Vulnerabilidad de los Migrantes en Situación de Irregularidad en Chile

La situación de los migrantes en Chile, especialmente aquellos en condición irregular, se caracteriza por una compleja red de vulnerabilidades sociosanitarias. Estas vulnerabilidades pueden ser de tipo humana, inherente a la finitud de nuestra existencia, o social, que puede prevenirse y modificarse. La vulnerabilidad social abarca peligros internos del grupo (como la pobreza), peligros externos (como desastres naturales) y la capacidad de afrontamiento frente a ambos, ya sean internos (como la organización comunitaria) o externos (como las políticas de Estado). La interacción de estos factores explica en gran medida el riesgo de enfermar o la alteración del bienestar en estos grupos. En este contexto, se han realizado estudios que arrojan luz sobre las experiencias de los migrantes internacionales en Chile, explorando sus desafíos y capacidades de afrontamiento.

Características Sociodemográficas y Motivaciones Migratorias

Un estudio realizado en una comuna del norte de Chile analizó las características sociodemográficas de un grupo de participantes, que incluyó inmigrantes internacionales, directivos de Cesfam y el alcalde de la comuna de Coquimbo. El grupo de inmigrantes se compuso, en su mayoría, de mujeres solteras, procedentes de Colombia, Perú, Argentina, Bolivia y República Dominicana. Estas mujeres ejercían labores de mesera o asesora del hogar, generalmente con un nivel educacional medio o técnico, con una minoría de profesionales universitarias. Los factores motivacionales para migrar se relacionan principalmente con la búsqueda de oportunidades de trabajo para mejorar su situación económica y desarrollo personal. Como lo expresó una entrevistada: "He tenido el sueño de salir de mi país para poder superarme" (Entrevistada 1), y otra añadió: "una mejor vida para mi familia" (Entrevistada 7).

Un estudio cualitativo descriptivo posterior, realizado en el contexto de la pandemia por SARS-CoV-2 en 2020, entrevistó a 30 migrantes internacionales. De ellos, el 53% eran mujeres y el 70% tenían entre 25 y 35 años, provenientes de 10 países de América Latina y el Caribe, incluyendo Venezuela (23%), Perú (17%), Colombia (17%), Haití (10%), Bolivia (7%), Ecuador (7%), Argentina (7%), Brasil (7%), Cuba (3%) y Uruguay (3%). En cuanto al estatus migratorio, el 13% reportó estar en situación irregular, el 37% con visa temporaria o definitiva en trámite, el 17% con visa temporaria vigente, y el 30% había obtenido la visa de residencia definitiva.

Perfil sociodemográfico de migrantes en Chile

Desafíos Socioeconómicos y Laborales

Lamentablemente, las expectativas laborales de los migrantes no siempre se cumplen en los países receptores. Entre los discursos compartidos, se identifican condiciones sociales como la falta de previsión, poca calificación laboral, sueldos bajos, trabajos esporádicos e informales (como servicios domésticos, comerciantes, prostitución, servicio en restaurantes, etc.), y la necesidad de compartir la vivienda con su red social próxima (hijos, familiares o amigos).

La baja capacidad de ahorro limita la posibilidad de enviar dinero a sus países de origen, dado el alto nivel de gastos en Chile: "Se gasta ja, ja -o sea- sí, no se puede ahorrar nada" (Entrevistada 2). Las descripciones realizadas son un ejemplo claro de lo referido por Elizalde et al. Esto coincide con lo presentado por Urzúa, Heredia y Caqueo-Urízar (2016), quienes relacionan el nivel de ingresos con la calidad de vida entre inmigrantes del norte de Chile.

Migración en Chile: una mirada sobre mitos y realidad laboral

Salud Mental y Bienestar

Algunos inmigrantes y un director de Cesfam señalan casos de depresión y síntomas como irritabilidad y cansancio, considerándose a sí mismos en riesgo dadas sus escasas habilidades para la asimilación del cambio de vida. Estos aspectos de salud mental concuerdan con metaanálisis de población migrante a nivel mundial, donde los factores que afectan la vulnerabilidad para el desarrollo de trastornos mentales comunes incluyen el país de origen, el sexo femenino, el bajo nivel educacional y posición social, así como la situación familiar y de pareja. También influyen factores asociados al proceso migratorio como el idioma, la aculturación, la necesidad de migrar y la planificación de la migración.

Estrategias de Aculturación

La aculturación es el proceso mediante el cual los grupos humanos se incorporan culturalmente a una sociedad. Se han identificado cuatro estrategias según el modelo de Berry (2008):

  • Asimilación: el grupo minoritario no desea mantener su cultura y busca incorporarse a la nueva.
  • Separación: el grupo nuevo no desea perder su propia cultura y evita la interacción con otros.
  • Integración: ambos grupos desean mantener su propia cultura e interactúan entre sí.
  • Marginalización: el interés en mantener la cultura propia es bajo, así como en relacionarse con otros.

