La Lanza Sagrada, también conocida como la Lanza de Longinos o Lanza del Destino, es una de las reliquias más enigmáticas y controvertidas de la fe cristiana. Se dice que fue el arma utilizada por un soldado romano para perforar el costado de Jesús durante su crucifixión. A lo largo de la historia, esta lanza ha sido objeto de fascinación, devoción y numerosas leyendas, llegando a aparecer en diversas obras de ficción.
La Lanza en los Evangelios y las Primeras Menciones
Los evangelios describen la crucifixión de Jesús con diversos detalles. Durante este evento, se dice que los soldados le saludaban diciendo: "¡Salve, Rey de los judíos!". Jesús salió llevando la corona de espinas y el manto de púrpura, y al ser visto por los sacerdotes y guardias, estos clamaron: "¡Crucifícale! ¡Crucifícale!". Pilato, quien entró de nuevo en el pretorio, preguntó a Jesús: "¿De dónde eres tú?", y luego a la multitud: "¿A vuestro Rey he de crucificar?". Finalmente, lo entregó para que fuese crucificado y puso un título sobre la cruz. Los soldados, por su parte, decidieron no partir la vestidura de Jesús, sino echar suertes sobre ella, cumpliendo así la Escritura que dice: "Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes". Antes de morir, Jesús tomó vinagre y dijo: "¡Consumado es!".
Después de estos acontecimientos, José de Arimatea, discípulo de Jesús en secreto, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús, a lo que Pilato accedió.
La LANZA DEL DESTINO | La HISTORIA REAL de la LANZA SAGRADA que hirió a JESÚS y que HITLER deseaba
La Lanza Sagrada, sin embargo, solo se menciona en el Evangelio de Juan (19,33-34), donde se indica que Jesús es atravesado en un costado por la lanza de un soldado romano, sin mencionar al soldado por su nombre. Esta lanza no aparece en ninguno de los evangelios sinópticos. El evangelio de Juan detalla que los romanos planearon romper las piernas de Jesús, una práctica conocida como crurifragium, para acelerar su muerte. No obstante, al ver que Jesús ya había muerto, los soldados decidieron no hacerlo. El fenómeno de la sangre y el agua que emanaron del costado de Jesús fue interpretado como un milagro por Orígenes, aunque biológicamente podría explicarse por la perforación del pericardio.
Aunque el soldado no es mencionado en los Evangelios, las referencias más antiguas de la leyenda sí lo hacen. Una forma del nombre Longinos aparece en una miniatura en los Evangelios ilustrados por Rábula en 586 d.C., donde el nombre Longinos está escrito en griego sobre la cabeza del soldado que perfora el costado de Cristo.
La Lanza Sagrada como Reliquia
Primeros Testimonios y Viajes de la Lanza
En la fe cristiana, la Lanza Sagrada ha sido identificada como una reliquia de gran importancia. La lanza era desconocida hasta que San Antonino de Piacenza (570 d.C.), al describir los lugares santos de Jerusalén, afirmó haber visto en la Basílica del Monte de Sion "la corona de espinas con la cual coronaron a nuestro Señor y la lanza con la cual le perforaron en el costado". Una mención de la lanza también se encuentra en el Breviario de la Iglesia del Santo Sepulcro. Su presencia en Jerusalén es atestiguada por Casiodoro (485-585) y en Los viajes de Gregorio (538-594), a pesar de que este último nunca estuvo en Jerusalén.
En 615, Jerusalén y sus reliquias fueron capturadas por las fuerzas persas del rey Cosroes II. Según el Chronicon Paschale, la punta de la lanza, que se había quebrado, fue entregada ese mismo año a Nicetas, quien la llevó a Constantinopla y la depositó en la iglesia de Santa Sofía. Esta punta de lanza, fijada en un ycona o ícono, fue vendida en 1244 por Balduino II de Constantinopla a Luis IX de Francia y guardada con la corona de espinas en la Sainte Chapelle de París.
En cuanto a la porción más grande de la lanza, Arculpus la vio en la iglesia del Santo Sepulcro alrededor de 670 en Jerusalén. Sin embargo, no hay otra mención de ella después del saqueo de 615. Algunos sugieren que la porción más grande de la reliquia fue llevada a Constantinopla en algún momento durante el siglo VIII, posiblemente al mismo tiempo que la corona de espinas. Posteriormente, su presencia en Constantinopla parece haber sido atestiguada por varios peregrinos, particularmente de origen ruso. Aunque fue depositada en diversas iglesias, parece ser posible rastrearla, a diferencia de la reliquia de la punta.
Sir Juan Mandeville declaró en 1357 haber visto la cuchilla de la Lanza Sagrada en París y también en Constantinopla, indicando que la reliquia de esta última ciudad era mucho más grande que la de París. La reliquia de Constantinopla eventualmente cayó en manos de los turcos, y en 1492, el sultán Bayezid II la envió a Inocencio VIII para congraciarse con el Papa, según lo descrito minuciosamente en el Liber Notarum de Johannes Burchard.

A mediados del siglo XVIII, el Papa Benedicto XIV afirmó haber obtenido un dibujo exacto de la punta de la lanza de París y, comparándola con la reliquia en la basílica de San Pedro, se mostró convencido de que ambas formaban una sola cuchilla.
Otras Lanzas y Reclamaciones
Otra lanza, conservada en Echmiadzin, Armenia, fue descubierta durante la Primera Cruzada. En 1098, el Cruzado Pedro Bartolomé afirmó haber tenido una visión en la que San Andrés le revelaba que la Lanza Sagrada estaba enterrada bajo la catedral de San Pedro en Antioquía. Tras extensas excavaciones, la lanza fue descubierta. Sin embargo, después de expulsar al ejército musulmán, surgieron sospechas de que la lanza de Pedro no era la lanza de Cristo.
