calidad de vida en adultos mayores que viven en la comunidad. Este tipo de pérdida de peso puede ser un signo de una afección física, emocional o mental grave.

Causas de la Pérdida de Peso No Intencionada

La pérdida de peso se debe muy a menudo a que la persona ingiere menos calorías de las que su cuerpo necesita. Es posible que consuma menos calorías porque su apetito ha disminuido o porque tiene un trastorno que impide que su tracto digestivo absorba nutrientes (malabsorción). Con menos frecuencia, las personas sufren un trastorno que les hace utilizar más calorías (por ejemplo, una glándula tiroidea hiperactiva). A veces, ambos mecanismos están involucrados; por ejemplo, el cáncer tiende a disminuir el apetito, pero también aumenta el gasto calórico, lo que lleva a la pérdida de peso rápida.

Casi cualquier enfermedad prolongada que sea lo suficientemente grave puede provocar la pérdida de peso (por ejemplo, una insuficiencia cardíaca grave o un enfisema). Sin embargo, por lo general dichos trastornos ya se han diagnosticado cuando se produce la pérdida de peso. Las causas de la pérdida de peso involuntaria pueden dividirse en:

Factores Fisiológicos y Relacionados con la Edad

  • Disminución de la sensibilidad a mediadores del apetito: Menor respuesta a estímulos que aumentan el apetito y mayor sensibilidad a los que lo inhiben.
  • Disminución de la tasa de vaciamiento gástrico: Prolonga la sensación de saciedad.
  • Disminución de la sensibilidad del gusto y del olfato: Reduce el disfrute y el interés por la comida.
  • Pérdida de masa muscular (sarcopenia): Contribuye a un metabolismo más lento.
  • Cambios metabólicos: A partir de los 60 años, el metabolismo se vuelve más lento, y el organismo necesita menos calorías.
  • Cambios en la composición corporal: Parte de la grasa subcutánea se traslada al abdomen, convirtiéndose en grasa visceral, haciendo que las extremidades parezcan más delgadas.

Factores Médicos

  • Enfermedades crónicas: Insuficiencia cardíaca, EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), enfermedad renal, que pueden causar caquexia (desgaste metabólico).
  • Cáncer: Muchos tipos de cáncer causan pérdida de peso debido a efectos metabólicos, disminución del apetito y dificultad para comer. La pérdida de peso inexplicable requiere una evaluación oncológica.
  • Hipertiroidismo: Acelera el metabolismo, quemando calorías más rápido de lo que se pueden consumir.
  • Diabetes no controlada.
  • Problemas orales: Dificultades para masticar y tragar (disfagia) debido a sequedad de boca, medicamentos, pérdida de piezas dentales, pérdida de hueso mandibular o afecciones como accidente cerebrovascular, demencia o enfermedad neuromuscular.
  • Trastornos gastrointestinales: Disminución del ácido clorhídrico en el estómago, reducción de la absorción de hidratos de carbono en el intestino delgado.
  • Infecciones: Especialmente la tuberculosis (TBC).
  • Falla renal.
  • Afecciones pulmonares y cardíacas: Provocan hipermetabolismo y caquexia cardíaca.

Factores Psicosociales

  • Depresión: Provoca pérdida de interés en comer, falta de motivación para preparar comidas y cambios en el apetito.
  • Soledad, ansiedad, apatía, aislamiento social: Reducen la ingesta de alimentos.
  • Demencia: Afecta la alimentación a través de múltiples mecanismos, como el olvido de comer, la dificultad para usar cubiertos, la incapacidad de reconocer la comida y la disminución del apetito.

Factores Farmacológicos

  • Polifarmacia: El consumo de múltiples medicamentos, con riesgo de interacciones farmacológicas que pueden producir anorexia.
  • Efectos secundarios de fármacos: Reducen el apetito o causan náuseas.

Factores Relacionados con la Alimentación y el Acceso

  • Dificultades para tragar (disfagia): Limitan lo que se puede comer con seguridad.
  • Malabsorción: Trastornos que impiden la absorción de nutrientes.
  • Acceso a los alimentos: Pobreza, imposibilidad de comprar o cocinar debido a limitaciones físicas (ej. artrosis de rodilla) o falta de apoyo.
  • Ignorancia nutricional: Lleva a dietas inadecuadas, como evitar proteínas por colesterol alto.
  • Consumo de alcohol: Puede disminuir el apetito.
Esquema: Causas multifactoriales de la pérdida de peso no intencionada en el envejecimiento

Evaluación de la Pérdida de Peso No Intencionada

Dada la gran cantidad de trastornos que pueden causar pérdida de peso involuntaria, por lo general el médico debe llevar a cabo una exploración muy completa.

