Chile, un país de geografía variada y dinámica, se encuentra en un proceso permanente de movimiento y transformación natural, lo que lo expone a diversas amenazas como deslizamientos de tierra, incendios, olas de calor, sismos, lluvias torrenciales y tsunamis. A pesar de la creencia popular que se refiere a estos eventos como "desastres naturales", el término correcto es desastres socionaturales. Simón Inzunza, geógrafo de la UC y profesional del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (CIGIDEN), explica que un tsunami o una erupción volcánica no son un desastre en sí mismos; más bien, es nuestra exposición y vulnerabilidad como seres humanos lo que convierte estas amenazas en desastres.
Es un hecho alarmante que la inminente "crisis climática" representa una enorme amenaza global, con riesgos no asumidos que nos exponen a daños mayúsculos, volviéndonos aún más vulnerables de lo que ya estamos. La prevención de catástrofes está en nuestras manos, asumiendo que "la ocupación y habitabilidad de los territorios está en permanente transformación", ya que, "con el acto de habitarlos, las comunidades humanas definen las reglas y relaciones que mantienen con el espacio/tiempo, construyendo una identidad local que varía sus significados en el tiempo", como sostienen Aliste y Vargas. Esto permite que aparezcan "nuevas percepciones y valoraciones del territorio que es nuestro hábitat", una "construcción social" que cambia con el devenir.
La Vulnerabilidad Institucional y Social
El estado ha tenido que asistir y enfrentar catástrofes con una institucionalidad improvisada y sin contar con una política adecuada para enfrentar el riesgo de desastres socionaturales. Más de 400 mil damnificados son apoyados con planes de emergencias y reconstrucción, financiados con fondos alternos aprobados de urgencia por el Ministerio de Hacienda y reprogramando fondos de la Ley de Presupuestos con un destino social, como gastos de emergencia o reconstrucción. A pesar de la existencia de protocolos de emergencia y comités subnacionales, las decisiones se siguen tomando a nivel central, perdiendo de vista a los mismos damnificados y tomando decisiones por ellos, quienes se sienten desprotegidos y abandonados desde el desastre, lo que incide en la revictimización de aquellas personas afectadas por una catástrofe.
Un ejemplo de esto fue lo ocurrido en 2010 en la Villa Olímpica, un sector cercano al Estadio Nacional, profundamente afectado por el terremoto del 27F. Para sus habitantes, fue mucho más complejo canalizar ayuda porque “se trataba de habitantes de Ñuñoa” o porque, supuestamente, la ficha de protección social “no daba” para canalizar la ayuda o iniciar el proceso de reconstrucción. Hasta el día de hoy, por esos pequeños pasajes, aún permanecen las marcas que recuerdan ese difícil episodio.
Sin embargo, la autoconciencia y la relación con la “otrosidad” generaron resiliencia en la Villa Olímpica, permitiendo una rápida organización. A pesar de la poca respuesta del nivel central, los vecinos encontraron sus propios medios para reconstruir primero los lazos de fraternidad y la convicción de que podían levantarse y trabajar unidos; ante el abandono del nivel político, solo queda la generosidad entre vecinos.

Un gobierno municipal primero debe ser capaz de identificar estos territorios socialmente construidos, verificar la vulnerabilidad de infraestructura y fortalecer la capacidad de agenciamiento de los ciudadanos. A nivel central, debemos comprender que la institucionalidad está agotada y que se requiere de un órgano descentralizado y desconcentrado, con patrimonio propio, que administre los recursos para los procesos de emergencia y reconstrucción, y que cuente con la capacidad técnica de articulación tanto a nivel político como ciudadano.
El Concepto de Vulnerabilidad Social
La definición de vulnerabilidad cambia dependiendo de la disciplina en la que se estudia. En relación al estudio de los desastres socionaturales, la vulnerabilidad puede entenderse como la susceptibilidad que tiene una comunidad de ser impactada por un desastre. Investigadores de CIGIDEN, de la línea 5 “Evaluación socioeconómica para la mitigación del riesgo de infraestructura crítica”, elaboraron un trabajo que permite conocer cómo ha sido la evolución temporal de la vulnerabilidad social en el país.
“En CIGIDEN estudiamos desde hace varios años la vulnerabilidad social en Chile, ya que conocer los factores que la impulsan nos permite entender que el riesgo no solo es dado por la amenaza natural; también los desastres van a depender del componente social”, explica Pamela Cisternas, ingeniera civil UC e investigadora. En la investigación -publicada recientemente en la revista Natural Hazard- participaron, además, Paula Repetto, académica de Psicología UC; Nikole Guerrero, geógrafa UC; y Javiera Castañeda, psicóloga UC.
