La Vulnerabilidad Económica Durante el Embarazo: Desafíos y Respuestas Integrales

El embarazo es un periodo de profundos cambios fisiológicos y psicológicos en la vida de una mujer, como señalan Ontiveros-Pérez y López-España (2010). Bonilla (2002) detalla los acontecimientos biológicos que van desde cambios físicos, como el aumento de peso y alteraciones en la coloración de la piel, hasta transformaciones fisiológicas mayores en sistemas como el cardiovascular, urinario, digestivo, respiratorio, de coagulación y reproductivo. A esto se suma un aumento en la producción de hormonas sexuales y un desbalance inmunológico, que exponen a la mujer a importantes cambios en su salud física y emocional.

La mujer embarazada debe ser sujeto de especial protección y acompañamiento, en mayor medida cuando su embarazo, por diversos factores, se encuentra en situación de vulnerabilidad. La maternidad, según Amaya Azcona (2018), se proyecta como un bien personal y social; por ende, cuidar a la mujer es cuidar al niño por nacer y, en última instancia, el futuro de la sociedad.

Esquema de los factores de vulnerabilidad durante el embarazo

Definiendo la Vulnerabilidad en el Contexto del Embarazo

El embarazo en situación de vulnerabilidad es aquel en el que la madre y el niño por nacer se encuentran expuestos a riesgos durante o después del parto. Estas amenazas pueden manifestarse en múltiples planos: social, familiar, económico, educacional y afectivo, entre otros.

Por definición, vulnerabilidad es la cualidad de vulnerable, es decir, la capacidad de ser herido o sufrir una lesión, ya sea física o moralmente (RAE, 2017). Toda persona humana es vulnerable, caracterizándose por una infancia prolongada e indefensa, la dependencia de otros para adquirir capacidades físicas y sociales, la necesidad de interacciones sociales y emocionales, y la dependencia del uso productivo de su entorno. La vulnerabilidad es considerada una descripción de integridad personal (Kottow, 2012), indicando una condición frágil y potencialmente dañable, aunque no necesariamente ya dañada.

Aunque generalmente se asocia a la pobreza social, económica o cultural, la vulnerabilidad también abarca estados emocionales como la soledad, angustia, inseguridad, desprecio, discriminación o maltrato. En el embarazo, esta condición se agrava, afectando todas las dimensiones de la persona.

Impacto de la Vulnerabilidad en la Salud y el Futuro

La vulnerabilidad de la mujer durante el embarazo es peligrosa no solo para su crecimiento y desarrollo personal, sino que también pone en riesgo el futuro del hijo gestado y, como consecuencia, a la sociedad. Diversas investigaciones, como la de Navarro (2013), concluyen que el embarazo en situación de vulnerabilidad afecta considerablemente la salud psicofísica y emocional de la mujer, del niño por nacer y de la familia a la que pertenecen.

Un estudio realizado en Chile por Arcos et al. (2011) asoció mayores niveles de estrés y ansiedad de la madre, antes y durante el embarazo, con una mayor vulnerabilidad social, lo que conlleva consecuencias para toda la vida en el desarrollo de los hijos. Estas mujeres suelen carecer de empleo, seguridad social, vivienda segura, escolaridad, pareja estable o apoyo familiar. Esta falta de perspectivas a futuro incide negativamente en su percepción como madres, generando inseguridad ante la incertidumbre del embarazo y la falta de posibilidades que podrán ofrecer al niño, debido a la ausencia de contención económica, familiar, social, educativa y de salud.

MATERNIDADES VULNERABLES

Marco Jurídico de Protección a la Maternidad y la Vida

Los derechos que resguardan a la mujer embarazada y al niño están enmarcados en instrumentos legales fundamentales, como la Convención Internacional de los Derechos del Niño, el Pacto de San José de Costa Rica y la Constitución Nacional Argentina. El ordenamiento jurídico argentino, por ejemplo, posee una sólida tradición de reconocimiento de la personalidad jurídica del ser humano desde la concepción (Art. 22 de la Constitución Nacional). Este reconocimiento tiene jerarquía constitucional y se refuerza con convenios internacionales como la Convención Americana sobre los Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica, ratificado por la ley 23.054 en 1984), que establece que toda persona tiene derecho a que se respete su vida desde el momento de la concepción.

Desde una perspectiva jurídica, todo ser humano es persona desde el inicio de su existencia, una tradición que se remonta al derecho romano. Asimismo, el artículo 23 de la Constitución Nacional faculta al Congreso a legislar y promover “un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia”. El acceso a servicios apropiados para la protección de la vida, la dignidad y la salud integral es un derecho ciudadano y una obligación gubernamental reconocida internacionalmente.

La dimensión familiar es intrínseca al ser humano, y la mujer, como "corazón de la vida familiar", requiere un auténtico lugar de plenitud y dignidad humana. Como señala la profesora Fernández (1994), aunque los derechos de las mujeres avanzan hacia una igualdad de iure, el camino hacia una igualdad de facto es más arduo.

Desafíos Socioeconómicos de la Maternidad en Contextos Vulnerables

El embarazo vulnerable requiere un acompañamiento especial debido a las diversas circunstancias que la mujer puede enfrentar, tales como la minoridad o adolescencia, la falta de una relación familiar estable, situaciones de violencia de género o intrafamiliar, inestabilidad laboral, carencia de recursos económicos mínimos y ausencia de información suficiente (Idea País, 2014).

