La relación entre los rasgos de personalidad y la predisposición a las adicciones ha despertado un creciente interés en la psicología. Comprender la conexión entre adicción y personalidad no implica reducir la adicción a la personalidad, sino reconocer que el modo en que una persona se vincula con el placer, el dolor, la frustración o la búsqueda de sentido se encuentra profundamente mediado por sus rasgos de carácter y su historia vital.
Es importante destacar que la adicción no es solo un fenómeno aislado, ya que se nutre de factores contextuales y emocionales que perpetúan su ciclo. Las personas que sufren de adicciones utilizan los comportamientos adictivos como un medio para escapar de problemas emocionales o situaciones estresantes en su vida cotidiana. Sin embargo, el hecho de que se tengan determinados rasgos de personalidad no implica directamente el desarrollo de una adicción.
Definición y Evolución del Concepto de Personalidad y Adicción
La Personalidad: Patrones y Rasgos
La personalidad se concibe actualmente como un patrón complejo de características psicológicas profundamente arraigadas que son en su mayor parte inconscientes y difíciles de cambiar, expresándose automáticamente en casi todas las áreas de funcionamiento del individuo. Estos rasgos intrínsecos y generales surgen de una complicada matriz de determinantes biológicos y de aprendizajes, y en última instancia, comprenden el patrón idiosincrásico de percibir, sentir, afrontar y comportarse de un individuo.
Según el DSM-IV (1995), los rasgos de personalidad se describen como pautas duraderas de percibir, pensar y relacionarse con el ambiente y con uno mismo. Esta definición se acerca al concepto actual defendido por posturas más integrales sobre el ser humano, como la de Opazo Castro (2001). Su modelo, denominado supraparadigmático, integra aportes de diversos enfoques y teorías de la psicología, incluyendo los paradigmas afectivo, cognitivo, inconsciente, ambiental-conductual, biológico y sistémico.
La integración de los seis paradigmas constitutivos de la dinámica psicológica se articula en torno al Sistema Self, que constituye el procesador central de la experiencia humana. Las funciones básicas del self son identidad, organización, significación, autocontrol y sentido de sí mismo.
Desde el Modelo Integrativo, un rasgo se entiende como "una tendencia o predisposición estable de la persona, para responder con un patrón conductual similar ante una variada gama de situaciones-estímulo". Un rasgo involucra un patrón cognitivo y un patrón afectivo consistentes con el patrón conductual. En este contexto, la personalidad involucra una red de rasgos entrelazados que configuran una totalidad única, estable y distintiva, que caracteriza e identifica a la persona y establece las formas en que se relaciona consigo misma y con los demás. Se trata de un perfil predisponente a ciertas conductas que tiene en la base estructuras biológicas, cognitivas, afectivas e inconscientes (Opazo, 2001, p. 191).
Para Guajardo y Kushner (2004), la personalidad es "la organización dinámica de aquellos sistemas biológicos, psicológicos, sociales y espirituales (biopsicosocioespiritual) que determinan las respuestas adaptativas al ambiente" (p. 41). Consideran que la personalidad está formada por atributos o características que nos describen y que se encuentran integrados en el Yo o Sí Mismo, formando una unidad coherente que se expresa en la forma de pensar, sentir y comportarse; los deseos y motivaciones y los mecanismos para afrontar situaciones de la vida.
Los mismos autores señalan que "en buena parte, la personalidad está determinada por los genes, que nos proporcionan una gran variedad de predisposiciones. Pero el ambiente y las experiencias de vida (padres, sociedad, amistades, cultura, etc.) se ocupan de moldear todas esas posibilidades en varias direcciones" (Guajardo y Kushner, 2004, p. 41).
Trastornos de la Personalidad
Un trastorno de la personalidad supone una variante de los rasgos de carácter que van más allá de los que normalmente presentan la mayoría de las personas. Solo cuando los rasgos de personalidad son inflexibles y desadaptativos y causan un deterioro funcional significativo o un malestar subjetivo, constituyen un trastorno de la personalidad. Estos trastornos se agrupan en la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales en tres grupos.