Cuándo Acudir al Médico (Signos de Alarma)

Las personas con pérdida de peso involuntaria que presentan los siguientes síntomas y características deben ver a un médico de inmediato:

  • Fiebre y sudoración nocturnas.
  • Dolor óseo.
  • Dificultad respiratoria, tos y expectoración de sangre.
  • Sed excesiva y aumento de la micción.
  • Dolor de cabeza, dolor en la mandíbula al masticar y/o alteraciones de la visión de nueva aparición (por ejemplo, visión doble, borrosa o puntos ciegos) en una persona de más de 50 años.

Las personas que no presentan signos de alarma deben ver a un médico cuando sea posible. Normalmente, un retraso de aproximadamente una semana no es perjudicial.

Proceso de Evaluación Médica

El médico pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial médico y social, y a continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa de la fatiga y las pruebas que pueden ser necesarias.

Anamnesis (Historia Clínica)
  • Cuánto peso ha perdido y en qué periodo de tiempo.
  • Cambios en la talla de la ropa, el apetito y la ingesta de alimentos.
  • Dificultad para tragar.
  • Cambios en los patrones intestinales.
  • Otros síntomas (fatiga, malestar general, fiebre, sudores nocturnos).
  • Antecedentes de trastornos que causan pérdida de peso.
  • Medicamentos, incluyendo fármacos con o sin receta, drogas ilícitas y productos hechos con hierbas.
  • Cambios de vida (pérdida de un ser querido, pérdida de independencia o trabajo, pérdida de una rutina de alimentación común).
Exploración Física

Los médicos miden las constantes vitales (fiebre, palpitaciones, respiración rápida, hipotensión arterial). La exploración física general es muy completa, ya que muchos trastornos pueden causar la pérdida de peso involuntaria. Se examinan el corazón, los pulmones, el abdomen, la cabeza y el cuello, los senos, el sistema nervioso, el recto (incluyendo examen de próstata para hombres y pruebas de sangre oculta en heces), los genitales, el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos, las articulaciones y la piel. El médico también evalúa el estado de ánimo. Se mide el peso y se calcula el índice de masa corporal (IMC).

Pruebas Complementarias

Los síntomas y los resultados de la exploración física sugieren la causa de la pérdida de peso en, aproximadamente, la mitad de las personas. Se realizan pruebas de cribado para detectar cánceres comunes (por ejemplo, colonoscopia para cáncer de colon o mamografía para cáncer de mama). También se realizan otras pruebas en función de los trastornos sospechados. Cuando los antecedentes clínicos y la exploración física no sugieren causas específicas, algunos médicos llevan a cabo una serie de pruebas, incluyendo una radiografía de tórax, un análisis de sangre y de orina, para reducir el número de causas posibles. Si todos los resultados son normales, los médicos suelen revaluar a la persona al cabo de unos meses para ver si se han desarrollado nuevos síntomas o signos.

6 Causas de Pérdida de Peso Inexplicable

Manejo y Tratamiento de la Pérdida de Peso No Intencionada

El tratamiento fundamental es abordar el trastorno subyacente que causa la pérdida de peso involuntaria.

  • Medidas comportamentales: Para ayudar a la persona afectada a comer más, se puede animar a la persona a comer, ayudarle con la alimentación, proporcionar alimentos favoritos o de sabor fuerte y ofrecer solo porciones pequeñas.
  • Suplementos nutricionales: Si las medidas de comportamiento son ineficaces, se puede probar con suplementos alimenticios de alta nutrición. Los adultos mayores pueden beneficiarse de los complementos nutricionales para corregir carencias de vitaminas (por ejemplo, de vitaminas D y B12). Sin embargo, los suplementos deben administrarse entre las comidas y antes de acostarse, para no disminuir el apetito a la hora de comer.
  • Estimulantes del apetito: Pueden ayudar a algunos pacientes cuando otras intervenciones son insuficientes.
  • Alimentación por sonda: La alimentación a través de un tubo insertado en el estómago es el último recurso, pero puede valer la pena en ciertas situaciones (ej. si la persona tiene un trastorno que se curará, pero no en casos de enfermedad de Alzheimer grave).

