Los pilares del cuidado integral del adulto mayor

El envejecimiento de la población es un fenómeno global, y Chile no es la excepción. Más del 14% de su población ya supera los 65 años, y la mayoría convive con al menos una enfermedad crónica. Este contexto nacional confirma la urgencia de abordar el cuidado del adulto mayor de manera integral. La conmemoración del Día del Adulto Mayor, instaurado por la ONU en 1990, busca visibilizar los derechos, desafíos y oportunidades de las personas mayores. En este escenario, el desafío no es solo vivir más tiempo, sino asegurar que esos años se vivan con salud y autonomía.

infografía sobre el envejecimiento poblacional en Chile y América Latina

El panorama del envejecimiento en América Latina y Chile

Según el Censo 2024, el 14% de la población chilena corresponde a personas de 65 años o más, lo que refleja un país que envejece rápidamente. La salud es otro punto crítico. De acuerdo con el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, casi tres de cada cuatro adultos mayores vive con al menos una enfermedad crónica. Las desigualdades también se expresan en la vejez: la “cuarta edad” (mayores de 80 años) presenta un nivel de dependencia funcional 3,6 veces más alto que quienes tienen entre 60 y 79 años.

En América Latina y el Caribe, la situación es similar. La CEPAL señala que para 2050, las personas mayores de 60 años representarán el 25,1% de la población. En 2022, un total de 88,6 millones de personas mayores de 60 años vivían en la región, lo que representaba el 13,4% de la población, y se prevé que esta cifra trepe al 16,5% en 2030, y a 193 millones (25,1%) en 2050.

Pilares fundamentales para una vejez saludable

El Dr. Andrés Glasinovic, encargado del Comité Persona Mayor de la Sociedad Chilena de Medicina Familiar (SOCHIMEF), enfatiza que los hábitos diarios constituyen la mejor garantía para una vejez con salud integral. Su guía resume fundamentos esenciales para este fin:

  • Nutrición saludable: Una dieta basada en plantas, frutas, verduras, legumbres y granos enteros, junto a grasas saludables (aceite de oliva o nueces), reduce el riesgo de enfermedades crónicas y promueve la longevidad.
  • Actividad física: La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado y dos sesiones de entrenamiento de fuerza. La actividad física mantiene la musculatura, previene la sarcopenia y mejora el equilibrio.
  • Sueño reparador: Dormir al menos siete horas diarias ayuda a consolidar la memoria, fortalecer el sistema inmune y reducir la inflamación.
  • Conexiones sociales positivas: Estudios de largo plazo, como los de la Universidad de Harvard, confirman que las relaciones sociales de calidad son el predictor más fuerte de salud y felicidad.
  • Manejo del estrés: El estrés crónico acelera el envejecimiento celular y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Estrategias como la meditación, la respiración profunda, el mindfulness o pasar tiempo en la naturaleza reducen sus efectos negativos.
  • Evitar sustancias tóxicas: El tabaco y el consumo excesivo de alcohol siguen siendo enemigos de la longevidad.
imagen de una persona mayor practicando meditación en la naturaleza

Los 3 pilares del cuidado integral según TENA: Mente, Cuerpo y Espíritu

En este marco, la marca TENA de Essity, en su 1er Simposio Virtual sobre el Cuidado Integral del Adulto, promovió un mensaje claro: “Mente, cuerpo y alma son los tres pilares fundamentales, para que podamos caminar hacia una calidad de vida óptima en nuestra vejez”. Este encuentro brindó herramientas clave para cuidadores profesionales y no profesionales.

Pilar 1: Mente

Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas, aseguró que "la mente es la expresión de la actividad de las neuronas que forman parte del cerebro. Y cuidar el cerebro implica cuidar la actividad mental. La declinación y la disminución de las funciones cognitivas con la edad es inevitable. Sin embargo, es posible enlentecer estos procesos. ¿Cómo cuidamos la mente? Cuidando el cuerpo de una manera integral". El experto destacó que la actividad física es más efectiva que los sudokus para extrapolar la actividad a otras funciones cognitivas, y que el sueño reparador mejora la memoria, el estado de ánimo y el sistema inmune y cardiovascular. La buena alimentación y las relaciones interpersonales también son vitales. Los expertos coincidieron en que la vida no está hecha de tips, sino de hábitos.

ilustración de un cerebro activo con conexiones neuronales

Pilar 2: Cuerpo

Diego Bernardini, doctor en Medicina y Geriatría, enfatizó la importancia de la salud en la vejez para mantener la autonomía. Explicó una ecuación crucial: la genética explica el 30% de la longevidad; el acceso a un sistema sanitario, el 10%; y los hábitos y las conductas, el 60% restante. Resaltó que es en este 60% donde "podemos intervenir e invertir". La función de los músculos como protectores de los huesos fue otro punto clave, ya que se deterioran alrededor de un 3% cada 10 años, aunque esta cifra es relativa a la actividad, alimentación y sueño. Bernardini también analizó el desafío de la incontinencia, que si no es tratada, puede derivar en el síndrome geriátrico y el aislamiento.

