Vulneración de Derechos de NNA y Análisis desde el Constructivismo Social

Las dinámicas sociales, familiares, culturales e históricas, producto de las relaciones interpersonales y de la cotidianidad humana, exigen en el diario vivir de muchos niños, niñas y adolescentes (NNA) participar en actividades laborales denominadas trabajo infanto-juvenil. Esta situación cobra relevancia dado que los NNA que se encuentran en esta condición realizan labores que no son propias de su etapa de desarrollo, lo que conlleva a efectos desfavorables y con esto no se cumple lo suscrito en la Constitución Política de Colombia (Avella & Medina, 2006).

El interés de la presente investigación se fundamenta en atender los derechos de los NNA y su vulneración, que en muchas ocasiones es violentada a partir del desconocimiento o desatención de la normatividad vigente que vela por la seguridad de la población en cuestión. Por otra parte, es importante destacar que los NNA deben contar con las condiciones mínimas en cuanto a su bienestar integral y que en la actualidad no existe consenso acerca de la forma adecuada para abordar el problema del trabajo infantil y juvenil en Colombia. Es así que la problemática pretende ser abordada desde la perspectiva del trabajo informal, a partir de la información de la normatividad colombiana que regula la actividad objeto de estudio y las instituciones que la hacen cumplir.

Por lo mencionado anteriormente, el objetivo general es identificar las realidades acerca del fenómeno de los NNA en situación de trabajo y las concepciones que tienen las instituciones encargadas de erradicar el trabajo infanto-juvenil en la ciudad de Villavicencio (Meta) a través de las verbalizaciones de los actores involucrados en el fenómeno, como lo son los NNA en situación de trabajo y las instituciones estatales responsables de su control. Para llevar a cabo esto, se plantea como objetivo específico categorizar las verbalizaciones emergentes de los dos grupos poblacionales.

Esquema de las dinámicas sociales que influyen en la vulneración de derechos de NNA

El Trabajo Infanto-Juvenil como Manifestación de Vulneración

Definición y Contexto

La presente investigación entiende al trabajo infantil como cualquier actividad que involucre la comercialización, producción, transformación, distribución o venta de bienes o servicios; teniendo en cuenta remuneración o no, o que se realice en forma independiente o al servicio de otra persona natural o jurídica por parte de personas que no han cumplido los 18 años de edad. Desafortunadamente, esta es una de las realidades que afecta principalmente a los países en vía de desarrollo (Pinzón, Briceño, Gómez & Latorre, 2003), lo que constituye un objeto de investigación abordado desde diferentes ángulos y perspectivas (Mitjáns, 2001).

A esta problemática se han asociado diferentes factores como los procesos migratorios, la cultura, las diferencias socioeconómicas de los habitantes y el lugar de residencia, sea este rural o urbano (Pinzón et al., 2003). Por otro lado, es necesario mencionar la satisfacción que reciben los menores referente a la consecución de dinero a través de sus actividades, las cuales son remuneradas mediante la fuerza económica que suple las necesidades mediáticas y compiten fuertemente con las actividades escolares (Barth, Lloyd, Christ, Champman & Dickson 2008). Además, las metas que se trazan los infantes cuando están desarrollando sus actividades económicas se ven afectadas por la presencia de jornadas de trabajo que desestimulan el pensamiento hacia la consecución de metas académicas (Hamre & Pianta, 2001).

Perspectiva Histórica y Legal

Desde una mirada histórica, los trabajos en los que se empleaban a los menores eran, por ejemplo, en las fábricas de algodón, en las que algunos de ellos perdían sus extremidades o eran aplastados o decapitados por máquinas. Aquellos que tenían un poco más de edad estaban ubicados para trabajar en fábricas de cerillas, en las que muchos desarrollaron fosfonecrosis a causa de los vapores del fósforo; y otros trabajaron en fábricas de vidrio, donde los niños se quemaban con cierta regularidad o quedaban ciegos. Si esto no fuera suficiente, varios niños que trabajaban en talleres de cerámica eran vulnerables al polvo de arcilla venenoso.

Esta explotación laboral a los menores propició el surgimiento de leyes, como por ejemplo en España, la ley de regulación del trabajo infantil expedida el 24 de julio de 1873, que buscaba proteger a los niños en situación de trabajo. Es en este contexto donde se producen los primeros acercamientos a las prohibiciones de este tipo de prácticas. Algunos apartados importantes señalaban que los niños y las niñas menores de diez años no serían admitidos al trabajo en ninguna fábrica, taller, fundición o mina, o que no se excedieran las cinco horas de trabajo diarias a los niños menores de trece años, ni el de las niñas menores de catorce, prohibiendo el trabajo en las noches.

