La Influencia de los Tipos de Familia y sus Prácticas Educativas en Niños de Escuelas Vulnerables

En contextos de vulnerabilidad social, la educación orientada a las familias cobra una relevancia aún mayor. Las dificultades económicas, sociales o emocionales pueden afectar directamente el bienestar de niños, niñas y adolescentes, influyendo en su desarrollo y oportunidades de futuro. En este proceso, la familia cumple un papel fundamental, no solo como primer agente socializador, sino también como guía, apoyo y referente constante. Durante la infancia, una familia acompañada e informada puede generar entornos más estables y seguros, incluso en medio de la adversidad. Acciones simples como establecer rutinas, fomentar el juego o atender las emociones pueden marcar una gran diferencia en el desarrollo infantil. Además, la educación familiar ofrece espacios de escucha, orientación y empoderamiento.

Infografía sobre los factores de vulnerabilidad social en la infancia

Estudio de Casos: Prácticas Educativas Familiares en Bogotá

Contexto de Investigación y Metodología

Un estudio reciente se enfocó en la comprensión de las Prácticas Educativas Familiares (PEF) en las que estudiantes de un colegio oficial de Bogotá reportan que estas se ejercen en sus ambientes familiares. El colegio se encuentra en un sector de la ciudad de estratos 1, 2 y 3, donde se reportan situaciones de vulnerabilidad social tales como dificultad para el acceso a los servicios públicos, garantía mínima de los derechos básicos, y altos índices de violencia intrafamiliar, sobre todo de violencias económicas, sexuales y psicológicas.

Mediante las PEF reportadas por los niños, niñas y jóvenes, es visible la concepción que tienen los padres respecto a la norma, autoridad, afecto y control, que determinan la dinámica familiar (Henao López, et al., 2007). Estas prácticas repercuten en el desarrollo social de los niños mediante su estimulación y preparación para la vida (Isaza y Henao, 2014). Además, cada padre adapta su práctica educativa de acuerdo con la particularidad del niño, considerando su edad, estado de salud, inteligencia, conducta habitual, etc. Como señalan Torío López, Peña Calvo y Rodríguez Menéndez (2009), "Los padres confeccionan su estilo educativo a la medida de cada niño".

El mecanismo empleado en este contexto de investigación para valorar las PEF es la escala de identificación de "Prácticas Educativas Familiares", un instrumento (cuestionario) de medición cuantitativa elaborado por Alonso García y Román Sánchez (2003a). El cuestionario va dirigido a una población que involucra a padres e hijos. Su objetivo es "contrastar la percepción para analizar sus distintas vivencias", más "no busca, conocer la realidad y tratar de juzgar y encontrar al que dice la verdad" (Alonso García y Román Sánchez, 2003a, p. 21).

Esto implica que el interés del instrumento se halla sobre el contenido, es decir, los valores inculcados que son dependientes de los padres y del entorno sociocultural (Alonso García y Román Sánchez, 2003a, p. 5). No se enfoca en la forma de transmisión, como las estrategias y mecanismos utilizados por las figuras de crianza para regular la conducta, ya que la expresión verbal o no verbal no siempre concuerda con la intencionalidad (Rodríguez, 1994, como se citó en Alonso García y Román Sánchez, 2003a).

El instrumento estandarizado de Alonso García y Román Sánchez (2003a) ha sido trabajado con muestreo probabilístico de técnica aleatoria. La Escala de identificación de PEF es un cuestionario con validez de constructo (mide lo que supone medir), validez de contenido (representa lo que dice representar) y validez predictiva (predice un determinado comportamiento).

Estudios previos con este instrumento han revelado que el nivel sociocultural marca diferencias en el estilo educativo familiar. Por ejemplo, en familias de nivel sociocultural alto se observan mayores niveles de acuerdo intrafamiliar, mientras que, en familias de nivel bajo, la inconsistencia de las percepciones infantiles es más notable, valorando indistintamente tipos de prácticas educativas a menudo consideradas opuestas (Alonso García y Román Sánchez, 2003a, p. 198). Además, en familias con nivel sociocultural bajo, la PEF autoritaria suele encontrarse con mayor frecuencia (García y Sánchez, 2005).

