Los Desafíos Laborales en los Programas de Protección a la Niñez: PPF y Residencias

Los programas de protección a la niñez en Chile, históricamente asociados al Servicio Nacional de Menores (Sename) y actualmente bajo la tutela de Mejor Niñez, enfrentan una compleja realidad. Más allá de su misión esencial de salvaguardar los derechos de niños, niñas y adolescentes vulnerados, estos servicios se ven afectados por desafíos estructurales, legislativos y, crucialmente, por las precarias condiciones laborales de quienes los implementan. Este artículo explora la experiencia de los trabajadores en programas de prevención focalizada (PPF) y en las residencias, destacando el impacto en su salud mental y las urgentes necesidades de mejora.

Contexto: El Programa 24 Horas y la Gestión Intersectorial

El Programa 24 Horas fue diseñado en 2009 y comenzó a implementarse en 2010 como una iniciativa intersectorial clave. Participaron la Subsecretaría de Carabineros, el Servicio Nacional de Menores (dependiente del Ministerio de Justicia) y la Subsecretaría de Prevención del Delito (dependiente del Ministerio del Interior y Seguridad Pública). Los centros de este programa son la puerta de entrada a sus servicios, ubicados en ciudades como Arica, Iquique, Alto Hospicio, Antofagasta, Calama, Copiapó, Coquimbo, Valparaíso, Viña del Mar, Rancagua, Talca, Los Ángeles, Temuco y Puerto Montt.

La focalización de cada modalidad es barrial o comunal y se inserta en el territorio. El Programa 24 Horas se concibe como un modelo de gestión territorial intersectorial, donde la complementariedad es fundamental; se espera que los proyectos realicen acciones para trabajar de manera coordinada en casos donde participe más de una modalidad, generando sinergia con otras intervenciones. La Gestión Territorial es un elemento central del programa, sirviendo de enlace entre el diseño y la implementación.

El Rol de los Programas de Prevención Focalizada (PPF)

Dentro del sistema, los Programas de Prevención Focalizada (PPF) trabajan con casos de mediana complejidad y de forma preventiva, buscando evitar derivaciones a residencias. La labor diaria de sus profesionales está marcada por el compromiso y la confrontación directa con la desigualdad social.

La Labor Diaria de los Gestores Comunitarios

Daniela, gestora comunitaria en un programa PPF, describe una jornada laboral que incluye la planificación de visitas domiciliarias, a centros educacionales y de salud, realización de entrevistas, intervenciones y la elaboración de informes. Su trabajo implica seguir de cerca casi 40 casos. Parte de su intermitente pernoctar se debe a que durante el día realizó una visita a la casa de Lucas, un joven que no asiste al colegio, razón por la cual entró al programa.

La madre de Lucas, por ejemplo, sostiene a seis personas con un sueldo mínimo, incluyendo una persona con movilidad reducida, un adulto mayor y cuatro hijos. Además, vive en un alto nivel de hacinamiento y no tiene agua en su casa, debiendo pagar a un vecino por el suministro. Ante esta realidad, Daniela se cuestiona: “¿Cómo podemos intervenir en una familia con unos niños que ni siquiera pueden ir a tomarse un vaso de agua?… La desigualdad es tremenda.” Es en este contexto de alta vulnerabilidad donde debe abordar temas como la inasistencia escolar, la depresión materna y las sospechas de vulneración.

Ilustración de un gestor comunitario interactuando con una familia en un entorno social

Desafíos en la Intervención Familiar y Comunitaria

Los trabajadores PPF a menudo se encuentran realizando tareas que, idealmente, corresponderían a otras entidades. Cuando existe sospecha de vulneración a un niño o niña, es la Oficina de Protección de Derechos (OPD) la que hace un catastro y deriva el caso a uno de los distintos programas. Sin embargo, Daniela señala: “Nosotros terminamos haciendo esa pega que debería hacer la OPD.” La falta de recursos y el riesgo personal también son patentes: “¿Qué garantía tenemos nosotras de que no nos va a pasar nada si denunciamos una red de micro o narcotráfico?”

