Leer es una de las principales formas de ejercer la “neurobic” o gimnasia mental, actividades diseñadas para mantener el cerebro joven y activo. Los beneficios de la lectura se pueden aprovechar, desde luego, a lo largo de toda la vida, y cuanto antes se empieza a leer, tanto mejor.
Beneficios de la Lectura para Adultos Mayores
Salud Cognitiva
Las personas con un nivel de lectura bajo muestran un rendimiento cognitivo general inferior, una disminución en la velocidad de procesamiento y déficits ejecutivos. El trabajo que analiza las relaciones entre el nivel de lectura y la reserva cognitiva en adultos mayores es fundamental. La reserva cognitiva, de hecho, es la mejor baza que tiene el cerebro para protegerse del declinar cognitivo que acarrea el paso del tiempo o el que sobreviene por una enfermedad degenerativa. Es algo que se desarrolla a lo largo de toda la vida y que después de los 65 años se continúa reforzando.
Un estudio publicado en 2018 comprobó que las personas mayores de 65 años que leen a diario presentan un riesgo menor de padecer Alzhéimer y demencia, o al menos contribuyen a retrasar su aparición. Este trabajo fue desarrollado por especialistas chinos, quienes analizaron los casos de más de 15.500 personas. Ya investigaciones anteriores habían concluido que una más frecuente actividad cognitiva (no solo leer, sino también la afición a los crucigramas y otros juegos) a lo largo de la vida tiene una asociación con un deterioro cognitivo más lento en la vejez.

Bienestar Emocional y Social
La lectura reduce el estrés más rápido y con mayor eficacia que otros métodos de relajación, como escuchar música o beber una taza de café, té u otra infusión. Además, leer o escuchar una lectura -como sucede en el caso de los audiolibros- produce “una mejora significativa” en adultos mayores con problemas que pueden ir de ansiedad y depresión a distintas fobias, trastorno obsesivo compulsivo, psicosis e ideaciones paranoides.
Numerosos estudios han demostrado que las personas que leen por placer se sienten mucho menos solas que aquellas que no leen. Además, la lectura también abre la posibilidad de socializar, gracias a los clubes de lectura y a la oportunidad de intercambiar opiniones y comentarios acerca de los textos. Las lecturas colectivas también permiten reforzar algunos de los ya citados beneficios, como el de la memoria. La memoria episódica es la que permite recordar con nitidez emociones, lugares y otros detalles de contexto de ciertos momentos de la vida, y por lo tanto permite que los nuevos conocimientos se asienten sobre la base de experiencias anteriores. Comentar la jugada refuerza el recuerdo, haciendo más fácil recordar un libro o una película si se hace en compañía.
CÓMO HACER UN CLUB DE LECTURA (¿Y para qué sirve?) | Ideas para LEER EN COMUNIDAD | Por qué leer
Mejora del Sueño
Un beneficio adicional que muchos conocemos por experiencia propia es que leer ayuda a conciliar el sueño.
De los Derechos a los Deberes del Lector
Los Derechos del Lector (según Daniel Pennac)
Hace pocos años, y todavía hoy, nos deleitamos con aquella lista que publicó Daniel Pennac en su libro Como una novela sobre los derechos del lector. Incluso Quentin Blake lo resumió de forma divertida con unos dibujos que han circulado mucho por la red. Fue un gran alivio poder compartir esas formas de leer y de usar los libros que muchos disfrutamos frente a una tradición discursiva de lecturas por "obligación". Para los que quieran recordarlos, aquí van:
- El derecho a no leer.
- El derecho a saltarse páginas.
- El derecho a no terminar un libro.
- El derecho a releer.
- El derecho a leer cualquier cosa.
- El derecho al bovarismo (enfermedad textualmente transmisible).
- El derecho a leer en cualquier parte.
- El derecho a picotear.
- El derecho a leer en voz alta.
- El derecho a callarnos.
La Necesidad de los Deberes
Lo que ocurre es que para ejercer derechos hay que haber hecho antes los deberes. Nos preguntamos, ¿cuáles son esos deberes del lector? ¿Estamos pensando en un lector que debe entrenarse y practicar para ir ascendiendo en sus niveles de lectura, o nos basta con tener lectores para los que la lectura es, simplemente, pasar el rato y divertirse?
Uno de los libros que ha llevado a reflexionar sobre esto es un manual clásico que ha vendido millones de ejemplares desde su primera edición: Cómo leer un libro, de Mortimer Adler, publicado en los años cuarenta en Estados Unidos, cuando la lectura era una actividad con buena imagen social y capaz de hacer escalar puestos en los grupos sociales. Adler indica, paso a paso, qué hacer para pasar de la categoría "lectura para pasar el rato" a otra más exigente y sofisticada. La lectura también es un entrenamiento que nos permite avanzar hacia libros de mayor concentración y exigencia.
