La gripe, también conocida como influenza, es una infección respiratoria causada por el virus de la influenza que afecta la nariz, la garganta y los pulmones. Aunque la mayoría de las personas se recuperan por sí mismas, en los adultos mayores, esta enfermedad puede volverse más agresiva debido a un sistema inmunitario debilitado.
La gripe en ancianos no solo provoca los clásicos síntomas de fiebre y malestar general, sino que también puede desencadenar complicaciones respiratorias y cardiovasculares graves. Además, en este grupo de edad, los síntomas suelen ser más intensos y duraderos. La gripe no debe subestimarse, ya que sus complicaciones pueden ser severas y demandar atención médica especializada, pudiendo incluso ser mortales.
¿Qué es la Gripe y Cómo se Diferencia del Resfriado?

La gripe es una infección viral aguda. Es causada por un virus que se propaga principalmente a través de las gotículas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar. Puedes inhalar las gotitas de forma directa o contagiarte al tocar algo sobre lo que una persona contagiada haya estornudado y luego llevarte las manos a la cara o a la boca.
Es posible contagiar a los demás aproximadamente desde el día anterior a que aparezcan los síntomas hasta cinco a siete días después de que comiencen. Los virus que causan la gripe se contagian con mayor facilidad durante ciertas épocas del año, denominadas temporadas de gripe.
A menudo, la gripe se confunde con un resfriado común o incluso con la COVID-19 debido a que comparten algunos síntomas. Sin embargo, existen diferencias clave:
- El resfriado tiende a comenzar de a poco, con congestión nasal, estornudos y molestias leves en la garganta. Sus síntomas son más leves y la mayoría de las personas sufre un resfriado varias veces al año.
- La gripe, en cambio, aparece de forma súbita, con síntomas más fuertes y duraderos. Los síntomas suelen comenzar entre uno y cuatro días después del contagio y pueden durar hasta una semana.
Existen diferentes tipos de virus de la gripe. La gripe A en ancianos es la más común y suele estar asociada a las epidemias anuales, representando un desafío particular debido a las características propias de la edad y la mayor susceptibilidad. La gripe B también puede afectar a la tercera edad, aunque en general presenta un curso menos agresivo.
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Síntomas de Gripe en Adultos Mayores
Los síntomas de gripe en las personas mayores pueden variar ligeramente y ser más graves en comparación con los adultos más jóvenes. Mientras que un resfriado en ancianos suele manifestarse de forma más leve, la gripe pega más fuerte y puede complicarse si la persona es delicada de salud. Los síntomas comunes de la gripe en este grupo incluyen:
- Fiebre alta (a menudo el primer síntoma, entre 37.8°C y 40°C, aunque en adultos mayores puede ser más baja que en niños).
- Escalofríos.
- Dolores musculares intensos y dolor en el cuerpo.
- Debilidad o fatiga extrema, sensación de estar enfermo, falta de energía.
- Tos seca persistente.
- Dolor de garganta.
- Secreción o congestión nasal y estornudos.
- Dolor de cabeza.
- Náuseas, vómitos y diarrea (más común en niños, pero pueden ocurrir).
Es importante estar atentos a cualquier cambio en el estado mental, como confusión o desorientación, ya que puede ser un indicador de infección o deshidratación grave en personas mayores.
Habitualmente, los síntomas generales mejoran espontáneamente en las primeras 72 horas tras su comienzo, mientras que los síntomas respiratorios pueden empeorar en esos primeros días. La fiebre usualmente desaparece en 3 a 4 días, pero puede durar hasta 8. Los otros síntomas mejoran al cabo de 4 a 7 días, aunque la tos y la sensación de cansancio pueden durar semanas.
Factores de Riesgo y Poblaciones Vulnerables
Cualquiera puede enfermarse de gripe, pero algunas personas corren un mayor riesgo de presentar complicaciones graves. La gripe puede ser más peligrosa en personas mayores por varios factores:
- Sistema inmunitario debilitado: Con la edad, el sistema inmunitario se debilita, lo que es normal al envejecer. Por lo tanto, la lucha contra la gripe no será tan efectiva, aumentando las posibilidades de complicaciones. Un sistema inmunitario que no elimina rápidamente el virus de la gripe puede aumentar el riesgo de contraer la enfermedad o de sufrir complicaciones.
- Enfermedades crónicas: Las afecciones crónicas como enfermedades cardíacas (excepto presión arterial alta), pulmonares (incluyendo asma), renales, hepáticas, neurológicas (como parálisis cerebral, epilepsia), diabetes, o un sistema inmunitario debilitado debido a enfermedades (como VIH o sida), radioterapia o ciertos medicamentos (quimioterapia, corticosteroides), incrementan el riesgo de complicaciones graves.
