Vulnerabilidades Estructurales ante Fenómenos Climáticos Extremos

Los desastres son acontecimientos humanos. A pesar de que muchos de ellos sean activados por calamidades naturales, son factores socioeconómicos los que determinan su desarrollo, alcance e impacto. Esta constatación está lejos de ser una obviedad y ha sido un eje central en la evolución del pensamiento sobre gestión de riesgos.

La Naturaleza de los Desastres: Más Allá de lo "Natural"

Durante la última década del siglo XX, se consolidó en América Latina lo que entonces se denominaba la "visión alternativa" de los desastres, en contraposición a la "visión dominante" que los consideraba eventos excepcionales y/o naturales, determinados por la inadecuación tecnológica, sin relación directa con los proyectos de desarrollo y espacial y temporalmente circunscritos.

Frente a tal visión, geógrafos y otros especialistas en problemas del desarrollo afirmaban que, por el contrario, los desastres eran el resultado de procesos sociales que incluían, pero no se circunscribían a las intervenciones tecnológicas. Estos procesos evidenciaban patrones de daños claramente relacionados con la distribución existente de recursos y capacidades entre los miembros de una sociedad, y suelen además reforzar dicha distribución. Si acaso, solo los momentos de crisis tienen una expresión espacial y temporal puntual.

En cuanto a la redefinición conceptual de los desastres, la vulnerabilidad se convirtió en la piedra de toque para un replanteamiento cabal de la conflictiva articulación entre sociedad y naturaleza. En particular, se criticó la idea de "desastres naturales", que aparece como un artefacto ideológico que obstaculiza la comprensión y las demandas. También se rechazó la equiparación semántica entre riesgo y amenazas, que genera confusión y limita la atención solo a los fenómenos geofísicos o tecnológicos, orientando la acción hacia soluciones técnicas.

Así pues, se especificó al riesgo de desastre como un problema emergente en el encuentro entre amenaza (fenómeno peligroso) y vulnerabilidad (capacidad de enfrentamiento y recuperación ante la presencia de un fenómeno peligroso). Esto abrió una amplia agenda de investigación y debate centrada en el segundo aspecto, que, inicialmente, aparecía como el componente propiamente social de los desastres.

Aunque en un primer momento prosperaron clasificaciones de amenazas y vulnerabilidades (naturales, antrópicas, químicas; o política, cultural, económica), la vulnerabilidad cobra sentido no como sustancia en sí, sino dentro del proceso de construcción de riesgos. Este proceso es siempre particular y multiescalar, y en él ciertas características o circunstancias se revelan como condiciones de vulnerabilidad fundamentales, mientras que otras no.

Esquema de la relación entre amenaza, vulnerabilidad y riesgo de desastre

Entendiendo la Vulnerabilidad Estructural

La vulnerabilidad es un concepto corriente en discursos políticos y literatura de ciencias sociales, generalmente asociado a ideas de debilidad, exposición o carencia. La definición de vulnerabilidad comúnmente aceptada en el ámbito de los estudios sobre desastres indica que se trata de la capacidad de enfrentamiento y recuperación en los procesos de actualización del riesgo.

En esta definición, la idea clave es la de capacidad, entendida en el contexto del riesgo y no como una condición anterior de los sujetos. La capacidad para enfrentar una amenaza puede ser completamente distinta de la capacidad de enfrentar otra. Además, esta capacidad tiene que ver con el control o incidencia en las variables del riesgo, así como con las posibilidades de adaptarse y negociar los riesgos por parte de las entidades de referencia.

Cuando hablamos de vulnerabilidad física-estructural, nos referimos a la susceptibilidad de las edificaciones y la infraestructura a sufrir daños ante diversas amenazas. Los diferentes factores de riesgo y vulnerabilidad afectan a edificaciones de diversos tipos, incluyendo las comerciales, residenciales, bodegas y hoteles. Por ejemplo, se ha observado vulnerabilidad en hoteles con un promedio de 20 años de construcción, donde la falta de mantenimiento técnico puede aumentar la probabilidad de riesgo. Es crucial el reconocimiento de predios inhabitables y la regulación del uso del predio para mitigar riesgos. Estos son factores que pueden generar daño a la infraestructura estructural, no solo por fenómenos como los sismos y movimientos tectónicos, sino también por eventos acumulativos como los temporales.