Otro libro iluminador en este sentido es el del crítico y editor Constantino Bértolo, La cena de los notables, donde rompe muchos tópicos sobre cómo funciona un lector. Bértolo, entre otras muchas cosas interesantes, dice que eso del diálogo del lector con el texto no existe. No existe porque es el propio lector el que abre y cierra el libro y el que decide si lo tira a la basura o lo trata de entender sin que el texto pueda reclamar nada. El lector acude a su bagaje intelectual y vital que se basa, en muchas ocasiones, en su trayectoria lectora. Para Bértolo, lo que denomina la "geología de la lectura" incluye:
- Lo textual.
- Lo autobiográfico.
- Lo metaliterario.
- Lo ideológico.
La mezcla de estos componentes daría lugar a un lector ideal, aunque reconoce que muchos lectores no pasan del punto 2, y buscan en la lectura únicamente la proyección del yo. Es lo que Bértolo denomina "lectura adolescente".
Deberes Clave del Lector Adulto Mayor
Con la provechosa lectura de estos libros y una pregunta lanzada a nuestros lectores, podemos delinear una lista de deberes:
El Lector Asume Retos
No teme el esfuerzo de leer un libro no elegido: uno que nos han recomendado, otro que necesitamos para un trabajo, o incluso aquel que trata un tema completamente nuevo. Es un deber al que se llega con esfuerzo y disciplina, dos palabras, por cierto, mal vistas hoy en día.
El Lector Indaga y Elige la Estrategia de Lectura
Se informa sobre el autor, lee la contracubierta, lo ojea, echa un vistazo a un párrafo y se pregunta qué sabe sobre ello. Según lo que averigüe, elige su estrategia de lectura. Las cuatro preguntas que, según Adler, se hace el lector exigente son: ¿sobre qué trata el libro en su conjunto? ¿Qué dice en detalle y cómo lo dice? ¿Es el libro verdad, total y parcialmente? y ¿Qué importancia tiene?
Elige la Forma Más Cómoda de Leerlo
Es un deber del lector dar la oportunidad correcta al libro para poder aprovecharlo mejor, eligiendo el formato y momento más adecuado en función del tipo de libro. Todos tenemos lecturas para el baño, para antes de dormir, para una tarde larga y para un viaje en tren.
El Lector Formula Preguntas e Interactúa Activamente
Intercala juicios personales con lo que lee, establece inferencias, es decir, conexiones entre su vida, sus lecturas previas y su forma de pensar sobre lo que le rodea. La lectura analítica, como indica Adler, es intensamente activa. El lector trabaja para apropiarse del libro y, para ello, utiliza todos los recursos a su alcance, no solo de pensamiento sino también físicamente. Se detiene a pensar en el significado de un párrafo, regresa a otra página, subraya, toma notas, dobla páginas si necesita revisar alguna parte, consulta un diccionario, marca lugares para regresar, hace rayas en los márgenes y emplea círculos en palabras.
El Lector Tiene el Deber de Ejercitar un Pensamiento Crítico
Esto significa que recibe, interpreta, discrimina y juzga lo que lee. Al juzgar lo que lee, está de acuerdo o no con lo que el texto expresa. El autor es alguien de quien podemos disentir, al igual que con todos los demás lectores de ese texto. Un libro no tiene un significado único para todos. Según Bértolo, la capacidad de simultanear los cuatro planos de la "geología lectora" y del juego de relaciones que los lectores mantengan con ella dará como resultado una lectura personal y crítica.
Paciencia, Imaginación, Tiempo y Trabajo
Estos elementos son fundamentales para el ejercicio pleno de los deberes del lector y para que la lectura se convierta en una experiencia enriquecedora y transformadora.
Iniciativas y Programas de Fomento a la Lectura para Adultos Mayores
El Viaje de los Libros: Un Programa Chileno
Creada especialmente para los adultos mayores, El Viaje de los Libros pretende convertirse en un apoyo para realizar actividades grupales de fomento de la lectura, tanto a través de las Cajas Viajeras implementadas en las Casas de Encuentro del Instituto de Normalización Previsional (INP), como en las Bibliotecas Públicas a lo largo del país. La guía entrega técnicas para mejorar la lectura y repara en la importancia de dicha actividad en esta etapa de la vida. También proporciona recomendaciones para la realización de visitas guiadas a la biblioteca pública, con el fin de posibilitar un acercamiento informado para cualquier futuro lector. Este texto es publicado en el marco del Plan Nacional de Lectura, en conjunto con el INP y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Dibam.
El Programa articula mediación lectora, participación cultural y bienestar psicosocial de personas mayores, promoviendo la lectura como herramienta de encuentro, reflexión y fortalecimiento emocional. Se ejecuta mediante sesiones de lectura y conversación literaria, donde los participantes dialogan sobre obras seleccionadas junto a mediadores formados en docencia y literatura, generando espacios de aprendizaje, vinculación y acompañamiento afectivo. El programa fomenta la participación cultural activa, el envejecimiento saludable y la integración comunitaria, distribuyendo socialmente conocimiento literario y fortaleciendo el vínculo entre universidad y territorio.
