Rampas de Acceso para Personas con Movilidad Reducida en Viviendas y Espacios Públicos

Las rampas son una de las medidas de accesibilidad más habituales y una opción fundamental para garantizar el acceso de personas con discapacidad, sustituyendo eficazmente a las escaleras convencionales. Una rampa para personas con discapacidad es una estructura esencial que facilita el acceso a edificaciones y espacios, tanto públicos como privados, para individuos que utilizan silla de ruedas o que presentan movilidad reducida, ya sea de forma permanente o temporal. Es importante destacar que la Convención Internacional por los Derechos de las Personas con Discapacidad ha promovido la sustitución del término "discapacitados" por "personas con discapacidad", reconociendo la importancia de las normas de inclusión.

Rampa accesible junto a una escalera

Tipos de Rampas de Acceso

La elección del tipo de rampa y los materiales de construcción dependen de las características del espacio y las necesidades específicas de los usuarios. Existen diversas categorías de rampas diseñadas para adaptarse a diferentes entornos y requerimientos:

  • Rampas Permanentes (de Cemento): Generalmente se fabrican a medida y se integran estéticamente a la fachada de la edificación, formando parte del diseño arquitectónico desde su concepción o siendo añadidas posteriormente. Este tipo de rampas son ideales para salvar desniveles medios o elevados.
  • Rampas Fijas Prefabricadas: Sirven para salvar pequeños desniveles en zonas de tránsito medio. Son una alternativa atractiva, especialmente en sitios donde no se planificó su instalación inicial. Suelen ser desmontables y se fabrican de acero o madera por su facilidad de manipulación y resistencia, aunque son fijas, pueden moverse con facilidad.
  • Rampas Plegables para Sillas de Ruedas: Permiten salvar desniveles pequeños en momentos puntuales. Pueden moverse, transportarse y almacenarse con facilidad, ya que al plegarse reducen su tamaño a la mitad, ofreciendo gran versatilidad.
  • Rampas Telescópicas: Están formadas por dos carriles independientes que disminuyen o aumentan su longitud según las necesidades del usuario. Ofrecen gran versatilidad al permitir ajustar la inclinación y altura según los requerimientos del usuario, similar a las rampas plegables en movilidad.

Aspectos Técnicos y Normativas de Diseño

Construir una rampa de acceso implica cumplir con una serie de cuestiones técnicas. En todos los casos, estos elementos deben ser accesibles, usables y seguros. La construcción de estas rampas debe adherirse a dimensiones específicas estipuladas en las normativas de cada país, con el objetivo de crear entornos más inclusivos. Las siguientes precisiones pretenden auxiliar y determinar las dimensiones adecuadas para rampas generales cómodas y eficientes para todos, a partir de consideraciones de accesibilidad universal.

Pendiente (Inclinación)

La pendiente de una rampa se define como la relación entre la altura a cubrir (h) y la longitud del tramo en el plano horizontal (d), expresada en porcentaje. Para empezar, las rampas salvaescaleras o rampas de acceso para personas con discapacidad nunca deben superar el 10% de inclinación.

  • General: La pendiente de una rampa vehicular depende de su longitud. En rampas menores de 3 metros, no superará el 10% de desnivel; si la rampa mide entre 3 y 6 metros de largo, la inclinación máxima será del 8%; y si si mide más de 6 metros, el desnivel no superará el 6%.
  • Según la OGUC (Chile): La pendiente de la rampa será de un 8%, pudiendo llegar con esta a 9 metros de largo. Para un largo de 1,5 metros, la pendiente irá aumentando hasta alcanzar un 12%, como máximo.
  • Normativa de Accesibilidad en México:
    • Rampas Exteriores: Para una altura máxima de 20 cm, la pendiente debe oscilar entre el 10% y el 12%. En recorridos de hasta 1.5 metros, la pendiente máxima permitida es del 12%. Para distancias de hasta 3 metros, la pendiente no debe exceder el 10%.
    • Rampas Interiores: Para alturas de hasta 30 cm, se recomienda una pendiente del 10%. En distancias de hasta 3 metros en el plano horizontal, la pendiente debe ser menor al 10%. Para longitudes intermedias de entre 3 y 6 metros, la pendiente debe mantenerse por debajo del 8%. En recorridos de 6 a 9 metros, la pendiente debe ser inferior al 6%.

Anchura de la Rampa

El ancho de una rampa es determinado por las normativas locales. En caso de consultar rampas antideslizantes o planos inclinados, su ancho deberá corresponder a la vía de evacuación que enfrenta o de la que es parte.