El Contexto Colombiano

Actualmente, el Ministerio de Trabajo en Colombia considera que toda actividad económica realizada por un menor de edad, con o sin remuneración, debe tomarse como trabajo infantil; actividad que es una de las que mayor detrimento tiene a futuro con el menor (Acevedo, Quejada & Yáñez, 2011). Así mismo, Basu & Van (1998) indican que se debe tener claro que las investigaciones respecto al tema obligan al observador a tener en cuenta la clase de trabajo, así como también el desarrollo del menor para no incurrir en falencias de tipo factuales respecto a la identificación del fenómeno a abordar.

Los altos niveles de informalidad laboral que se perciben en el ambiente colombiano denotan la baja capacidad institucional para el afrontamiento de esta problemática, demostrando así un bajo crecimiento económico del país, debido a que las organizaciones informales tienen poco acceso a recursos del sistema financiero. Los patronos aprovechan esta situación para generar ingresos a quienes no cuentan con el beneficio de un trabajo estable, por lo que la tasa de desempleo depende no solo de la oferta laboral y de las plazas disponibles para su desarrollo, sino también de cuán dispuestas estén las personas en realizar las tareas o que sean ocupados en ellas (Arango & Posada, sf).

Es por lo anterior que el subempleo en Colombia cobra importancia en la dinámica del mercado laboral, relacionándose con la calidad del empleo y el uso de la mano de obra, y ha generado cambios importantes a través del tiempo. De acuerdo a esto, es importante mencionar que las causas por las cuales existen más demanda que oferta respecto a la mano de obra laboral, se gesta desde varios ángulos. Por ejemplo, la migración colombiana se basa en dos dimensiones según lo mencionan Cárdenas y Mejía (2007): una es el desplazamiento interno y la segunda es la migración internacional, siendo este el resultado de problemas como la violencia, la falta de oportunidades, conflictos económicos, consecuencia del conflicto armado, que termina siendo una crisis humanitaria para el Estado Colombiano, situaciones que tienen repercusiones sobre el trabajo infantil (Ibáñez & Querubín, 2004).

Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (citado en Pedraza, 2008), en el que se refiere a las tendencias mundiales del empleo, se cataloga como jóvenes al grupo entre 15 y 24 años de edad; dicho documento reporta tendencias negativas del empleo juvenil, que pasó de un 51.6% a un 47.3% para el año 2005 (Pedraza, 2008). Todas estas actividades afectan el desarrollo integral del niño, un proceso de perfeccionamiento del hombre que requiere del goce de bienes materiales en cuanto a su realización en todas las dimensiones, siendo estas la dimensión física, mental y emocional, y aunque también afectan sus derechos fundamentales, tales como la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre, nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ellos, el amor y el cuidado, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión (Valderrama et al.).

La población de menores empleados en Colombia ha aumentado en volumen pero se ha reducido en su participación, ya que a comienzos de los 90 se estimaba que unas 19.9 millones de personas menores laboraban, y para el 2003 eran 22.4 millones, por lo que para el 2015 hubo 23.8 millones que representaban el 44.7% de los colombianos. Las tasas de ocupación con participación de menores en las ciudades son bajas y relativamente altas en el sector rural. Los menores son ubicados en labores de ayuda a sus familiares, por diferentes razones, una de ellas es debido a la pobreza del hogar.

DOCUMENTAL - EL TRABAJO INFANTIL "UNA REALIDAD COTIDIANA DOLOROSA Y CONFRONTANTE"

Marco Normativo Colombiano para NNA

Una vez conocidas las cifras del fenómeno en Colombia, es importante anotar lo que la Legislación define como trabajo infantil a través del Código de la Infancia y la Adolescencia establecido por la Ley 1098 de 2006, el cual se fundamenta en convenios internacionales, como el Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que trata de la edad mínima de admisión al empleo. Esta ley sostiene los límites de la actividad laboral infantil y señala que en los menores de 15 años solo se pueden trabajar hasta 14 horas semanales, única y exclusivamente en actividades de tipo artístico, cultural, recreativo o deportivo.

