En un contexto demográfico donde la población mayor de 60 años crece constantemente, especialmente en Chile, donde el Índice de Vejez se proyectaba en 85.5% para 2020, surgen diversas propuestas habitacionales para garantizar el bienestar, la autonomía y la integración de este segmento de la sociedad. Entre estas, destacan los Condominios de Viviendas Tuteladas (CVT), una iniciativa del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), y el modelo emergente del Cohousing, que promueve la vida comunitaria y colaborativa.
Los Condominios de Viviendas Tuteladas (CVT) en Chile
Qué son y a quiénes están dirigidas
El Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) en Chile ofrece a personas mayores de 60 años la posibilidad de acceder a viviendas tuteladas, conocidas como Condominios de Viviendas Tuteladas (CVT), donde reciben apoyo psicosocial y comunitario. Estas viviendas se entregan en comodato, destinadas a personas autovalentes en situación de vulnerabilidad. Los CVT son conjuntos habitacionales de viviendas individuales, adecuadas para personas mayores de 60 años que sean autovalentes y se encuentren en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de que accedan a una solución habitacional (casa) y reciban apoyo para su bienestar, autonomía, pertenencia e identidad a través de un plan de intervención social que promueve su participación comunitaria y de acceso a redes de apoyo.
Las Viviendas Tuteladas, también conocidas por su sigla CVT, son condominios especiales para personas mayores que todavía pueden cuidar de sí mismas, pero que podrían necesitar ayuda en el futuro. Estas viviendas son una alternativa a las residencias de larga estadía o centros de atención para personas mayores.

Requisitos y proceso de postulación
Para postular a un CVT, se deben cumplir con los siguientes requisitos:
- Tener 60 años o más.
- Estar dentro del 60% de mayor vulnerabilidad del Registro Social de Hogares.
- Ser autovalente, es decir, realizar sus actividades de manera independiente y no tener una enfermedad física o mental que requiera atención imprescindible de un establecimiento. Esto debe estar acreditado por un o una profesional de la salud. El certificado médico debe acreditar la condición de salud (diagnóstico y tratamiento), nivel de valencia (de independencia) y decir claramente que no requiere atención hospitalaria.
- No tener redes de apoyo socio familiares, lo que se acredita con un informe social que también dé cuenta de la situación socioeconómica y que la persona no cuenta con vivienda, salud y redes familiares de apoyo. El informe debe contar con una antigüedad máxima de tres meses.
- Contar con una persona significativa que sea cercana y que pueda brindar apoyo en el proceso, representando los intereses del o la postulante frente a SENAMA y la entidad operadora.
Para acceder al beneficio, los interesados deben postular a través de las Coordinaciones Regionales de Senama o de forma online. La persona mayor, para postular, debe presentar copia de la cédula de identidad por ambos lados, la cartola del Registro Social de Hogares (RSH) actualizada a su nombre, un informe social y un informe médico. Senama, a través de la persona encargada regional del programa CVT, chequeará que se encuentre toda la documentación solicitada para dar cuenta de si la postulación es admisible o inadmisible.
La selección es responsabilidad de la Coordinación Regional de Senama y el encargado/a regional del programa CVT. De acuerdo a los cupos disponibles, Senama dará prioridad a las personas cuya condición sea considerada de mayor vulnerabilidad, de acuerdo al puntaje obtenido en la evaluación que se realice durante el proceso de postulación (puntaje evaluación social, vulnerabilidad habitacional y evaluación cognitiva/funcional). En igualdad de puntajes, prima la postulación más antigua y aquellas personas mayores que no tienen redes socio familiares.
Experiencias de vida en los CVT
Las experiencias de los residentes en los CVT reflejan la oportunidad de una vida independiente con apoyo comunitario. Aurora Salas, por ejemplo, relata su llegada al Condominio Cardenal Raúl Silva Henríquez en Quilicura hace 14 años: “Llegué hace como 14 años, de las primeras. Yo estaba viuda y se dio la posibilidad de vivir acá con otros adultos mayores. Después lo conocí a él y se vino a vivir conmigo”. Aurora tiene cuatro hijos y nietos, y encontró en el condominio un nuevo compañero de vida, Jorge Tapia, de 82 años.