  • En México, el ancho mínimo requerido es de 120 cm.
  • Algunas normativas internacionales establecen un ancho libre de 120 cm.
  • Requisitos como los del Ministerio de Vivienda en Perú, indican un mínimo de 90 cm.

Longitud y Tramos de Descanso

La longitud de las rampas de acceso para personas con discapacidad varía en función del contexto. Su extensión máxima es de 9 metros, ya que una distancia mayor es difícil de recorrer para personas con movilidad reducida. En México, una rampa no puede superar los 6 metros sin un área de descanso, debido al considerable esfuerzo que requeriría para una persona acompañante o para el propio usuario.

Zonas de Acceso y Maniobra

Al construir este tipo de rampas de acceso es importante prever una zona libre de obstáculos y salientes, tanto en el "embarque" como en el "desembarque". Los puntos de ascenso y descenso requieren un diámetro mínimo de 1.5 metros, y el suelo debe ser completamente plano, sin coladeras o rejillas, facilitando la maniobra de las sillas de ruedas. Es fundamental procurar que los descansos y accesos mantengan un eje recto.

Barandales y Pasamanos

Tanto en exteriores como en interiores, los barandales y pasamanos son elementos de seguridad indispensables, ubicados en ambos costados de la rampa. Las recomendaciones internacionales sugieren un doble pasamanos a cada lado, con alturas entre 90 y 105 cm para el superior y entre 70 y 85 cm para el inferior, con una distancia entre ambos de 20 cm. Los pasamanos adosados a paredes deben mantener una separación mínima de 3.5 cm, y la sección de los pasamanos debe ser uniforme y permitir una sujeción segura. Los bordes de pisos transitables con desniveles superiores a 30 cm deben contar con parapetos o barandas de seguridad de al menos 80 cm de altura, incluyendo un elemento horizontal de protección a 15 cm. La altura de la primera barra horizontal queda a 10 centímetros del piso, lo cual es una norma que ayuda a personas no videntes.

Superficies y Señalización

Las superficies deben ser duras y antideslizantes, resistiendo condiciones de humedad. En el inicio y final de la rampa, se deben incluir superficies de diferente color y podotáctiles para advertir a personas con discapacidad visual. Evidencias del paradigma accesibilista en el ámbito urbano son las modificaciones introducidas a la OGUC a través del DS n° 50, incluyendo elementos como huellas podotáctiles y cambios de textura en el pavimento al inicio de rampas o rebaje de veredas (art. 2.2.8, incisos 1, 2 y 5 DS N° 50).

Características de Accesos y Puertas

Las rampas para personas con discapacidad suelen integrarse en dos tipos de accesos principales en las edificaciones, los cuales deben ser adaptados para asegurar un tránsito libre y seguro:

  • Puertas: Deben contar con un ancho de vano mínimo de 120 cm libres y abrir hacia afuera. Las manijas tipo palanca deben estar ubicadas a una altura de 90 cm del nivel del piso. Las puertas de vidrio deben ser de seguridad (templado, conforme a la Norma Oficial Mexicana NOM-146-SCFI) y estar señalizadas o protegidas para evitar choques. Se requiere un cambio de textura o pavimento táctil de 30 cm de ancho antes y después de la puerta en los pisos de acceso principal.

Rampas en el Contexto de la Discapacidad y la Ciudad

En el gesto habitual de instalar una rampa al costado de una escalera se expresan, materialmente, concepciones de la discapacidad y de las relaciones que se establecen entre las distintas personas que pueblan los espacios públicos. La rampa es probablemente la solución más clara y evidente del paradigma que entiende que el problema de la discapacidad es un problema de accesibilidad, a este paradigma se le podría llamar “accesibilista”.

Desde la perspectiva del paradigma accesibilista, enfrentar el problema de la discapacidad remite a un asunto de infraestructuras físicas y soportes materiales. Es preciso reconocer que este paradigma implica un avance en el tratamiento de la discapacidad, constituyendo la expresión, a nivel urbano-arquitectónico, del modelo social de la discapacidad. Este modelo social se opone y, en cierta forma, sucede al modelo médico, que prácticamente iguala discapacidad y enfermedad, entendiendo la primera como un problema exclusivamente centrado en el individuo.

