La vulnerabilidad y la carencia de desarrollo humano representan desafíos complejos y multifacéticos que afectan a millones de personas en todo el mundo. Estos conceptos, aunque estrechamente relacionados, abarcan distintas dimensiones que van desde la exposición a desastres naturales hasta la falta de capacidades para afrontar amenazas externas, pasando por problemas de pobreza, desigualdad y acceso a derechos fundamentales. Comprender su naturaleza y sus interconexiones es esencial para diseñar estrategias efectivas que promuevan un desarrollo más equitativo y resiliente.
Definiciones y Dimensiones de la Vulnerabilidad
La vulnerabilidad es un concepto complejo y en continua transformación, que no hace referencia exclusivamente a individuos en riesgo de recibir una lesión física o moral. Karlos Pérez de Armiño, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), la define como «el nivel de riesgo que afronta una familia o individuo a perder la vida, sus bienes y propiedades y su sistema de sustento, es decir, su medio de vida, ante una posible catástrofe». Esta definición, en el ámbito humanitario, puede ampliarse bajo otros enfoques.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) define la vulnerabilidad social como «el resultado de los impactos provocados por el patrón de desarrollo vigente» y de «la incapacidad de los grupos más débiles de la sociedad para enfrentarlos». Desde este punto de vista, la vulnerabilidad se relaciona con la pobreza, pero también con la inseguridad y la indefensión.
En términos generales, el tipo y la intensidad de la vulnerabilidad dependen de dos dimensiones clave: la exposición a una catástrofe o amenaza externa y la indefensión o falta de capacidades de cada persona para afrontar dicha amenaza externa. La vulnerabilidad está relacionada con la posibilidad de sufrir, con la enfermedad, con el dolor, con la fragilidad, con la limitación y, finalmente, con la muerte. Este concepto es más abarcador e inclusivo que el de debilidad, siendo su utilización más prolífica en el campo de la filosofía del derecho, filosofía política y la ética aplicada.
Vulnerabilidad Estructural y Condición Humana
No cabe la posibilidad de pensar un mundo sin sujetos vulnerables, dado que la vulnerabilidad es propia de la condición humana y puede presentarse a lo largo de la vida de cualquier ser humano. Sin embargo, esta circunstancia adquiere mayor complejidad cuando la carencia resulta permanente o su reversibilidad es leve en el tiempo.
Es preciso ser conscientes de que la vulnerabilidad puede cronificarse y volverse estructural. Este tipo de vulnerabilidad plantea un problema de justicia, ya que existen sujetos que no solo presentan vulnerabilidad natural (aquella situación que tenemos todos al nacer), sino que también existen factores sociales, económicos y políticos, entre otros, que aumentan la posibilidad de que determinadas personas o grupos sociales sufran un daño o este se vea agravado, pudiendo caer en situación de vulnerabilidad estructural.

Vulnerabilidad y sus Manifestaciones Regionales
La vulnerabilidad se manifiesta de diversas formas en diferentes regiones, a menudo exacerbada por el cambio climático y condiciones socioeconómicas preexistentes.
El Corredor Seco en Centroamérica
El Corredor Seco, una extensa área geográfica de 1.600 kilómetros que cruza Centroamérica desde México hasta Costa Rica y algunas zonas del norte de Panamá, es hogar de alrededor de 10 millones de personas dedicadas principalmente a actividades agrícolas. Estas poblaciones dependen por completo de las lluvias estacionales, a las cuales los agricultores de la región se han adaptado durante siglos, preparando sus campos en abril y mayo para la llegada del agua.
Sin embargo, en las últimas décadas, la temporada seca se ha extendido también a mayo y cada vez llueve de forma más irregular. El incremento de la severidad y la duración de la sequía, junto con los destrozos provocados por los eventos extremos, han agravado la situación de una población ya vulnerable. Según la FAO, el 80% de los pequeños productores en esta zona vive en situación de pobreza y sufre un grave problema de inseguridad alimentaria.