Las estrategias de aculturación son importantes para la adaptación de los migrantes y su estado de salud mental (Urzúa et al., 2016). Para los participantes de un estudio, el proceso de asimilación de la cultura chilena incluyó una tendencia a la separación, articulando redes con otros inmigrantes para enfrentar problemas, y una tendencia a la asimilación a través de esfuerzos por adaptarse. Una entrevistada comentó: "Es un proceso difícil el dejar la familia ¿eh? […] el aprender de ustedes, porque tú cuando llegas a una nueva cultura no conoces qué es lo que es correcto y lo que no es, las normas, tanta cosa […] me cuesta la […] la adaptación" (Entrevistada 6).

Discriminación y Aceptación Social

En el ámbito de la aceptación social, la percepción de los inmigrantes sobre sentirse marginados contradice el discurso de los directivos, quienes señalan que los chilenos no discriminan a los migrantes. Una inmigrante mencionó: "No nos arriendan porque somos extranjeras, dicen que vamos a dañar sus cosas o vamos hacer mucho desorden […] entonces, como que no tenemos los mismos derechos de los que han nacido aquí, en Chile" (Entrevistada 2). Otra participante añadió: "A menor nivel educativo es más la discriminación, a mayor nivel educativo es menor, pero igual se siente, o sea, es más sutil yo pienso" (Entrevistada 6).

Acceso y Conocimiento del Sistema de Salud

Se evidencia un escaso conocimiento de los beneficios sociales y de salud, tanto por parte de los inmigrantes como de quienes ofrecen los servicios sanitarios. Los servicios de salud tienen información escasa sobre la población inmigrante usuaria o beneficiaria. Un directivo de Cesfam señaló: "No lo tenemos cuantificado, no lo tenemos cuantificado hoy día porque el sistema te habla de números y ahora nosotros estamos en el proceso de ver el caso a caso […] necesitamos tener un catastro confiable" (Entrevistado 11).

Por otra parte, es evidente que los migrantes desconocen el sistema de salud chileno: "Yo pues, yo pues en el momento del parto, entonces, estoy como asustada porque no sé si me van a cobrar, no sé si un millón, no sé cuánto […] así me han dicho, que más o menos va por ahí el valor […] y no tengo para pagar esa plata, soy madre soltera" (Entrevistada 10). Los costos de la salud en Chile son elevados, especialmente porque el sistema público no siempre es capaz de cubrir toda la demanda. Los usuarios inmigrantes prefieren el servicio proporcionado por el sistema de salud de su país de procedencia, principalmente por los costos, la forma de atención y la cobertura de medicamentos.

Una entrevistada comentó: "Igual, igual si lo vemos en forma particular, ahora pienso viajar con mi hija también, posiblemente a Bolivia mi país, para poder tratar la vista de ella, ver la medición de los lentes y también el asunto de la odontología es necesaria, acá en este país es demasiado caro" (Entrevistada 1). Otra destacó las diferencias: "¡eh! A diferencia del sistema de salud que tenemos allá en nuestro país, te cubre más en cuanto a medicamentos, a atención con los especialistas, económicamente, pues tú pagas muy poco en Colombia [...] y acá no, acá todo es plata […] es que Chile es un país, en todos los sentidos, muy caro" (Entrevistada 6).

Vulnerabilidades y Afrontamiento Durante la Pandemia de COVID-19

En el contexto de la pandemia por SARS-CoV-2, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió a la población migrante internacional como población de riesgo debido a sus condiciones de vida, hacinamiento, menor acceso efectivo a los servicios de salud, estatus migratorio, idioma y sector laboral en el que se concentran. Las condiciones de vida y trabajo han dificultado la implementación y adherencia a las medidas de prevención del COVID-19, las cuales no siempre han sido elaboradas con relevancia cultural y lingüística, lo que ha acelerado el contagio y debilitado la recuperación.

Las medidas de prevención del contagio que restringieron los desplazamientos y los cruces de frontera se tradujeron en pérdida de empleo, ingresos, vivienda y redes de apoyo, exacerbando situaciones migratorias precarias e impidiendo el retorno al país de origen en ciertos momentos de la pandemia.

Impacto de COVID-19 en comunidades migrantes

Estrategias de Prevención y Autocuidado

Las personas migrantes entrevistadas durante la pandemia relataron sentir diferentes niveles de vulnerabilidad frente a la posibilidad de contagio de COVID-19, ya sea por sus condiciones de vida, laborales o por enfermedades preexistentes. Para prevenir el contagio, implementaron diversas estrategias a nivel individual y familiar, como la búsqueda de información a través de internet, redes sociales o televisión, la red asistencial y la municipalidad. La mayoría cambió drásticamente sus hábitos, limitando las salidas y actividades recreativas.

