La atención y el cuidado de los adultos mayores representan un desafío constante que requiere dedicación, respeto y una profunda vocación de servicio. En la jurisdicción del Obispado de Melipilla, diversas residencias trabajan bajo la premisa fundamental de brindar no solo asistencia física, sino también un entorno cálido que permita a los residentes vivir esta etapa de su vida con dignidad y bienestar.

El compromiso con el bienestar integral
La red de hogares que colabora con el Obispado busca transformar la percepción sobre el cuidado de los ancianos. Más allá de la atención médica, el objetivo es crear un "espíritu de familia", donde los residentes se sientan como en su propia casa. Según la hermana Isabel Tapia, la labor se rige bajo la máxima de Santa Teresa Jornet: "cuidar los cuerpos para salvar las almas".
A nivel global, esta comunidad religiosa gestiona 210 casas que acogen a cerca de 26.000 ancianos. En los centros locales, la atención es integral:
- Cuidados proporcionados por enfermeras y médicos voluntarios.
- Talleres creativos y sesiones de terapia ocupacional.
- Apoyo emocional para combatir el sentimiento de abandono.
Experiencias de vida: Historias desde la Residencia Divina Providencia
Ubicado en el corazón de Llolleo, el Hogar Divina Providencia es un pilar fundamental para muchas familias. Para residentes como Eliana Vizcaya, de 78 años, el ingreso a la residencia fue un proceso de adaptación difícil, pero que finalmente le permitió recuperar su tranquilidad gracias al cariño recibido. "Gracias a Dios y al cariño que me ofrecen, me fui mejorando de a poco. Hoy estoy bien", comenta.
La importancia del acompañamiento es un tema recurrente entre los internos. La solidaridad entre pares, como compartir una partida de dominó o ver películas, crea vínculos que ayudan a sobrellevar las pérdidas y la soledad. Incluso, muchos residentes participan activamente en pequeñas tareas solidarias que apoyan la logística del hogar, fomentando un sentido de utilidad y pertenencia.

Gestión administrativa y humana en el Hogar San Francisco
El Hogar San Francisco de El Monte ejemplifica cómo el rigor administrativo debe ir de la mano con la empatía. Ingrid Berríos, directora administrativa del centro, destaca que trabajar allí es una experiencia profundamente humana donde no existen los "tiempos muertos".
Para residentes como Antonieta Droguett ("Toñita"), la transición hacia la vida en el hogar fue un cambio significativo, pero hoy destaca la preocupación del personal por los detalles, incluso en la alimentación personalizada. La fe sigue siendo uno de los pilares que sostiene la vida cotidiana de muchos residentes, quienes encuentran en la misa y en las actividades grupales una fuente de consuelo y alegría.
Necesidades y apoyo de la comunidad
A pesar de la dedicación del personal y los voluntarios, estas instituciones enfrentan retos materiales constantes. El apoyo de la comunidad es vital para mantener la calidad del servicio. Actualmente, la organización se encuentra realizando campañas activas para mejorar la infraestructura, como la construcción de un patio techado que permita a los residentes realizar actividades al aire libre sin importar las condiciones climáticas.
| Área de apoyo | Descripción |
|---|---|
| Salud | Atención médica y de enfermería voluntaria. |
| Social | Talleres de terapia ocupacional y recreación. |
| Infraestructura | Proyectos de mejora como patios techados. |
La invitación a la comunidad es abierta: participar, colaborar y reconocer que, detrás de cada adulto mayor, hay una historia que merece ser tratada con amor al prójimo. Quienes deseen colaborar con estas residencias pueden contactar a través de los canales oficiales de ayuda al fono 37 75 00.