Por otro lado, la Ley 1098 de 2006 de Infancia y Adolescencia menciona en el artículo 35 la edad mínima de los adolescentes que están autorizados para trabajar a los quince (15) años, exigida una autorización expedida por el Inspector de Trabajo o, en su defecto, por el Ente Territorial Local (Congreso de la República de Colombia, 2006). Los procesos para que un menor de 18 años pueda trabajar formalmente en una organización, recibiendo los beneficios como sueldos dignos, vacaciones, prima, seguridad social y horas de trabajo, están regulados por la ley colombiana. Basado en lo expuesto anteriormente, el Ministerio del Trabajo en el año 2012 realizó una campaña con el propósito de concientizar a la comunidad en la erradicación del trabajo infantil, construyendo un audio que fue transmitido en la emisora regional y distribuyendo 1000 afiches con el tema ya antes mencionado.

El Constructivismo Social como Lente de Análisis

Desde los postulados del constructivismo social se plantea la formación del conocimiento desde el interior del sujeto. Así se logra comprender el fenómeno social a partir de la lectura de la situación de la población infanto-juvenil que se encuentra en situación de trabajo. Es por esto que, según los antecedentes del paradigma constructivista, estos se encuentran en los trabajos de Lev Vygotsky, quien ve al sujeto como producto de una interacción con su medio; es decir, como resultado de un proceso histórico, social y cultural; teniendo en cuenta qué se aprende, cómo, dónde y cuándo, para poder comprender las relaciones interpersonales de cada sujeto y del grupo en un contexto social determinado (Payer, 2005).

Históricamente, este paradigma denota una búsqueda epistemológica sobre cómo se conoce la realidad, cómo se aprende, el origen, el desarrollo del conocimiento y la cultura (Ferreiro, s.f.); por lo que el Constructivismo Social dicta que este se forma no solo de las relaciones ambiente-yo, sino que es el resultado de la sumatoria con el entorno social. Aunado a lo anterior, se tiene que la transformación del conocimiento desde una postura constructivista busca la comprensión de la realidad a partir de la cotidianidad por medio de las narrativas. Es por esto que el fenómeno a abordar desde esta perspectiva se ajusta con la comprensión de tal situación, donde se visibiliza tanto la cotidianidad del sujeto que conoce, en este caso los investigadores, así como la de los sujetos conocidos, a saber, niños, niñas y adolescentes en situación de trabajo, en tanto que se afectan las realidades de los sujetos en cuestión a partir de las verbalizaciones que emergen de dicha relación.

La posición por parte de Bestard (2009), con respecto a las críticas naturalistas, se fundamenta en la existencia de un elemento genérico previo a todo desarrollo cultural que es presupuesto como dado y fortalecido por algunas dimensiones de la experiencia humana construidas a partir de lo sobreviniente. Por lo que se deben tener en cuenta aquellos cambios que cada ser debe dar, estando sumergido en su sociedad, cambios que dan paso a nuevas ideas. En este sentido, Pavez (2012) afirma que los actores, en este caso los menores, no siempre son visibles ante la sociedad, por lo que el fenómeno queda escondido sin que sea posible actuar, debido a que se genera figurativamente una cortina que esconde la problemática, porque el menor no hace notar los derechos que le son vulnerados.

Ilustración conceptual de cómo el entorno social influye en el desarrollo de NNA

Los Derechos de NNA y su Protección

Definición y Consecuencias de la Vulneración

Los derechos del niño son un conjunto de principios y normas destinados a proteger y promover el bienestar y desarrollo integral de los infantes y adolescentes. Estos derechos están reconocidos a nivel internacional en la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por las Naciones Unidas en 1989, y también están respaldados por leyes nacionales en muchos países. Los derechos de los niños, niñas y adolescentes se fundamentan en el principio de que todos los menores tienen dignidad, autonomía y necesidades específicas que deben ser respetadas y garantizadas. Estos derechos abarcan diversas áreas, como el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo, el derecho a la protección contra la violencia, el maltrato y la explotación, el derecho a la educación, la salud, la alimentación adecuada, el acceso a la cultura y el derecho a ser oído, entre otros.

La vulneración de los derechos de NNA y las consecuencias del maltrato infantil conllevan impactos significativos en su bienestar y desarrollo, manifestándose en diversos aspectos de sus vidas. A nivel emocional, los NNA pueden experimentar trauma, ansiedad, depresión y baja autoestima debido a situaciones de maltrato, abuso o negligencia. En términos de su desarrollo social, pueden presentar dificultades para establecer relaciones saludables y confiar en los demás. Además, las vulneraciones de derechos pueden afectar su rendimiento académico, limitando sus oportunidades educativas y profesionales; dentro de este marco también se puede considerar el embarazo adolescente.

En casos extremos, la vulneración persistente de los derechos puede generar un impacto duradero, perpetuando el ciclo de violencia y vulnerabilidad en su vida adulta. "La vulneración en la infancia tiene un impacto en el desarrollo vital de las personas que no es posible desatender".