El conducto regular es buscar otros tutores para el cuidado del niño o niña. De no encontrar ninguno, y si la complejidad del caso lo amerita, los menores pueden ser derivados por tribunales a una residencia de Mejor Niñez. Daniela asegura que, si no puede evitar esto, la angustia, frustración y culpa brotan en su conciencia, alimentando el "fantasma de un sujeto niño Sename, que es súper indeseado, que todo el mundo quiere evitarlo." Tras cinco años, Daniela piensa en dar un paso al costado, aunque el PPF le significa un ingreso estable en medio de la incertidumbre económica, a pesar de las “17 lucas diarias” que gana.

La Realidad de las Residencias de Protección

Las residencias de Mejor Niñez, antes Sename, son el último recurso para muchos niños y adolescentes cuyos derechos han sido gravemente vulnerados. Sin embargo, el entorno laboral en estas instituciones también presenta desafíos extremos para sus educadores.

El Impacto en los Educadores de Trato Directo

Constanza es educadora de trato directo hace más de media década en una residencia de lactantes y preescolares, cuidando niños de entre cero y cuatro años. Es titulada de “Educador Social Infanto Juvenil”, un área especializada que Enac abrió cuando comenzaron los cuestionamientos al Sename. Su ingreso a la residencia fue difícil: “pasé con licencia por el estrés agudo que sufrí. Su deterioro psicológico fue rápido.”

Siempre supo que era un trabajo difícil, pero jamás imaginó presenciar a padres alcoholizados en las visitas a sus hijos, con una postura a veces violenta y amenazante. Lo que más le impactó fueron las descompensaciones de los niños y niñas, es decir, autoagresiones por desajustes emocionales al estar separados de sus padres, y también las descargas de los usuarios contra las cuidadoras. “Es súper difícil ver a un niño golpearse su cabeza contra el suelo en una descompensación, o que te tiren una silla, o que te amenacen con un cuchillo.”

Infografía sobre síntomas de fatiga por compasión y estrés secundario en trabajadores sociales

Violencia y Trauma en el Entorno Laboral

La exposición constante a traumas ajenos puede generar lo que se conoce como “estrés secundario” y “fatiga por compasión”. “Al estar permanentemente expuesta a altos niveles de traumas, es efectivo que emocionalmente se desarrolla un proceso de agotamiento”, con síntomas asociados a problemas para dormir, dificultades en las relaciones interpersonales, aislamiento, depresión, abuso de sustancias y desórdenes alimenticios. En la residencia, la mente de Constanza está permanentemente alerta.

Constanza ha visto de todo, como el caso de una niña abusada que gritaba de forma horrible en el baño, o un niño que llegó quemado. Estas experiencias son “fuertes” y generan un impacto profundo en los trabajadores. A pesar de los riesgos, Constanza persiste, movida por la vocación que “se necesita” para este trabajo. Sin embargo, lo que más le afecta psicológicamente es tener que romper un vínculo cuando un niño abandona la residencia. “Es triste llegar al trabajo y sentir el vacío de que ya no esté el niño que te esperaba todos los días, con sus saludos, con sus besos, con sus abrazos, el que hacías dormir de los primeros. Es fuerte para mí, es como si estuviera en un funeral porque ya no lo voy a volver a ver nunca más.” La frase "Te dicen trabaja desde el amor, trabaja desde el vínculo ¡Pero puta! ¿Y después quién te ayuda a superar esto?" resume la desprotección que sienten.

Condiciones Laborales y Salud Mental de los Trabajadores

Las características de la población que trabaja en estos servicios son más o menos similares: una población mayoritariamente joven y con pocos años de antigüedad. Entran a trabajar muy motivados, con mucho compromiso, pero “revientan, se agotan y terminan buscando cambios de área, cambios de carrera a los cuatro o cinco años de experiencia.”