- Obesidad grave: Un índice de masa corporal (IMC) de 40 o mayor también es un factor de riesgo.
- Otras poblaciones de riesgo: Niños menores de 5 años (especialmente menores de 2), mujeres con más de 3 meses de embarazo y cualquier persona que viva en un centro de atención a largo plazo.
Complicaciones de la Gripe en Adultos Mayores

La gripe en ancianos puede desencadenar complicaciones serias, especialmente en aquellos que ya tienen condiciones de salud preexistentes o sistemas inmunológicos debilitados. Las complicaciones más frecuentes incluyen:
- Neumonía: Es una de las complicaciones más comunes y peligrosas. Se presenta cuando el virus de la gripe facilita la entrada de bacterias a los pulmones, lo que puede causar dificultad respiratoria, fiebre persistente y debilidad extrema.
- Bronquitis: Inflamación de los bronquios.
- Exacerbación de enfermedades crónicas: La gripe puede empeorar el asma, problemas respiratorios y otras enfermedades y afecciones prolongadas (crónicas) como enfermedades cardíacas o diabetes, ya que el esfuerzo adicional para combatir la infección puede descompensar el estado de salud general del paciente.
- Infecciones secundarias: Puede haber otras infecciones, como crup, infecciones de los senos paranasales o de oído.
- Insuficiencia respiratoria: Es una complicación severa cuando los pulmones no pueden suministrar suficiente oxígeno al cuerpo, causando confusión, fatiga extrema y dificultad para respirar.
- Inflamación de órganos: Posibles inflamaciones del corazón (miocarditis), del cerebro (encefalitis) o de los tejidos musculares (miositis, rabdomiólisis).
- Falla multiorgánica: Por ejemplo, insuficiencia respiratoria y renal.
- Sepsis: Una respuesta inflamatoria grave y potencialmente mortal que puede desencadenarse cuando la infección se extiende por todo el cuerpo. Los síntomas incluyen fiebre alta, respiración rápida, confusión y un pulso acelerado, requiriendo tratamiento inmediato.
- Efectos cognitivos: La fiebre alta y el esfuerzo del cuerpo pueden provocar confusión mental, desorientación e incluso delirio en personas mayores.
Millones de personas contraen la gripe anualmente, y aunque la mayoría mejora, miles desarrollan neumonía o infecciones cerebrales que requieren hospitalización. Lamentablemente, miles de personas mueren cada año a causa de problemas derivados de la gripe.
Prevención de la Gripe en Adultos Mayores
La prevención es la mejor herramienta para evitar la gripe y sus complicaciones, especialmente en personas mayores.
Vacunación Antigripal

La vacuna antigripal es la principal medida preventiva y la mejor herramienta para evitar la gripe en mayores. Cada año, la campaña de vacunación se renueva con las cepas más circulantes, ya que el virus de la gripe puede mutar y una vacuna del año anterior podría no ser efectiva.
- Eficacia: Aunque la vacuna no tiene una eficacia del 100%, reduce significativamente las posibilidades de tener complicaciones graves por la infección y la necesidad de atención médica u hospitalización.
- Recomendación: Se recomienda la vacuna contra la gripe para personas mayores de 6 meses de edad. Las personas mayores de 65 años pueden recibir vacunas de dosis altas o con adyuvantes (como Fluzone de alta dosis, Flublok, Fluad), que pueden ser más efectivas en esta población.
- Momento óptimo: Es ideal vacunarse antes del inicio del invierno, cuando la circulación del virus suele intensificarse.
- Inmunidad colectiva: Vacunarse no solo protege al individuo vacunado, sino que también contribuye a la inmunidad colectiva, reduciendo la posibilidad de transmisión del virus a otras personas, incluidos aquellos que no pueden recibir la vacuna por razones médicas.
- Precauciones: Consulta con tu equipo de atención médica antes de recibir la vacuna si anteriormente tuviste una reacción grave a este tipo de vacuna o si has padecido el síndrome de Guillain-Barré. Si tienes un resfriado o no te sientes bien, es probable que, aun así, puedas recibir la vacuna.
Medidas de Higiene y Estilo de Vida
Además de la vacuna, existen otras medidas importantes para prevenir el contagio y la propagación de la gripe:
- Higiene de manos: Lávate las manos muy bien y frecuentemente con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Si no dispones de agua ni jabón, utiliza un desinfectante de manos a base de alcohol (al menos 60%).
- Evita tocarte la cara: No te toques la boca, la nariz o los ojos.
