La población chilena mayor de 60 años ha ido aumentando progresivamente en las últimas décadas, lo que hace cada vez más necesario contar con personas preparadas para su cuidado. El envejecimiento es un proceso natural e irremediable por el que atraviesa toda persona con el paso del tiempo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera adulto mayor a toda persona mayor de 65 años. Algunos de ellos son considerados disfuncionales debido a que, a causa de los problemas naturales que conlleva el envejecimiento, necesitan ayuda para llevar a cabo sus actividades cotidianas, además de requerir una constante observación y atención médica.
“El deterioro físico derivado del proceso natural del envejecimiento, asociado a problemas físicos, la presencia de una o más enfermedades y al estilo de vida del individuo, puede provocar que los adultos mayores no consigan realizar por sí mismos las actividades más elementales de la vida diaria, por lo que es muy importante que ellos tengan el apoyo de un cuidador”, explica el Dr. Homero Gac, Jefe de la Unidad Geriátrica Aguda (UGA) de Clínica San Carlos de Apoquindo.

La importancia del rol del cuidador
Tener conocimientos en geriatría para monitorear su salud y administrar medicamentos es fundamental. Ser comprometidos y responsables son cualidades esenciales para esta labor. El cuidado de un adulto mayor puede ser gratificante, pero también es una tarea demandante que muchas veces recae en un familiar cercano. Cuidar de una persona mayor es algo más que estar a su lado y vigilarlas.
También es deber del cuidador acompañarlo y promover actividades lúdicas y de esparcimiento para que se sienta activo o activa y pueda llevar una vida plena y feliz, pero, sobre todo, que le escuche y le brinde cariño. Para que el cuidador pueda ejercer este servicio es indispensable que tenga las herramientas adecuadas, es decir, se requiere poseer los conocimientos básicos que les confieran seguridad, estrategias que eviten la sobrecarga, así como la información de los recursos que se disponen para aliviar el esfuerzo.
Desafíos y necesidades del adulto mayor
Los adultos mayores pueden presentar diversas dificultades que requieren atención especializada:
- Personas con problemas físicos que podrían tener una caída.
- Dificultad para comer adecuadamente.
- Enfermedades mentales o demencia.
- Entre otros.
“Uno de los mayores miedos de las personas mayores es la independencia, por lo que hay que consultarles qué les queda más cómodo en términos de su cuidado y apoyo. Por eso es importante que ellos, junto a su cuidador, sean vistos y asesorados por un geriatra, para revisar el contexto y manejar sus dificultades de la mejor manera, tanto para el adulto mayor como para quienes los acompañan”, indica el doctor Gac.
Factores que influyen en la necesidad de cuidados
Existen diversos factores que contribuyen a la necesidad de asistencia:
Factores físicos asociados con la edad:
- El deterioro natural del cuerpo por envejecimiento.
- Enfermedades degenerativas.
- Disminución o pérdida total de las habilidades motrices, visuales o auditivas.
Factores psicológicos generados por:
- Depresión.
- Trastornos del ánimo.
- Alteraciones de la memoria.
Factores sociales que tienen que ver con:
- Escasos recursos económicos.
- Vivienda inadecuada para su desarrollo.
- Falta de atención por parte de los familiares.

Características y herramientas para un cuidador
Una vez que hemos reconocido los problemas del adulto mayor, es necesario aprender cuáles deben ser las características de un cuidador y qué tipos de cuidados necesitan ser llevados por ellos. La forma de afrontar los cuidados tiene gran importancia para la supervivencia del cuidador sin agotarse en el largo recorrido que se le presenta por delante.
“Se sugiere que los cuidadores también mantengan su salud, que busquen ayuda, se dejen ayudar y no abandonen, al menos totalmente, otras actividades de su vida como el trabajo, aficiones, relaciones sociales, etcétera.”
El Centro UC de Estudios de la Vejez y el Envejecimiento, en conjunto con la Fundación Oportunidad Mayor, presentaron una publicación que entrega herramientas útiles y prácticas para cuidar en casa a una persona mayor dependiente. El cuidado suele ser una tarea estresante, y los cuidadores familiares, que en general son quienes ofrecen la mayoría de los cuidados requeridos por los mayores dependientes, no cuentan muchas veces con las herramientas necesarias. En este contexto, este manual busca ser un aporte para facilitar la tarea realizada por los cuidadores. En once capítulos, el cuidador domiciliario encontrará tópicos que incluyen desde el autocuidado de quien cuida, hasta una descripción de los recursos esenciales que necesita para atender a una persona mayor, pasando por aspectos como la higiene, la alimentación y los servicios de salud.
Aspectos prácticos del cuidado
Al brindar cuidados, puede haber muchas cosas que le pedirán hacer, pero que nunca ha hecho antes. Todos los días, los cuidadores pueden ser responsables de la mayoría de los cuidados de alivio y personales. La mayoría de las personas en realidad no tienen ninguna experiencia con los muchos aspectos físicos de brindar cuidados. Pregúntele al médico, enfermero o ayudante de atención médica en el hogar qué debería hacer. Pídales que le enseñen cómo hacerlo. Siempre es buena idea tomar notas, grabar un video o pedirle a un amigo que grabe las instrucciones.
