Sectores Medios y Vulnerables: Un Análisis Integral

La comprensión de los sectores medios y vulnerables es crucial para el diseño de políticas públicas efectivas y para abordar las desigualdades sociales. Estos grupos, aunque distintos, comparten la característica de estar expuestos a retrocesos en su situación socioeconómica ante diversas crisis.

La Vulnerabilidad en América Latina y el Caribe

Mapa de América Latina y el Caribe con porcentajes de población vulnerable y clase media

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha llamado la atención sobre la alta proporción de latinoamericanos en riesgo de ver severamente afectado su bienestar frente a una crisis. Esta población vulnerable, definida por ingresos entre 4 y 10 dólares al día, es actualmente el grupo de mayor tamaño en la región, representando el 38% de la población regional en 2012, más de un tercio del total.

Estos individuos no viven en la pobreza (25%) ni han logrado ingresar a la clase media (34%). Mientras tanto, la clase media en América Latina y el Caribe, con ingresos entre 10 y 50 dólares al día, creció significativamente, pasando del 21% de la población en el año 2000 al 34% en 2012, un aumento de 82 millones de personas.

A pesar de este crecimiento, la población vulnerable también ha aumentado ligeramente, del 35% en 2000 al 38% en 2012, según un análisis del PNUD basado en datos del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS).

Impacto de la Protección Social y Movilidad en la Región

La falta de protección social podría revertir el progreso en la reducción de la pobreza. Los cálculos del PNUD revelan que, entre 2000 y 2012, Perú fue el país donde la mayoría del descenso en la pobreza se trasladó hacia la clase media, registrando el mayor aumento en el tamaño relativo de este grupo (19.1 puntos porcentuales).

Chile y Argentina lograron reducir tanto la pobreza como la vulnerabilidad, un cambio que se correspondió casi en su totalidad con el aumento de la clase media. En contraste, República Dominicana experimentó una disminución de casi cuatro puntos en su clase media, resultado de un aumento tanto en la pobreza como en la vulnerabilidad.

Jóvenes en Situación de Vulnerabilidad

Para un total de nueve países con información disponible, el 20.2% de la población joven (15 a 24 años de edad) no estudia ni trabaja. Guatemala presenta la proporción más alta en este rubro (25.1%), mientras que Uruguay y Perú registran la más baja (15.3%).

Al analizar por grupos sociales, entre los jóvenes de 15 a 24 años en situación de vulnerabilidad, el mayor porcentaje de quienes no estudian ni trabajan se encuentra en Chile (26.7%). En el caso de jóvenes en pobreza, la mayor proporción se observa en Uruguay (40.3%).

Definiciones Económicas y Medición

En economía, la clase media se define a menudo en términos de ingreso o consumo, utilizando tanto enfoques relativos (dentro de un rango de la distribución de ingresos) como absolutos (con umbrales específicos en dólares internacionales ajustados por Paridad de Poder Adquisitivo - PPA).

Vulnerabilidad Económica

Una definición económica relevante para las políticas públicas considera a una persona miembro de la clase media cuando deja de ser vulnerable a la pobreza. La vulnerabilidad se define como la susceptibilidad de una comunidad al impacto de amenazas, influenciada por factores físicos, sociales, económicos y ambientales. Se argumenta que la vulnerabilidad es una condición producida histórica y socialmente, con una participación determinante de las relaciones de poder.

La población vulnerable se define como aquella que no está en la pobreza pero tiene una alta probabilidad de caer en ella ante cambios inesperados en sus ingresos. En América Latina y el Caribe, se definen como aquellos que ganan entre 6,85 y 14 dólares por día (PPA 2017). La clase media, por su parte, se define como hogares con baja probabilidad de caer en pobreza, pero que no son ricos. El límite superior para la clase media se establece en 14 dólares por persona por día (PPA 2017).

Amenaza, vulnerabilidad, desastre

Es crucial notar que las metodologías de recolección de datos y encuestas se actualizan a medida que los países se desarrollan, lo que puede implicar que las tendencias presentadas con datos a lo largo del tiempo no siempre sean comparables si hay rupturas en las series de datos.