En 1992, por ejemplo, cerca del 57% de la población se encontraba en niveles bajos y muy bajos de vulnerabilidad social frente a desastres naturales, el 35% en nivel medio y 8% en nivel alto. El estudio, realizado a escala distrital, determinó que actualmente los distritos ubicados en la macrozona del Norte Grande presentan los mayores niveles de vulnerabilidad. La investigación también señala que, en general, la macro-zona centro es la que tiene la menor cantidad de población con altos niveles de vulnerabilidad, evidenciando la importancia del centralismo de los servicios y el desarrollo del país. Según los expertos, los altos niveles de vulnerabilidad frente al riesgo de desastres se encuentran asociados al estatus socioeconómico, al aumento de población en condición de discapacidad y al aumento de población adulta mayor. Pamela Cisternas destaca que “fue posible advertir cómo el estatus socioeconómico ha jugado un rol clave en la composición de la vulnerabilidad desde 1992”.
A partir de los análisis realizados por los expertos de CIGIDEN, fue posible determinar que la vulnerabilidad no es un fenómeno aleatorio en el espacio, sino que se encuentra asociado a las características del lugar y determinado por ciertas variables como los cambios del contexto socioeconómico, político y cultural.

Educación Geográfica: Clave para la Prevención
Debido a nuestro contexto geográfico, pueden desarrollarse los desastres socionaturales. “Chile es un país constantemente expuesto a diversas amenazas naturales: terremotos, tsunamis, olas de calor, aluviones y erupciones volcánicas”, comenta Simón Insunza, señalando que somos de los países más sísmicos del mundo. “Por este motivo, es nuestro deber identificar las dinámicas de nuestro entorno -casa, barrio, colegio, universidad, lugar de trabajo, etc.- así como también las amenazas naturales que nos pueden afectar, y saber, por ejemplo, si estamos cerca de una quebrada, volcán, falla geológica, bosque, ribera de río o en zonas aledañas al mar, en donde se pueden generar diversas amenazas”, ahonda el profesional CIGIDEN, algo que se le conoce como educación geográfica.
Ante el desconocimiento siempre pueden haber reacciones abruptas. “Mediante la educación geográfica, se comprende que un terremoto, un tsunami, una erupción volcánica, un aluvión, etc., no son un desastre como tal, sino que finalmente son nuestras decisiones y condiciones como seres humanos -construir en zonas expuestas, viviendas de material ligero, escasa educación, pobreza- las que convierten las amenazas naturales en desastres”, analiza el académico. El dicho popular "es mejor prevenir que lamentar" aplica totalmente a los desastres socionaturales. Si existe organización, es probable evacuar la zona y reducir el riesgo de desastre.
Tres son las variables principales que destacan la importancia de la prevención:
- Si la gente vive en lugares peligrosos, es decir, cerca de un volcán activo, en laderas con peligro de deslizamientos, o cerca de ríos caudalosos que pueden desbordarse.
- Si se produce un fenómeno extremo, ya sea natural o causado por ciertas actividades humanas.
- Si, además, el fenómeno provoca muchos daños, particularmente en aquellos lugares en donde no se ha tomado ninguna medida preventiva.
“Uno de los puntos importantes para evitar que las amenazas naturales se conviertan en desastres, es la sensibilización y preparación ante las diversas amenazas naturales”, asegura Insunza.

Prevención vs. Amenaza: Consejos Prácticos
Olas de calor
Las olas de calor son una amenaza reciente y en pleno auge. “Esta semana tuvimos la tercera temperatura más alta registrada en la historia de Santiago (37,3°) y en algunas localidades de la zona central se superaron los 40°”, dice Insunza, mencionando que los golpes de calor son lo más peligroso de esta amenaza. “El llamado de las autoridades es a informarse de las condiciones meteorológicas, evitar exponerse al sol entre las 11.00 y 17.00 hrs, estar atentos a la temperatura corporal de niños, niñas y adultos mayores, mascotas, hidratarnos y usar protector solar”, afirma.
Incendios forestales
Los días de olas de calor son propicios para su propagación. El investigador explica que las condiciones favorables para su desarrollo se dan cuando existen más de 30°C, vientos sobre 30 km/h y humedad relativa bajo el 30%. “Casi el 99% de los incendios forestales tiene causa humana y, en este sentido, debemos evitar situaciones de riesgo, principalmente tirar colillas de cigarro o prender fuego/fogatas cerca de pastizales, matorrales o bosques”, asegura. En caso de incendio forestal, se debe llamar al 130 de la CONAF, además de estar atentos a las señales de las autoridades si es necesario evacuar. En este caso, se usa mensajería SAE en nuestros celulares. “Se recomienda también usar paños húmedos sobre la nariz y boca para mitigar los efectos del humo”, aconseja.
