El Servicio Nacional de Menores (Sename) de Chile, un organismo gubernamental centralizado que colaboraba con el sistema judicial y dependía del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, ha experimentado una profunda reorganización. Esta transformación, que culminó con su cierre definitivo, dio paso a la creación de dos nuevas entidades especializadas: el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia y el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil.
Antecedentes y Justificación de la Reforma
Durante años, el Sename enfrentó severas críticas y cuestionamientos por su desempeño en la custodia estatal de menores de edad. La muerte de Lissette Villa en 2016, una niña de 11 años que se encontraba en un centro de protección, expuso las graves deficiencias del sistema. Las investigaciones posteriores y el debate público evidenciaron la necesidad de un cambio estructural profundo.
Un informe de la Dirección de Presupuestos (Dipres) del Ministerio de Hacienda, que analizó la relación del Sename con las entidades colaboradoras en justicia juvenil, señaló que la labor desarrollada por el servicio resultaba insuficiente. Se recomendó un rol más activo y una mejora en la especificación técnica de los perfiles de los usuarios y criterios de intervención para lograr un sistema más eficaz.
A pesar de un aumento presupuestario del 40,91% entre 2012 y 2016, el aporte a los planes de justicia juvenil ejecutados por organismos colaboradores disminuyó. Esto contrastaba con el aumento en el número de menores atendidos en el área de protección de derechos, que concentraba más del 85% de los casos.
Los programas de justicia juvenil también mostraron altas tasas de reincidencia. Por ejemplo, en el Programa de Libertad Asistida, el 41% de los jóvenes que egresaron en 2012 volvieron a cometer ilícitos al año siguiente, cifra que aumentaba al 55% a los dos años. Situaciones similares se observaron en el Programa de Servicios en Beneficio de la Comunidad.

La División del Sename en Dos Nuevos Servicios
La reorganización del Sename culminó con su división en dos áreas fundamentales, cada una con un enfoque específico:
Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia
Esta nueva entidad se dedica exclusivamente a la protección de la infancia y la adolescencia. Su administración recae en la Cartera de Desarrollo Social y su objetivo principal es atender a niños, niñas y adolescentes que han sido maltratados, abandonados, víctimas de bullying o abuso sexual. Se espera que este servicio, a través de una red de atención y la ejecución de medidas de protección dictadas por los Tribunales de Familia, logre disminuir las listas de espera en todos los programas, las cuales superaban los 7.500 niños en los primeros tres años.
Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil
Este servicio se enfoca en el área de justicia y reinserción juvenil. Asume las funciones que hasta 2021 se concentraban en el Sename en materia de justicia juvenil.
Proceso de Cierre y Traspaso
El cierre del Sename y el traspaso de sus funciones a los nuevos servicios se desarrolló de manera paulatina:
- Enero de 2024: Traslado de la zona norte.
- Enero de 2025: Traspaso de la zona sur.
- 12 de enero de 2026: Finalización del proceso con la zona central (regiones de O´Higgins, Valparaíso y Metropolitana).
VIDEO Reportajes T13 El negocio de los niños del Sename reportaje
Críticas y Desafíos del Sistema de Protección
A pesar de la creación de nuevos servicios, persisten críticas sobre la efectividad del sistema de protección. Se señala que la separación de los niños de sus familias de origen, si bien busca protegerlos del maltrato o la negligencia, puede generar otras formas de vulneración, como la ruptura de vínculos familiares y la violencia institucional. La internación residencial, que debería ser excepcional y transitoria, a menudo se prolonga, con condiciones de visita restrictivas y espacios inapropiados para el encuentro familiar.
Se subraya que la protección residencial, en su afán por proteger, puede repetir y actualizar la violencia sobre los niños, las familias y los profesionales. La desconfianza entre organismos colaboradores, el antiguo Sename y el Poder Judicial ha sido un obstáculo para construir un sistema que considere a los niños como sujetos plenos de derechos.
La reparación de los derechos vulnerados no se limita a suplir carencias afectivas o materiales, sino que requiere del involucramiento de la familia, profesionales, directores de fundaciones y la comunidad. Es fundamental que los niños sean reconocidos como sujetos más allá de su historial de vulneraciones y estigma, fomentando la confianza en los adultos y en la sociedad.
El proceso de reorganización implicó también cambios en la dirección nacional del servicio, con la designación de diversos directores y subrogantes a lo largo de los años, reflejando la complejidad y los desafíos enfrentados para reformar la institución.
