La Etiqueta de Ceder el Asiento: Un Gesto de Cortesía y Necesidad

La buena educación nos enseña a ceder un asiento siempre que sea posible. No es una cuestión de moda, sino un gesto de atención y cortesía hacia otra persona. Ceder un asiento es una regla general que contempla cualquier libro de urbanidad, buenas maneras o manual de contenido similar.

Persona mayor de pie en un autobús lleno, mientras jóvenes están sentados

La Realidad en el Transporte Público

Pero, ¿qué ocurre realmente en el día a día? La ajetreada vida en las grandes ciudades, las prisas, las aglomeraciones, etcétera, nos han llevado de forma progresiva al "olvido" de muchos de los buenos gestos de cortesía para con los demás. Entre ellos, está el de ceder un asiento.

Genera mucha pena e, incluso coraje, ver a un jovencito o jovencita, o bien a personas de mediana edad, sentados tranquilamente en el autobús, en el tren, en el metro o en otros medios de transporte, mientras una señora mayor, una mujer embarazada o un señor mayor con grandes dificultades para caminar permanece en pie durante un trayecto. Cabe preguntarse: ¿qué educación han recibido?

Afortunadamente, no todo el mundo actúa de esta manera. Deberíamos reflexionar: ¿qué le parecería a uno de estos jóvenes que fuera su madre con un bebé en sus brazos, su abuela o abuelo, los que permanecieran en pie en un transporte público mientras un jovencito está cómodamente sentado escuchando música, leyendo o simplemente mirando a los demás pasajeros?

Actitudes Observadas y Datos Reales

Entre los usuarios del transporte público, y sobre todo del metro, abunda una especie de aspecto ensimismado que solo da indicios de estar despierta cuando queda un asiento libre. Cuando esto ocurre, sale de su letargo y se mueve con inaudita rapidez, como la lengua de un camaleón frente a una mosca.

Mientras unos, sin necesitarlo, codician el asiento como Gollum el anillo: "Mi tesssoooooro…", para otros -ancianos, personas con problemas de movilidad, embarazadas o papás con bebés-, es simplemente una necesidad. Ellos son quienes deberían ocupar los asientos reservados que existen en cada vagón; sin embargo, la realidad no siempre es así.

Una encuesta realizada entre 300 usuarios del metro de Madrid indicaba que la mitad de los viajeros no cedía el asiento, y que, además, el 75% de ellos eran jóvenes. Si bien se pide disculpas a los jóvenes que puedan haberse sentido ofendidos, la mala educación no conoce edades, como apunta Javier Marías en el excelente artículo "La perversión de viejos".

Se observa a menudo a embarazadas o ancianos aguantando de pie nueve estaciones de la línea 5 sin que nadie haga amago de levantarse. Esto se ha constatado no a través de encuestas, sino por conocimiento empírico, viajando casi a diario en el metro de Madrid, donde pocos adolescentes ceden el sitio.

Malos Comportamientos de los Pasajeros en un Bus Publico

Estrategias para Evitar Ceder el Asiento

No hay excusas. Aislarse colocándose unos auriculares o mirando el teléfono móvil/celular para ignorar lo que ocurre a su alrededor no es una excusa. Vivimos en el mundo real y, como tal, hay que saber convivir con los demás. Hay ocasiones en las que uno debe ponerse en la piel de los demás para tratar de comprender lo que pueden sentir.

El truco más extendido para evitar ceder el asiento es hacerse el despistado, por ejemplo, no levantando la cabeza del libro. Otros fingen dormir: cierran los ojos en cuanto ven asomar un bastón, una barriga o cuatro canas por las puertas del vagón, y los abren cuando el peligro ha pasado o justo antes de llegar a su estación. También hay quien alega no ver los letreros que señalan los sitios reservados o no entender los pictogramas, como si fuesen jeroglíficos egipcios.