El trastorno límite de la personalidad (TLP) es uno de los trastornos de personalidad que más interés y controversias suscitan entre los clínicos. Recientes estudios orientan a una alteración de los mecanismos de adaptación que sería secundaria a una vulnerabilidad biológica específica e incluye una inestabilidad afectiva y de la impulsividad-agresividad. El cuadro incluye:
- Rasgos biológicos que se cree son regulados por neurotransmisores: labilidad afectiva, sensibilidad al rechazo, oscilaciones del humor depresivo, angustia e impulsividad agresiva.
- Rasgos psicológicos, ligados a la experiencia traumática en la infancia: baja autoestima, alteraciones de la identidad, mecanismos de defensa primitivos y relaciones interpersonales y sexuales caóticas.
También en el trastorno antisocial de la personalidad (TAP) se han descrito factores genéticos y psicosociales como el abandono o maltrato parental (incluyendo los castigos reiterados o arbitrarios).

La Adicción: Un Patrón Conductual Disfuncional
Según Míguez (1990), "el uso intensivo o compulsivo de tales sustancias implica detrimento en la salud o del funcionamiento social de dicha persona" (p. 87). El autor define que "el alivio de los estados displacenteros por medios químicos, sin atender a las causas que los originan, constituye el patrón común del uso indebido de sustancias psicoactivas" (p. 88).
Para Guajardo y Kushner (2004), "la adicción se presenta como un abuso en el empleo de sustancias que afectan al sistema nervioso central y comienza desde el momento mismo en que decidimos usarlas deliberadamente, alterando nuestra forma de percibir y conectarnos con el mundo. Las [drogas] interfieren con el funcionamiento normal del cerebro, no solamente creando fuertes sentimientos de placer, sino también a través de efectos duraderos sobre el metabolismo y la actividad cerebral" (p. 13).
Estos cambios en el cerebro, si persisten en el tiempo, pueden convertir el abuso en una enfermedad crónica, recurrente y terminal (dependencia). La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la adicción como “una enfermedad crónica del cerebro que se caracteriza por la búsqueda y el uso compulsivo de sustancias adictivas, a pesar de las consecuencias nocivas” (Guerri, 2012).
Rasgos de Personalidad y su Influencia en la Vulnerabilidad a las Adicciones
Este artículo explora cómo los rasgos de personalidad evitativo, dependiente, histriónico y narcisista influyen en la propensión a las adicciones (Martinez, 2020).
Personalidad Evitativa
Los individuos con rasgos de personalidad evitativa presentan generalmente un patrón de conductas que los lleva a evitar situaciones sociales debido a su intenso miedo al rechazo y a la crítica. Este aislamiento puede conducir a una mayor vulnerabilidad a las adicciones, ya que estas personas tienden a buscar escapar de la ansiedad y el estrés social mediante el uso de sustancias o comportamientos adictivos.
Personalidad Dependiente
Quienes presentan rasgos de personalidad dependiente tienden a presentar una necesidad excesiva de ser cuidados y protegidos por otros y experimentan dificultades para tomar decisiones de manera independiente. Estas personas pueden desarrollar adicciones como un medio para enfrentar la ansiedad y la inseguridad que sienten al sentirse abandonadas. La dependencia emocional puede hacer que busquen consuelo en sustancias o comportamientos adictivos para sentirse más seguras.
Personalidad Histriónica
Las personas con rasgos histriónicos buscan constantemente la atención y la aprobación de los demás, lo que puede llevar a comportamientos impulsivos y a la experimentación con sustancias o actividades adictivas. La necesidad de estimulación constante y la baja tolerancia al aburrimiento y a no ser vistos, son factores que contribuyen a esta predisposición.
✔️ Trastorno HISTRIÓNICO de la personalidad · Síntomas, Características, Ejemplos y Tratamiento ·
Personalidad Narcisista
Los rasgos de personalidad narcisistas se caracterizan por una necesidad desmesurada de admiración y falta de empatía hacia los demás. Las personas con rasgos narcisistas pueden recurrir a sustancias o comportamientos adictivos como una manera de mantener su autoestima y evitar sentimientos de vulnerabilidad.