Jorge, jubilado y padre de seis hijos, comparte sus días con Aurora, participando en talleres y vendiendo ropa usada en una feria cercana para obtener recursos extras a su pensión de un poco más de $89 mil mensuales. “Lo pasamos bien. Vamos a fiestas, bailamos, tomamos algo, vamos a los talleres del condominio”, resalta Jorge, destacando la vida social activa.
Emilia Arce (76), una de las residentes más recientes, explica sus motivaciones: “Postulé al Senama y me asignaron esta casa. Viví con mis hijas un tiempo, pero no era lo mismo, porque ellas tienen otra manera de vivir. Uno a estas alturas tiene sus mañas, así es que prefiero vivir sola”. Emilia añade que la convivencia con otros residentes, aunque a veces desafiante, es parte de cualquier comunidad: “hay algunas personas que son medio conflictivas, pero eso sucede en todos lados”.
Apoyo institucional y desarrollo del programa
El recinto de Quilicura, que forma parte de un conjunto de 24 viviendas, cuenta con un patio común con árboles, un pequeño huerto, bancas, una enfermería y es supervisado por una trabajadora social que atiende las necesidades de los residentes. Entre las actividades comunitarias se cuentan ejercicios con kinesiólogos, realizados en la sala común, donde también se reúnen para debatir temas de convivencia.
A nivel regional, la lista de iniciativas considera obras y diseños destinados a reforzar esta red habitacional para adultos mayores. El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y Senama se unen en esta tarea: Minvu se encarga de la construcción y financiamiento de los condominios, mientras Senama coordina la operación social, con diagnósticos individuales y actividades comunitarias para fortalecer la autovalencia y la integración. “Lo fundamental es que la entrega se haga en condiciones óptimas, porque hablamos de viviendas destinadas a personas mayores. Si se trata de beneficiar a personas mayores, es una inversión”, se enfatiza.
Cohousing: Una Alternativa Colaborativa para el Envejecimiento Activo
Definición y fundamentos del Cohousing
Frente a los desafíos de aislamiento y el envejecimiento pasivo, donde los hijos, ocupados en la vida cotidiana, delegan el cuidado de sus padres en residencias para mayores o instituciones hospitalarias, surge el modelo residencial basado en el Cohousing. Este concepto, iniciado en Dinamarca en la década del 70, propone que los adultos mayores activos planifiquen su propio envejecimiento, eligiendo vivir en comunidad sin ser una carga para sus hijos, evitando el aislamiento y favoreciendo la colaboración mutua, el apoyo emocional y la seguridad.
Las comunidades de Cohousing consisten en viviendas privadas ubicadas estratégicamente alrededor de un Área Común para facilitar al máximo la interacción social entre vecinos. Son comunidades intencionales de cohousing o viviendas colaborativas, una alternativa donde se pueden encontrar los elementos de los barrios tradicionales: familia, comunidad y sentido de pertenencia, conceptos tan ausentes y olvidados en las sociedades modernas.
Muchas personas hoy día piensan en la posibilidad de vivir en una comunidad de amigos, de familiares, o de pares, de personas con valores y cosmovisiones diversas pero afines junto a quienes podrán enriquecer la vida relevando la amistad, la cercanía con el otro, el placer de una conversación o simplemente realizando alguna tarea cotidiana en compañía, cuidarse y cuidar al otro, relacionarse de una manera colaborativa, centrados en el bienestar de cada uno.

Características distintivas de las comunidades Cohousing
Hay seis características que definen el Cohousing, diferenciándolo de otras viviendas compartidas o situaciones comunitarias:
- Proceso participativo: Los residentes organizan y participan activamente en el proceso de planificación y diseño de la comunidad, siendo responsables como grupo de todas las decisiones finales.
- Amplias instalaciones comunes: Complementan y facilitan la vida diaria, constituyendo el corazón de la comunidad. Son una extensión de las residencias privadas y su uso diario es una parte esencial de la vida comunitaria. Una característica clave es compartir el pan regularmente en la Casa Común.