La Baja Natalidad y la Situación Laboral de la Mujer: El Caso Chileno

La preocupación por la baja tasa de natalidad no es exclusiva de Chile, sino un fenómeno global que afecta a países como Corea del Sur, Francia, España y Japón. En Chile, la tasa de nacimientos ha descendido constantemente durante la última década, alcanzando su cifra más baja en 2023. Este fenómeno es común en sociedades en transición de tradicionales a modernas, y en el caso chileno, se ha manifestado durante más de tres décadas.

Entre las causas que explican esta tendencia, se encuentran factores culturales, como la promoción de una mayor individualización de las trayectorias vitales y la crisis de instituciones tradicionales como la familia. En cuanto a las causas materiales, el control de natalidad y la masificación de dispositivos anticonceptivos han influido significativamente, así como la incorporación de la mujer al mercado laboral.

La incorporación de la mujer al mercado laboral es paradójica, ya que, aunque implica mayores niveles de autonomía, a menudo la posiciona en sectores feminizados con amplias brechas salariales. En Chile, las mujeres ganan en promedio 200 mil pesos chilenos menos que los hombres. La maternidad puede ser incompatible con trayectorias laborales ascendentes, especialmente para mujeres de clase media o baja, quienes a menudo abandonan el mercado laboral tras el parto y enfrentan dificultades para reincorporarse. Esta situación, combinada con la inestabilidad laboral, empleos precarios, bajos salarios y la devaluación de los títulos universitarios, crea un ambiente económico incierto que dificulta la planificación a largo plazo y la decisión de tener hijos.

Mauricio Muñoz destaca que el descenso de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida y el crecimiento de la inmigración en Chile explican el envejecimiento de la población, lo que plantea desafíos para el sostenimiento de la reproducción social, el sistema de pensiones y la implementación de un sistema de cuidados. La pandemia de COVID-19 y la inflación han agravado estos problemas económicos, y el empleo aún no ha recuperado los niveles pre-pandemia. Las generaciones jóvenes chilenas toman decisiones sobre la maternidad influenciadas por un contexto de crisis constante y falta de estabilidad.

Programas de Asistencia Integral y Políticas Públicas

La compleja situación de la maternidad vulnerable exige un esfuerzo interdisciplinario acompañado de políticas públicas que apoyen a la mujer en sus diferentes etapas. Ante esta realidad, corresponde al Estado, en coordinación con organismos no gubernamentales, ofrecer a las mujeres en situación de vulnerabilidad las herramientas necesarias para llevar adelante un embarazo saludable. Será vital diseñar e implementar programas con un abordaje interdisciplinario integral para acompañar y apoyar a las mujeres a lo largo del periodo de gestación.

El Modelo MATERNAR: Asistencia Integral a la Mujer Embarazada

Como resultado de una investigación enfocada en esta problemática, surge el programa MATERNAR, un modelo de asistencia integral a la mujer embarazada. Este programa busca resolver o minimizar las dificultades que puede enfrentar la mujer frente a un embarazo vulnerable. Está dirigido a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, y también abarca a recién nacidos y niños hasta los tres años de edad, periodo crucial para el establecimiento del apego, que es la vinculación afectiva, estable y consistente entre el niño y su madre.

La asistencia integral de MATERNAR se centra en brindarle seguridad a la mujer embarazada, acompañándola en los controles médicos, ayudándola a regularizar su situación civil y política, y haciéndole saber que no está sola. La atención se focaliza en el seguimiento de la evolución de la gestación para prevenir y controlar factores de riesgo bio-psico-sociales que puedan desencadenar complicaciones, asegurando una atención de calidad que fomente la adherencia al programa.

El programa MATERNAR se implementará en Centros de Salud, donde tutoras maternales recibirán a las mujeres embarazadas. Se facilitará una atención sanitaria integral y de calidad para el desarrollo del embarazo y el cuidado del hijo en las mejores condiciones de salud. Además de asesoramiento, apoyo social y acompañamiento, se proporciona una primera atención a través de una línea telefónica. También se orienta y capacita a la mujer para la adquisición de competencias personales y sociales, y se promueve la mediación para la resolución de conflictos familiares en los que esté implicada una mujer embarazada y menor.

El trabajo intersectorial e interdisciplinario, coordinado desde lo público y lo privado, debe reflejarse en acciones concretas. El Dr. Hoffmann (2009) afirma que en muchos países se forma una estructura comunitaria que funciona como una red de sostén exterior para la maternidad y paternidad, cuyo bien social y personal está fuera de toda duda.

Políticas Públicas Necesarias

La situación de las mujeres en embarazo vulnerable requiere de políticas públicas y privadas que promuevan el cuidado de su salud y bienestar, asegurando una atención y acompañamiento integral. En el ámbito de la salud pública, iniciativas como el programa "Chile Crece Contigo" buscan ofrecer apoyo integral durante el embarazo, parto y cuidado del menor, garantizando acceso a controles prenatales y educación, incluso para mujeres extranjeras. Sin embargo, estas iniciativas no son suficientes.

Para abordar la baja tasa de natalidad y la vulnerabilidad económica en Chile, Mauricio Muñoz sugiere que las políticas públicas deben generar estabilidad económica, mejorar la producción y los ingresos, y asegurar derechos sociales como salud, educación, acceso a vivienda y pensiones dignas. Es crucial mejorar las remuneraciones de las mujeres, promover la igualdad salarial y establecer pre y postnatales obligatorios para hombres en las mismas condiciones que para las mujeres. El compromiso del Estado, en coordinación con organismos no gubernamentales, es esencial para garantizar un embarazo saludable y un futuro prometedor para la madre y el niño.

tags: #vulnerabilidad #economica #embarazo