Tipos de Vulneración de Derechos

Las vulneraciones de los derechos del niño pueden manifestarse de diversas formas y abarcar diferentes áreas de su vida. Como bien se describió previamente, existen diferentes tipos de vulneración de derechos del niño, que pueden afectar diversos aspectos de su vida y bienestar. Según la psicóloga Alicia Fuentes, “por vulneración de derechos se entiende la exposición de los niños, niñas y adolescentes a situaciones de peligro o daño que violenten su integridad física y/o psíquica. La misma puede ser por omisión, maltrato o la expresión de cualquier forma de abuso sexual”.

Algunos de estos tipos incluyen:

  • Maltrato físico: Cualquier acción que cause daño físico o lesiones al niño.
  • Maltrato emocional: Humillación, rechazo o intimidación constante que daña su salud emocional.
  • Abuso sexual: Cualquier forma de actividad sexual no consensuada con un niño. Según la especialista, en Chile, respecto a delitos sexuales violentos, hay cambios recientes en este sentido; pensando en abuso sexuales, violación, pornografía, en una primera línea.
  • Negligencia: Falta de atención adecuada a las necesidades básicas de un niño, como alimentación, atención médica o educación.
  • Explotación infantil: Uso del niño en actividades perjudiciales para su bienestar, como trabajo infantil, trata de personas o pornografía infantil.

También se incluyen delitos graves como homicidios, parricidios, femicidios, lesiones graves, gravísimas o secuestros.

Desafíos y Ejemplos en Chile

En Chile, la vulneración de derechos del niño se refiere a cualquier situación en la cual se desconocen, ignoran o violan los derechos fundamentales reconocidos a los niños y niñas por la legislación nacional e internacional. Estas violaciones pueden ocurrir tanto en el ámbito público como en el privado, y pueden ser cometidas por individuos, instituciones o el propio Estado. La Ley 21.057 establece la obligación de realizar entrevistas videograbadas en un entorno adecuado y seguro, llevadas a cabo por profesionales especializados en técnicas de entrevista forense, con el fin de recoger el testimonio de los NNA de manera objetiva, respetuosa y sin generarles mayores daños emocionales. Además, también establece que los registros de estas entrevistas tendrán valor probatorio en el proceso judicial, lo que contribuye a evitar la repetición de testimonios y a preservar la integridad de los NNA durante el proceso legal. Es necesario recordar que la víctima, de acuerdo a la Ley 21.057, puede presentar la denuncia y esta debe ser acogida.

No es la primera vez en los últimos cinco años que se eleva una voz de denuncia frente a vulneraciones de los derechos de la infancia en Chile. En 2013 se conoció el Informe Jeldres, y también el Informe de la Comisión de Familia de la Cámara de Diputados sobre el SENAME; entre 2016 y 2017 se presentaron las actas de comparecencias y documentos a la Segunda Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados sobre la situación del SENAME. Siendo que los derechos humanos tienen que ver con el reconocimiento y respeto a la dignidad, quebrantarlos es justamente negarse a reconocer al otro no solo como sujeto de derecho sino como persona.

DOCUMENTAL - EL TRABAJO INFANTIL "UNA REALIDAD COTIDIANA DOLOROSA Y CONFRONTANTE"

Abordaje Integral y Desafíos en la Protección de NNA

Estrategias de Prevención y Denuncia

Para evitar la vulnerabilidad de los derechos del niño, es fundamental adoptar un enfoque integral que aborde las causas subyacentes de dicha vulnerabilidad. Esto implica contar con un marco legal sólido y políticas públicas efectivas que protejan y promuevan los derechos del niño. Además, es crucial brindar sensibilización y educación sobre los derechos del niño a todos los actores involucrados, incluyendo a los propios niños, padres, cuidadores, profesionales y autoridades. Asimismo, se deben implementar programas de apoyo familiar, garantizar el acceso a servicios básicos esenciales, prevenir la violencia y el abuso infantil, fomentar la participación activa de los niños en los asuntos que les conciernen, y establecer mecanismos de monitoreo y rendición de cuentas. A través de la cooperación y coordinación entre los diversos actores, se puede crear un entorno seguro y protector que promueva el pleno cumplimiento de los derechos del niño y su desarrollo integral.

En cuanto a lo procedimental para una denuncia en Chile, en primera instancia se debe buscar la institución especializada en la protección de los derechos de los niños.