Otras variables relevantes incluyen:

  • Educación del padre, madre o cuidador: Dornbusch, et al. (1987, como se citó en Raya, 2008) hallaron una relación inversa entre el nivel educativo y el estilo autoritario.
  • Edad de las autoridades familiares: Tiende a asociarse con el estilo permisivo; a mayor edad, mayor permisividad (García y Sánchez, 2005).
  • Diferencia de género: Los hombres manifiestan una percepción más negativa de sus padres en comparación con las mujeres (García-Linares, García-Moral y Casanova-Arias, 2014). Niñas percibieron menor disciplina paterna y menos control psicológico materno (García Linares y Carpio Fernández, 2015). Se recomienda examinar las percepciones de ambos géneros (García Linares, et al., 2011).
  • Nivel de escolaridad del estudiante: Los estudiantes de primaria perciben positivamente las prácticas educativas de sus padres (afecto y disciplina inductiva), mientras que los de secundaria tienden a disminuir esta percepción (García Linares et al., 2011).

Diagrama del proceso de recolección de datos de PEF o escala de PEF

Diseño del Estudio y Muestra

Este estudio se sustentó en la recolección y análisis de datos cuantitativos a través del programa estadístico SPSS (8.0), recuperando datos empíricos susceptibles de ser cuantificados y analizados con una intención estadística (Bernal Torres, 2006; Cook y Reichardt, 2005; Martínez González, 2007). La investigación, con enfoque descriptivo, utilizó dos grupos de variables: el primero correspondió a las demográficas (género, edad, estrato socioeconómico, grado, grupo religioso, desplazamiento forzado, tipología familiar, nivel de escolaridad del padre y de la madre) y el segundo grupo a las PEF.

La población objeto de estudio comprendió a los alumnos de primero a undécimo grado de un colegio en la localidad de Bosa, Bogotá, con un total de 2223 alumnos (N=2223). La selección de estudiantes, y no de padres de familia, se justifica por hallazgos previos (Valdivieso León, Román Sánchez, Flores Lucas y Aken, 2016). De este grupo se tomó una muestra probabilística con técnica de muestreo aleatorio simple (Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio, 2014). Se hizo control por nivel, y el tamaño final de la muestra fue de 414 estudiantes (n=414), a quienes se les aplicó la encuesta estandarizada por Alonso García y Román Sánchez (2003a) denominada "escala de medición de prácticas educativas familiares - (PEF)".

La muestra incluyó el 41,5% de estudiantes de primaria y el 58,5% de secundaria, con edades entre 5 y 19 años. El 47,3% de los estudiantes indicó género masculino, el 51,7% femenino y el 0,7% otro. El cuestionario, diseñado para padres e hijos, presenta cinco situaciones (iniciar algo nuevo, ruptura de rutinas, ir a la cama, contar o mostrar algo y juegos) y en cada una, tres conflictos (externo al niño, interno y transgresión de normas) ante los cuales el cuidador actuaría de determinada manera (Alonso García y Román Sánchez, 2014). Para el presente estudio, se utilizó la escala correspondiente para los hijos, que presenta 15 situaciones hipotéticas con tres posibles respuestas o estrategias disciplinarias, de las cuales el estudiante puede elegir solo una.

Hallazgos Clave sobre las PEF

En el análisis estadístico de los resultados de PEF, se obtuvo una media del 28,67% (punto de equilibrio ubicado en la práctica autoritaria) con una desviación estándar del 21,8%, lo que indica que las PEF se extienden desde las autoritarias hasta las equilibradas. Las PEF se clasifican en tres grupos: autoritario, equilibrado y permisivo, según el nivel de afecto, control y comunicación en cada familia. La consolidación de los resultados mostró que el 66,7% de la muestra lleva a cabo PEF autoritarias, el 26,8% son equilibradas y el 6,5% permisivas. El porcentaje acumulado indica que el 93,5% de la muestra presenta PEF entre autoritarias y equilibradas.

