El trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL) es una condición de comunicación que afecta la capacidad de un niño para aprender, comprender y utilizar el lenguaje. Estas dificultades lingüísticas no son atribuibles a otras afecciones como la pérdida de audición o el autismo, ni a circunstancias atenuantes como la falta de exposición al lenguaje. Este trastorno puede impactar el habla, la capacidad de escucha, la lectura y la escritura. También se conoce como trastorno específico del lenguaje, retraso del lenguaje o disfasia del desarrollo. Es uno de los trastornos del desarrollo más frecuentes, afectando aproximadamente a 1 de cada 14 niños en edad preescolar, y sus efectos persisten hasta la edad adulta.

Causas del Trastorno del Desarrollo del Lenguaje
El TDL es un trastorno del neurodesarrollo, causado por interacciones complejas entre los genes y el entorno que modifican el desarrollo cerebral. Las causas exactas de las diferencias cerebrales que originan el trastorno aún se desconocen. Los trastornos del neurodesarrollo tienden a ser hereditarios; entre el 50% y el 70% de los niños con TDL tienen al menos un familiar que también lo padece. Además, otros trastornos del neurodesarrollo como la dislexia o el autismo son más frecuentes en los familiares de niños con TDL.
Es importante destacar que aprender más de un idioma a la vez no causa el TDL, y afecta tanto a niños multilingües como a monolingües. En los niños multilingües, el TDL afecta todos los idiomas que hablan, y aprender varios idiomas no es perjudicial para un niño con este trastorno.
Síntomas del Trastorno del Desarrollo del Lenguaje
Los niños con TDL a menudo tienen un historial de haber comenzado a hablar tarde, alcanzando las etapas del desarrollo del lenguaje hablado más tarde que sus compañeros. Aunque algunos niños que empiezan a hablar más tarde se ponen al día, los niños con TDL presentan dificultades persistentes en el lenguaje.
Síntomas en niños pequeños
- Tardar más en agrupar palabras en oraciones.
- Dificultad para aprender nuevas palabras y conversar.
- Dificultad para seguir instrucciones, no por terquedad, sino por no entender bien las palabras.
- Cometer errores gramaticales frecuentes al hablar.
Síntomas en niños mayores y adultos
- Uso limitado de oraciones complejas.
- Dificultad para encontrar las palabras correctas.
- Dificultad para entender el lenguaje figurado.
- Problemas de lectura.
- Narración y escritura desorganizadas.
- Errores gramaticales y ortográficos frecuentes.
Las dificultades del lenguaje pueden malinterpretarse como problemas de comportamiento. Por ejemplo, un niño con dificultades lingüísticas puede evitar interacciones y ser percibido como tímido, o no seguir instrucciones porque no las entiende, lo que podría interpretarse como mala conducta. La frustración por no poder comunicarse también puede llevar a mal comportamiento. Es crucial determinar si las dificultades del lenguaje son la raíz de los problemas en casa o en la escuela.
ATELMA Entrevista a Gina Conti-Ramsden y Kevin Durkin
Diagnóstico del Trastorno del Desarrollo del Lenguaje
Si se sospecha TDL, un patólogo del habla-lenguaje (logopeda) puede evaluar las habilidades lingüísticas del niño. La evaluación varía según la edad y las inquietudes, y generalmente incluye:
- Observación directa del niño.
- Entrevistas y cuestionarios a padres o maestros.
- Evaluaciones de la capacidad de aprendizaje del niño.
- Pruebas estandarizadas sobre el desempeño actual del lenguaje.
Estas herramientas permiten comparar las habilidades lingüísticas del niño con las de sus compañeros de la misma edad, identificar dificultades específicas y planificar objetivos de tratamiento.
Trastorno del Desarrollo del Lenguaje y Problemas de Aprendizaje
El TDL no es lo mismo que un problema de aprendizaje, pero es un factor de riesgo para estos, ya que las dificultades en las habilidades básicas del lenguaje afectan el desempeño académico. Los niños con TDL tienen una mayor probabilidad de ser diagnosticados con un problema de aprendizaje. Pueden tener dificultades para traducir letras en sonidos para leer, su escritura puede verse afectada por errores gramaticales y un vocabulario limitado, y la comprensión del lenguaje puede dificultar la resolución de problemas matemáticos. Algunos niños con TDL también muestran signos de dislexia. En la edad adulta, las personas con TDL tienen una probabilidad seis veces mayor de ser diagnosticadas con discapacidades de lectura y ortografía, y cuatro veces mayor con discapacidades matemáticas.