El concepto de vulnerabilidad ha ganado terreno, a menudo sustituyendo términos como "extrema pobreza" o "grupos marginalizados". Sin embargo, este uso generalizado puede simplificar y banalizar realidades complejas, obviando la construcción social, histórica y las relaciones de poder que subyacen a estas condiciones. Referirse a colectivos solo como "vulnerables" puede atentar contra su dignidad, estigmatizarlos y limitar el ejercicio de sus derechos. La vulnerabilidad tiene múltiples facetas y no debe ser el único descriptor de un grupo o individuo; las capacidades de las personas y grupos también deben ser fomentadas.

La Clase Media en América Latina: Factores de Identificación y Percepción

La identificación como clase media no siempre coincide con la percepción. Cuatro variables tienen un mayor impacto en esta autoidentificación:

  • El nivel educativo
  • La posibilidad de ahorrar
  • Supervisar a alguien en el trabajo
  • Tener un miembro de la familia empleado

A nivel nacional, una menor desigualdad y un mayor ingreso per cápita aumentan las posibilidades de que los ciudadanos se perciban como clase media. La vida en zonas urbanas, en comparación con las rurales, también contribuye a esta percepción.

La homogeneidad étnica juega un papel: a menor fragmentación, mayor probabilidad de sentirse clase media, mientras que la diversidad puede generar sentimientos de exclusión. El tipo de empleo también influye: el sector público se asocia a una mayor percepción de clase media que el sector privado, más inestable.

La acumulación de recursos permite una mayor inversión en capital físico, financiero y humano, beneficiando sectores como la construcción, finanzas, salud y educación. Sin embargo, el gran reto en América Latina es la población vulnerable, que a menudo se percibe como clase media debido a la educación y la capacidad de ahorro. La mejora de estos factores es crucial para evitar la frustración y las tensiones sociales, como las experimentadas en Chile y Brasil, derivadas de la incapacidad institucional para canalizar las demandas ciudadanas.

Valores y Preferencias de la Clase Media Latinoamericana

En las regiones en desarrollo, la clase media tiende a mostrar moderación ideológica y una mayor tolerancia, favoreciendo instituciones más amplias y participativas en comparación con las clases más ricas. El nivel de capital social, entendido como la construcción de redes organizativas para canalizar demandas sociales a través de la cooperación, no es elevado. Los individuos de clase media no desarrollan consistentemente actitudes cooperativas ni se involucran activamente en temas comunitarios.

La confianza en las instituciones es notablemente baja, lo que limita el impacto del crecimiento de la clase media en la legitimidad del sistema. Asimismo, el activismo político de las clases medias es sorprendentemente bajo, contradiciendo algunas teorías.

En cuanto al papel del Estado en la protección social, las regiones en desarrollo están polarizadas, pero generalmente tienden a ser más favorables a las reglas de mercado. Lo que distingue a la clase media latinoamericana es su tendencia al post-materialismo, otorgando mayor importancia a la calidad de vida, la defensa de ideas y la democracia. Aunque la cultura política en América Latina se caracteriza por un bajo interés y activismo, han surgido protestas significativas en países como Colombia, Chile y Brasil por parte de sectores vulnerables, rechazando la política debido a la ineficacia institucional en la provisión de bienes públicos como salud y educación.

El auge de las clases medias en regiones en desarrollo tendrá un fuerte impacto político, económico y social, generando nuevas problemáticas en la agenda política. El cambio acelerado de los últimos años demuestra que las clases medias latinoamericanas están dispuestas a retomar su rol como promotoras de cambio social, especialmente en valores post-materiales.

El Caso de Chile: Vulnerabilidad Social y Clases Socioeconómicas

Infografía: distribución de hogares en Chile por GSE

Chile, históricamente un país profundamente desigual, ha experimentado un crecimiento económico impulsado por la oferta de bienes de mercado, lo que ha disimulado el subdesarrollo social y ha generado un alto grado de vulnerabilidad en gran parte de la población. Las políticas públicas han favorecido excesivamente la producción de bienes de mercado en detrimento de bienes públicos como la seguridad social, la salud, la educación pública, la protección a la vejez, el apoyo estatal a los ahorros, la vivienda social y la protección ambiental. La falta de protección social ha dejado a una gran parte de la población en condiciones precarias, especialmente evidenciado con el envejecimiento de la población y el aumento de las necesidades de salud.