Gráfico de distribución de tipos de prácticas educativas familiares (autoritarias, equilibradas, permisivas)

Respecto a las variables demográficas, los participantes informaron pertenecer a:

  • Estrato social uno (0,7%)
  • Estrato social dos (97,3%)
  • Estrato social tres (1,9%)

El estrato dos fue el de mayor presencia, lo cual concuerda con los datos de la Subdirección de Información Sectorial de la Secretaría de Hábitat de la Alcaldía Mayor de Bogotá D.C. (2015) para la Localidad de Bosa. De los 414 estudiantes, 9 (2,2%) afirmaron haber sido víctimas de desplazamiento forzado. La estructura familiar de los estudiantes observada fue:

  • Familias nucleares: 56,8%
  • Familias monoparentales con jefatura femenina: 15,5%
  • Familias reconstruidas: 9,9%
  • Familias extensivas: 6,8%
  • Familias monoparentales con jefatura masculina: 3,6%
  • Otro tipo de familia: el resto

Estos datos demuestran que la familia en este contexto específico se ha diversificado en su integración.

En cuanto al nivel de escolaridad de la madre, el 40,3% de las participantes informaron que alcanzaron nivel de secundaria, el 15,2% primaria, el 9,7% educación técnica, el 8% universitaria y tan solo el 0,7% no tenía ningún nivel de estudio.

Percepción de PEF según Variables Sociodemográficas

El cruce de variables reveló patrones interesantes:

  • Género: El género femenino percibe mayores PEF autoritarias equilibradas (43,9%) en comparación al masculino (38,3%). Sin embargo, el género masculino (28,0%) reportó mayor porcentaje de prácticas equilibradas que las mujeres (24,5%), sugiriendo que las prácticas de formación familiar hacia las mujeres en este contexto son más rígidas y arbitrarias.
  • Estrato Social: El estrato socioeconómico 2 es el de mayor frecuencia en la muestra y predominante en el estudio.
  • Desplazamiento por Violencia: De los 9 estudiantes identificados como "desplazados por la violencia", 5 percibieron PEF equilibradas (55,6%), 2 permisivas equilibradas (22,2%) y 2 autoritarias equilibradas (22,2%). Ninguno reportó PEF puramente autoritarias o permisivas.
  • Curso Escolar: Los estudiantes de primer (34,4%) y tercer grado (41,2%) reportaron PEF autoritarias. Los estudiantes de segundo (36,4%), cuarto (39,4%), quinto (52,5%), sexto (51,4%), séptimo (35,3%), octavo (48,5%), noveno (40%), décimo (43,8%) y once (37,9%) reportaron PEF autoritarias equilibradas. Se halló que 5 niños de primaria reportaron PEF permisivas.
  • Edad: Jóvenes de 14 (33,3%), 17 (40,0%) y 19 (100%) años reportaron PEF autoritarias. Aquellos de 8 (40,0%), 9 (38,5%), 10 (47,6%), 11 (44,2%), 12 (52,7%), 13 (46,4%), 15 (43,6%), 16 (43,3%) y 18 (66,7%) revelaron prácticas autoritarias equilibradas. Los niños de 6 (31,0%) y 7 (36,0%) años reportaron prácticas equilibradas.
  • Tipología Familiar: Las tipologías con mayor frecuencia de prácticas autoritarias fueron aquellas conformadas solo por tíos (familia consanguínea sin padres) (33,3%) y familias nucleares recompuestas con madrastra (42,9%). Las PEF autoritarias equilibradas se observaron en familias monoparentales de jefatura femenina (50,0%), monoparentales de jefatura masculina (40,0%), nucleares (40,0%), recompuestas por padrastro (34,1%) y familia extensa y nuclear que cohabita (53,6%). Se reportó un caso de PEF equilibradas en una familia solo con abuelos (50,0%), contrastando con un encuestado sin padres o parentela que reportó una práctica 100% autoritaria. Esto resalta que las tipologías familiares sin la presencia de alguno o de ambos padres tienden a presentar mayor prevalencia de prácticas autoritarias.
  • Escolaridad del Padre o la Madre: Se encontró que a mayor nivel de formación de los padres, más común es la PEF autoritaria equilibrada. Por ejemplo, padres con nivel de formación tecnológica y profesional presentan porcentajes del 72,7% y 51,3% de las PEF autoritarias equilibradas, respectivamente.

