La meningitis es una inflamación de las capas de tejido que cubren el encéfalo y la médula espinal (meninges), y del espacio que contiene el líquido localizado entre las meninges (espacio subaracnoideo). Esta afección puede ser causada por diversos microorganismos, entre ellos bacterias, virus, hongos y parásitos. Si bien la meningitis viral suele ser leve y a menudo mejora sin tratamiento en algunas semanas, la meningitis bacteriana es una enfermedad devastadora, potencialmente mortal y a menudo provoca graves problemas de salud a largo plazo, requiriendo atención médica urgente.

Tipos y Causas de la Meningitis
La meningitis puede ser de origen infeccioso o no infeccioso. La mayoría de los casos se deben a infecciones, siendo la meningitis bacteriana el tipo más grave y preocupante. Alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen este tipo de meningitis muere y 1 de cada 5 presenta complicaciones graves.
Meningitis Bacteriana Aguda: Un Cuadro de Urgencia
La meningitis bacteriana aguda está causada por una bacteria y es una inflamación de aparición rápida de las capas de tejido que cubren el encéfalo y la médula espinal. Se considera una urgencia médica y se debe tratar lo más pronto posible, a menudo antes de confirmar el diagnóstico. Diversas especies de bacterias pueden producir meningitis, siendo las principales:
- Neisseria meningitidis (también denominada meningococo): Es la causa más común de meningitis bacteriana en niños y adolescentes, y una causa importante en adultos. Ocasionalmente produce una infección rápida y grave llamada meningitis meningocócica, que puede producir coma y muerte en cuestión de horas. Es muy contagiosa y puede generar pequeñas epidemias en espacios reducidos.
- Streptococcus pneumoniae (también denominado neumococo): Es la causa más común de meningitis bacteriana en bebés, niños pequeños y adultos en Estados Unidos.
- Haemophilus influenzae tipo b (Hib): En la actualidad, es una causa poco frecuente de meningitis en regiones con alta cobertura de vacunación, pero sigue siendo común en zonas donde la vacuna no se utiliza habitualmente.
- Streptococcus agalactiae (estreptococos del grupo B): Son los gérmenes que con más frecuencia ocasionan meningitis bacteriana en recién nacidos y lactantes pequeños.
- Escherichia (E.) coli y bacterias relacionadas (llamadas bacterias gram-negativas).
- Listeria monocytogenes: Afecta a personas embarazadas, recién nacidos, adultos mayores y personas con el sistema inmunitario debilitado, ya que puede atravesar la placenta durante el embarazo.
- Staphylococcus aureus: Ocasionalmente causa meningitis grave en personas de todas las edades.
Factores de Riesgo
El tipo de germen que con mayor probabilidad es responsable de la meningitis y el riesgo de desarrollarla dependen de varios factores:
- Edad del paciente:
- Recién nacidos y lactantes pequeños: Corren más riesgo de infección por estreptococos del grupo B, Escherichia coli y Listeria monocytogenes. Si la meningitis se desarrolla dentro de las primeras 48 horas después del parto, generalmente se adquiere a partir de la madre.
- Lactantes de más edad, niños y adultos jóvenes: Las causas más comunes son Neisseria meningitidis y Streptococcus pneumoniae.
- Adultos de mediana edad y mayores: Streptococcus pneumoniae es la causa más común. Conforme las personas envejecen, el sistema inmunitario se debilita, aumentando el riesgo de meningitis por otras bacterias como Listeria monocytogenes, E. coli u otras bacterias gram-negativas.
- Niños menores de 5 años: La mayoría de los casos de meningitis viral se produce en este grupo.
- Vía de entrada o adquisición de la infección:
- Cuando la bacteria se propaga a través del torrente sanguíneo desde una infección en otra parte del cuerpo (la vía más común).
- Cuando las bacterias se propagan a las meninges desde otra infección localizada en la cabeza, como la sinusitis o una infección del oído.
- Después de una herida penetrante en el cráneo o las meninges.
- Después de una intervención quirúrgica en el cerebro o la médula espinal.