Es importante que el adulto mayor y su equipo de atención médica desarrollen estrategias para identificar y manejar los problemas relacionados con la pérdida de peso involuntaria. Un equipo integral de profesionales de la salud puede incluir un dietista, médico, terapeuta ocupacional, fisioterapeuta, patólogo del habla y el lenguaje, dentista y trabajador social. El nutricionista dietista registrado (RDN) es el especialista en nutrición del equipo de atención médica y brinda terapias de nutrición médica necesarias para controlar las condiciones de salud existentes.

Pérdida de Peso Planificada en Adultos Mayores

La pérdida de peso planificada puede tener beneficios para algunos adultos mayores. Si un adulto mayor con obesidad planea bajar de peso, debe hacerlo bajo la supervisión de su proveedor de atención médica. La forma más segura y efectiva de perder peso es combinando un patrón de alimentación saludable y un programa de ejercicio aprobado por un médico. Esto conducirá a un mayor bienestar cardiovascular, fuerza muscular y masa corporal magra (libre de grasa), al tiempo que minimiza el riesgo de desnutrición que puede ocurrir al reducir las calorías. La mejor manera de lograr la pérdida de peso es gradualmente, con la salud y la calidad de vida generales del individuo como prioridad. Siempre consulte con su proveedor de atención médica antes de comenzar una dieta o un programa de actividad física.

Sarcopenia: La Pérdida de Masa Muscular en el Envejecimiento

Definición e Impacto

La sarcopenia es una condición caracterizada por la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza y rendimiento funcional asociados con el envejecimiento. Es importante en el envejecimiento porque la pérdida de masa muscular y fuerza funcional puede llevar a una disminución en la capacidad de realizar actividades diarias, como caminar, levantar objetos o mantener el equilibrio. Además, se asocia con cambios metabólicos adversos, ya que la masa muscular juega un papel crucial en el metabolismo y contribuye al gasto energético total del cuerpo. Otro aspecto importante es que la sarcopenia puede afectar la capacidad de recuperación y rehabilitación después de una enfermedad o cirugía. La pérdida de masa muscular conduce a una disminución en la fuerza y la capacidad física, y puede contribuir a la fatiga y la sensación de agotamiento en los adultos mayores.

Causas

La falta de actividad física o un estilo de vida sedentario es una de las principales causas de pérdida de masa muscular en los adultos mayores. Con el envejecimiento, el cuerpo puede volverse menos sensible a las señales anabólicas que estimulan la síntesis de proteínas musculares.

Evaluación

La evaluación de la masa muscular se puede realizar mediante técnicas como la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), la bioimpedancia eléctrica (BIA) o la resonancia magnética (RM). Además de la fuerza y la masa muscular, se deben evaluar otros aspectos de la funcionalidad física, como la capacidad para caminar, levantarse de una silla o mantener el equilibrio.

Manejo y Prevención

Para mejorar la calidad de vida y prevenir la sarcopenia, se recomiendan los siguientes enfoques:

Ejercicio

  • Entrenamiento de fuerza: Implica el uso de resistencia (pesas, máquinas, bandas elásticas, etc.) y es fundamental para estimular el crecimiento y la regeneración muscular.
  • Ejercicio aeróbico: Como caminar, nadar, andar en bicicleta o bailar, es importante para mantener la salud cardiovascular y la resistencia.
  • Periodización del entrenamiento: Implementar una progresión gradual, comenzando con cargas ligeras y aumentándolas con el tiempo.

Los ejercicios de resistencia, especialmente los que trabajan los grupos musculares más extensos del cuerpo, como los glúteos y los muslos, pueden ser de gran ayuda. Por ejemplo, las sentadillas en el aire.

Nutrición

  • Proteínas: Son los componentes fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular. Se recomienda que los adultos mayores consuman suficiente proteína de alta calidad en cada comida. Fuentes de proteínas recomendadas incluyen carnes magras, pescado, aves, huevos, lácteos, legumbres y productos de soja.
  • Nutrientes esenciales: Además de las proteínas, es importante asegurarse de obtener otros nutrientes esenciales necesarios para la salud muscular. Estos incluyen vitaminas (como la vitamina D, C, E y B12), minerales (como calcio, magnesio y zinc) y ácidos grasos omega-3.
  • Hidratación: Mantener una adecuada hidratación es importante para la salud muscular, ya que la deshidratación puede afectar negativamente la función muscular y la recuperación.
  • Evitar la malnutrición: La desnutrición y la pérdida involuntaria de peso pueden contribuir a la pérdida de masa muscular en los adultos mayores.
Tabla: Recomendaciones de ejercicio y nutrición para prevenir la sarcopenia

Cambios Relacionados con la Edad que Influyen en la Nutrición

No es raro llegar a la etapa de la tercera edad acompañado de cambios físicos y metabólicos. De hecho, dentro de los cambios que se producen en los ancianos, es habitual notar fluctuaciones en el peso. El metabolismo se vuelve más lento y el organismo necesita menos calorías para sustentar la actividad cardíaca y pulmonar. Los cambios más relevantes están en el aparato gastrointestinal, donde la boca es un sitio importante para investigar.

