Vulnerabilidad Antropológica y Social: Dimensiones y Evolución del Concepto

La vulnerabilidad se refiere a una condición por la cual una persona o grupo puede sufrir algún tipo de daño, ya sea físico o emocional. Cuando un individuo o colectivo se encuentra en esta situación, significa que está expuesto a un determinado riesgo. Esta condición surge cuando un equilibrio se quiebra, llevando a la persona o a la sociedad a enfrentar diversos efectos negativos.

El término "vulnerabilidad" encierra una notable complejidad y posee múltiples significados aplicables a ámbitos muy diversos. Tradicionalmente, se ha asociado con la posibilidad de ser herido o lastimado, tanto física como moralmente, derivado del latín vulnus (herida). Es un concepto que, a pesar de ser aparentemente comprensible, ha ido evolucionando en su significado y aplicación.

Vulnerabilidad: Concepto y Origen

La vulnerabilidad está intrínsecamente relacionada con la idea de riesgo, que es la probabilidad de que un peligro genere daño. La Real Academia Española define "vulnerabilidad" como "cualidad de vulnerable" y "vulnerable" como "que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente". El origen etimológico del término nos remite a vocablos latinos como vulnus (herida, golpe, punzada, desgracia o aflicción), vulneratio (herida o lesión) y vulnero (herir o lastimar). Mientras que estos apuntan a una amenaza exterior, el término castellano se refiere a una cualidad de fragilidad ante esa amenaza.

Los factores clave que intervienen en la vulnerabilidad son:

  • Exposición: Una relación inapropiada o deficiente con el ambiente, donde las personas se encuentran en zonas que suponen un peligro.
  • Fragilidad: El nivel de susceptibilidad de una población ante un peligro, compuesto por condiciones físicas y socioeconómicas.
  • Resiliencia: La capacidad de respuesta y adaptación que tiene una comunidad para recuperarse ante cambios significativos en el modo de vida o ante una catástrofe.
Esquema de los factores que componen la vulnerabilidad: exposición, fragilidad y resiliencia

Además, la vulnerabilidad puede entenderse como la capacidad de ser persuadido, tentado, de ser receptor, de ser traspasable, de no ser invencible, de no tener absoluto control de la situación, o de ver debilitado el poder. En resumen, implica la posibilidad de sufrir daño, ya sea físico, psíquico, emocional o moral. El daño moral, en particular, se refiere a aquel causado por la maldad, la injusticia, el desprecio o cualquier otra forma que afecte la identidad personal.

La Vulnerabilidad Antropológica

Desde una perspectiva antropológica, la vulnerabilidad es una condición intrínseca del ser humano, una fragilidad propia e inherente a su ser biológico y psíquico. Esta dimensión reconoce la finitud, la limitación y la mortalidad como características fundamentales de la existencia humana. La conciencia de nuestra finitud, la posibilidad de enfermedad, dolor, sufrimiento y pérdida, nos hace inherentemente vulnerables.

A pesar de que la tradición cultural ha enfatizado el individualismo, la autonomía y la independencia, tendiendo a minimizar esta dimensión, la vulnerabilidad se considera la raíz de comportamientos morales enfocados en la protección y el cuidado. La vulnerabilidad tiene que ver, pues, con la posibilidad de sufrir, con la enfermedad, con el dolor, con la fragilidad, con la limitación, con la finitud y, de manera crucial, con la muerte.

Como dice Jorge Luis Borges en "Los Inmortales", "La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Estos se conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso". La vida y lo que en ella hay es “preciosamente precaria”, de ahí su enorme valor y, a la vez, su fragilidad. La muerte es el límite absoluto para las posibilidades, el fin de los proyectos y las esperanzas. Por eso es la amenaza más poderosa, la que nos hace vulnerables. La conciencia de dicha amenaza, siempre presente, nos convierte en doblemente vulnerables por ser sabedores de nuestra finitud: el ser humano no solo muere, sino que sabe que muere.