- Cubre tu boca al toser y estornudar: Tose o estornuda en un pañuelo desechable o en el codo, no en las manos. Desecha el pañuelo inmediatamente.
- Uso de mascarillas: En lugares concurridos o en espacios cerrados, especialmente durante la temporada alta de gripe.
- Limpieza de superficies: Limpia y desinfecta regularmente las áreas de "alto contacto" en el hogar, como picaportes, interruptores, accesorios de baño y cocina, teléfonos y otras superficies.
- Ventilación: Mantén los espacios bien ventilados abriendo ventanas o usando purificadores de aire.
- Evita las multitudes: La gripe se contagia fácilmente en lugares con congregación de gente.
- Quédate en casa si estás enfermo: Si te sientes enfermo, quédate en casa hasta que te sientas mejor y no hayas tenido fiebre durante 24 horas completas (sin tomar medicamentos para la fiebre). Si los síntomas regresan, vuelve a aislarte.
- Estilo de vida saludable: Una dieta balanceada, rica en frutas y verduras, contribuye a fortalecer el sistema inmunológico, y el ejercicio moderado ayuda a mantener la vitalidad y la resistencia corporal.
Tratamiento de la Gripe en Adultos Mayores
El tratamiento de la gripe en ancianos requiere un enfoque integral que combine cuidados médicos con atención en el hogar, ya que este grupo es más susceptible a complicaciones graves. La intervención oportuna y adecuada puede marcar una gran diferencia en la recuperación.
Intervención Médica
- Antivirales: Si se detecta la gripe en las primeras 48 horas tras el inicio de los síntomas, el médico puede recetar antivirales como el oseltamivir. Estos medicamentos pueden acortar la duración y la severidad de los síntomas aproximadamente en un día, pero deben administrarse con precaución y siempre bajo prescripción médica en personas mayores.
- Analgésicos y antipiréticos: Medicamentos como el paracetamol (Tylenol) y el ibuprofeno (Advil, Motrin) son efectivos para reducir la fiebre y aliviar el malestar general, el dolor de cabeza y los dolores musculares. Es importante evitar el ácido acetilsalicílico (aspirina) en personas menores de 18 años y usarlo con precaución en adultos debido a posibles efectos secundarios graves.
- Antibióticos: Es crucial recordar que los antibióticos solo funcionan contra bacterias y no tienen ningún efecto en los virus que causan la gripe. Por lo tanto, no se utilizan para tratar la gripe a menos que haya una infección bacteriana secundaria (como neumonía bacteriana).
Cuidados en el Hogar
La mayoría de las personas con síntomas leves no necesitan ver a un proveedor de salud. Estas son otras maneras de aliviar los síntomas en casa:
- Descanso: Es fundamental descansar lo suficiente.
- Hidratación: Beber muchos líquidos para mantenerse hidratado.
- Alimentación: Consumir alimentos ligeros y nutritivos.
- Ambiente: Mantener un ambiente cómodo y bien ventilado.
- Medicamentos de venta libre: Las pastillas para la tos o los aerosoles para la garganta pueden ayudar a aliviar el dolor de garganta y la tos.
- No fumar ni tomar alcohol.
- Monitoreo de síntomas: Los cuidadores deben estar atentos a cualquier cambio en los síntomas, especialmente si se presenta dificultad para respirar, dolor en el pecho o fiebre persistente.
Cuándo Buscar Atención Médica Urgente

Comuníquese con su proveedor de inmediato si usted o el adulto mayor a su cargo tiene síntomas de gripe que indiquen una emergencia o está en alto riesgo de enfermedad grave. Hay que preocuparse y buscar ayuda de inmediato si:
- La fiebre no remite a los 4 días o regresa después de una mejoría inicial.
- Aparece dificultad para respirar o falta de aliento (cualquier problema respiratorio es una emergencia).
- Experimenta presión o dolor persistente en el pecho o abdomen.
- Sufre mareos repentinos o confusión.
- Convulsiones.
- Empeoramiento de enfermedades crónicas.
- Debilidad muscular severa.
Mitos Comunes sobre la Gripe
Existen varias creencias erróneas sobre la gripe que pueden llevar a errores al momento de cuidarse:
- "El frío causa la enfermedad": Falso. La gripe es causada por un virus, no por el frío.
- "Los antibióticos curan la gripe": Falso. Los antibióticos solo funcionan contra bacterias y no reducen los síntomas ni aceleran la recuperación de una infección viral como la gripe.
- "La fiebre es siempre mala": Falso. La fiebre es una reacción normal del cuerpo para combatir el virus. No es necesario que la fiebre baje por completo hasta una temperatura normal para sentirse mejor.