Infografía: Razones por las que no se cede el asiento

Iniciativas para Fomentar el Respeto

Ceder un asiento -y otras muchas acciones- es un gesto de cortesía, un gesto de generosidad; no cuesta nada y hace que la convivencia sea más grata, cordial y agradable. Desde luego, no se puede obligar a nadie a tener este tipo de gestos, pero la educación debería enseñar a tenerlos de forma espontánea. Tomamos de una campaña publicitaria, de hace muchos años, una frase que puede servirnos para todo lo expresado en este artículo y válido para otras muchas ocasiones de nuestra vida: "Hoy por ti..."

Hace unos meses, Metro de Madrid puso en marcha una campaña para que sus usuarios respeten los asientos reservados. Para ello, está cambiando las antiguas pegatinas por otras más grandes y en lugares más visibles, de forma que no queden ocultas cuando alguien se siente, como ocurre con las anteriores, que todavía permanecen en muchos trenes. En ellas, además de los pictogramas, se pueden leer estas recomendaciones: "Respeta los asientos reservados", y "Cuando veas esta señal (el pictograma) respeta los asientos reservados cediéndolos a quienes más los necesitan".

También se están colocando en los ascensores de las estaciones pegatinas similares. En algunos metros, como en el de Tokio, los han estampado directamente en la tapicería de los asientos, para que no haya dudas.

Opiniones y Experiencias de los Usuarios

La cuestión de si hace falta reservar un número de plazas por vagón y colocar pegatinas para que cedamos nuestros asientos genera debate. Muchos opinan que quienes habitualmente ceden el sitio seguirán haciéndolo, y quienes no lo ceden seguirán durmiendo, tengan la edad que tengan.

Se han recogido diversas experiencias en los comentarios:

  • Algunos usuarios expresan vergüenza ajena al ver la incapacidad de mucha gente para ceder un asiento, incluso si está reservado, a otras personas que lo necesitan, tildándolos de incívicos e incivilizados.
  • Hay quienes defienden a la juventud, argumentando que no todos son egoístas o incultos, y que la etiqueta de "joven" no debería incluir connotaciones negativas. Se relatan experiencias positivas de jóvenes cediendo asientos.
  • Mujeres embarazadas comparten su experiencia de no recibir ofertas para sentarse, incluso en asientos reservados, y cuestionan qué está fallando.
  • Algunos usuarios admiten que a veces ceden el asiento, pero dependen de su propio cansancio y del día.
  • Otros prefieren no sentarse directamente para evitar la incomodidad de tener que levantarse.
  • Existen casos de confusión al intentar ceder el asiento, como cuando se confunde a una persona con sobrepeso con una embarazada.
  • Se menciona la experiencia en Londres, donde afirman que nadie cede el asiento y que los ancianos a veces se enfadan al recibir la oferta, sintiéndose percibidos como torpes.
  • Un usuario de Sudamérica que vive en Alemania y viaja a Barcelona comenta que, a diferencia de lo que se dice en el artículo, en Barcelona no ha experimentado problemas para que le cedan el asiento o le ayuden con el cochecito.
  • Sin embargo, otro usuario de Barcelona contradice esta visión, describiendo el pasotismo generalizado, especialmente de los jóvenes, y relatando su propia experiencia de viajar con muletas sin que nadie le cediera el asiento.
  • Una joven relata cómo ofreció cambiar de sitio a dos personas mayores para que fueran en la dirección del tren, sorprendiéndoles gratamente.
  • Se anima a las embarazadas y ancianos a pedir educadamente que les cedan los asientos reservados para generar un sentimiento de vergüenza en quienes no lo hacen voluntariamente.
  • Un usuario de 60 años lamenta la pérdida de educación y la costumbre de ceder el asiento a quienes lo necesitan.
  • Se aconseja a las personas con muletas que defiendan sus derechos y pidan el asiento reservado, ya que es una obligación cederlo.
Señal de asiento reservado en el transporte público

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