La enfermedad que nos limita y trunca, el dolor que nos inclina, la ausencia y el vacío, el sentimiento de impotencia, son manifestaciones de nuestra vulnerabilidad. Francisco de Quevedo en "El reloj de arena" lo expresa: "Bien sé que soy aliento fugitivo; ya sé, ya temo, ya también espero que he de ser polvo, como tú, si muero, y que soy vidrio, como tú, si vivo".

Esta afirmación de la vulnerabilidad se hizo patente cuando autores como Pico della Mirandola en el siglo XIV comenzaron a subrayar la importancia del ser humano frente a una cultura teocéntrica. Con ellos se inauguró un nuevo modo de concebir al individuo, abriendo paso a la idea de la dignidad humana basada en la autoconciencia y la libertad. En su "Discurso de la dignidad del hombre", Pico della Mirandola señala: "Tú, que no estás restringido por estrechos lazos, según tu propia y libre voluntad, en cuyo poder te he colocado, definirás tu naturaleza por ti mismo. Te he puesto en el centro del Universo para que así puedas contemplar del modo más conveniente todo lo que existe en el mundo. Tampoco te hemos hecho celeste o terrestre, mortal o inmortal, para que tú seas, por así decirlo, tu propio y libre creador y te des la forma que creas mejor".

Desde esta concepción, se habilita un nuevo modo de entender la moral, como virtud que se prueba en la acción, enfatizando la autonomía moral. Sin embargo, como señala P. Ricoeur, existe una "paradoja de la autonomía y de la vulnerabilidad": la autonomía es una tarea, algo que hay que ganar precisamente porque somos vulnerables. El ser humano es, por tanto, vulnerable y frágil por su misma condición corporal y mortal, pero también por su capacidad de sentir y pensar, de ser con otros y de desarrollar una conciencia moral. La vulnerabilidad antropológica es, entonces, no solo una afirmación de nuestra impotencia o debilidad, sino una constatación de la vida como quehacer, como algo por construir desde nuestra radical finitud.

La Vulnerabilidad Social y sus Manifestaciones

La vulnerabilidad social se refiere a una mayor susceptibilidad generada por el medio o las condiciones de vida, dando lugar a "espacios de vulnerabilidad" y "poblaciones vulnerables". Se manifiesta cuando un grado deficiente de organización y cohesión interna en una comunidad le impide prevenir o responder eficazmente a las situaciones de riesgo. Esta dimensión social amplifica la vulnerabilidad antropológica a través de factores ambientales y sociales que interactúan, haciendo compleja la atribución del daño a una única causa.

Los espacios de vulnerabilidad son entornos desfavorables que exponen a las personas a mayores riesgos, falta de poder o control, y desprotección. La vulnerabilidad está intrínsecamente relacionada con los derechos humanos, ya que el riesgo social implica el incumplimiento de los derechos de las personas afectadas, como la insatisfacción de necesidades básicas o la discriminación.

Según R. Chambers, la vulnerabilidad social tiene dos dimensiones principales:

  1. Exposición: El riesgo de ser expuesto a situaciones de crisis.
  2. Dificultad de enfrentarse a ellas: La indefensión o ausencia de medios para contender con tales riesgos sin sufrir daño.

Estos elementos se articulan en tres coordenadas:

  • Exposición: Riesgo de ser expuestos a situaciones de crisis.
  • Capacidad: Riesgo de no tener los recursos necesarios para enfrentar dichas situaciones.
  • Potencialidad: Riesgo de sufrir serias consecuencias como resultado de las crisis.

La vulnerabilidad social se asocia con condiciones de especial fragilidad en las que ciertas situaciones socioeconómicas colocan a las personas, incluyendo:

  • Víctimas de desastres naturales.
  • Situaciones de marginalidad y delincuencia.
  • Discriminación racial o de género.
  • Exclusión social.
  • Problemas de salud mental.

La principal causa de la vulnerabilidad social es la desigualdad de oportunidades. Una deficiente participación en la toma de decisiones y la falta de autonomía de las instituciones también contribuyen a la vulnerabilidad política.