Algunos adoptaron medidas extremas de autocuidado y limpieza: "Fueron como 5 meses de cuarentena con él ahí los dos estábamos muy estrictos, muy estrictos. Usábamos cloro para desinfectar el piso, para desinfectar las cosas que comprábamos en el supermercado, también agua oxigenada, alcohol [...]. Me cuidaba muchísimo de no tocarme la cara y todo" (M). Quienes tenían trabajo formal reportaron que los empleadores dispusieron medidas de prevención, mientras que los trabajadores informales implementaron medidas de autocuidado debido a su interacción constante en las calles.

En cuanto a las estrategias comunitarias, se detectó la elaboración de un video informativo en creole para difundir información sobre COVID-19. Sobre el apoyo institucional, solo un entrevistado reportó haber recibido una "caja de limpieza". Sin embargo, los entrevistados valoran la fiscalización de ciertas medidas, como los controles en aeropuertos. Las dificultades para prevenir el contagio incluyen el hacinamiento, la necesidad de salir a trabajar, la precariedad laboral, el uso del transporte público, la desinformación y diversas experiencias de discriminación y xenofobia. Una persona relató: "si usted tuviera tres niños en su casa, tendría que salir porque el día que el niño le diga: papá tengo hambre o papá quiero comer esto, le va a decir: espera que pase la cuarentena. Lo entendieron, me dejaron ir" (H).

Acceso al Diagnóstico y Atención Durante la Pandemia

De las 30 personas migrantes entrevistadas, 7 reportaron haber tenido COVID-19; de estas, 4 no fueron diagnosticadas formalmente y solo 3 obtuvieron un diagnóstico mediante PCR. Ningún entrevistado desarrolló un cuadro grave con hospitalización. Se reportaron dificultades en el acceso a pruebas PCR en el sistema público, llevando a algunos a optar por atención privada, a pesar de su costo elevado. La mayoría se recuperó en sus hogares, y una participante que acudió a una residencia sanitaria reportó una buena experiencia.

Factores Protectores y Recursos

Se identificaron factores intervinientes positivos, como la existencia de redes de apoyo y autocuidado, que pueden actuar como factores protectores de la salud. Los participantes manifestaron inquietudes por mejorar su alimentación, desarrollar habilidades para el manejo del estrés y la ansiedad, y precauciones ante infecciones de transmisión sexual (ITS). Una entrevistada afirmó: "Yo pienso que tener hábitos saludables, por ejemplo, practicar alguna actividad deportiva y tener alimentación balanceada" (Entrevistada 6). Otra destacó: "la más importante es cuidarme de que algún día no se me pegue el VIH […] ¡es lo más importante!" (Entrevistada 5).

También demostraron disposición a recibir atención psicológica en los Cesfam para resolver dificultades. Esta actitud positiva hacia el autocuidado también se observa en estudios que señalan un mayor uso de servicios de atención prenatal y ginecológica en la población migrante comparado con la chilena. Los recursos sociales, que complementan los naturales y económicos, pueden interpretarse como el acceso a oportunidades para alcanzar el bienestar, y las comunidades migrantes suelen hacer referencia a ellos como recursos de afrontamiento.

Implicaciones para Políticas Públicas

Es urgente la necesidad de contar con registros actualizados de los migrantes usuarios y las atenciones que reciben. Tanto directivos como migrantes mencionan la escasa información de los servicios sanitarios sobre esta población. Un directivo de Cesfam lamentó que en los diagnósticos participativos previos no se hablara de la población inmigrante. Es crucial disponer de un catastro confiable que cuantifique y caracterice a esta población, incluyendo su estatus en el sistema de salud público o privado.

Respecto a la organización del sistema de salud chileno y el desarrollo de estrategias locales, los directivos de Cesfam y el alcalde de la comuna han expresado preocupación por solucionar las demandas de la comunidad y buena disposición para articular consultas a otros servicios en casos sociales o de violencia. Sin embargo, se requieren estrategias orientadas a sus necesidades específicas, como mayor cobertura de salud mental, control y orientación en salud sexual, y apoyo psicosocial. En Chile, el sistema público de salud atiende a la mayor parte de la población, incluidos los sectores más vulnerables, lo que significa que los inmigrantes comparten la atención con los chilenos de menores recursos.

Desde un punto de vista de las políticas públicas, es fundamental analizar las políticas migratorias y sanitarias, incluyendo el derecho a la salud. Estos aspectos están interrelacionados, dado que la Constitución de Chile establece el derecho de los ciudadanos a elegir el sistema de atención de salud (seguro público o privado), siempre y cuando haya un cumplimiento de las normativas.

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