Vulnerabilidad en Europa y América Latina
La vulnerabilidad no es exclusiva de regiones en desarrollo. En la Unión Europea, por ejemplo, más de 95 millones de personas (un 22% de la población) está en riesgo de pobreza o exclusión social, de acuerdo con el informe ‘Living conditions in Europe - poverty and social exclusion’ de Eurostat. España, por ejemplo, es el cuarto país con mayor índice de vulnerabilidad, con más del 25% de su población vulnerable.
En América Latina, la situación es también crítica. En Colombia, no solo el factor económico influye en la vulnerabilidad; si bien 13,8 millones de personas son pobres (el 28,7% de la población total), la violencia y el desplazamiento forzoso son elementos de mucho peso. México es otro de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático debido a sus características sociales y geográficas; el 68% de su población se ha visto afectada por desastres alguna vez. El cambio climático está generando problemas que afectarán más a los sectores más vulnerables, que tendrán menos capacidad de adaptación, concluye Karlos Pérez de Armiño.
¿Cómo afecta el cambio climático a América Latina?
Desarrollo Humano Bajo Presión en América Latina y el Caribe
Los avances históricos de América Latina y el Caribe en materia de desarrollo humano enfrentan presiones sin precedentes. Una combinación de crisis superpuestas, transformaciones aceleradas y vulnerabilidades estructurales amenazan con revertir logros que han tomado décadas en consolidarse. Así lo informó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) durante la presentación de su Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2025, titulado “Bajo presión: Recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe”.
Aunque la región ha logrado importantes progresos en las últimas décadas, estos avances han sido desiguales, se han desacelerado en los últimos años y son altamente vulnerables a retrocesos. El informe señala que, desde mediados de la década de 2010, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) regional ha perdido dinamismo y más de la mitad de la población sigue sin mecanismos adecuados para enfrentar eventos adversos sin sufrir impactos duraderos en su bienestar.
Michelle Muschett, directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, aseguró que el desarrollo en la región se encuentra bajo una presión sin precedentes. Una creciente incertidumbre, crisis superpuestas y transformaciones aceleradas se entrelazan y retroalimentan con vulnerabilidades estructurales y desafíos persistentes de desigualdad y gobernanza, poniendo en riesgo avances que han tomado décadas en consolidarse. Sin embargo, añadió que aún se está a tiempo de transformar esa presión y redefinir la trayectoria del desarrollo en la región, y el informe ofrece una hoja de ruta y herramientas concretas para avanzar hacia un desarrollo humano sostenible más resiliente, con mayor cohesión social y capacidad de agencia.
El Concepto de Desarrollo Humano Resiliente
El informe del PNUD propone una nueva forma de entender y avanzar en el desarrollo: el concepto de desarrollo humano resiliente. Este enfoque busca expandir las libertades de las personas y permitir que prosperen inclusive frente a adversidades y choques sobrevenidos en un contexto caracterizado también por la incertidumbre.
Para prevenir y responder a las amenazas, y recuperarse de acontecimientos adversos, el informe identifica tres mecanismos de política pública:
- Instrumentos que permitan navegar la incertidumbre.
- Instituciones que se adapten a la complejidad.
- Infraestructura que potencie el poder transformador de las comunidades locales.
Durante el lanzamiento del informe, que contó con la participación de María José Pinto, Vicepresidenta de la República del Ecuador, se destacó la urgencia de recalibrar el modelo de desarrollo en la región, con políticas que respondan a la complejidad actual e impulsen la resiliencia, la equidad y la sostenibilidad a largo plazo. La Vicepresidenta del Ecuador expresó que la resiliencia no es solo resistir, sino transformar la presión en oportunidad, compartiendo plenamente el objetivo de impulsar programas de resiliencia social y educativa, siempre poniendo a la gente en el centro.
El Caso de Ecuador
A pesar de las dificultades, el informe también destaca progresos relevantes. En el caso de Ecuador, el IDH crecía a una tasa promedio del 0,13% anual en los cinco años previos a la pandemia, mientras que actualmente lo hace a un 0,42% anual, en parte gracias a la fuerte recuperación tras la contracción provocada por la pandemia. Conforme a los datos nacionales, su IDH alcanzó 0.777 en 2023, ubicándolo en el puesto 88 de 193 países y dentro del grupo de alto desarrollo humano. Desde 1990, el país ha mejorado en esperanza de vida, escolaridad y nivel de ingresos, con un crecimiento del 20,3% en su IDH. Sin embargo, aproximadamente uno de cada cuatro ecuatorianos aún vive por debajo de la línea de pobreza, lo que refleja los desafíos persistentes para reducir desigualdades estructurales.