Tipos de Vulnerabilidad

Se pueden diferenciar distintos tipos de vulnerabilidad según el área en que se desarrolla:

  • Vulnerabilidad Social: Se refiere a un grado deficiente de organización y cohesión interna en una comunidad, que no le permite prevenir o responder eficazmente a las situaciones de riesgo. La desigualdad de oportunidades es una causa fundamental.
  • Vulnerabilidad Física: Relacionada con la susceptibilidad o fragilidad física de una comunidad o individuo ante eventos peligrosos.
  • Vulnerabilidad Económica: Se desarrolla debido a la baja capacidad de ingresos de una población, región o país. La pobreza y la falta de recursos económicos son determinantes clave.
  • Vulnerabilidad Educativa: Se refiere a la falta de información sobre el entorno y la preparación para las emergencias. Una baja calidad educativa y el acceso limitado a la información incrementan esta vulnerabilidad.
  • Vulnerabilidad Ecológica: Se trata de la forma en que las personas conviven con el medio ambiente. Un entorno natural puede ser riesgoso por cuestiones climáticas o naturales, y los ecosistemas sufren los efectos de la acción humana.
  • Vulnerabilidad Cultural: Es la forma en que las personas se identifican como sociedad, dependiendo de los medios de comunicación, la información disponible, la transmisión de estereotipos y los valores.
  • Vulnerabilidad Política: Se desarrolla a partir de un bajo nivel de participación en la toma de decisiones de una comunidad. La falta de autonomía de las instituciones genera una deficiente gestión de los riesgos.

Evolución del Concepto de Vulnerabilidad en las Ciencias Sociales

El concepto de vulnerabilidad ha irrumpido con fuerza desde hace varias décadas en las ciencias sociales y, en particular, en el campo de los estudios sobre desigualdad social. Su evolución ha sido un proceso dinámico y multifacético. Se traza la genealogía del concepto de vulnerabilidad social, rastreando su origen y desarrollo, y describiendo cómo se ha ido trasladando de unas disciplinas a otras.

La aparición del concepto en los textos científicos se sitúa en la década de 1970, con el intento de comprensión de ciertos desastres naturales (sequías, huracanes y terremotos) y los problemas de recuperación de las poblaciones afectadas. Los desastres se contemplaban inicialmente como eventos excepcionales, consecuencia directa de factores naturales imprevistos, sin interrogarse por la posible interrelación con factores sociales.

De este enfoque estrictamente natural de la década de 1970 se pasó, en la década de 1980, a un enfoque social. Este enfoque acepta la importancia de las catástrofes naturales como eventuales activadores de los desastres, pero pone el foco en el estudio de "las estructuras y procesos socioeconómicos de desigualdad y pobreza como causantes de la vulnerabilidad". Los orígenes del concepto están de esta manera muy marcados por los programas de acción humanitaria y de cooperación al desarrollo, por las relaciones establecidas entre los países del primer mundo y los países en vías de desarrollo.

Una contribución esencial en la conformación del concepto fue la del economista indio Amartya Sen, quien en su obra Poverty and Famines (1981) analizó las hambrunas desde la perspectiva conceptual de las titularidades (entitlements) sobre el alimento y puso el foco en la pobreza y la desigualdad social. Desde este trabajo seminal, el concepto fue penetrando en los análisis del desarrollo socioeconómico realizados desde diversas disciplinas y sufragados por organismos internacionales.

El auge de los estudios sobre vulnerabilidad se produce en la primera década del siglo XXI, impulsado por el establecimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en el año 2000. El primero de estos objetivos fue "erradicar la pobreza extrema y el hambre". Este contexto llevó a un contingente de especialistas a centrar sus esfuerzos en el análisis de la pobreza, distinguiendo entre "pobreza" como concepto ex post y "vulnerabilidad" como concepto ex ante. Esta dimensión de predictibilidad convirtió el concepto de vulnerabilidad en un elemento clave en el ámbito de las políticas públicas.

La noción de vulnerabilidad social se ha revelado más "terrenal", más operacionalizable y medible que la de desigualdad social, lo que ha facilitado su uso como enfoque central en numerosos estudios empíricos y teóricos.

Enfoques Teóricos de la Vulnerabilidad Social

Se distinguen dos enfoques teóricos de la vulnerabilidad social que se corresponden con dos interpretaciones características de su significado: vulnerabilidad y riesgo, y vulnerabilidad y fragilidad.