- Diseño intencional de barrio que facilita la creación de comunidad: El diseño físico del nuevo barrio debe alentar, inducir y animar la interacción entre los residentes, promoviendo un sólido sentido de comunidad, redes de colaboración y una atmósfera social.
- Residentes administran y gestionan la comunidad en su totalidad: Los residentes son los únicos responsables de gestionar la comunidad, tomando decisiones consensuadas concernientes al cuidado de sus intereses e inquietudes en las asambleas regulares.
- Estructura no jerárquica: No hay jerarquía en la toma de decisiones; la responsabilidad es compartida por toda la comunidad.
- Fuentes de ingresos separadas: Los residentes tienen sus propias fuentes de ingresos, y la comunidad no genera ingresos directos para ninguno de sus residentes.
La poderosa combinación de estas seis características garantiza una comunidad de alto rendimiento, donde las personas se comunican y se apoyan mutuamente por el bien común, especialmente adaptada al estilo de vida del siglo XXI.
El modelo Senior Cohousing
El Senior Cohousing se ha convertido en un modelo popular de vivienda para personas mayores de 55 años en muchos países del mundo. Este modelo permite a las personas vivir en sus hogares por más tiempo, con el apoyo de su comunidad, ofreciendo una alternativa a la dependencia. Existen comunidades intergeneracionales y también las de Senior Cohousing, pensadas específicamente para personas de 55 o más. La sostenibilidad y la innovación son palabras a menudo asociadas con estas comunidades, siendo el resultado natural de personas que trabajan entre sí por el bien común.
El Cohousing es, además, un modelo de vivienda comunitaria respetuoso con el medio ambiente, basado en el concepto de consumo colaborativo: se comparten varios servicios como lavandería, enfermería, salas comunes, generación conjunta de agua caliente y calefacción, etc. Esto hace que la covivienda sea más liviana en su diseño y construcción, reduciendo el consumo de energía por hogar individual al ser más pequeños. Se privilegian energías no convencionales como los paneles solares, que además de reducir el costo de consumo, son amigables con el medio ambiente.
La propuesta de Fundación Cohousing en Chile
En Chile, las opciones para adultos mayores a menudo implican decisiones en las que no participan, determinando una vida dependiente. Por el contrario, en las comunidades de Senior Cohousing, las personas mayores toman decisiones de manera autónoma, se hacen cargo de sus vidas y diseñan su futuro. Fundación Cohousing propone vivir en comunidad sin que cada residente pierda su autonomía e independencia, con un rol activo para que cada adulto tome sus decisiones conviviendo y enriqueciendo la comunidad, garantizando su autonomía, respeto de sus tiempos, sus derechos y su dignidad.
La Fundación promueve el Cohousing o las viviendas colaborativas como una estrategia de solución habitacional que impacta positivamente en las personas que deciden formar una comunidad tanto en lo social como en lo económico y ambiental. Para la formación de comunidades, la Fundación ofrece acompañamiento profesional, incluyendo presentaciones públicas para ampliar grupos, y talleres como el Taller I “Envejecer bien. Envejecer en mi lugar”, requisito indispensable para el desarrollo de un proyecto de Cohousing.
Paralelamente, se puede llevar a cabo un Taller de Construcción donde el grupo discute cronogramas, costos de desarrollo conjunto, finanzas, proceso de diseño, roles y responsabilidades. La Fundación también asesora sobre la idoneidad de sitios, parcelas o propiedades antiguas para proyectos comunitarios.
Hacia un Hábitat Integrado y el Envejecimiento Activo
Las Viviendas Tuteladas y el Cohousing representan modelos que buscan superar la soledad y el envejecimiento pasivo, ofreciendo un hábitat integrado que fomenta la participación y el bienestar. Un ejemplo de este compromiso con el envejecimiento activo es el Diploma Internacional "Envejecimiento Activo: Abordaje interdisciplinario". Este diploma se implementa desde el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, a través de su fundación, desarrollando programas educativos en alianza con la Universidad de Ciencias Aplicadas de Karelia (Karelia UAS) de Finlandia. Iniciativas como esta, junto a las propuestas habitacionales, buscan construir un futuro donde los adultos mayores puedan vivir plenamente, con autonomía y en comunidad.