La Pobreza como Causa y Consecuencia de la Vulnerabilidad
Acabar con la pobreza en el mundo sigue siendo uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos. La pobreza extrema, entendida como el hecho de sobrevivir con menos de 2,15 dólares por persona al día según la paridad del poder adquisitivo de 2017, ha experimentado descensos notables en las últimas décadas. Sin embargo, el impulso de la reducción de la pobreza se estaba desacelerando incluso antes de la pandemia. Para finales de 2022, el pronóstico inmediato sugirió que el 8,4% de la población mundial, o hasta 670 millones de personas, podrían seguir viviendo en la pobreza extrema.
Una revelación alarmante es el resurgimiento de los niveles de hambre a los registrados por última vez en 2005. Igualmente preocupante es el aumento persistente de los precios de los alimentos en un mayor número de países en comparación con el período de 2015 a 2019. Según el último Informe de Pobreza Multidimensional, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 2024, de los 112 países analizados, 1100 millones vivían en pobreza multidimensional, y más de la mitad eran menores de edad.

Causas Estructurales de la Pobreza
Las causas de la pobreza en el mundo son muchas y muy diversas, con muchas de ellas históricamente heredadas y agravadas por el paso del tiempo:
- Los conflictos bélicos y la violencia: Son la principal causa del aumento del hambre y la pobreza en el mundo, según el Global Hunger Index (GHI) 2025.
- Los efectos del cambio climático: Tormentas más fuertes, sequías más largas, inundaciones más frecuentes y olas de calor con temperaturas cada vez mayores hacen que, allá donde existe mayor vulnerabilidad, los efectos sean aún más graves.
- La carencia de asistencia médica adecuada: Más de la mitad de la población mundial en 2021 no tenía cobertura total de servicios esenciales de salud. Los elevados gastos sanitarios, cuando no existen servicios de salud pública gratuitos, generan que muchas personas gasten más de lo que pueden en temas médicos.
- La falta de acceso a educación: La educación es una herramienta fundamental para salir del círculo de la pobreza. Según la UNESCO, si todas las personas adultas completaran la educación secundaria, unos 420 millones de personas podrían salir de la pobreza.
- La falta de acceso a agua potable y saneamiento: No tener acceso a agua limpia y segura multiplica los riesgos de enfermedades, interrumpiendo el acceso a educación o empleo y perpetuando la pobreza.
- Las deficiencias nutricionales en la alimentación: La alimentación es fundamental para el desarrollo de las personas, lo que les permite participar en la vida económica y social. El Global Hunger Index 2025 muestra un estancamiento en la lucha contra el hambre. La malnutrición (en cualquiera de sus formas) también acarrea graves consecuencias en la salud de las personas adultas y una población enferma es menos productiva.
- La desigualdad de género: La pobreza tiene rostro de mujer y la desigualdad de género es una barrera más que impide a las mujeres salir de la pobreza.
Los desastres naturales, incrementados por los efectos del cambio climático, se traducen en pérdidas de cultivos, ganado e infraestructuras, lo que supone una reducción drástica de la producción de alimentos básicos.

La Vulnerabilidad Humana desde la Ética Jurídica y los Derechos Humanos
La discusión sobre vulnerabilidad humana y derechos humanos es especialmente necesaria en la sociedad actual, la cual se guía por una lógica utilitarista que tiene por resultado que las personas mayores y las personas con alguna discapacidad severa queden, en buena medida, apartadas. La complejidad de este concepto hace que sea posible -y necesario- analizarlo desde distintas perspectivas, incluyendo la ética jurídica. Uno de los máximos deberes de dicha disciplina es hacer justicia: fomentar que los seres humanos sean tratados con respeto y como iguales. Para ello, resulta preciso ofrecer razones y argumentos a favor de la protección de las personas y grupos vulnerables.