Vulnerabilidad y Riesgo: La Sociedad del Riesgo

Esta primera concepción, sostenida principalmente por autores europeos, introduce la noción de riesgo como elemento constitutivo esencial de la vulnerabilidad social. El riesgo se identifica con la noción de contingencia, un factor potencial de generación de perjuicios que pueden afectar a individuos o colectivos humanos, y puede operacionalizarse en términos de probabilidades.

Representantes de este tipo de análisis son autores como Niklas Luhmann, Ulrich Beck, Anthony Giddens y Gosta Esping-Andersen, quienes han teorizado sobre la sociedad del riesgo. El riesgo, en esta perspectiva, es un correlato de los sistemas sociales del capitalismo avanzado que trastocaría los procesos de modernización, representando una amenaza sustantiva para sus propias bases. Ulrich Beck, en particular, caracterizó la sociedad del riesgo como producto de una mutación del modelo de la sociedad industrial, a partir de efectos no deseados del proceso modernizador que escapan al control de las instituciones y se convierten en una seria amenaza. Esta amenaza, de carácter irreversible y global, no solo atañe a la vida humana, sino también a la de plantas y animales, y acaba afectando a quienes la producen para obtener algún beneficio. Para Beck, aunque la lógica de producción y reparto de riquezas sigue vigente, ha aparecido una nueva lógica de producción de riesgos que dará origen a nuevas formas de fragmentación y desigualdad social.

Esquema conceptual de la sociedad del riesgo según Ulrich Beck

Esta teorización que vincula riesgo y vulnerabilidad procede de "una mirada particularmente condicionada por la realidad de las sociedades europeas contemporáneas, en especial aquellas situadas en una fase de declive de los modelos de integración social del tipo Estado benefactor o de bienestar (Welfare State)".

Vulnerabilidad y Fragilidad: Procesos de Exclusión Social

Las concepciones que vinculan vulnerabilidad y fragilidad se centran en los procesos de exclusión social. Cualquier unidad de análisis juzgada como "vulnerable" se encuentra en una posición de desventaja con respecto al resto, y sus condiciones son susceptibles de empeorar en un futuro próximo. Lo más característico de estas concepciones es que se centran en el estudio de desigualdades dinámicas, definidas por oposición a las desigualdades estructurales (sistémicas).

Estas desigualdades dinámicas se observan dentro de categorías o grupos sociales más amplios, manifestándose en diferentes niveles de bienestar o expectativas de vida entre individuos con trayectorias similares. La persistencia en el tiempo de situaciones de inestabilidad e incertidumbre que afectan a individuos o poblaciones, diferenciándolos por la vía de la exclusión social, es lo que analizan estos estudios.

Una teorización fructífera de esta concepción es el enfoque AVEO (Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades), formulado por un grupo de autores latinoamericanos con estudios financiados por la OIT y la CEPAL. Este enfoque se inspira en el análisis de Amartya Sen y, más concretamente, en el enfoque basado en activos de Caroline Moser.

En 1998, Caroline Moser, una antropóloga social urbana, publicó su enfoque basado en activos: "Reassessing urban poverty reduction strategies: The asset vulnerability framework". Su análisis propuso prestar más atención a lo que los pobres tienen (sus "portafolios de activos") que a lo que carecen. El enfoque AVEO asume este cambio de registro, pero introduce una corrección sustancial, pasando de la pregunta central moseriana (¿qué recursos tienen los hogares y cómo los movilizan para enfrentar situaciones de vulnerabilidad?) a una pregunta modificada que incorpora la noción de estructura de oportunidades: ¿qué recursos poseen los hogares y qué estructura de oportunidades ofrecen el mercado, el Estado y la sociedad para escapar a situaciones de pobreza y también de vulnerabilidad? Así, el planteamiento AVEO añade un elemento más: activos, vulnerabilidad y estructura de oportunidades.