- Cuando se infecta una derivación (shunt) colocada en el cerebro para aliviar el aumento de la presión en el cráneo.
- Cuando las bacterias entran a través de un defecto congénito localizado en el cráneo o en la columna vertebral (como la espina bífida).
- Fortaleza del sistema inmunitario: Un sistema inmunitario debilitado aumenta el riesgo de desarrollar meningitis bacteriana. Los trastornos que pueden debilitar el sistema inmunitario incluyen:
- El tratamiento con corticoesteroides u otros fármacos que inhiben el sistema inmunitario (inmunosupresores).
- Quimioterapia.
- Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), particularmente la infección avanzada.
- Extirpación del bazo (esplenectomía).
- Anemia de células falciformes (anemia drepanocítica o drepanocitosis).
- Inmunodeficiencias congénitas.
Otros Tipos de Meningitis
Además de la meningitis bacteriana, existen otras formas:
- Meningitis viral: Es la causa más común de meningitis en muchos lugares y suele ser leve y autolimitada. La mayoría de los casos son causados por enterovirus.
- Meningitis crónica: Se caracteriza por síntomas que duran al menos cuatro semanas consecutivas, presentándose más lentamente y durando más tiempo.
- Meningitis fúngica: No es común, pero puede ser grave, especialmente en personas con el sistema inmunitario debilitado (como aquellas con SIDA). Puede ser mortal si no se trata con un medicamento antimicótico.
- Meningitis tuberculosa: Este tipo es una complicación poco común pero grave de la tuberculosis, con síntomas que pueden comenzar lentamente y agravarse a lo largo de días o semanas.
- Meningitis parasitaria: Es un tipo poco frecuente, que puede deberse a infecciones por tenias en el cerebro o malaria cerebral, o la meningitis amebiana, a veces originada después de nadar en agua dulce.
Síntomas de la Meningitis
Los síntomas iniciales de la meningitis pueden ser similares a los de la gripe y varían con la edad y la causa. La meningitis bacteriana puede ser mortal en unos días sin tratamiento antibiótico inmediato.
Síntomas en Recién Nacidos y Lactantes
En los recién nacidos y los lactantes, los síntomas precoces no suelen sugerir una causa determinada. A diferencia de los niños mayores y los adultos, la mayoría de los recién nacidos y los lactantes no presentan rigidez de nuca. Los síntomas pueden incluir:
- Temperatura corporal alta o baja.
- Problemas de alimentación y rechazo de las tomas.
- Vómitos.
- Irritabilidad, como llanto o malestar excesivo, que continúa o empeora tras ser consolado.
- Movimientos de los labios, masticación involuntaria, movimientos oculares en distintas direcciones o episodios periódicos de flaccidez (un tipo de convulsión).
- Respuestas lentas o indiferencia (letargo).
- Un llanto agudo e inusual para el bebé.
- Abultamiento de los espacios elásticos situados entre los huesos del cráneo (denominados fontanelas), si la meningitis se agrava por el aumento de la presión intracraneal.

Síntomas en Niños Mayores y Adultos
En la mayoría de los niños y adultos, la meningitis bacteriana aguda comienza con síntomas que empeoran lentamente durante 3 a 5 días, que pueden parecerse a los de una infección vírica. Los síntomas iniciales que sugieren meningitis son:
- Fiebre.
- Dolor de cabeza (cefaleas) intenso.
- Rigidez de nuca (el mero hecho de bajar el mentón hacia el pecho produce dolor y puede resultar imposible realizar el movimiento).
- Confusión o disminución del estado de alerta.
- Sensibilidad a la luz (fotofobia).
- Náuseas y vómitos.
A medida que avanza la infección, los niños y los adultos pueden presentar de forma progresiva irritabilidad, confusión y somnolencia. Entonces pueden dejar de responder, llegando a un estado mental llamado estupor o coma. Los adultos pueden alcanzar un estado grave en el plazo de 24 horas, y los niños incluso antes. La meningitis bacteriana puede causar el coma y la muerte en cuestión de horas. Una muerte tan rápida a menudo se produce como consecuencia de la inflamación del encéfalo.