Erupciones volcánicas
Pueden ser menos comunes, pero no imposibles. Ante el contexto actual de “vacaciones”, Insunza recomienda conocer con antelación las zonas de peligro, vías de evacuación y zonas seguras dispuestas por las autoridades. “En muchas zonas, hay señaléticas con cada una de estas áreas, para que los habitantes se puedan familiarizar… En caso de observar fumarolas, sismicidad u otro asociado al volcán, se debe dar aviso a las autoridades”, advierte. Organismos como SERNAGEOMIN y SENAPRED establecen diversos niveles de alerta en caso de probabilidad de erupción volcánica. “Nos hace estar más preparados en caso de que debamos evacuar, por lo que el llamado es a informarse”, dice, y si te encuentras en medio de cenizas volcánicas, “al igual que con los incendios, se recomienda usar paños húmedos sobre la nariz y boca”.
Sismos
“Gran parte de nuestras construcciones están preparadas para terremotos, a excepción de aquellas que son de adobe o autoconstrucción”, cuenta Insunza, por lo que su recomendación principal es mantener la calma. Frente a aquellos que son de mayor magnitud, la idea es ubicarse en zonas de protección sísmica, es decir, lugares de la casa donde no se caigan muebles u objetos. Se debe proteger siempre bajo un elemento firme, como una mesa, recomienda el geógrafo UC. “Si estamos en la costa y el sismo no permite mantenernos en pie, debemos evacuar inmediatamente a zona segura”, señala Insunza y destaca que siempre debemos tener un plan de emergencia al interior de nuestras familias.

Preparación para Viajes y Kit de Emergencia
Las amenazas naturales pueden ocurrir de forma inesperada, especialmente durante las vacaciones. El experto señala que lo ideal es que siempre que viajemos, nos informemos de las condiciones meteorológicas o características geológicas de la zona, algo que aplica tanto para Chile como para viajes en el exterior. “Si es en el extranjero, lo óptimo es que nos informemos de los números de emergencia y si existen medidas o planes de emergencia ante las amenazas”, aborda Insunza, mencionando casos como chilenos que viajan a Mendoza y se encuentran con el viento Zonda o al Caribe y ocurre un huracán, fenómenos desconocidos que, por falta de información, no se sabe cómo actuar. Para Chile aplica el mismo consejo. Por ejemplo, “si alguien de Santiago va a la costa, a zonas como Cartagena, Viña del Mar o La Serena y ocurre un terremoto y posterior tsunami, debería saber con antelación cuáles son las zonas de amenaza de tsunami, vías de evacuación y zonas seguras, además de contar con un kit de emergencia.” Otro dato importante es que no es recomendable evacuar en auto.
“Lo mismo si viajamos a una zona con riesgo volcánico como Pucón, de igual manera debemos reconocer zonas de amenaza, vías de evacuación y zonas seguras”.
El Kit de Emergencia
El kit de emergencia debe contener elementos para al menos 72 horas, entre ellos:
- Botellas con dos litros de agua (por persona, al día)
- Botiquín de primeros auxilios
- Medicamentos
- Comida enlatada
- Barritas de cereal o proteína
- Abrelatas
- Pilas
- Radio portátil
- Linternas
- Dinero en efectivo
- Llaves de repuesto de la casa
Se debe considerar, además, que niñas, niños, personas de la tercera edad y personas con discapacidad pueden requerir algún otro tipo de necesidad específica.

Salud Mental en Contexto de Desastres Socionaturales
Vivir un momento de alta tensión como los que crean los desastres socionaturales puede ser un hito en la vida de una persona. Javiera Castañeda, psicóloga UC e investigadora de CIGIDEN, comenta que es importante entender que los desastres son eventos disruptivos en la vida de todos. Hay quienes los viven directamente, por ejemplo, alguien que está viviendo un incendio, un terremoto o un accidente de tránsito. Pero también está la otra forma de afectar, cuando las personas lo viven de forma indirecta, como cuando se lee un titular en televisión y se tiene familia en la zona afectada.
“El miedo, la ansiedad, la vulnerabilidad y la incertidumbre son parte de reacciones naturales del cuerpo frente a estos eventos que son disruptivos”, dice la profesional, y frente a esto, hacer ejercicios de respiración puede ayudarnos a regularnos. “Siempre es bueno y se dice que quienes están siendo afectados por un desastre, primero tienen que resguardar por supuesto su vida, y una vez que están en un lugar seguro, se pueden practicar todas estas técnicas, que son técnicas de respiración que ayudan a la calma”, detalla. En estos contextos, la primera ayuda psicológica es una herramienta en la gestión de situaciones de emergencias y desastres, brindando apoyo tanto a los damnificados como a los miembros de los equipos de ayuda y rescate.