La élite chilena ha rechazado históricamente una tributación que permitiera al Estado invertir de manera más satisfactoria en bienes públicos y sociales, optando por un modelo que hipotecó el futuro del país. El estallido social de octubre de 2019 y la crisis sanitaria derivada de la pandemia han expuesto las desigualdades y la falta de políticas de protección social. Esto ha dejado en evidencia que si bien los segmentos más vulnerables de la clase media necesitan un soporte del Estado, su vulnerabilidad pasa por su nivel de ingresos, que son muy reducidos.

Existe una falta de definición clara de las clases medias en Chile, lo que dificulta el diseño de políticas públicas. La movilidad social es compleja, con personas que transitan entre la pobreza y la clase media. El diálogo se presenta como la mejor forma de salir de la crisis, pero la polarización y la ideologización del debate dificultan este proceso. Chile es un país con una clase media muy vulnerable, que ante cualquier shock, como la crisis social o la pandemia, muestra una realidad más pobre de lo que se ha querido proyectar.

La resiliencia de una nación se construye a través de bienes públicos que protegen a los más débiles y fortalecen a la comunidad a largo plazo, no con spots publicitarios. Los gobiernos chilenos han impulsado políticas que, lejos de construir resiliencia social, han inducido un alto grado de vulnerabilidad.

Clasificación de Grupos Socioeconómicos (GSE) en Chile

Hasta hace algunos años, los segmentos socioeconómicos en Chile se medían en términos de rentabilidad individual. Sin embargo, desde 2018, una actualización realizada por la Asociación Nacional de Avisadores (ANDA) y la Asociación de Investigadores de Mercado (AIM), determinó que factores como la educación, el ingreso familiar y el acceso a Internet pesarían más de lo esperado en la evaluación de los hogares y su posterior segmentación dentro de las siete categorías existentes.

Hoy, frente a cambios demográficos, transformaciones digitales y tensiones económicas, conviene revisar de nuevo cómo se estructuran estos segmentos, qué define a cada uno y cómo se comportan frente al consumo. Los grupos socioeconómicos (GSE) permiten clasificar a los hogares chilenos según su calidad de vida, evaluada en términos de ingresos, educación y ocupación. Esta segmentación se ha hecho más precisa con el paso del tiempo, ajustando el ingreso per cápita equivalente a la cantidad de integrantes del hogar y considerando factores culturales, tecnológicos y emocionales. Esta clasificación no solo identifica el poder adquisitivo, sino también cómo piensan, compran y consumen los diferentes sectores sociales.

ABC1 (12% de los hogares)

  • Ingresos y Ahorro: Segmento de mayores ingresos, con un gasto mensual promedio de $2.344.000 CLP. Tienen mayor capacidad de ahorro (78%) y bajo nivel de endeudamiento.
  • Educación y Vivienda: Alto nivel de educación. Viven en comunas como Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea.
  • Comportamiento de Consumo: Ticket promedio de compra de $37.000. Se concentran en canales modernos como supermercados, e-commerce y tiendas de especialidad. El shopper ABC1a concentra el 82% del gasto en el Canal Moderno y solo un 18% en el Canal Tradicional.
  • Tendencias: El 53% ha comprado en e-commerce (comparado con el 33% de los D). El 34% aún compra en ferias (muy por debajo del 60% en C3 y D). Han incrementado su penetración en canales value-for-money, como discounters (+7 puntos) y mayoristas (+10 puntos). Realizan en promedio 210 visitas al año a diferentes canales, con un ticket de $12.220, que creció +21% respecto al año anterior. Han destinado más gasto a formatos pequeños (pasaron del 22% al 27% en dos años).
  • Gasto por Categoría: 44% a alimentos, 17% a bebestibles, 14% a lácteos, 13% a cuidado del hogar, 9% a cuidado personal y 3% a otras categorías. Su segunda categoría con más gasto es cecinados (6%), a diferencia del resto donde es el pan. En categorías no alimentarias, el 14% del gasto va a vestuario femenino, 12% a electrodomésticos/línea blanca y 9% a vestuario masculino.
  • Publicidad: Predisposición más negativa hacia la publicidad, sobre todo entre los baby boomers. Marcas propias y económicas han ganado participación (+2 puntos de share y +25% en ticket).