El Estado utiliza distintas técnicas para paliar o eliminar situaciones de vulnerabilidad -en el fondo, de desigualdad- a través de la protección y fortalecimiento de los derechos fundamentales de las personas o grupos sociales que son víctima de ello. Esta circunstancia hace más patente la imposibilidad de reflexionar sin tener presente conceptos como compasión, debilidad, fragilidad, o, más concretamente, sin tener en cuenta la presencia del vulnerable o débil.
La Juridificación de la Vulnerabilidad
La vulnerabilidad es un concepto en transformación a juridificar, que despliega su contenido en los márgenes del derecho, por lo que resulta necesario juridificar su contenido a través de la legislación, la normativa de desarrollo y la jurisprudencia de tribunales. Es un concepto no del derecho, sino sobre el derecho, que hunde sus raíces en el ámbito de la ética aplicada y la filosofía moral y política, pero que cada vez adquiere un mayor contenido jurídico por medio de su inclusión en la normativa y las decisiones jurídicas de los tribunales nacionales y supranacionales.
A pesar de su cada vez más explícito uso, el contenido de la vulnerabilidad como categoría jurídica es aún ambiguo. Este término no está de por sí en el derecho, sino que los operadores jurídicos lo adoptan y lo pasan por un proceso de juridificación. Actualmente, en España nos encontramos en ese punto, como lo prueba la aprobación de la reforma del artículo 49 de la Constitución Española sobre los derechos de las personas con discapacidad, modificado por la Reforma de 15 de febrero de 2024. Este artículo establece que las personas con discapacidad ejercen sus derechos en condiciones de libertad e igualdad reales y efectivas, y que los poderes públicos impulsarán políticas que garanticen su plena autonomía personal e inclusión social, atendiendo particularmente a las necesidades específicas de las mujeres y los menores con discapacidad.
La protección de grupos especialmente vulnerables se realiza por medio de la legislación y la jurisprudencia en materia de derechos humanos, acudiendo a los mecanismos que tiene el derecho para la protección de estos sujetos: las normas y las decisiones jurídicas. Sin embargo, no existe en el mundo una tradición normativa explícitamente proteccionista referida a las personas o grupos vulnerables. La relación entre vulnerabilidad y derechos humanos quedaba plasmada, internacionalmente, en el preámbulo de la Carta de Naciones Unidas de 1945, que reconoce el sufrimiento del otro. Pero no se encuentra rastro explícito de este concepto en la Carta Social Europea o en los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Esto se debe a que la vulnerabilidad es un concepto sobre el derecho y no del derecho.
Hubo que esperar hasta 1990 para encontrar un texto referido a situaciones específicas de vulnerabilidad, como la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de sus familiares, cuyo preámbulo señala la situación de vulnerabilidad en que con frecuencia se encuentran los trabajadores migratorios y sus familiares. Otra referencia concreta se encuentra en la Convención internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas de 2006, que considera el delito de desaparición forzada punible con penas apropiadas, teniendo en cuenta su extrema gravedad y circunstancias agravantes para quienes sean culpables de la desaparición forzada de mujeres embarazadas, menores, personas con discapacidades u otras personas particularmente vulnerables.
En España, en ese mismo año, se promulgó la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. En su exposición de motivos se lee que la atención a las personas en situación de dependencia y la promoción de su autonomía personal constituye uno de los principales retos de la política social de los países desarrollados, atendiendo las necesidades de aquellas personas que, por encontrarse en situación de especial vulnerabilidad, requieren apoyos para desarrollar las actividades esenciales de la vida diaria, alcanzar una mayor autonomía personal y poder ejercer plenamente sus derechos de ciudadanía. Este fue un hito importante con mayor implantación a nivel jurídico, aunque insuficiente para la protección de los sujetos en situación de dependencia.