Precarización Laboral y Subcontratación

El Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras Subcontratados de Mejor Niñez (SINTRASUB) estima que el 97% de los empleados de Mejor Niñez ejerce sus funciones a través de externalización, lo que calculan en más de 14.000 trabajadores. Francisco Gorziglia, miembro del directorio de SINTRASUB, aclara: “Desde la lógica del derecho, nosotros no somos reconocidos como trabajadores subcontratados. Pero desde el hecho, vivimos subcontratación: el servicio pone la política pública, te fiscaliza, solicita instrumentos que son propios del servicio. Trabajamos permanentemente con los requerimientos del servicio.”

“Estamos sujetos a lo que era la Ley 20.032, que regula los aportes financieros hacia los organismos colaboradores. Hay un artículo en especial que dice que nosotros no podemos intervenir en materias de orden laboral y relación contractual en términos de, por ejemplo, la renta.”

Salarios y Reconocimiento

En la Comisión Especial de Infancia del Senado en 2020, la ex Directora de Sename, Susana Tonda, señaló que las remuneraciones más altas de la institución alcanzan una media de entre 1.300.000 y 1.600.000 pesos. Sin embargo, indicó que “los trabajadores de los organismos colaboradores reciben un salario que asciende a menos de la mitad de las cifras antes reseñadas.” Francisco Gorziglia enfatiza que “el problema mayor que hay en Mejor Niñez son las condiciones laborales y los pagos que hay.” Los trabajadores de este servicio se sostienen mediante mera vocación, pero en el fondo saben que “el esfuerzo y los riesgos en comparación a las retribuciones no lo valen: sueldos bajos y sin reconocimiento social.”

El Desgaste Profesional y la Fatiga por Compasión

La presidenta del Colegio de Psicólogos, Isabel Puga, señala que “la población que trabaja en esos lugares se enfrenta a condiciones de trabajo que afectan su salud física y mental.” Estas condiciones son “factor de riesgo para la salud mental, para el deterioro psicológico.” Francisco Gorziglia añade que mucho del desgaste tiene que ver con la “absorción de traumas de los niños. En un ejemplo: yo, trabajador, escucho la situación de un niño que fue abusado sexualmente. Ese episodio es traumático para el trabajador también, y de una manera tiene que botar esa tensión que absorbió.”

La complejidad y el perfil de los niños y niñas con las que se trabaja también se traduce muchas veces en agresiones que a veces son de alto riesgo. Además, hay “falta de personal o de rotación, lo que se traduce en sobrecarga en ciertos trabajadores y trabajadoras, aumentando también el nivel de estrés, de agotamiento, de cansancio, de irritabilidad.” “Tenemos equipos de trabajo sumamente reventados, porque tienen que acompañar a 60 niños.”

Salud Mental: Estadísticas y Consecuencias

De acuerdo con el estudio "Desgaste Profesional y Riesgos Psicosociales en el Trabajo en Profesionales Subcontratados/as por el SENAME en contexto de pandemia" (Matamala, Barrera, 2020), en el plano de la salud mental, el 43.7% de los encuestados manifestó tener diagnosticada alguna patología. Para Francisco Gorziglia, el estado de salud mental no solo afecta al propio trabajador y a su familia, sino que también a los niños, niñas y familias con traumas complejos que buscan ayuda. “No podemos entender que trabajadores que tratan de revertir vulneraciones de derecho tengan -a su vez- problemas graves en términos de salud emocional y mental. Es impresentable que ocurra eso.”

Autocuidado y Soporte Psicológico

El "autocuidado" es un concepto clave en estos trabajos, pero su implementación es deficiente. Isabel Puga explica que el autocuidado consiste en que los equipos de personas de distintas disciplinas se junten y hablen de qué les está pasando, de lo que están viendo en los usuarios. “Siempre hay que estar muy atento a lo que me está pasando, respecto a lo que estoy viendo en el otro (usuarios),” complementa Puga, explicando que hay que estar pendiente de lo que provocan las experiencias, testimonios y situaciones de vida del niño o niña que se atiende.