Recomendaciones para el Bienestar Psicológico
- Evitar sobreinformarse: Para quienes perciben desde fuera, la psicóloga destaca que es relevante evitar sobreinformarse. “A uno le angustian este tipo de situaciones por cómo ves que las personas sufren; hay que tratar de mantenerse informado, pero no todo el tiempo”, señala, y la recomendación es tampoco seguir el minuto a minuto en redes sociales, ya que aumenta esta sensación de alerta e incertidumbre.
- No forzar un relato: Bajo ninguna circunstancia se debe forzar a alguien afectado a narrar lo sucedido con lujo de detalles. “Cuando la persona quiere contarlo, ahí hay que escuchar activamente sin realizar ningún juicio, sino más bien escuchar lo que pasó, sin pedir tanto detalle porque esto genera que la persona reviva una y otra vez el evento”, dice Castañeda. La recomendación para las personas que no vivieron directamente lo sucedido es otra: cuidar a estas personas previendo no preguntar: ¿y cómo fue?, o el cuéntame en detalle. “Si la persona no quiere hablar, hay que respetar”, asegura.
- Ejercicios de respiración para la calma: Una vez que la vida de la persona esté resguardada, en un lugar seguro, puede comenzar a respirar. “Son técnicas de respiración que ayudan a la calma. El foco tiene que estar en inhalar y exhalar; se usa por lo general una técnica de cuatro tiempos: inhala en cuatro tiempos, retiene en cuatro tiempos, exhala en cuatro tiempos”, aconseja.

Niños en Desastres Socionaturales
Si como adulto puede ser difícil reaccionar, la dificultad incrementa cuando tenemos niños pequeños en el preciso evento. Ante esto, Castañeda señala que no debemos asumir que los niños no saben o no entienden. “Hay que explicarles y hablar con ellos en un lenguaje sencillo qué es lo que está pasando, sin alarmar y cómo prepararse frente a esto”, dice la psicóloga y ejemplifica una respuesta: “Resulta que estamos viviendo un incendio, pero no se preocupen, vamos a estar bien, vamos a ir a un lugar seguro, van a venir las autoridades, sabemos que están preocupados pero vamos a estar bien como familia”, ahonda. La idea es poder entregarles el contexto: qué está pasando y qué es lo que haremos. Otro punto importante es normalizar las emociones. “Decirles ‘está bien que esto te dé miedo, a mí también me da miedo y yo también estoy asustado, pero nos vamos a proteger, las autoridades nos están ayudando’”, profundiza.
Niños menores de 2 años
Con las niñas y niños que no tienen capacidad de lenguaje, Castañeda menciona que hay que estar super atentos a los ciclos de sueño. “Si lloran más de lo normal y si antes se quedaban solos y ahora no les gusta y nos siguen para todos lados… Tenemos que ver en su comportamiento qué está pasando”, explica.
Educación geográfica para niños
Es probable que varios niños y niñas, por películas de Hollywood o videos de Tik-Tok, tengan una visión casi apocalíptica de terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas y otras amenazas. “Puede generar situaciones de miedo o ansiedad por imaginarios distorsionados de cómo se desarrollan estos fenómenos”, explica Insunza. “Es importante que, desde la educación preescolar, se inculque a las infancias que los desastres se pueden prevenir si estamos preparados y, para ello, hay distintos acercamientos lúdicos posibles”.
Uno de los proyectos de Insunza es “Kay-Kay, conociendo el riesgo de tsunami”, una serie disponible en YouTube, en la que dos personajes -Panki y Kay-Kay-, “recogiendo la narrativa mapuche sobre tsunamis, enseñamos qué son los tsunamis, cómo se forman, cómo armar un kit de emergencia y cómo debemos evacuar, reconociendo cada una de las señaléticas”, dice. Actualmente están preparando un juego de mesa relacionado con la temática. “Debemos enseñar sobre desastres a niños no solo con charlas, sino también mediante el juego y metodologías participativas”, puntualiza. El último consejo general de Castañeda es verificar siempre las vías de evacuación.
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Transformaciones Territoriales y Reconstrucción Local
El terremoto y tsunami del 27/F de 2010 provocaron profundas transformaciones territoriales en la costa de la Región del Biobío debido a sus efectos devastadores. Como aporte al proceso de Reconstrucción, se realizaron estudios específicos en las localidades más afectadas, orientados a evaluar los elementos vulnerables y el riesgo asociado a tsunamis históricos y de escenarios extremos. Se diseñó una metodología centrada en el carácter local de los asentamientos, que permitiera reflejar la dimensión dominante de la vulnerabilidad, su relación con la adaptabilidad a los cambios socio-territoriales actuales y la creación de los nuevos escenarios de riesgo derivados. Se realizaron 14 estudios específicos donde los escenarios extremos fueron distintos aún en localidades vecinas, siendo los eventos de 1835, 1960 y 2010, los principales.
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