Factores de Riesgo y Modelos Explicativos
Teoría de la Automedicación
La conexión entre los rasgos de personalidad y las adicciones se puede entender mejor a través de la teoría de la automedicación. Esta teoría sugiere que las personas utilizan sustancias o comportamientos adictivos para manejar emociones y situaciones difíciles. Esto es especialmente relevante en pacientes adictos afectados de un trastorno de personalidad, especialmente un diagnóstico mixto antisocial y límite.
El alivio de los estados displacenteros por medios químicos, sin atender a las causas que los originan, constituye el patrón común del uso indebido de sustancias psicoactivas.
Factores Biopsicosociales
Las características sociodemográficas, ambientales, de la personalidad, de las relaciones interpersonales de un individuo, así como otras de diversa índole, son factores vinculados al riesgo de uso, abuso y dependencia de drogas por parte de los adolescentes (Climent, Aragon y Plutchik, 1989, p. 119).
Los autores destacan diez factores de riesgo que constituyen un resumen de la literatura sobre el tema:
- Bajo promedio en las calificaciones académicas.
- Falta de práctica religiosa.
- Psicopatología.
- Desviación.
- Búsqueda de sensaciones.
- Uso temprano de alcohol.
- Baja autoestima.
- Malas relaciones con los padres.
- Uso de drogas por compañeros.
- Uso de drogas por los adultos (Climent, Aragon y Plutchik, 1989).
El Modelo Integrativo y la Vulnerabilidad
El Modelo Integrativo (Opazo, 2001) describe que una de las características principales de la sintomatología del trastorno adictivo se encuentra en el hecho de que es un trastorno altamente disfuncional que compromete todos los subsistemas de la personalidad.
En este modelo, se enfatizan tres subsistemas:
- Subsistema biológico: Incluye factores relativos al descanso, la medicación consumida, la tendencia a subir de peso, la realización de actividad física o deporte y una evaluación general sobre la salud física de los adolescentes.
- Subsistema ambiental-familiar: Se indagan las situaciones que pueden generar o influir en una adicción, vinculadas principalmente con la historia familiar y variables como la relación padre-hijo. Un vínculo de sobreprotección facilita, sin quererlo, una adicción, generando un vínculo denominado "coadicción". Otras características incluyen pobre comunicación, falla en la delimitación de roles, límites pobres y manipulación.
- El self: Sus funciones básicas (identidad, organización, significación, autocontrol y sentido de sí mismo) se encuentran alteradas, lo que implica una autoimagen negativa, falta de un proyecto de vida claro, la pérdida del sentido de persona, la confusión y la búsqueda de la satisfacción inmediata (Guajardo y Kushner, 2004).

El Cerebro Adicto y los Circuitos de Recompensa
Consumir ciertas sustancias o drogas produce en el sistema nervioso central un aumento considerable de dopamina, llevando a una sensación de euforia. El neurotransisor más implicado en los circuitos neurobiológicos de las adicciones a sustancias es la dopamina.
Todas las drogas interfieren en mayor o menor medida sobre un circuito neuronal de recompensa denominado "Sistema Dopaminérgico Mesolímbico", el cual proporciona sensaciones placenteras a los comportamientos adictivos.
En el trabajo realizado por Ruiz Contreras et al. (2012), se destacan importantes regiones cerebrales en el sistema de motivación-recompensa. Entre ellas, el Área Tegmental Ventral (ATV) presenta una gran densidad de neuronas dopaminérgicas que proyectan a otras regiones como el Núcleo Accumbens (NAc), la amígdala, el núcleo cama de la estría terminalis, el área septal lateral, la corteza prefrontal y el hipotálamo lateral. Además de la dopamina, otros neurotransmisores involucrados en la comunicación entre estas regiones cerebrales incluyen a la serotonina, la acetilcolina, el glutamato, el GABA, y neuromoduladores como los endocanabinoides y las endorfinas.