Duración del Trastorno del Desarrollo del Lenguaje
El TDL es un trastorno del desarrollo, lo que significa que sus síntomas aparecen por primera vez durante la infancia. Sin embargo, no desaparece a medida que los niños crecen, sino que evoluciona. Un niño pequeño con TDL podría usar oraciones agramaticales, mientras que un adulto joven podría evitar oraciones complejas y tener dificultad para producir una escritura clara y gramaticalmente precisa.
El tratamiento temprano durante los años preescolares puede mejorar las habilidades de muchos niños. Los que ingresan al jardín de infantes con retrasos considerables probablemente seguirán teniendo problemas, pero ellos y los niños mayores pueden beneficiarse del tratamiento. Muchos adultos desarrollan estrategias para controlar los síntomas del TDL, lo que mejora su vida social, familiar y laboral.
Tratamientos Disponibles para el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje
Un patólogo del habla-lenguaje acreditado suele tratar o supervisar el tratamiento del TDL, que puede recibirse en el hogar, la escuela, clínicas privadas o entornos hospitalarios. Es ideal identificar y tratar a los niños a una edad temprana, pero las personas pueden beneficiarse del tratamiento independientemente de la edad en que lo comiencen. El tratamiento depende de la edad y las necesidades individuales.
Tratamiento en niños pequeños
- Adquirir elementos faltantes de la gramática.
- Ampliar la comprensión y el uso de palabras.
- Desarrollar habilidades de comunicación social.
Tratamiento en niños en edad escolar
Se enfoca en la comprensión de instrucciones en el aula, incluyendo:
- Seguir instrucciones.
- Comprender el significado de las palabras utilizadas por los maestros.
- Organizar la información.
- Mejorar las habilidades de hablar, leer y escribir.
Tratamiento en adultos
Puede centrarse en aprender vocabulario técnico o mejorar las habilidades de escritura en el lugar de trabajo, especialmente para quienes comienzan nuevos empleos o programas vocacionales.
Signos de Alerta para Consultar a un Profesional
Se recomienda consultar a un proveedor de atención médica o a un terapeuta del lenguaje si se observan los siguientes signos:
Si el niño no entiende bien el lenguaje:
- A los 15 meses: No mira ni señala de 5 a 10 personas u objetos cuando se le señala.
- A los 18 meses: No sigue instrucciones simples como "ponte tu chaqueta".
- A los 24 meses: No es capaz de apuntar a una imagen o parte del cuerpo cuando se le nombra.
- A los 30 meses: No responde vocalmente o asintiendo/negando a preguntas.
- A los 36 meses: No sigue instrucciones de dos pasos y no entiende palabras de acción.
Si el niño no utiliza o expresa bien el lenguaje:
- A los 15 meses: No usa tres palabras.
- A los 18 meses: No dice "mamá", "papá" ni otros nombres.
- A los 24 meses: No usa al menos 25 palabras.
- A los 30 meses: No usa frases de dos palabras (sustantivo + verbo).
- A los 36 meses: No tiene un vocabulario de al menos 200 palabras, no solicita elementos por su nombre, repite preguntas o su lenguaje ha retrocedido.
- A los 48 meses: Usa palabras incorrectamente con frecuencia o emplea palabras similares en lugar de las correctas.

El Contexto de los Trastornos del Lenguaje en Hogares del Sename en Chile
La situación de los niños con trastornos del desarrollo del lenguaje y otras patologías en los hogares del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile es un tema de profunda preocupación. El Sename es el organismo estatal encargado de proteger a niños y adolescentes vulnerables y en riesgo social.