En el caso chileno, el modelo médico de la discapacidad dio espacio para el uso, abundante y generalizado, de la noción de “minusválido”, que implica una subvaloración de los individuos afectados por la discapacidad y una restricción del problema a sus variables médicas, adoptando un tono asistencialista. Los cambios que se han implementado, bien o mal ejecutados, dan cuenta de la intención incipiente por recoger necesidades espaciales diversas y mejorar la autonomía de las personas en situación de discapacidad.

Sin embargo, este avance se ha fijado en ciertas ilusiones ópticas que tienen efectos en la manera en que nos representamos el problema de la discapacidad. Entre estas, se destaca que los problemas de accesibilidad se consideran relacionados principalmente con personas con discapacidad motriz, y no con personas afectadas por otras formas de discapacidad, como las sensoriales. Por ejemplo, ¿cómo entiende un semáforo una persona que no diferencia rojo y verde? ¿Cómo transita una persona con epilepsia fotosensitiva por una ciudad saturada de estímulos lumínicos? ¿Cómo, por dónde y a qué hora se trasladan las personas sensibles al contacto físico o la proximidad?

El efecto representacional es que se llega a pensar que el problema de la discapacidad es un problema que se resuelve localmente, instalando la imagen de una persona que se encuentra de manera aislada con un entorno construido, el que a su vez ofrece o no las condiciones para una correcta accesibilidad y movilidad. Esto omite referencias al Estado, a las políticas públicas o a la acción ciudadana, y no alcanza a dar cuenta de los discursos y estructuras de poder que sostienen el problema en el tiempo.

Además, al incentivar soluciones específicas para personas con discapacidad, que escinden las modalidades de acceso y uso de los espacios públicos entre dichas personas y las no-discapacitadas, se separan también las experiencias de uso del espacio y las representaciones sociales. Instalar una rampa al costado de una escalera, en una superficie circunscrita y generalmente menor a la de la escalera, constituye un poderoso dispositivo de gestión de las prácticas cotidianas, puesto que materializa la señal de que hay dos tipos de usuarios: los de la escalera y los de la rampa. Si bien el diseño de la rampa aporta a resolver las diferencias de nivel, corrigiendo una situación de acceso que no resuelve el diseño de la escalera, es una medida paliativa que se transforma en un “parche” al proyecto de origen de ese espacio urbano y arquitectónico. La idea de la “ciudad con rampa”, en tanto ciudad que borra las escaleras, constituye una metáfora para aludir a un modo concreto de enfrentamiento y reducción de las desigualdades.

Esquema de las pendientes de una rampa según la normativa

Guía Práctica para la Construcción de una Rampa de Hormigón

Aquí se detalla un ejemplo básico para la construcción de una rampa de acceso universal para sillas de ruedas y personas con movilidad reducida, enfocándose en una rampa de hormigón al costado de un radier de estacionamiento. Este proyecto cuenta con un espacio para bajar de un auto, barandas para seguridad y espacio para un buen desplazamiento, y se adapta a un terreno de concreto.

Planificación Inicial

Antes de empezar el proyecto, es crucial diseñar un buen plano y adecuar las medidas al lugar en el que se hará la rampa de acceso universal, respetando siempre las medidas estándar de acceso. El espacio preciso para poder implementar la rampa en el estacionamiento y el área de transferencia, que es el lugar que se ocupa para bajar desde el auto a la silla de ruedas, debería medir al menos 1,40 metros de ancho. Esta rampa tendrá una pendiente de 4,6% (las pendientes de este tipo pueden ser de hasta 8% máximo) e incluirá una zona plana antes del acceso a la casa, para permitir el desplazamiento óptimo de una silla de ruedas, y barandas en todo el trayecto, desde el estacionamiento hasta la entrada. También tendrá un escalón de acceso alternativo. El radier que se ocupará para este proyecto es de aproximadamente 30 metros. Debes tizar todas las zonas que construirás, es decir, ocupar un tizador que te permitirá trazar todas las líneas descritas en tu plano, para asegurar que queden rectas y definidas.

Preparación del Terreno y Cimbra

  1. Preparar el Terreno: Picar la superficie de concreto para lograr una textura irregular que mejore la adherencia de la mezcla de cemento.
  2. Hacer el Moldaje (Cimbra): Ocupa tablas de pino cepillado de 1 por 6 pulgadas. Corta las tablas de moldaje para la rampa; por ejemplo, una tabla podría medir 3,12 metros de largo. Para este paso, ocupa el tizador desde la esquina inferior de un lado de la tabla, hasta la esquina superior del otro lado.
  3. Afirmar el Moldaje: Afirma este moldaje con fierros de 20 centímetros de largo en el exterior, para evitar que se abra al momento de echar el hormigón dentro. Asegura las tablas entre sí con clavos o pijas. Ubica un tramo de varilla en los extremos de la cimbra para mantener su estabilidad durante el vertido del concreto.
  4. Aplicar Desmoldante: Aplica un desmoldante en las maderas de manera abundante, máximo 30 minutos antes de verter el hormigón.