Hay diversas sustancias naturales y actividades que tienen propiedades reforzadoras positivas que inciden en los centros de recompensa, tales como la comida, bebida, comportamientos sexuales, entre otros. De acuerdo a Domjan (2011), el reforzador ha sido definido como cualquier estímulo que incremente la probabilidad de repetición de una conducta.
Los trabajos muestran que las drogas de abuso sirven como reforzadoras positivas y la diferencia con los reforzadores naturales es que estos acceden al sistema de recompensa mediante las vías sensoriales, mientras que las drogas de abuso estimulan directamente dicho circuito, creando una señal que indica falsamente la llegada de un beneficio adaptativo.
✔️ Trastorno HISTRIÓNICO de la personalidad · Síntomas, Características, Ejemplos y Tratamiento ·
Adicciones Comportamentales y sus Características
Actualmente, está claro que las adicciones no se limitan a las conductas generadas por el consumo incontrolable de sustancias (por ejemplo: cannabis, anfetaminas, cocaína, opiáceos, cafeína, nicotina o alcohol). Como ocurre en las adicciones químicas, las personas adictas a determinada conducta experimentan, cuando no pueden llevarla a cabo, un síndrome de abstinencia caracterizado por un profundo malestar emocional (estado de ánimo disfórico, insomnio, irritabilidad e inquietud psicomotora).
Cuando la adicción conductual avanza, los comportamientos se vuelven automáticos, son activados por las emociones e impulsos, con pobre control cognitivo y autocrítica sobre ellos. El aspecto nuclear de la adicción conductual no es el tipo de conducta implicada, sino la forma de relación que el sujeto establece con ella. Cualquier actividad normal que resulte placentera para un individuo puede convertirse en una conducta adictiva (Echeburúa).
La dificultad para el afrontamiento de los problemas, la baja autoestima, la impulsividad, la no tolerancia a estímulos físicos o psicológicos desagradables como el dolor o la tristeza o un estado de ánimo depresivo o disfórico, son todos factores que pueden desencadenar el cuadro adictivo.
Para dilucidar si existe o no un abuso o dependencia, ya sea comportamental o de consumo, se tienen en cuenta factores como:
- La intensidad y frecuencia del uso o realización del comportamiento.
- La cantidad de dinero invertido.
- El nivel de interferencia que tiene sobre las relaciones familiares, sociales y laborales de cada individuo.
En las adicciones, se dan los fenómenos de tolerancia y síndrome de abstinencia que presentan características particulares. La tolerancia es el estado de adaptación caracterizado por una disminución de la respuesta a la misma cantidad de droga o por la necesidad de una dosis mayor para provocar el mismo grado o efecto.
Epidemiología y Estudios de Caso
Pese a la importancia de los trastornos de la personalidad, no hace mucho más de una década que se realizaron los primeros estudios epidemiológicos exhaustivos, pues ha sido tradicional un distanciamiento entre la psicología de la personalidad y la psicopatología clínica. Dada la propia naturaleza de los trastornos de la personalidad (comienzo en la infancia, tendencia a la cronicidad, descompensación en situaciones de estrés, etc.), es muy difícil realizar estudios de incidencia.
Estudio en Adolescentes de San Luis (Argentina)
Un estudio realizado en la Ciudad de San Luis, Argentina, tuvo como objetivo obtener información concerniente a la incidencia del abuso de alcohol y de drogas entre adolescentes y las correlaciones existentes entre factores involucrados en el consumo de sustancias. La muestra estuvo conformada por 509 adolescentes de ambos sexos, de edades comprendidas entre 15 y 19 años de edad, del nivel polimodal de escuelas públicas.
Los resultados generales de la investigación señalan que la mitad de los adolescentes de la muestra ha probado sustancias (legales e ilegales) alguna vez en su vida. En relación al consumo específico de alcohol, el 16% de los adolescentes presenta un consumo de riesgo, lo cual es definido como perjudicial, debido a que existe poco control respecto a la ingesta, a las conductas y/o acciones que realizan cuando consumen sustancias.