Síntomas Específicos de Meningitis Meningocócica
En la meningitis meningocócica, a menudo se infecta la sangre y muchos otros órganos. La infección del torrente sanguíneo (llamada meningococemia) puede llegar a ser grave en cuestión de horas y pueden formarse coágulos de sangre. Como consecuencia, puede producirse la necrosis (muerte) de áreas de tejido y sangrado bajo la piel, lo que causa la aparición de manchas rojas en forma de pequeños puntos o zonas más extensas. Es típico el sangrado en el interior de las glándulas suprarrenales, que dejan de funcionar, con lo que empeora el choque (shock). Este trastorno, denominado síndrome de Waterhouse-Friderichsen, con frecuencia es mortal si no se trata de inmediato.
Diagnóstico y Tratamiento Urgente
El diagnóstico temprano y el tratamiento inmediato son cruciales para mejorar los resultados y reducir la mortalidad y las secuelas. La meningitis es una infección que puede convertirse de manera rápida en una afección potencialmente mortal.
Diagnóstico
Para diagnosticar la meningitis, el médico realiza una punción lumbar lo antes posible para examinar el líquido cefalorraquídeo (LCR). Esta prueba debe realizarse antes de iniciar el tratamiento con antibióticos; no obstante, si se sospecha que puede tratarse de una meningitis bacteriana en base a los signos y síntomas, la punción lumbar nunca debe retrasar el tratamiento antibiótico. Posteriormente, los laboratorios realizarán pruebas específicas con el LCR o la sangre para identificar el agente patógeno causante de la infección y determinar la sensibilidad a los antibióticos.
Es importante destacar que la decisión de realizar una tomografía cerebral (TC) antes de la punción lumbar no debe interferir con la pronta administración de antibióticos. Estudios indican que la prevalencia de hallazgos tomográficos que podrían contraindicar la punción lumbar en caso de meningitis bacteriana es baja.

Tratamiento
La meningitis es una emergencia médica y requiere atención urgente en un establecimiento de salud adecuado. Cuando existan sospechas de meningitis bacteriana, se debe iniciar el tratamiento antibiótico lo antes posible, idealmente dentro de los 30 minutos de la presentación. No se debe esperar a conocer los resultados de la punción lumbar para administrar la primera dosis de antibióticos. A la hora de elegir el tratamiento antibiótico, se debe tener en cuenta la edad del paciente, la presencia de inmunodepresión y la prevalencia local de patrones de resistencia a los antimicrobianos. Los antibióticos más utilizados incluyen ceftriaxona, penicilina en altas dosis para bacterias susceptibles, o cloranfenicol si hay alergia a la penicilina.
En situaciones no epidémicas, se administrarán corticosteroides (por ejemplo, dexametasona) por vía intravenosa junto con la primera dosis de antibióticos para reducir la respuesta inflamatoria y el riesgo de secuelas neurológicas y muerte. El tratamiento también puede requerir el ingreso en una unidad de cuidados intensivos y el tratamiento de posibles complicaciones como crisis epilépticas e incluso accidentes cerebrovasculares.
En el caso de meningitis viral, el tratamiento suele consistir en analgésicos, líquidos y reposo.
Complicaciones y Secuelas a Largo Plazo: Impacto en el Desarrollo Cognitivo
Las complicaciones de la meningitis pueden ser graves y el riesgo de sufrirlas aumenta cuanto más tiempo pase una persona sin un tratamiento oportuno. Una de cada cinco personas que sobrevive a una meningitis bacteriana puede presentar secuelas de larga duración, afectando significativamente la calidad de vida. Estas secuelas pueden incluir:
- Pérdida de audición.
- Crisis convulsivas (epilepsia).
- Debilidad de las extremidades (parálisis).
- Problemas con la vista, el habla y el lenguaje.
- Problemas de memoria y comunicación.
- Deformidades cicatriciales y amputaciones de extremidades tras la sepsis.
- Inflamación del músculo cardíaco (miocarditis).