Sin embargo, Daniela describe que el autocuidado es un mero requisito administrativo: “Somos un equipo de ocho personas, y nos dan 30 lucas para que con eso podamos tener una jornada de autocuidado, que es obligatoria y que tienes que cumplir ciertas cosas: llenar formularios, cosas que en realidad ni siquiera se alcanzan a hacer. Lo único que quieres hacer es descansar un rato, dormir. Depende del equipo lo que quieras hacer con 30 lucas, para ocho personas.” Esta percepción, compartida por Magdalena Calderón, quien sostiene que el “autocuidado” es un tema que no está bien definido por los trabajadores y se suele ver como una carga innecesaria.

Lo que demandan en sí son mejores condiciones laborales y contención oportuna tras vivir un hecho traumático en el trabajo. Desde SINTRASUB señalan que no existe ayuda psicológica en caso de agresiones directas a trabajadores.

Desafíos Institucionales y Propuestas de Mejora

Dificultades Legislativas y Presupuestarias

Desde 2015, seis proyectos ingresados al Congreso buscan mejorar el sistema de protección de la niñez, pero “siguen sin aprobarse.” Una abogada de familia de la Facultad de Derecho de la UC, Carolina Salinas, concuerda con que “de los seis proyectos en el Congreso, ninguno aborda las subvenciones.” La discusión ideológica en la Cámara ha estancado estos avances, mientras “siguen vulnerándose los derechos de los niños en las residencias.”

Gráfico que muestre la evolución del presupuesto para programas de protección a la niñez en Chile

La cifra actual de subvención, si bien no es la óptima, “estaría aterrizada a la realidad nacional y la factibilidad de aprobarse administrativamente (sin un proyecto de ley) vía glosa, en la discusión del presupuesto nacional que comienza ahora en octubre.” Como consecuencia, varias organizaciones de la sociedad civil se están retirando de las licitaciones como proveedores de servicios para el Sename, como Fundación María Ayuda, que cerró dos hogares en Concepción por “falta de recursos.” Esto, según la UC, es “una decisión política y no presupuestaria.”

Necesidad de Supervisión Independiente y Mejor Sistema de Licitaciones

La UC propone que cualquier aumento en la subvención vaya unido a un mejor sistema de control de los recursos y de las prestaciones, una función que “debiera estar en manos de una agencia externa, y no a cargo del Servicio, como ocurre hoy.” La supervisión tiene que ser independiente, ya que “el Sename no puede ser juez y parte de las políticas que diseña.” En este sentido, se propone revisar el sistema de licitaciones para incentivar el ingreso de nuevos prestadores privados. Marcelo Sánchez, gerente general de la Fundación San Carlos de Maipo, incluso es partidario de la concesión total del servicio.

Actualmente, las licitaciones son solo por dos años, lo que genera incertidumbre en las instituciones sobre la continuidad de los recursos. “De esa manera, ¿cómo contratan buenos profesionales?” se pregunta Carolina Salinas.

Programas y equipos de protección a la infancia en Chile, Dra. Teresa Matus, Univeridad de Chile

Vulneración de Derechos en Residencias

El estudio también destaca que “paramos la vulneración al sacar al niño de su familia, pero vulneramos otros derechos en las residencias sin que se restituya el daño.” Así, enviar un niño a una residencia debiera darse idealmente en última instancia, y solo en forma transitoria. Una forma de garantizar estos derechos es crear un catálogo de prestaciones, similar al GES, que asegure un acceso mínimo de atenciones, en especial las de salud mental. “Cuando un niño es removido de su hogar tiene problemas de salud mental que requieren servicios muy especializados, y el servicio público no tiene cómo atender a los menores descompensados, que son difíciles de controlar o tienen ideación suicida.”

Visión de la Nueva Administración de Mejor Niñez vs. la Realidad

Gabriela Muñoz, de Mejor Niñez, recalca que el estado de salud mental de los trabajadores sí es preocupación para la nueva administración, con un presupuesto de 2.500 millones de pesos. “Dentro de las oportunidades que tiene este servicio -y que no tuvo Sename- es que nosotros podemos realizar transferencia directa. Nosotros hoy estamos desarrollando la academia Conectando Saberes, que está en fase de diseño.” Sin embargo, SINTRASUB, las expertas y las trabajadoras consultadas por The Clinic dudan de esta preocupación, dada la persistencia de las problemáticas laborales y de salud mental.

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