En conclusión del estudio de Bogotá, los estudiantes encuestados percibieron que las PEF de sus familias son predominantemente autoritarias, pero con elecciones equilibradas, por lo que la nominación correcta de la práctica educativa familiar en la mayoría de los casos sería autoritaria equilibrada. La edad y el curso de los estudiantes también son elementos sociodemográficos importantes, con algunos grupos de edad reportando más prácticas autoritarias que otros, como los de 8 años en contraposición con los de 7, que informan prácticas con mayor tendencia equilibrada.

Resiliencia y Superación en Contextos de Extrema Pobreza: Un Estudio Chileno

Una investigación realizada por la UCSC (Universidad Católica de la Santísima Concepción) explica cómo niños que viven en situación de extrema pobreza en comunas rurales de la Región del Biobío, Chile, logran vencer la adversidad, ser exitosos y alcanzar sus objetivos. Es común que personas en contextos de vulnerabilidad social repitan historias de carencias, pero esta realidad tiene excepciones de individuos que lograron superar circunstancias adversas.

Según datos de la encuesta Casen 2011, la pobreza extrema se concentra en el sector de menor edad de la población rural de la Región del Biobío y Araucanía. La especialista Andrea Zúñiga, docente de la UCSC, se sumergió en la realidad de la Escuela Juan Aguilera Jerez, un establecimiento rural de Antiquina, Provincia de Arauco, cuya población presenta un Índice de Vulnerabilidad del 96%. En este contexto, la mayoría de los niños son criados por sus abuelas “analfabetas” mientras sus madres trabajan fuera de la región.

Las variables que condicionan que estos niños, pese a los altos niveles de vulnerabilidad, sean capaces de vencer la adversidad y salir adelante, incluyen:

  • Afecto, normas y límites claros: Se observa el establecimiento de normas y límites claros dentro de los hogares, que aportan a los niños una estructura de referencia que los protege de situaciones riesgosas.
  • Factor educacional: Pese al nivel de vulnerabilidad, la Escuela Juan Aguilera Jerez obtuvo 291 puntos en el SIMCE de cuarto básico, superando el promedio nacional.
  • Vínculos positivos: Aquellos niños que han generado un comportamiento resiliente, es decir, que han podido sobreponerse a experiencias negativas fortaleciéndose en el proceso, han contado al menos con alguna persona con quien lograron establecer un vínculo positivo.
Imagen temática sobre resiliencia infantil en contextos adversos

Cambios en la Estructura Familiar Española y su Impacto Educativo

En las últimas dos décadas, las familias españolas han experimentado cambios rápidos. Actualmente, menos niños viven en la misma casa que sus dos padres biológicos. Mientras que el Censo de Población de 1991 indicaba que casi el 90% de los chicos de 16 años vivían con sus dos progenitores, hoy en día esa estructura familiar no es tan habitual. Además, las familias con un nivel de estudios bajo han cambiado mucho más en las últimas décadas que aquellas con un nivel superior.

Estos cambios tienen un impacto significativo en los resultados educativos. Por ejemplo, el porcentaje de niños nacidos en 1995 que no terminaron la ESO a su debido tiempo varía considerablemente según ciertos factores. En un primer grupo, la influencia de la estructura familiar puede ser inferior al 5%. Sin embargo, en un segundo grupo, dependiendo del régimen de tenencia del hogar, la diferencia supera el 17%. Si se comparan estos datos por el nivel de estudios de la madre, las diferencias son aún más acusadas, llegando hasta un 29%.

Estos hallazgos sugieren que, más allá del nivel de ingresos, factores como la estructura familiar y el nivel educativo de la madre son determinantes cruciales en el éxito educativo de los niños.

Gráfico comparativo de estructuras familiares a lo largo del tiempo o impacto de estructura familiar en rendimiento educativo

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