Pilar 3: Espíritu

Santiago Rojas, médico especialista en cuidados paliativos oncológicos y medicina integrativa, destacó la importancia de integrar la muerte para darle sentido a la vida, del mismo modo que el dolor le da sentido al bienestar. "Si somos conscientes que puede pasar, podemos disfrutar con más intensidad", aseguró. Alertó sobre el síndrome de burnout o del cuidador quemado, señalando que "cuando uno reconoce sus límites y favorece la capacidad de ejercer control sobre lo que la vida le da, está trabajando para evitar el burnout. Ese es un aprendizaje del dolor".

Bienestar emocional y mente en forma en las personas mayores

Atención especializada y cuidados en el hogar o residencias

Cuando un familiar mayor comienza a requerir cuidados más específicos, es crucial indagar sobre las opciones disponibles. Un servicio de cuidado de calidad para el adulto mayor debe contar con el apoyo de médicos dentro de las instalaciones para mantener un registro del estado de salud del residente. Las casas de retiro que ofrecen atención médica deben dar seguimientos y atención propia del ámbito geriátrico, ya que las necesidades de los residentes son muy diferentes. Esto incluye la administración de medicamentos, controles periódicos de salud, pruebas médicas rutinarias y personal capacitado para detectar síntomas tempranos de enfermedades comunes.

Es recomendable que la residencia tenga acceso a profesionales en distintas áreas de la salud, como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y psicólogos, dado que el bienestar del adulto mayor no solo depende de su estado físico, sino también de su estado emocional y mental.

Seguridad en residencias de retiro

La seguridad es uno de los aspectos más importantes. Al visitar una casa de retiro, es fundamental observar que los pasillos sean amplios, que cada habitación cuente con un botón de ayuda para emergencias de fácil manejo y que el equipo de enfermeras y cuidadores sea suficiente para una pronta respuesta. La vigilancia constante (cámaras de seguridad en áreas comunes) y programas de seguridad específicos para prevenir accidentes, como sistemas de supervisión para evitar que residentes con Alzheimer o demencia se desorienten, son esenciales.

Atención especializada y programas

Una residencia de retiro debe ofrecer atención especializada que traiga múltiples beneficios. La terapia de rehabilitación puede ser muy benéfica para quienes requieren recuperación post-accidente o cirugía. La alimentación es clave: una buena casa de retiro debe ofrecer menús equilibrados y personalizados, tomando en cuenta necesidades médicas, preferencias y restricciones alimenticias. Además, deben fomentarse actividades recreativas y de socialización para evitar el aislamiento, y brindar apoyo emocional y psicológico para manejar sentimientos de soledad, ansiedad y depresión.

3 Pilares esenciales del entrenamiento para adultos mayores

Con el avance de la edad, la actividad física se convierte en una herramienta vital. Un programa de entrenamiento completo debe integrar tres pilares:

1. Entrenamiento de Fuerza: Independencia y Prevención de Caídas

Con la edad se pierde masa muscular (sarcopenia), afectando la movilidad, estabilidad y autonomía. El entrenamiento de fuerza:

  • Aumenta la fuerza funcional (levantarse, subir escaleras, cargar objetos).
  • Previene caídas y fracturas.
  • Mejora la densidad ósea (prevención de osteoporosis).

Recomendación: Realizar ejercicios de fuerza 2-3 veces por semana, supervisado por un profesional y con una progresión adecuada.

foto de una persona mayor levantando pesas ligeras bajo supervisión

2. Equilibrio y Coordinación: Menos Caídas, Más Confianza

El 30% de los adultos mayores sufre caídas al menos una vez al año. El equilibrio se puede entrenar, y su mejora es clave para evitar lesiones graves.

  • Mejora la estabilidad en la marcha.
  • Previene caídas.
  • Refuerza la coordinación neuromuscular.

Recomendación: Incluir ejercicios de equilibrio al menos 3 veces por semana (ACSM). Un ejemplo son los estiramientos suaves y rotación de tobillos y hombros.

3. Capacidad Aeróbica: Energía, Corazón y Mente Sana

El sistema cardiovascular también envejece. El ejercicio aeróbico mejora el estado físico general y contribuye a la salud mental y emocional.

  • Mejora la resistencia y la capacidad de realizar actividades cotidianas.
  • Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Ayuda a mantener la función cognitiva.

Recomendación: Muévete con una actividad que te guste, como caminata terapéutica y controlada. La OMS recomienda al menos 150 minutos a la semana de cardio.

Envejecimiento activo según la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento activo como el proceso de optimización de las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez. Sus pilares son:

  1. Salud Física: Base del envejecimiento activo, requiere un enfoque integral de prevención y tratamiento de enfermedades.
  2. Participación Social: Clave para mantener la integración, autoestima y salud mental. Las personas conectadas socialmente tienen mejor calidad de vida y menores tasas de depresión.
  3. Salud Mental: Asociada a factores de bienestar emocional, cognitivo y social.
  4. Seguridad y Autonomía: Promueve la independencia mediante la adaptación de entornos físicos y sociales que faciliten la movilidad y reduzcan riesgos.
  5. Acceso a Recursos y Servicios: Fundamental para la autonomía, bienestar y calidad de vida. Incluye servicios de salud, apoyo social, transporte y recursos económicos.
  6. Cultura y Ocio: Contribuye significativamente al bienestar emocional, satisfacción y calidad de vida. Promueve el disfrute, aprendizaje y desarrollo personal.

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