Vulnerabilidad de las Personas Autistas: Lecciones y Desafíos a Partir del Caso de Kevin

No hacía falta seguir a Kevin durante demasiado tiempo para entender algo esencial de él: hablaba desde la experiencia propia y con una franqueza que muchos adultos no suelen permitirse. Ese gesto bastó para que miles empezaran a ver el autismo desde otro lugar, lejos del estigma y más cerca de la vida real. Tras su partida, quedó flotando una conversación pendiente sobre inclusión, salud mental y neurodivergencia. No es una conversación nueva, solo que siempre la dejamos para después.

Foto de Kevin hablando o de un grupo de personas escuchándolo

Las Vulnerabilidades Cotidianas: Más Allá del Diagnóstico

La vulnerabilidad de las personas autistas se manifiesta en situaciones cotidianas que para otros pueden parecer triviales. Por ejemplo, en el caso de Gaby, si le preguntan sobre su nombre, no podrá responder nada, ni tampoco si le dicen cómo te llamas; tendrían que decirle “¿quién eres tú?”. Esta dificultad en la comunicación básica subraya la necesidad de adaptaciones y de sistemas de apoyo. La falta de identificación es un riesgo latente: "Estos días hemos salido y no le he puesto identificación… Creo que lo tenemos que convertir en una rutina."

No es extraño que en nuestros países niños pequeños deambulen por las calles, suban y bajen de los autobuses, caminen entre los vehículos y hagan muchísimas cosas más de riesgo ante la indiferencia de todos. Hoy da pena acercarse a un niño sin despertar sospechas, bajo la creencia de que "seguro otro lo hará", lo que aumenta el peligro para aquellos con neurodivergencias que pueden desorientarse fácilmente.

La Brecha del Diagnóstico y los Recursos Escasos en Moquegua

Mientras el país procesaba lo ocurrido con Kevin, Moquegua mostraba otra cara del mismo problema: la falta de diagnóstico temprano. Se estima que más de 1,300 niños en la región están dentro del espectro autista o presentan señales claras. La mayoría, sin un diagnóstico formal. Esta situación se agrava por la ausencia de neuropediatras, de centros especializados y de rutas claras para la atención.

Las familias, con un esfuerzo enorme, viajan a Arequipa o Tacna en busca de evaluaciones y terapias. Las asociaciones de padres han insistido en algo muy simple: contar. Saber cuántos son, dónde están y qué necesitan. Un censo escolar permitiría eso. Pero en Moquegua, Salud y Educación se cruzan en discursos, no en acciones.

Infografía sobre la falta de neuropediatras y centros especializados en una región de Perú

Barreras Educativas y la Urgencia del Acompañamiento

En el ámbito educativo, Moquegua necesita dar un paso urgente: integrar psicólogas y maestras sombra que acompañen a los niños dentro del espectro en el aula. No se trata de un servicio extra, sino de una pieza clave para que puedan aprender, socializar y participar en igualdad. Sin acompañamiento especializado, el aula regular se convierte en una barrera silenciosa; con él, puede convertirse en una puerta abierta.

Lo que pasó con Kevin también obliga a mirar el bullying desde otro ángulo. Durante años se lo trató como una broma pesada o una exageración. Pero hay violencias que no se ven y que, sin embargo, dañan. No dejan moratones ni titulares policiales, pero dejan depresión, retraimiento, ansiedad y una sensación brutal de no pertenecer. En ciudades donde entendemos rápido el peligro del sicariato o la delincuencia, todavía no sabemos dimensionar la violencia emocional que se ejerce en aulas, universidades y redes.

Ilustración de un niño autista con el apoyo de una maestra sombra en un aula inclusiva

El Desafío de la Inclusión a Largo Plazo y la Responsabilidad Política

Mientras tanto, en Moquegua se construyen colegios millonarios, pero no existe un solo centro especializado para el autismo. No hay neuropediatría ni psiquiatría infantil suficiente, ni psicólogos con formación específica. El diagnóstico depende del bolsillo, no del derecho. Un niño autista no deja de serlo porque el sistema no lo mire. Crece. Se vuelve adolescente. Se vuelve adulto. También desea estudiar, trabajar, amar, equivocarse, soñar.

Ahora que el calendario nos deja frente al 2026, también queda una pregunta incómoda: ¿qué harán las autoridades regionales y locales en el último tramo de su gestión? Tres años pasaron entre inauguraciones, obras y comunicados, pero muy poco sobre neurodivergencia. Las vacaciones útiles son un ejemplo claro: talleres para todos -deporte, arte, baile, inglés, computación-, menos para los niños dentro del espectro. No porque no puedan, sino porque ni siquiera fueron considerados.

Día mundial de Concienciación sobre el Autismo

Un Cambio de Conciencia y la Urgencia de la Acción

El último censo nacional preguntó por primera vez si en el hogar vivía una persona con discapacidad o alguna condición neurodivergente. Lo que parece una pregunta pequeña es, en realidad, un cambio enorme. Un censista contó que en tres cuadras encontró siete casos; en el censo anterior había sido uno. No aumentó el autismo: disminuyó el miedo. Aun así, muchos padres siguen evitando el diagnóstico.

En este escenario, algunos alcaldes han mostrado voluntad de acompañar: Mariscal Nieto, San Antonio, Samegua. Se agradece. Pero la inclusión no se sostiene con voluntad solamente. Necesita especialistas, protocolos, presupuesto y decisión política. Moquegua podría ser pionera, pues tiene recursos y tiene familias organizadas. Kevin lo explicó mientras pudo. Lo que sigue ahora es decidir qué hacemos con la conversación que él abrió. El tiempo no es mañana ni el próximo gobierno, sino ahora.

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