Temporales y el Fenómeno de El Niño: Un Desafío Estructural

El especialista en gestión de riesgos de desastres, Alex Tardón, explicó los alcances del denominado “Niño Godzilla”, un término usado para describir eventos especialmente intensos del fenómeno de El Niño. Según detalló, agencias meteorológicas internacionales proyectan una alta probabilidad de desarrollo de este fenómeno, que no se trata solo de más lluvia, sino de una alteración atmosférica capaz de intensificar distintos eventos extremos.

Chile, por ejemplo, ha vivido episodios de alto impacto asociados a El Niño, como los temporales de 1982-1983, el cierre prolongado del paso Los Libertadores en 1997-1998 y los aluviones del norte durante 2015-2016. Estos eventos ponen de manifiesto cómo las estructuras existentes son puestas a prueba de manera severa.

El especialista Alex Tardón advirtió que regiones como Biobío mantienen una vulnerabilidad acumulada, especialmente por problemas estructurales en sistemas de evacuación de aguas lluvias, colectores y puntos críticos urbanos. Estos problemas aumentan significativamente el riesgo de daños durante temporales intensos.

Infraestructura verde urbana | El sitio recibe agua de lluvia para prevenir inundaciones | Osnabrück

La Estructura de Vulnerabilidad: Un Marco Conceptual

La estructura de vulnerabilidad es una herramienta conceptual clave para entender las interdependencias entre las decisiones y capacidades en el contexto global de un escenario de riesgo. Se define como el marco de relaciones de poder y control que limita o posibilita la acción que cada actor ejerce sobre el territorio y sobre los demás actores.

Las estructuras y acciones están íntimamente ligadas; unas se dan a través de las otras. Las estructuras orientan y posicionan a actores que despliegan un variado nivel de creatividad y, aunque cotidianamente reproducen sinnúmero de estructuras e instituciones, son capaces de introducir cambios y hasta obrar con tal intención. El conjunto de expectativas, ordenadas en torno a sistemas sociales definibles (la política, la economía, la ciencia, la ley, entre otros), constituyen estructuras de sentido.

Las instituciones aparecen en este contexto como estructuras sedimentadas o normadas donde el conjunto de decisiones está claramente establecido; donde los roles, los objetivos, los medios y los fines están dados aunque, por supuesto, también las instituciones evolucionan. La idea de estructura supone tres cuestiones centrales: la primera es el requisito de la agencia para su reproducción; la segunda, tiene que ver con los recursos y limitaciones que ofrece para desplegar continuos de acción (agencia) y la tercera son las expectativas.

Este marco de análisis es fundamental para comprender cómo las decisiones políticas, económicas y de planificación urbana pueden generar o exacerbar las vulnerabilidades estructurales frente a fenómenos como los temporales, transformando la capacidad técnica en un factor que aumenta la probabilidad de riesgo.

Hacia una Gestión Integral del Riesgo y la Adaptación

En el contexto de las vulnerabilidades estructurales y los fenómenos climáticos extremos, el foco no debe estar solo en responder a las emergencias, sino en identificar las causas y priorizar obras de adaptación. Las autoridades regionales y municipales tienen la responsabilidad de transparentar los puntos críticos, trabajar con las comunidades y definir soluciones antes de nuevos eventos de alta intensidad.

Atender a estas problemáticas requiere ir más allá de las formas locales de manejo de crisis, exigiendo analizar una ecología geopolítica en la que convergen distintos actores. La reducción de los desastres pasa, en principio, por redefinir los modelos de desarrollo y atender a la lógica de reproducción económica, así como a las formas que adopta la lucha por el territorio y sus recursos.

Infografía sobre medidas de prevención y adaptación ante fenómenos climáticos

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