Un Género con Profundas Raíces Europeas
Se consolidó como un tipo de retrato ampliamente difundido en toda Europa y en especial en España, que gustaba mucho de su producción. Este género presenta características distintivas, como el retrato de medio cuerpo, levemente girado de tres cuartos, sobre un fondo neutro muy oscuro y con la presencia de las manos como contrapunto de luz y color al rostro.
El anciano suele ser captado con un realismo muy poco pudoroso, a juzgar por la apariencia física del modelo. No se ha tratado de ocultar o idealizar aquellos rasgos que pudieran embellecer la imagen final, como se practicaba en el retrato italiano. Al contrario, el artista busca con delectación el detallismo, la verosimilitud, aquello que haga fácilmente reconocible al modelo.

Antonio López Torres: La Humanidad de un Mendigo
La ingente obra pictórica realizada por Antonio López Torres merece no ya un simple comentario, sino un detenido estudio cuya realización compete exclusivamente a los críticos y versados en la pintura.
Un Encuentro Decisivo en 1921
Corría el mes de julio de 1921, un caluroso día de aquel verano, cuando el pintor Antonio López Torres se dirigía al estudio que tenía establecido en la finca ‘Mirasol’, propiedad por aquellas fechas de don Francisco Martínez Ramírez. Fue en este camino cuando se le acercó un anciano mendigo que, temblorosamente, le imploró una limosna.
El pintor no tardó mucho en quedar atraído por el porte de aquel anciano, que nada tenía de común con los demás mendigos. El venerable viejo tenía la cabeza casi despoblada de pelo, y el poco que quedaba en ella, así como el de su barba, era de un color plateado que denotaba su elevada edad. Llevaba completamente desnudo el pecho y en su hombro derecho descansaba una ya raída manta zamorana.
López Torres comprendió bien pronto que se trataba de algún personaje que, quién sabe por qué desgraciados reveses, había sido lanzado a tan mísera situación. Recordó entonces que por el pueblo circulaba la noticia de que había llegado un mendigo que, en tiempos, había sido cónsul y noble aristócrata en una República centroamericana, de la que se vio obligado a salir huyendo debido a una revuelta política. Había hecho la travesía del Atlántico en las bodegas de un barco mercante, llegando a España sin ropa ni dinero y, lo que es peor, sin documentación alguna que justificara su personalidad.
ANTONIO LÓPEZ DOCUMENTAL | Tráiler Español HD
"Retrato de anciano" (1931): Capturando el Alma Atormentada
Este encuentro significativo eventualmente culminaría en la creación de su obra "Retrato de anciano", un óleo sobre lienzo fechado en 1931. Durante quince días, el anciano posó ante López Torres. El artista salió airoso de la prueba, sus propósitos quedaron plenamente realizados: había reflejado no solamente la anatomía de aquella cara, sino que esta no fue más que el medio para conseguir plasmar el alma de aquel mendigo; el alma atormentada por un sufrimiento terrible.

Vincent van Gogh: La Veracidad Emocional en el Lienzo
Vincent van Gogh (1853-1890) también exploró el retrato de ancianos, buscando una profunda conexión con la condición humana a través de sus modelos.
El Retrato de Amberes (Diciembre de 1885)
En diciembre de 1885, Van Gogh pintó un óleo sobre lienzo de un anciano en Amberes, ciudad donde residió desde noviembre de 1885 hasta finales de febrero de 1886. La obra, de 44,4 cm x 33,7 cm, se conserva en el Museo Van Gogh de Ámsterdam.
El artista encontró en este hombre rasgos impresionantes, como le escribió a su hermano Theo: ‘Tengo una cita para mañana con un espléndido anciano … ¿vendrá?’ Van Gogh a menudo tenía dificultades para encontrar modelos adecuados, y además, estos eran caros. Por suerte, este hombre se presentó para posar para él. El pintor pensó que la barba completa del hombre lo hacía parecerse al autor Víctor Hugo. Utilizando pinceladas ásperas pero bien colocadas, Van Gogh logró un retrato convincente y lleno de carácter.

"Retrato de un hombre con bigote" (Invierno 1886/87)
Otro ejemplo de su interés por la figura del anciano es el "retrato de un hombre con un bigote", un óleo sobre lienzo de 55,0 x 41,0 cm, realizado en París durante el invierno de 1886/87 (F 288, JH 1200), cuya ubicación actual es desconocida.
La Fascinación Recurrente por el Anciano Cansado
Incluso en sus últimos meses de vida, Van Gogh, convaleciente en el hospital psiquiátrico de St. Rémy, regresaba a la temática del anciano. Pintaba obras basadas en antiguos dibujos y litografías que había realizado unos ocho años antes, como su famoso "Cansado" de noviembre de 1882, un lápiz sobre papel de 50.4 x 31.6 cm.
Vincent van Gogh sufría una crisis aguda en estos últimos días de su vida. El diagnóstico fue «manía aguda con delirio generalizado», aunque hoy en día los psiquiatras no se ponen de acuerdo sobre este diagnóstico tan ambiguo; muchos hablan de epilepsia o trastorno bipolar, posiblemente ayudado por un consumo excesivo de absenta, otro casi permanente de tabaco y varias enfermedades venéreas.
Van Gogh lo pasó realmente mal en el hospital, especialmente después de su famoso incidente con la oreja. Al parecer, sufrió en esa época ataques de confusión e inconsciencia, seguidos de períodos de estupor e incoherencia durante los cuales generalmente no podía pintar, dibujar o incluso escribir cartas. Sin embargo, en los pocos momentos de lucidez, el artista se ponía a realizar lienzos como si se acabara el mundo, una actividad febril que se ve en sus pinceladas urgentes, dando pistas de su colapso mental. Además, lo hacía de memoria - ¡y qué memoria! Es sorprendente la fidelidad con la que recordó estas obras de hacía casi una década. En esos momentos, los más tristes de su vida, debió recordar esos viejos dibujos en los que había retratado a un anciano cansado, ese viejo apenado esperando en las puertas de la eternidad.