Mezcla y Vertido del Hormigón

  1. Preparar el Hormigón: Ocuparás sacos de hormigón rápido, que tienen un rendimiento de aproximadamente 12 litros por saco. Debes mezclar el hormigón con agua; el mínimo a ocupar por bolsa son 3 litros y el máximo es 3,75 litros. Realiza la mezcla. Recuerda que puedes arrendar una betonera o trompo para facilitar este proceso, ya que hacer una mezcla de casi 1 metro cúbico de hormigón a mano con pala es trabajo pesado.
  2. Refuerzo Interno: Las estructuras de hormigón necesitan llevar un entramado de fierro en su interior, que le ayuda a resistir mejor el peso que soportará. Para esto, ocupa una malla acma de 10 por 10 centímetros.
  3. Verter el Hormigón: Vierte la mezcla de concreto dentro de la cimbra, asegurando la correcta colocación de la malla electrosoldada sobre calzas.

Acabado y Fraguado

  1. Emparejar la Superficie: Usa un listón de madera o aluminio para ir emparejando el nivel de la superficie del hormigón.
  2. Alisar: Ocupa un platacho de madera o llana lisa para un acabado suave.
  3. Fraguado: Deja tapado el hormigón con un plástico por las primeras 24 horas para un fraguado óptimo. Dejar fraguar el concreto por al menos una hora.

Instalación de Barandales

  1. Armar Pilares: Comienza a armar las barandas con piezas de 92 centímetros, que son los pilares.
  2. Instalar Uniones: A 3 pilares se les pondrá a 10 centímetros desde el comienzo de la base la primera tee y una segunda tee a 70 centímetros. A otros 3 pilares se les pondrán uniones cruz a 10 centímetros desde la base y a 70 centímetros. En los últimos 3 pilares debes poner a 10 centímetros las tees en 90 grados. Preferiblemente, utiliza tubería de acero inoxidable para los barandales.
  3. Fijar Bases: Lo último que debes hacer es fijar las bases a la rampa. Ubica un tarugo en cada agujero y golpea con un martillo para insertarlos bien.

Señalización Final

  1. Pintar Símbolo: Pinta el símbolo para personas con discapacidad en el sector del estacionamiento de auto.
  2. Patrón de Líneas: En el área de transferencia, realiza un patrón de líneas diagonales con cinta de enmascarar, pinta sobre él y luego retira las cintas.

¡Proyecto terminado! Has creado una rampa de acceso universal perfecta para que cualquier persona con discapacidad o movilidad reducida, ya sea temporal o permanente, pueda entrar sin problemas a una casa.

Cálculo de la Pendiente de una Rampa Existente

Para una rampa existente, podemos sacar la pendiente de la misma despejando la fórmula o bien midiendo con un metro en el inicio de la rampa: marcamos un metro y a partir de esa medida subiremos en vertical, de tal manera que la medida obtenida en ese punto correspondería también con la pendiente. La fórmula general es Pendiente (%) = (Altura / Longitud Horizontal) * 100.

Ejemplo: Una persona tiene dos escalones de 13 cm cada uno a la entrada de su vivienda. ¿Qué longitud en cm necesita para tener una pendiente de 7%?

  • Altura total a salvar (h) = 2 escalones * 13 cm/escalón = 26 cm
  • Pendiente deseada = 7%
  • Longitud (L) = (h / Pendiente) * 100
  • L = (26 cm / 7) * 100 = 371.43 cm

Por lo tanto, la persona necesita una rampa de aproximadamente 371.43 cm de longitud horizontal para lograr una pendiente del 7%.

Diagrama de un cálculo de pendiente de rampa

Procedimientos para la Construcción en Espacios Públicos

La solicitud de construcción de rampas en banquetas u otros espacios públicos comúnmente se realiza ante el ayuntamiento. El procedimiento específico varía según la localidad. En la Ciudad de México, por ejemplo, se puede gestionar a través de los Centros de Servicios y Atención Ciudadana (CESAC), con tiempos de respuesta variables según evaluaciones técnicas, programación y demanda. La implementación de rampas accesibles es una manifestación de la accesibilidad universal.

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