Se observaron relaciones significativas entre ciertas variables de personalidad y consumo de alcohol:
- Los adolescentes con menor consumo de alcohol tienden a presentar rasgos de personalidad como introversión, inhibición, sumisión y conformismo.
- Los adolescentes que obtienen mayores puntuaciones en relación al consumo de alcohol, suelen presentar estilos de personalidad como dramático, narcisista, antisocial, sádico, oposicionista y borderline.
Estudio en Jóvenes de Barcelona
Un estudio transversal, administrado a una muestra de conveniencia de 365 jóvenes provenientes de Programas de Formación e Inserción (PFI) o que asistieran a actividades de entidades comunitarias de barrios desfavorecidos de Barcelona, analizó el consumo de alcohol y cannabis experimental, regular y problemático en relación con la impulsividad, la búsqueda de sensaciones, las expectativas y las creencias en relación con el consumo de drogas y las habilidades sociales.
Resultados clave:
- La prevalencia de consumo intensivo de alcohol (24,2% para binge drinking y 33,3% para borracheras) y de consumo de cannabis experimental (51,1%) y problemático (12,9%) fue mayor en estudiantes de PFI que en jóvenes de entidades.
- Los estudiantes de PFI presentaban mayores puntuaciones en las escalas de impulsividad, búsqueda de sensaciones, expectativas y creencias favorables al consumo de alcohol.
- En general, la prevalencia de consumo de alcohol experimental fue superior en las chicas que en los chicos.
- El binge drinking regular se asoció con la búsqueda de sensaciones intensas (odds ratio ajustada [ORa]: 1,06; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,01-1,12).
- Asistir a PFI se asoció con un consumo problemático de cannabis (ORa: 2,73; IC95%]: 1,26-5,89).
La impulsividad es la propensión a participar en comportamientos motivacionales urgentes, con dificultad para controlar estas acciones. No es una conducta patológica, pero define la tendencia a involucrarse en comportamientos inapropiados. La búsqueda de sensaciones es la necesidad premeditada de alcanzar sensaciones y experiencias variadas, novedosas y complejas, y la voluntad de asumir riesgos físicos y sociales provocados por tales experiencias. Está estrechamente ligada con la adopción de conductas de riesgo.
Burkhart et al. identifican dos tipos de jóvenes vulnerables:
- Aquellos expuestos a ambientes de riesgo (entorno familiar o comunitario desfavorecido, desempleo, delincuencia, disponibilidad de drogas o violencia).
- Aquellos con trayectorias de riesgo (mal rendimiento escolar o fracaso académico).
Implicaciones Clínicas y Tratamiento
Entender cómo los rasgos de personalidad influyen en la predisposición a las adicciones es crucial para el desarrollo de estrategias de prevención y tratamiento efectivas. La identificación temprana de estos rasgos puede ayudar a prevenir el desarrollo de adicciones y a diseñar tratamientos personalizados que aborden las necesidades específicas de cada individuo.
En la práctica clínica, conocer los rasgos predominantes de personalidad no solo permite comprender mejor el sufrimiento del paciente, sino también anticipar las dificultades terapéuticas y seleccionar estrategias más efectivas para cesar el consumo teniendo en cuenta la singularidad de cada persona. El proceso adictivo, a su vez, retroalimenta estos rasgos, intensificando la impulsividad, la irritabilidad o la desesperanza.
El tratamiento, desde una mirada integral, debe incluir una primera fase de desintoxicación para luego desembocar en la deshabituación, que es un proceso complejo donde confluyen lo psicobiológico y el contexto. Se trata de intentar modificar la relación que el sujeto establece con la sustancia o conducta adictiva. Más allá de lograr la abstinencia, es crucial tratar de reconstruir la relación con uno mismo.
Ante las múltiples propuestas para relacionar la patología de la personalidad con los trastornos por uso de sustancias psicoactivas y la insuficiencia de los abordajes llevados a la práctica en el pasado, es necesario pasar a una intervención clínica que combine el tratamiento psicoterapéutico y el psicofarmacológico para ambos trastornos.
tags: #vulnerabilidad #droga #estructura #personalidad