C1B (8% de la población)

Este segmento se posiciona entre el C1A y el C2, con características propias cada vez más definidas. Tiene un comportamiento de consumo similar al ABC1A, pero con menor intensidad, especialmente en tecnología, viajes o inversiones. Son más racionales y pragmáticos en su relación con la publicidad: esperan información clara y útil, sin adornos.

C2 (14,7% de los hogares)

  • Ingresos y Ahorro: Es la clase media típica, con cerca de 1,2 millones de hogares. Gasto promedio mensual de $1.235.000 CLP, con capacidad de ahorro limitada (59%).
  • Comportamiento de Consumo: Ticket promedio de $29.000. Búsqueda activa de promociones y mejor relación precio-calidad en todos los tramos de edad. Muy influenciados por precios finales y descuentos. Usan tecnología y canales digitales, pero mantienen prácticas tradicionales como la compra presencial en supermercados y almacenes.

C3 (25% de los hogares)

Son la clase media baja o emergente, con un gasto mensual de $821.000 CLP, ticket promedio de $24.000, y capacidad de ahorro del 45%. La mayoría vive en comunas como San Miguel, Macul o La Florida. Son consumidores muy activos, pero racionales, que comparan precios y buscan productos funcionales. Su relación con la publicidad es escéptica: valoran más el precio que el mensaje.

D1 (17% de los hogares)

Con un gasto de $631.000 CLP, ticket promedio de $21.000, y bajo ahorro (33%), entre los segmentos socioeconómicos en Chile, este vive en condiciones más inestables. Son compradores que se enfocan en lo básico, buscan formatos económicos y priorizan el ahorro inmediato. Compran mayoritariamente en ferias y almacenes. Sienten escasa representación en los medios y dudan del valor de las marcas.

D2 (19% de los hogares)

Con un gasto mensual de $489.000 CLP, ticket promedio de $18.000, solo el 24% puede ahorrar. Tienen alto endeudamiento (60%) y dependen de productos de subsistencia. Tienen escaso acceso a internet o medios digitales y sus decisiones de compra se basan principalmente en el precio.

E (9% de los hogares)

Entre los segmentos socioeconómicos en Chile, este se caracteriza por gastar $299.000 CLP al mes, tiene un ticket de $14.000 y representa el grupo más vulnerable y excluido. No tienen acceso regular a internet ni canales modernos de venta. Compran solo lo esencial, con productos como pan, arroz o legumbres, y dependen en gran medida de ayuda social o préstamos informales.

Definición y Medición de la Vulnerabilidad Social

La vulnerabilidad social se define como la situación social de personas, grupos o familias cuya condición de vida se ha deteriorado, caracterizada por redes sociales débiles y acceso irregular a servicios públicos. Está relacionada con factores sociales, culturales, políticos y económicos. Se manifiesta en la disminución o pérdida de recursos económicos, dificultades de acceso a vivienda, salud, empleo y participación social.

Una persona o familia se considera vulnerable cuando se encuentra en un ambiente personal o familiar debilitado y con alto riesgo de perder sus bienes, sustento o el de su familia. Colectivos como niños, mujeres, ancianos y migrantes son considerados especialmente vulnerables debido a su situación de desventaja estructural, económica o social.

Esquema de factores que contribuyen a la vulnerabilidad social

La medición de la vulnerabilidad social se realiza a través de indicadores que evalúan aspectos como:

  • Situación laboral (paro)
  • Nivel educativo (estudios)
  • Tipo de hogar (vivienda)
  • Ingresos per cápita (pobreza)
  • Acceso a servicios de salud
  • Rasgos personales como edad, género y nacionalidad

En España, el informe de vulnerabilidad social de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) de 2022 reflejó que el país ocupa el cuarto puesto en la UE con mayor tasa de población en riesgo de pobreza (26%). La ley española ofrece ayudas para personas vulnerables a través de certificados de vulnerabilidad y medidas específicas en materia de vivienda, pobreza y salud, como el bono social y la garantización de suministros básicos.

Factores como el desempleo, la desigualdad de oportunidades, desastres naturales, enfermedades, cambio climático o accidentes graves pueden ser causas de vulnerabilidad social, conduciendo a la pobreza o exclusión social. La exclusión social es una consecuencia del agravamiento de la vulnerabilidad, cuando una persona o grupo es impedido de acceder a una calidad de vida decente y participar plenamente en la sociedad.

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