Higiene y alimentación
- Higiene oral: ¿Con qué frecuencia se deben proporcionar los cuidados bucales?
- Alimentación: Con frecuencia, las personas desarrollan el gusto por ciertos alimentos, inclúyalos si puede. Las comidas son algo en lo que, con frecuencia, los amigos y la familia ayudan con gusto.
Adaptación del entorno
Observe su entorno alrededor. Los artículos habituales del hogar pueden convertirse en riesgos cuando una persona con discapacidad vive ahí. Algunos centros de atención médica, como los centros para la enfermedad de Alzheimer, enviarán a alguien a su hogar para ayudarle a identificar qué necesita cambiar para la comodidad y seguridad de todos. Por ejemplo, los tapetes o alfombras pueden ser un riesgo de tropiezo o los hornos de microondas pueden necesitar un seguro para niños.

Comunicación y redes de apoyo
Puede requerir mucho tiempo y ser emocionalmente extenuante comunicarse con todas las personas que se preocupan por usted, sin importar cuánto desee informarlas. Configure una red de comunicaciones. Puede comunicarse con un grupo central, cada uno de ellos con otro grupo, y así sucesivamente, hasta que haya incluido a todas las personas que desea. Configure un grupo en un sitio de redes sociales de su preferencia. Configure la privacidad como desee.
No dude en rechazar visitas si el paciente no se siente bien o si simplemente no quiere visitas. Ofrezca entregar una nota o transmitir sus buenos deseos. Es muy común que otras personas den consejos que no solo no solicitó ni acepta, sino que vienen de la ignorancia, sobre los tratamientos, lo que está haciendo o cualquier cosa. Lo hacen con buenas intenciones, pero en realidad no es útil y puede ser muy molesto. Podría ser útil responder con algunas frases genéricas como “gracias por tus comentarios” o “qué interesante” y no involucrarse mucho.
Identifique quién puede o quiere ayudar. Con frecuencia, hay una persona en el consultorio médico o en el teléfono de la compañía de seguros que le dará consejos sobre el sistema o le ayudará con las interacciones. Sea organizado y amable. Sin importar lo frustrante que sea el intercambio, es improbable que la persona con quien está hablando pueda cambiar el sistema. Elija los horarios para lidiar con estos sistemas.
El estrés del cuidador: un desafío a gestionar
A medida que la población envejece, más personas se dedican a cuidar a otras personas. Aproximadamente 1 de cada 3 adultos en Estados Unidos es un cuidador informal o familiar. Un cuidador es cualquier persona que ayuda a otra que lo necesita. Una persona necesitada puede ser un cónyuge o pareja enfermo, un hijo con discapacidad o un amigo o pariente anciano. Los cuidadores declaran niveles de estrés más elevados que las personas que no cuidan. Es importante que los cuidadores sepan que ellos también necesitan ayuda y apoyo.
Cuidar a personas enfermas es gratificante, pero estresante
Cuidar de personas enfermas puede tener muchas recompensas. A la mayoría de los cuidadores cuidar de un ser querido les hace sentir bien y puede fortalecer la relación. Sin embargo, las exigencias del cuidado también causan estrés emocional y físico. Es habitual sentirse enojado, frustrado, agotado o triste. También es habitual sentirse solo. El estrés de los cuidadores puede ponerlos en riesgo de presentar alteraciones en su propia salud.
Factores que pueden aumentar el estrés de los cuidadores:
- Cuidar de un cónyuge.
- Vivir con la persona que necesita cuidados.
- Cuidar de alguien que necesita atención médica constante.
- Sentirse solo.
- Sentirse indefenso o deprimido.
- Tener problemas de dinero.
- Pasar muchas horas en las labores de cuidado.
- Recibir muy poca orientación por parte de profesionales de atención médica.
- No tener elección a la hora de ser cuidador.
- No tener buena capacidad para afrontar una situación difícil ni resolver problemas.
- Sentir la necesidad de cuidar en todo momento.

Signos de estrés del cuidador
Como cuidador, puede estar tan centrado en su ser querido que no vea cómo esta actividad afecta su propia salud y bienestar. Entre los signos del estrés del cuidador se incluyen los siguientes:
- Sentirse agobiado o preocupado todo el tiempo.
- Sentirse cansado a menudo.
- Dormir mucho o poco.
- Ganar o perder peso.
- Enojarse o irritarse con facilidad.
- Falta de interés por actividades que antes te gustaban.
- Tristeza.
- Tener dolores de cabeza frecuentes u otros dolores o problemas de salud.
- Abuso de alcohol o drogas, incluidos los medicamentos con receta médica.
- Faltar a sus citas médicas.