Una Realidad Crítica: El Caso Guillermina
El caso de Guillermina, una adolescente de 16 años ingresada en el Centro de Protección Alborada del Sename, ilustra la grave situación. Guillermina, con antecedentes de consumo de alcohol, drogas y depresión, y que había intentado suicidarse previamente, fue encontrada colgada con sus propios cordones menos de media hora después de ser reingresada violentamente al centro. Contrario a los protocolos internacionales para el manejo de menores vulnerables, no fue llevada a un hospital para estabilizarla o realizar un chequeo médico completo. Su muerte, en agosto de 2012, se registró como un "egreso" más del sistema.
Caos Estadístico y Falta de Información
Existe una gran falta de claridad sobre el número de menores vulnerables fallecidos bajo la tutela del Estado. Informes contradictorios de diversas fuentes muestran que las cifras oficiales son inconsistentes. Por ejemplo, un informe del Ministerio de Justicia reportó 185 muertes entre 2005 y mayo de 2016, mientras que un reporte de UNICEF reveló que solo en 2010 el número de fallecimientos era cinco veces mayor al informado. Esta falta de datos confiables dificulta la comprensión y el abordaje del problema.
El diputado René Saffirio, ex presidente de una comisión investigadora del Congreso chileno sobre el Sename, ha denunciado que el Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia y ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos, ni las causas de sus fallecimientos.

Un Sistema en "Estado Terminal"
El sistema del Sename ha sido descrito como "en estado terminal". Las investigaciones han revelado que los niños vulnerables son cuidados por personal sin capacitación adecuada, incluso en primeros auxilios. Se han documentado quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia en el cuidado de los menores. El psiquiatra Rodrigo Paz, que forma parte de la querella por la muerte de Lissette, otra menor fallecida en un centro del Sename, asegura que Lissette estaba "sobremedicada" y que la manipulación de fármacos en los centros es "generalizada" y "poco prolija".
Muchos de estos menores requieren medicación; se estima que el 63% de los niños en el Sename están bajo tratamiento farmacológico, y más de 3.000 no reciben la atención médica especializada debida. Además, Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región, y carece de camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil. La escasez de psiquiatras infantojuveniles, que en su mayoría prefieren trabajar en el sector privado, agrava la situación en las regiones.
La Experiencia del Niño en un Hogar del Sename
La experiencia de un niño al ingresar a un hogar del Sename es profundamente traumática. Son separados de sus familias y llevados a un entorno desconocido, a menudo sin explicaciones claras. Se les priva de objetos personales y recuerdos de su existencia previa, y se ven obligados a vivir en espacios compartidos con múltiples niños, con cuidadoras a cargo de un número excesivo de menores, lo que genera una carencia afectiva. La falta de intimidad es constante: los baños, comedores y salones son colectivos, y las visitas de los padres están restringidas y supervisadas.
Estos niños corren el riesgo de perder su historia personal y la posibilidad de construir una identidad sólida. La fragmentación de roles de los adultos y la falta de continuidad en los cuidados son problemas habituales. A menudo, no se pregunta a los padres sobre los cuidados exitosos previos, lo que interrumpe cualquier experiencia de continuidad. La falta de financiamiento adecuado es una causa subyacente de muchas de estas dificultades, ya que el Estado no provee los recursos suficientes a los hogares.
ATELMA Entrevista a Gina Conti-Ramsden y Kevin Durkin
Hacia una Solución
Expertos como Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename, plantean tres pilares para una solución definitiva:
- Unidades polivalentes con apoyo psiquiátrico adecuado: Niños adecuadamente medicados, personal dedicado que trabaje con las familias y no las aísle.
- Reintegración familiar como objetivo principal: Romper el ciclo de maltrato y pobreza, entregando herramientas a las familias. Se cuestiona la estigmatización de la pobreza en la decisión de internar a los niños.
- Defensa jurídica adecuada para los niños: Asegurar que los niños vulnerados tengan defensores que velen por sus derechos, a diferencia de los menores infractores de ley que suelen contar con mejores representaciones.
El Consejo para la Infancia busca cerrar el Sename y transicionar a un nuevo servicio antes de 2019. Sin embargo, "los niños no pueden esperar". Es urgente una discusión ideológica, política y técnica seria sobre la infancia y el compromiso social. Es fundamental escuchar lo que los niños dicen y que el Sename exija los recursos necesarios para brindar una experiencia de calidad, protectora y reparadora.