- Acumulación de líquido entre el cráneo y el cerebro (derrame subdural).
Además de estas secuelas físicas y sensoriales, la meningitis bacteriana tiene un impacto perjudicial en el coeficiente de inteligencia y el desarrollo de las personas que la hayan padecido. Recientemente, investigadores se han centrado en evaluar estas secuelas, encontrando evidencia significativa de que la meningitis bacteriana puede tener consecuencias adversas para la salud a largo plazo.
Los estudios de retraso del desarrollo en los sobrevivientes más jóvenes reflejaron un déficit de 0,5 DS en el desarrollo cognitivo, social, lingüístico y motriz a causa de las bacterias. Esto subraya la importancia de la detección y el tratamiento precoz, especialmente en la infancia temprana, para mitigar el riesgo de estos déficits. Las repercusiones psicosociales permanentes de la discapacidad debida a la meningitis pueden tener consecuencias médicas, educativas, sociales y de derechos humanos.
MENINGITIS - Qué es, DIAGNÓSTICO, TRATAMIENTO y PREVENCIÓN
Prevención de la Meningitis
La prevención es fundamental para reducir la incidencia y la gravedad de la meningitis, especialmente la bacteriana.
Vacunación
Las vacunas ofrecen la mejor protección contra los tipos comunes de meningitis bacteriana y son la forma más eficaz de brindar una protección duradera. Las vacunas pueden prevenir la meningitis causada por:
- Meningococo (vacunas antimeningocócicas conjugadas MenACWY y del serogrupo B MenB).
- Neumococo (vacunas neumocócicas conjugadas PCV15 o PCV20 y polisacárida neumocócica PPSV23).
- Haemophilus influenzae de tipo b (Hib).
Las vacunas maternas contra el estreptococo del grupo B, orientadas a prevenir una enfermedad estreptocócica invasiva en niños menores de 1 año, se encuentran en las últimas fases de desarrollo clínico. Las vacunas antimeningocócicas conjugadas de polisacáridos multivalentes (MMCV) y la primera vacuna antimeningocócica pentavalente (Men5CV) que protege contra los serogrupos A, C, W, Y y X, están siendo desplegadas en regiones de alto riesgo como el cinturón africano de la meningitis.

Medidas de Higiene y Quimioprofilaxis
Para prevenir la propagación de la meningitis, se recomiendan buenos hábitos de higiene:
- Lavarse las manos con frecuencia, sobre todo antes de comer y después de usar el baño.
- Evitar el contacto íntimo y no compartir bebidas, alimentos, pajillas, utensilios para comer, protectores labiales ni cepillos de dientes.
- Cubrirse la nariz y la boca al toser o estornudar.
A las personas que han estado en contacto cercano con alguien que padece meningitis meningocócica, se les deben suministrar antibióticos para prevenir la infección (quimioprofilaxis). Esto incluye a miembros de la familia, compañeros de dormitorios, personal militar que vive en cuarteles cerrados y cualquier persona que haya tenido contacto cercano y prolongado con una persona infectada. En muchos países, se recomienda identificar a las madres cuyos hijos lactantes corren riesgo de contraer la enfermedad por estreptococo del grupo B y ofrecerles penicilina intravenosa durante el parto.
Contexto Global y Concientización
La meningitis sigue siendo un gran problema mundial de salud pública. Se dan epidemias de esta enfermedad en todo el mundo, aunque son especialmente frecuentes en África Subsahariana, en una región conocida como el «cinturón africano de la meningitis» que se extiende desde el Senegal hasta Etiopía.
El Día Mundial de la Meningitis se celebra con el fin de generar conciencia y conocimiento a la población sobre esta enfermedad, sus principales signos y síntomas, así como las formas de prevenirla. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado un Plan de Acción Mundial Intersectorial sobre la Epilepsia y Otros Trastornos Neurológicos para abordar los numerosos desafíos y carencias que subsisten en el mundo en relación con la prestación de atención y servicios a las personas con secuelas de la meningitis, buscando garantizar que puedan llevar una vida plena y gratificante.
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