Este programa surge en el año 2022, como una línea estratégica de la Facultad de Ciencias de la Educación, orientada a vincular la formación docente con el bienestar, la cultura y la inclusión social de las personas mayores, consolidándose como una práctica sostenida de proyección comunitaria. Es desarrollado por la Escuela de Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación en colaboración con Editorial UCM, y su implementación se vincula a actividades curriculares de la escuela.
Las Cajas Viajeras, por su parte, están constituidas por un set de aproximadamente 200 libros que es enviado por las distintas bibliotecas públicas en convenio con la Dibam, hacia las Casas de Encuentro del INP. Los títulos son elegidos de acuerdo a las inquietudes y preferencias de las personas mayores que participan de las Casas de Encuentro y son renovados periódicamente. El plan piloto de este programa se llevó a cabo durante el 2007, beneficiando a 10 de las 30 Casas de Encuentro que existen en el país. En ese año, las ciudades favorecidas fueron Arica, Antofagasta, Coquimbo, Quillota, San Fernando, Cauquenes, Curicó, Temuco, Angol y Punta Arenas.
En la ceremonia de lanzamiento de El Viaje de los Libros, realizada en la Biblioteca de Santiago, el director nacional del INP, Rafael del Campo, manifestó que incentivar la lectura entre las personas mayores es "ofrecer estrategias que posibilitan la estimulación cognitiva y por lo tanto mantener y recuperar capacidades mentales, elemento clave en la promoción del envejecimiento activo y exitoso y eje central en el accionar de las Casas de Encuentro del INP". Agregó que "esta guía no es otra cosa que una invitación al resto de los adultos mayores a integrarse, sacarle lustre a las neuronas y compartir con cada una de las personas con las que estamos en el día a día a través del goce de la lectura y de la creación literaria". Por su parte, Ricardo López, subdirector de Bibliotecas Públicas (SBP), expresó: "Esta no es una alianza meramente formal, sino con sustancia, con alma. Estamos en la fase piloto, con 10 cajas viajeras, pero tenemos que ampliarla, así como también será necesario aumentar la cantidad de ejemplares de esta guía, ya que por el momento son dos mil".

Historias que Inspiran: Testimonios de Lectores
En cuanto a la creatividad, Sonia Camus, Luisa Lobos y Luz Pino compartieron su experiencia como beneficiarias de esta iniciativa. "Tenemos un taller literario donde se conversa mucho, se lee y se trabaja, porque tiempo atrás la encargada del taller nos hizo hacer un trabajo completísimo con biografías, el significado de las metáforas, en fin, un curso completo sobre escribir", contó Sonia Camus, de 78 años, de la Casa de Encuentro Santiago. Ella reconoce que su interés por la lectura y la escritura no es nuevo, "pero nunca lo hice público, solo ahora en el taller me atreví a leer cosas que estaban casi en el recuerdo. Me hacía falta este incentivo de poder participar en un taller donde unos a otros nos vamos dando valentía, porque a veces son cosas íntimas, muy personales que al común de la gente no se lo podemos decir". Ni siquiera a su familia, sus hijos, quienes ahora "recién están descubriendo la madre que tienen", y están felices. Además del taller literario, Sonia sigue el de pintura al óleo. Para sus nietas es la "abuela chora".
A sus 74 años, Luz Pino fue otra que se lució con la lectura de su poema "Nos quitaron las micros amarillas". "Con este poema ya no muero, el poema va a quedar, la pintura va a quedar, el arte queda", comentó más tarde. "El hombre muere, pero queda su arte, dejamos un mensaje a los otros. Y todos debiéramos dejar un mensaje, elegir algo que nos guste y eso profundizarlo, saber de todo".

El Enfoque de Colisée en la Lectura para Mayores
En Colisée, entienden que la lectura no es una actividad aislada, sino parte de una vida plena. Leer no es solo un hábito, es una forma de seguir descubriendo el mundo, revivir recuerdos y abrir nuevas conversaciones. Diversos estudios confirman que la lectura mejora la memoria, la concentración y el lenguaje, y puede retrasar los síntomas asociados al deterioro cognitivo. Un libro también puede ser un detonante de conversación y de conexión emocional.
No todas las personas mayores tienen el hábito de leer, y por eso es fundamental empezar con propuestas accesibles. En las Comunidades Colisée promueven experiencias compartidas, donde los Talentos acompañan estos espacios sin dirigirlos, con propuestas cercanas y flexibles. La clave está en ofrecer, no imponer; acompañar sin corregir; escuchar sin juzgar. En Colisée, creen que cada Mentor tiene una historia que contar, pero también muchas por descubrir.