La protección de los derechos fundamentales (derechos humanos positivizados) es una tarea difícil y enormemente costosa para los estados constitucionales de derecho. En la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la especial trascendencia de la vulnerabilidad aparece asociada a distintos grupos vulnerables como ancianos, desahuciados, mujeres embarazadas, niños, personas con alguna discapacidad, etc. A pesar de ello, no es posible encontrar en su jurisprudencia una referencia literal a esta categoría o al término vulneración. La vulnerabilidad está relacionada con el artículo 10.1. de la Constitución Española que presenta como «fundamento del orden político y de la paz social» unos «derechos inalienables».
En cambio, la categoría de vulnerabilidad ha tenido su interés por parte de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en relación con discriminaciones llevadas a cabo frente a grupos especialmente propensos a padecerla. Abarcan un amplio espectro que va desde gitanos, mujeres víctimas de violencia de género, menores no acompañados, presos, etc. La vulnerabilidad específica cobra sentido como categoría en la que profundizar para llevar a cabo una protección sustantiva de los derechos humanos en sede judicial.
La novedad que aporta la utilización de la categoría de la vulnerabilidad es la identificación, aunque en ocasiones vaga, de acciones o inacciones que causan la violación de derechos o incrementan la exposición al riesgo de sufrirlo. Es necesario conseguir una mejor juridificación de la vulnerabilidad, y eso requiere reformar la Constitución, unido a leyes que protejan entre otros a los mayores y a las personas con discapacidad. La vulnerabilidad es un concepto en construcción dentro del derecho; en particular, porque atendemos a una categoría que todavía no tiene suficiente arraigo en el mundo jurídico, ya sea en el ámbito judicial o en el seno de las instituciones del Estado.

Estrategias para Erradicar la Pobreza y Fomentar el Desarrollo Resiliente
La lucha contra la pobreza es imprescindible desde un punto de vista ético y humanitario, y para ello se requieren soluciones integradas y duraderas que aborden las diversas causas y manifestaciones de la vulnerabilidad y la carencia de desarrollo humano.
Mecanismos de Protección Social y Económica
Unos sistemas sólidos de protección social son esenciales para mitigar los efectos de las crisis y evitar que muchas personas caigan en la pobreza. En respuesta a la crisis del coste de vida, 105 países y territorios anunciaron casi 350 medidas de protección social entre febrero de 2022 y febrero de 2023. Sin embargo, a pesar de la expansión de la protección social durante la crisis del COVID-19, más de 4000 millones de personas continúan totalmente desprotegidas.
El sector privado tiene un papel crucial que desempeñar a la hora de determinar si el crecimiento que genera es inclusivo y contribuye a la reducción de la pobreza. La contribución de la ciencia para acabar con la pobreza ha sido significativa.
Acciones en Educación y Acceso a Servicios Básicos
La educación es la herramienta más importante para romper el círculo de la pobreza y supone un importante impulso para generar más y mejores oportunidades en la infancia y adolescencia. Garantizar el acceso a una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado es el primer paso para poner en sus manos un futuro lejos de la pobreza y lleno de oportunidades. Para acabar con la pobreza, también es necesario que apoyemos a las poblaciones más empobrecidas a que reduzcan su vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático.
Es fundamental mitigar las consecuencias del cambio climático, apoyando el cuidado de los suelos y la reforestación, fomentando la agricultura sostenible y garantizando el acceso a fuentes de agua segura. Asimismo, generar nuevas oportunidades que permitan a las familias obtener ingresos es clave para el desarrollo.
Cooperación Internacional y Enfoque de Género
La cooperación internacional o los proyectos de desarrollo son los mejores caminos para acabar con la pobreza, atajando sus causas desde diversos frentes. Estos planes de gestión de riesgos y prevención de desastres, junto con el acompañamiento a las personas que deciden migrar para que puedan comenzar una nueva vida con todos sus derechos garantizados, son esenciales.
La desigualdad de género es una barrera más que impide a las mujeres salir de la pobreza. Trabajar en género debe ser transversal a cada una de las actuaciones de desarrollo. Las soluciones para la pobreza también pasan por los servicios de ayuda directa y social hacia las personas que lo necesitan, con el objetivo primordial de acabar con el hambre.
¿Cómo afecta el cambio climático a América Latina?
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