Demasiado estrés puede perjudicar su salud a largo plazo. Como cuidador, puede sentirse deprimido o ansioso. Puede que no duerma lo suficiente o no haga suficiente actividad física. O puede que no lleve una alimentación equilibrada. Todo ello aumenta el riesgo para enfermedades, como enfermedades cardíacas y diabetes.
Consejos para controlar el estrés del cuidador
Las exigencias emocionales y físicas de los cuidados pueden poner a prueba incluso a la persona más fuerte. Muchos recursos y medios pueden ayudarle a cuidar de su ser querido y de usted. Aprovéchelos. Si no cuida de usted, no podrá cuidar de nadie más.
Estrategias para el autocuidado del cuidador:
- Pida y acepte ayuda: Haga una lista de las formas en que los demás pueden ayudarlo. Luego deje que elijan cómo ayudar. Algunas ideas son dar paseos regulares con la persona a la que cuida, cocinar una comida y ayudar con las citas médicas.
- Concéntrese en lo que puede hacer: A veces, quizá sienta que no hace lo suficiente. Pero nadie es un cuidador perfecto. Crea que lo está haciendo lo mejor que puedes. Fíjese metas que pueda alcanzar. Divida las tareas grandes en pasos pequeños que pueda hacer de a uno. Haga listas de lo más importante. Siga una rutina diaria.
- Diga no: Diga no a las peticiones que le resulten agotadoras, como ser anfitrión de comidas en días festivos u otras ocasiones.
- Conéctese: Infórmese sobre los recursos asistenciales de su zona. Quizá haya clases a las que pueda apuntarse. Es posible que encuentre servicios de cuidados como paseos, reparto de comidas o limpieza del hogar.
- Únase a un grupo de apoyo: Las personas de los grupos de apoyo saben a lo que se enfrenta. Pueden animarlo y ayudarlo a resolver problemas. Un grupo de apoyo también puede ser un lugar donde hacer nuevos amigos.
- Busque apoyo social: Manténgase en contacto con familiares y amigos que lo apoyen. Saque tiempo cada semana para visitar a alguien, aunque solo sea para dar un paseo o tomar un café.
- Cuide su salud: Encuentre formas de dormir mejor. Muévase más la mayoría de los días. Aliméntese de manera saludable. Beba mucha agua. Muchos cuidadores tienen problemas para dormir. Dormir bien es importante para la salud. Si tiene problemas para dormir bien, consulte con un profesional de atención médica.
- Consulte al profesional de atención médica: Aplíquese las vacunas que necesite y sométase a exámenes de detección periódicos. Dígale al profesional de atención médica que es un cuidador. Hable de las preocupaciones o síntomas que tenga.
Guía de consejos para los cuidadores de personas mayores (movilización)
Cuidado temporal del paciente para proporcionar descanso a la familia
Puede ser duro dejar a un ser querido al cuidado de otra persona. Pero tomarse un descanso puede ser una de las mejores cosas que haga por usted y por la persona a la que cuida. Los tipos de cuidados temporales del paciente para proporcionar descanso a la familia incluyen los siguientes:
- Cuidado temporal del paciente en su casa para proporcionarle descanso a la familia: Los auxiliares de atención médica acuden a su domicilio para pasar tiempo con su ser querido o prestarle servicios de enfermería, o ambas cosas.
- Centros y programas de cuidados médicos para adultos: Hay centros que ofrecen atención diurna a personas mayores. Algunos también cuidan a niños pequeños. Los dos grupos podrían pasar tiempo juntos.
- Residencias de ancianos y convalecientes de estancias cortas: Algunas viviendas tuteladas, residencias para personas con problemas de memoria y residencias de ancianos y convalecientes aceptan a personas que necesitan cuidados para estancias cortas mientras los cuidadores están ausentes.
Trabajar fuera de casa
Los cuidadores que trabajan fuera de casa pueden sentirse agobiados. Si se sienten identificados, piensen en pedir un permiso para ausentarse de su trabajo durante un tiempo si pueden permitírselo. Los empleados amparados por la Ley federal de licencias familiares y médicas (FMLA, por sus siglas en inglés) pueden tener hasta 12 semanas de licencia por año sin goce de sueldo para cuidar de sus familiares. Pregunte en su oficina de recursos humanos sobre las opciones de permisos no retribuidos.
No está solo: Recursos de apoyo
Pida la ayuda que necesite. Además de preguntar a familiares y amigos, utilice los recursos locales para cuidadores. Para empezar, consulte el Localizador de Cuidados de Personas Mayores o póngase en contacto con tu Area Agency on Aging (Agencia de Asuntos sobre la Vejez) local para informarse sobre los servicios en su zona. También puede dirigirse al Aging and Disability Resource Center (Centro de Recursos sobre Envejecimiento y Discapacidad) de su estado. Puede encontrar estos recursos en Internet o en una guía telefónica. También hay aplicaciones móviles y servicios en Internet que les ofrecen apoyo a los cuidadores. Estos servicios pueden ayudar a desarrollar la capacidad de afrontar una situación difícil y enseñar sobre el cuidado.