  • Salud bucodental: El 80% de los adultos mayores que consultan por baja de peso tienen algún grado de disfunción oral. La pérdida de piezas dentales, la pérdida de hueso mandibular y la disminución de la producción de saliva (que produce disfagia) dificultan la masticación y la deglución.
  • Sistema digestivo: En el estómago puede haber disminución del ácido clorhídrico. En el intestino delgado se reduce la absorción de hidratos de carbono hasta en un tercio, y también disminuye la absorción de calcio.
  • Sentidos: Disminución del sentido del gusto y del olfato, así como de la visión y la audición, que son elementos sensoriales muy importantes en el disfrute de la comida.
  • Masa muscular: Menos masa muscular -un tejido con actividad metabólica que quema más calorías que la grasa- también contribuye a que el proceso sea más lento. Al llegar a los 80 o 90 años, la mitad de la masa muscular puede haber desaparecido.
  • Sistema inmunitario: Se vuelve más lento con los años, y a partir de los 80 empieza un brusco declive que causa una disminución de la producción de anticuerpos. Un aumento de la inflamación sistémica, que puede deberse al aumento de la grasa corporal, interfiere tanto en el sistema inmunitario como en el sistema hormonal.

La imposibilidad o intolerancia física, por ejemplo, adultos mayores con artrosis de rodilla que deben caminar cinco cuadras para comprar alimentos; esto influye en su alimentación, y habrá reducción de peso por causas anexas que es importante conocer. La pobreza y el acceso económico a los alimentos, los factores culturales, religiosos, etc., deben ser siempre considerados.

Recomendaciones Generales para un Envejecimiento Saludable

Mantener un peso saludable con la edad -ni muy elevado ni muy bajo- es esencial para conservar la independencia y la calidad de vida. Es importante que los adultos mayores disfruten de una alta calidad de vida, puedan realizar actividades de la vida diaria y mantengan su independencia.

  • Alimentación equilibrada y variada: Incluir frutas, verduras, nueces, semillas, mariscos, aceites de oliva y aguacate, lácteos bajos en grasa y carne magra. Consumir menos alimentos procesados.
  • Hidratación adecuada: Beber agua constantemente, ya que la deshidratación puede afectar al apetito y a la ingesta de alimentos.
  • Actividad física regular: Una vida activa diaria es mejor que solo unas cuantas sesiones semanales en el gimnasio. El ejercicio moviliza células por todo el organismo, incluidas las células T disfuncionales, que acaban siendo eliminadas, mejorando la capacidad inmunitaria.
  • Consultas médicas regulares: Es fundamental llevar a los mayores al médico para chequeos de prevención, ajustar la medicación si es necesario y recibir orientación nutricional especializada.
  • Salud bucodental: Mejorar la salud bucodental es crucial para una alimentación adecuada.
  • Atención a la salud mental: El descontento con el propio cuerpo se vincula a un mayor riesgo de depresión, y la imagen corporal negativa también se asocia a una alimentación menos saludable y menor actividad física.
  • Autonomía: Desde el punto de vista geriátrico, es muy importante considerar la autonomía como un hecho relevante a mantener en el adulto mayor, especialmente en el grupo de mayores de 75 años, que son más frágiles.

Prevención de la Anorexia en Ancianos

Para prevenir la anorexia y fomentar la ingesta adecuada:

  • Comer acompañado y preferir "comida casera".
  • Aumentar el ejercicio.
  • Dar tiempo suficiente entre las comidas.
  • Potenciar las preferencias en los alimentos, ofreciendo platos de su agrado.
  • Evitar la saciedad precoz (evitar picoteo excesivo y líquidos antes de las comidas principales).
  • Evitar los alimentos flatulentos.
  • Mejorar la salud bucodental.
  • Tratar las náuseas y el estreñimiento.

La encuesta social es muy importante para determinar todos los factores de acceso, disponibilidad de alimentos, incapacidad para prepararlos, y proporcionar medidas de soporte social. A nivel internacional existen estrategias llamadas "comida sobre ruedas", desarrolladas para personas postradas en su casa y que no tienen apoyo de familiares, para administrarles los alimentos. El acceso a la alimentación es un gran desafío para nuestra sociedad.

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