La Importancia de los Vínculos y el Rol del Estado

Una de las aristas para comprender el tema es la relativa a la percepción que se tiene de los NNA. "Todavía persiste la visión del niño como un ser humano en potencia, y por lo tanto es un objeto que puede ser maltratado, o que se le limita la posibilidad de desarrollo. Pesa una actitud de menosprecio". Sobre la importancia de las relaciones, Anita Leal, directora ejecutiva de Fundación Pléyades, hace énfasis en la calidad de los lazos que establecemos desde la infancia. “Lo más importante es comprender que, de alguna manera, toda la evidencia señala que el desarrollo humano, el desarrollo social y la salud mental están íntimamente ligados a la calidad de los vínculos que se construyen. Cuando hay una relación de violencia, eso va generando en el niño una serie de rasgos que son complejos: afecta primeramente su propia relación de reconocimiento, su identidad, el desarrollo de su personalidad, lo que tendrá un impacto en su vida porque empezará a sentirse excluido y a sentir que no sirve, que no es querido. Se marca la soledad, la tristeza y la baja autoestima, aumentando la ansiedad y el miedo”.

Por su parte, Dimas Santibáñez enfatizó en la necesidad de un cambio cultural orientado desde el Estado. En el caso de Ana Leal, lo primero es el respeto a la infancia en tanto infancia. “Mi postura es que a los niños hay que cuidarlos por ser niños, no porque en el día de mañana puedan ser delincuentes. Más allá de esa mirada económica de que es más barato invertir en ellos que invertir después en reinserción social, es un deber garantizar los derechos a los NNA”, y sobre eso, recomendó al Estado la urgencia de una ley de protección integral, la inversión en recursos económicos y humanos, y la necesidad de un trabajo intersectorial.

La competitividad entre programas y las evaluaciones de calidad desde la subjetividad de las personas pueden debilitar un enfoque de derechos. El trato cercano y humanista, los principios personales y las relaciones con calidad humana son fundamentales.

Metodología de Investigación y Reflexiones

La presente investigación se sitúa bajo una metodología de tipo cualitativo, con un alcance descriptivo, a través de un proceso interpretativo de la documentación, la cual maneja un diseño de investigación y acción. Por esto, Hernández, Fernández & Baptista (2010) establece que la finalidad de la investigación acción es “propiciar el cambio social, transformar la realidad y que las personas tomen conciencia de su papel en ese proceso de transformación”. Es por esto que la investigación buscó generar un cambio o una mejora en la calidad de vida de las personas de la sociedad, las cuales están incluidas en una situación de problemas que genera el medio en el que está inmerso.

Para el desarrollo del estudio, a través de la interpretación de las narrativas de los niños, niñas y adolescentes trabajadores, se manejó un diseño transicional descriptivo como lo plantea Hernández et al. (2010) pues se consideran útiles al momento de indagar acerca de la incidencia de las modalidades, categorías o niveles de una o más variables en una población, siendo estudios descriptivos. El proceso cualitativo es propositivo, por lo que la elección de la muestra fue llevada a cabo desde el planteamiento mismo del contexto en el que se realiza la investigación a través de los objetivos formulados (Hernández et al., 2010).

Es así que para el análisis de la información se dividió la población en dos grupos focales: el primero constó de NNA trabajadores, de los cuales en primer lugar se identificaron los ubicados en los semáforos en la intersección de la carrera 40 con calle 15 entre los centros comerciales Primavera Urbana y Villacentro de la ciudad de Villavicencio, para un total de 8 participantes, cuyas edades oscilaban entre los 12 y los 16 años. Y segundo, aquellos niños, niñas y adolescentes que trabajaban en Pinares del Oriente con una población total 24 niños que se encontraban entre los 5 y 13 años. Para la recolección de la información se tuvo en cuenta como instrumento de apoyo un guion en el que se formularon los temas de interés para la investigación.

A partir de los hallazgos, se pueden esbozar diferentes reflexiones sobre los procesos que se dan en distintos niveles de intervención. La dimensión ética se revela como un nivel importante de la intervención (Montero, 2004), abarcando aspectos social, grupal, familiar e interpersonal. Existe una necesidad imperante de lograr cubrir la dimensión metodológica y política de un enfoque de derechos, dado que las problemáticas de los NNA son complejas. La responsabilidad colectiva por el cumplimiento de los derechos humanos (Save the Children, 2002) es fundamental, así como la rendición de cuentas para la garantía de los mismos en el desarrollo de las políticas públicas (Valverde, 2009; Giorgi, 2012; Liebel, 2013; Araya y Bernal-Camargo, 2015). El enfoque debe ser una oportunidad para una consolidación progresiva de una política pública.

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