Suicidalidad en Personas Mayores: Un Análisis Profundo del Fenómeno y sus Factores Asociados

El suicidio es un fenómeno complejo que ha atraído la atención de filósofos, teólogos, médicos, sociólogos y artistas a lo largo de los siglos. Fue Desfontaines quien, por primera vez en el siglo XVIII, empleó el término de origen latín suicidio (sui - a sí mismo, cidium - matar). Este acto voluntario, autoinfligido y de amenaza vital, referido a la acción de quitarse la propia vida, constituye una de las diez principales causas de muerte en el mundo. Es un problema humano que existe desde el origen de la humanidad, presente en todas las épocas, afectando a ambos sexos y a todas las clases sociales. La aparición de la conducta suicida puede ser producto del estrés, fruto de la relación hombre-medio, lo que subraya la importancia de los factores sociales.

Contexto Global y Nacional de la Suicidalidad en la Vejez

Las tasas de mortalidad por suicidio consumado en el mundo muestran un patrón regional, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), con las más altas tasas en Europa del Este y el Pacífico Oriental. Pese a que la mortalidad por suicidio ha experimentado un crecimiento vertiginoso en las edades jóvenes de la vida, tanto en Cuba como en el resto del mundo, las mayores tasas se evidencian en la vejez.

En el contexto cubano, si se considera que el país presenta actualmente el 19,4 % de su población por encima de los 60 años de edad, y se pronostica que este sea el único grupo de edades que experimente un crecimiento en los próximos decenios, se puede afirmar que Cuba se enfrenta a un problema francamente en ascenso. Al cierre del 2015, se informaron un total de 1 492 suicidios consumados, para una tasa de mortalidad general de 13,3 fallecidos por cada 100 000 habitantes (12,1 en Villa Clara). En los últimos años, según la Dirección Nacional de Estadísticas (DNE), la tasa nacional de suicidios se mantiene estable y por debajo de los 15 casos por 100 000 habitantes a partir de la creación del Programa Nacional de Prevención y Atención a la Conducta Suicida.

El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) creó en 1986 el Programa de Prevención de la Conducta Suicida, manteniendo así sus perspectivas por atenuar las tasas de suicidios en el país. En los años 1993 y 1994 se informaron picos elevados en el comportamiento de este fenómeno. Este programa ha señalado que el mayor número de acciones de prevención deben ser realizadas por la enfermera y el médico de la familia, destacando el papel crucial de la atención primaria de salud.

Infografía sobre tasas de suicidio por edades y regiones globales, con foco en el envejecimiento poblacional.

Estudio Descriptivo sobre Conducta Suicida en Adultos Mayores de Camajuaní

Metodología del Estudio

Un estudio descriptivo, longitudinal y retrospectivo fue realizado por investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, en colaboración con el Sectorial Municipal de Salud Camajuaní y el Policlínico Manuel Fajardo Rivero Camajuaní, Villa Clara. La investigación se llevó a cabo específicamente en el Policlínico «Octavio de la Concepción y la Pedraja», de Camajuaní. La población estuvo conformada por todos los pacientes adultos mayores dispensarizados como riesgo de conducta suicida, sumando un total de 140 individuos.

Para la identificación de los grupos de riesgo, se aplicó el consentimiento informado y se realizó una revisión documental de historias clínicas. Posteriormente, se administró un cuestionario a los pacientes en riesgo incluidos en el estudio, con el fin de tipificar esta conducta. Los datos obtenidos se almacenaron en un fichero con el programa estadístico profesional SPSS versión 23 sobre Windows. La información se presentó en tablas y gráficos estadísticos, y para su descripción se calcularon frecuencias absolutas y porcientos. El análisis estadístico incluyó pruebas no paramétricas, como Ji cuadrado de independencia de factores, y la prueba U de Mann-Whitney para la comparación entre dos grupos independientes de variables ordinales.

Hallazgos Clave y Factores Asociados

La relación entre el estado civil, la conducta suicida y el sexo de los pacientes fue un punto central del análisis. En cuanto a la edad, los resultados indicaron que la edad de los ancianos con conducta suicida es similar a la de aquellos que no la tienen, con un valor U de Mann-Whitney Z = -1,008 y p = 0,313. Sin embargo, la edad constituyó un marcador demográfico importante, ya que en los adultos mayores de la tercera edad existe un mayor predominio de riesgo de la conducta suicida (61,4 %).

Respecto al sexo, la conducta suicida se comportó de igual forma en ambos sexos, pero la relación entre el estado civil y la conducta suicida mostró diferencias. Para el sexo masculino, esta relación fue medianamente significativa (p = 0,08), mientras que para el sexo femenino fue muy significativa (p = 0,000). Los datos revelaron que los viudos del sexo masculino representaron el 60,8 % de los casos, mientras que en las mujeres predominó el estado civil divorciada con un 66,7 %. Este resultado coincide con la caracterización clínico-epidemiológica del suicidio en adultos mayores realizada por Wilfredo y colaboradores, aunque difiere de otros estudios que informan una mayor incidencia en féminas, lo cual podría estar asociado a factores culturales.

Diagrama de barras comparando factores demográficos (edad, sexo, estado civil) en poblaciones con y sin conducta suicida en adultos mayores.

Al determinar la posible relación entre cada uno de los factores de riesgo en los ancianos con o sin conducta suicida, se encontró que la relación fue estadísticamente significativa para los factores de depresión e intento previo. La relación fue altamente significativa para los problemas de pareja (55,2 %) y los problemas familiares (51,7 %). La distribución de ancianos según los antecedentes de salud personales y familiares corroboró que los pacientes con problemas de pareja y familiares eran prevalentes en el estudio. Entre otros factores de riesgo asociados a este comportamiento se destacaron la depresión, el intento previo y la drogo-dependencia.

La caracterización clínico-epidemiológica del suicidio en adultos mayores de Wilfredo y colaboradores planteó que la muestra de individuos con conducta suicida a menudo se desarrolla en ambientes familiares caracterizados por tensión, desequilibrio, mala comunicación, pobre desempeño de roles y estados afectivos negativos. Desde la perspectiva del autor, estas condiciones pueden expresarse en la «paralización» del uso de recursos de afrontamiento activo a la situación, lo que debilita las motivaciones más básicas y necesarias para involucrarse en los procesos de atención y en los cuidados sistemáticos de salud en este grupo de pacientes.

Métodos Empleados y Gravedad de las Circunstancias

La relación entre la gravedad de las circunstancias y la seriedad de la intención, según el método empleado, aportó resultados específicos. Se encontró que el ahorcamiento representó el 55,6 % de los casos con una nula gravedad de circunstancias, mientras que la disección de vasos sanguíneos (50 %) presentó una baja gravedad. Estos datos sugieren diferencias en la percepción de la gravedad o el control del resultado según el método elegido.

Factores de Riesgo de Suicidio

Implicaciones y Desafíos

El riesgo suicida y el suicidio en adultos mayores es un suceso cuyas motivaciones pueden ser vistas en función de las múltiples dimensiones que afectan su calidad y expectativa de vida. Los hallazgos de este estudio subrayan la necesidad de programas de intervención que consideren no solo los factores individuales como la depresión y los intentos previos, sino también el entorno social y familiar, especialmente las dinámicas de pareja y familiares que pueden actuar como estresores significativos en esta etapa de la vida. La atención y prevención de la conducta suicida en la población mayor requieren un enfoque integral y multidisciplinario.

tags: #suicidalidad #en #personas #mayores #researchgate