Abordaje y Medición de la Vulnerabilidad

Reducir los riesgos y tratar las causas que generan vulnerabilidad son estrategias fundamentales. En el contexto de la gestión del riesgo de desastres, la vulnerabilidad determina los niveles de preparación, resiliencia y capacidades con los que cuenta un individuo ante la ocurrencia de un desastre. Una persona puede ser más o menos vulnerable dependiendo de cómo administre sus activos tangibles e intangibles y cómo estos puedan verse afectados.

La vulnerabilidad social, en particular, se ha abordado desde la perspectiva de la resiliencia, que es la capacidad de un sistema para absorber perturbaciones y reorganizarse, manteniendo su función y estructura esenciales.

Diagrama de flujo mostrando la relación entre vulnerabilidad, riesgo, impacto y resiliencia

Sin embargo, la medición de la vulnerabilidad social ha evolucionado. Se propone un enfoque normativo que evalúa la vulnerabilidad en función de las posibilidades de cumplir un conjunto de condiciones sociales, económicas y espaciales asociadas al bienestar. Este enfoque se centra en la construcción conceptual de umbrales y ponderadores para medir la afectación potencial que sufren los distintos satisfactores del bienestar en situaciones de vulnerabilidad.

El análisis de la construcción de la vulnerabilidad se realiza en dos momentos:

  • Condiciones previas: Factores que hacen a una unidad de análisis más o menos propensa a una pérdida específica (susceptibilidad).
  • Mecanismos de respuesta: Formas que desarrolla la unidad de análisis para enfrentar una situación de estrés una vez que ha ocurrido, relacionadas con la capacidad de ajuste.

Investigaciones como las de Cruz Roja Española calculan el Indicador Global de Vulnerabilidad a través de un Cuestionario Social que recoge información sobre ámbitos Económico, Social, Familiar, Vivienda/Ambiental y Personal, identificando factores potenciales de riesgo.

La Vulnerabilidad como Apertura y Vínculo

La vulnerabilidad, en su acepción más amplia, no solo se refiere a la fragilidad inherente al ser humano, sino también a la apertura y permeabilidad que permite la relación con otros, la transformación y la comunicación. Su dimensión positiva es una invitación a relaciones responsables como el reconocimiento, la solidaridad y el cuidado. En un sentido general, vulnerabilidad significa apertura, permeabilidad, relacionalidad, transformación y comunicación.

La vulnerabilidad remite a la capacidad de ser "herible", no al hecho realizado de esa herida. La posibilidad de ser herido es condición de un tipo de relación interpersonal que aspira a la profundidad, a la "vida buena". La vulnerabilidad humana podría ser comprendida como la capacidad de ser permeables para dejarse afectar por otros, por lo otro, por El Otro.

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En su dimensión negativa, la vulnerabilidad es la capacidad inherente de cada ser humano de ser herido o invisibilizado, finalmente, la posibilidad de que alguien o algo nos quite la vida. Dicha comprensión de la vulnerabilidad es acorde con la antropología bíblica, donde se puede vislumbrar la vulnerabilidad formulada como la apertura a la transformación y a la devastación. La vulnerabilidad, la capacidad de convivir, de amar y de sufrir al otro, es una parte ineludible de los vínculos humanos.

Así, la vulnerabilidad implica un riesgo: pone en cuestión la susceptibilidad del ser humano integral al daño en relación con todas sus dimensiones y dentro de contextos sistémicos y sociales. La violencia puede ser ejercida desde la vulnerabilidad y hacia la vulnerabilidad, de muy diversas formas. Pero la condición humana ultrajada es de todas formas la misma. La vulnerabilidad vulnerada es ultraje siempre, y atenta contra la dignidad de la persona humana. Esta violencia no se da solo en las relaciones intersubjetivas; tiene también una dimensión social, estructural. Las estructuras y sistemas sociales pueden ser en sí mismos violentos, como el racismo y la xenofobia, la negación de los derechos de la mujer o el maltrato infantil, que se han naturalizado de tal forma que parecen ser parte de la estructura social.

Como reflexionó el Papa Francisco en sus Misas Matutinas en la capilla de Santa Marta: "¿Somos conscientes de que todos somos el vulnerable de otros? ¿Dejo que Dios me enseñe a través de mi vulnerabilidad? Y, por último, me permito ¿ser vulnerable?".

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