Los emperadores del Sacro Imperio Romano también poseían su propia Lanza, atestiguada desde el tiempo de Otón I (912-973). En 1084, Enrique IV le añadió una banda de plata con la inscripción "Clavus Domini" ("El clavo del Señor"), basándose en la creencia de que esta era la lanza de Constantino el Grande, que encerraba como reliquia un clavo usado para la crucifixión. Alrededor de 1350, Carlos IV ordenó colocar una banda de oro sobre la de plata con la inscripción "Lancea et Clavus Domini" ("La lanza y el clavo del Señor").
En 1424, el emperador Segismundo del Sacro Imperio Romano Germánico trasladó una colección de reliquias, incluida La Lanza, de su capital en Praga a su natal Núremberg, decretando que se guardara allí por siempre. Sin embargo, cuando el ejército revolucionario francés se acercó a Núremberg en la primavera de 1796, los concejales municipales decidieron trasladar el Reichskleinodien (las insignias imperiales) a Viena, Austria, para su resguardo. La colección fue confiada al barón von Hügel, quien prometió devolver todos los objetos una vez restaurada la paz. No obstante, el Sacro Imperio se disolvió en 1806, y von Hügel aprovechó la confusión para vender la colección entera, incluyendo la lanza, a los Habsburgo. Cuando los concejales descubrieron la venta, su solicitud de devolución fue rechazada.

Durante la Anschluss, la anexión de Austria a Alemania en 1938, Adolf Hitler tomó la lanza. En 1940, fue almacenada en los búnkeres bajo el Castillo de Núremberg junto con una gran colección de obras de arte. Fue escondida en marzo de 1945, junto con parte de las joyas imperiales, y recuperada por el Programa de Monumentos, Arte y Archivos del Mando Aliado.
En 2003, el metalúrgico inglés y escritor de Ingeniería Técnica, el Dr. Robert Feather, obtuvo permisos extraordinarios para examinar la lanza en un ambiente de laboratorio y quitar cuidadosamente las bandas de oro y plata que la mantienen unida. Otra lanza se ha preservado en Cracovia, Polonia, desde el año 1200. Aunque se alega que ha estado en esa ciudad por ocho siglos, los registros alemanes indican que es una copia de la lanza de Viena, encargada por el emperador Enrique II con pequeñas astillas de la Lanza original.
La Lanza Sagrada en la Cultura Popular
La Lanza Sagrada ha capturado la imaginación de escritores, artistas y cineastas, apareciendo en numerosas obras de ficción:
- En la ópera Parsifal del compositor alemán Richard Wagner, se hace constante mención a dos reliquias muy importantes dentro de la fe cristiana, una de ellas la Lanza Sagrada.
- Un especial de televisión titulado La Lanza de Cristo fue realizado para el canal BBC/Discovery en 2002. Narrado por Cherie Lunghi, escrito y dirigido por Shaun Trevisick, y producido por Producciones Atlantis. Este documental examinó la autenticidad de la lanza de Viena utilizando pruebas científicas, incluyendo los descubrimientos del Dr. Robert Feather.
- En la serie de anime y manga Neon Genesis Evangelion, la llamada Lanza de Longinus es un artefacto utilizado en un experimento que genera el Segundo Impacto, y posteriormente para mantener cautiva a "Lilith" y destruir a un "ángel". En reposo, se asemeja a un tenedor de dos puntas, pero en modo de ataque, enrolla sus puntas para tomar la forma de una jabalina.
- Una temporada del anime hentai Bible Black lleva por nombre Bible Black, la Lanza de Longinus.
- En el episodio "Soy Legión" de la serie animada Liga de la Justicia Ilimitada, Gorilla Grodd envía a un grupo de supervillanos a robar la lanza, que está escondida en una isla con recuerdos de la Segunda Guerra Mundial. Lex Luthor es puesto a prueba por Gorilla Grodd, quien finalmente se queda con la lanza después de un enfrentamiento con Flash, Chica Halcón y Fuego.
- En la serie de televisión Da Vinci's Demons, Leonardo Da Vinci se apodera de una lanza cuando invade el Archivo Apostólico Vaticano.
- En la película Constantine (2005), la lanza es uno de los objetos que desencadenan la historia, cuando el Ángel Gabriel intenta usarla para convocar al hijo del Diablo, Mammon.
- En el episodio de apertura de la segunda temporada de Witchblade, la lanza del Destino cae en manos de Kenneth Irons, quien intenta usarla para sus propios planes. Gabriel Bowman, un coleccionista de antigüedades, relata a Sara Pezzini la historia de la mítica Lanza de Longinos, indicando que es una de las trece armas que forman parte de la Witchblade.
- A finales de 1970, el escritor Steve Englehart introdujo el concepto de la lanza del Destino en los cómics de DC Comics, donde ha sido usada como inspiración para muchos otros escritores. Probablemente el uso más importante fue hecho por Roy Thomas, quien la cita como un artefacto mítico en manos de Adolfo Hitler. En sus trabajos para DC Comics, él crea una barrera mágica que rodea todo el territorio conquistado por los poderes del Eje en la Segunda Guerra Mundial, repeliendo a los aliados de naturaleza mágica o susceptibles a la magia. Esta fue la explicación oficial de DC Comics (aplicada retroactivamente casi cuatro décadas después de la guerra) de por qué seres como Superman o la Mujer Maravilla no podían ir directamente a Berlín o Tokio para terminar la guerra en los días de Pearl Harbor. Desde entonces, ha aparecido muchas veces infectando a los "superhéroes" con los designios mentales de Hitler.