Necesidades Clave de los Adultos Mayores para una Vida Plena

Las personas mayores representan una parte significativa dentro de la sociedad. El envejecimiento es una etapa intrínseca del ciclo vital humano, y comprender sus necesidades y el concepto de paciente geriátrico contribuye a que puedan tener una mejor calidad de vida. A medida que el tiempo avanza, pueden manifestarse diversas complicaciones que demandan atención y cuidados específicos.

Definición y Características del Paciente Geriátrico

El concepto de paciente geriátrico según la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como paciente geriátrico a aquella persona que sufre de “estados de salud complejos que suelen ocurrir en la edad avanzada y que no entran en categorías de enfermedades específicas; a menudo son consecuencia de múltiples factores subyacentes y disfunciones en varios sistemas orgánicos” (Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud, 2015). Los pacientes geriátricos suelen superar los 65 años, agravándose los casos a partir de los 80.

Entre los objetivos que se fija la OMS relacionados con este ámbito está el fomento del envejecimiento activo y saludable para favorecer la autonomía del paciente. Comprender el envejecimiento es una necesidad real, ya que los datos apuntan a que este porcentaje de la población se incrementará en los próximos años; en el período entre 2015 y 2050 la OMS estima que la proporción de personas mayores en el planeta aumentará notablemente, del 12 % al 22 % de la población.

Características distintivas de un paciente geriátrico

Los pacientes geriátricos requieren de una atención especializada, de ahí la importancia de saber identificarlos adecuadamente y reconocer sus necesidades para ofrecer un cuidado integral y personalizado:

  • Pluripatología: Una misma persona presenta varias enfermedades y afecciones a la vez que no tienen porqué estar relacionadas entre sí. Esto es habitual en pacientes mayores, dado que conforme se envejece, la posibilidad de desarrollar diversas patologías médicas tiende a incrementarse.
  • Polifarmacia: A consecuencia de la pluripatología, cada paciente puede tener recetados múltiples medicamentos para tratar las diferentes enfermedades. Ante esto, es posible que surjan complicaciones por las interacciones entre los diversos fármacos.
  • Sintomatología que se manifiesta de forma atípica: Las enfermedades en personas ancianas no se desarrollan con normalidad. Por ejemplo, en el caso de la fiebre puede no presentarse o apenas percibirse en una persona mayor debido a cambios en el mecanismo de termorregulación.
  • Enfermedades crónicas: Es frecuente presenciar la cronicidad de enfermedades, lo cual repercute en una reducción de la capacidad funcional y puede llegar a dejar al paciente en una condición de invalidez.

Tipos de síndromes geriátricos

En este tipo de pacientes, los síndromes que pueden surgir y resultar en incapacidad funcional o social se pueden clasificar en cuatro categorías principales. Cada categoría presenta desafíos únicos para el cuidado y la atención:

  • Afectados por la inmovilidad: Se caracteriza por la limitación no deseada en la habilidad de desplazarse y/o moverse de una persona, originada por dificultades físicas, funcionales o psicosociales. A nivel mundial, el 20 % de los mayores de 75 años se encuentran confinados en su domicilio.
  • Mayor inestabilidad y caídas del individuo: Se refiere a la precipitación al suelo involuntaria e inesperada de la persona afectada.
  • Aquellos que manifiestan incontinencia urinaria: La incontinencia urinaria se describe como la pérdida no intencionada de orina que constituye una problemática tanto en el ámbito social como en el higiénico. Menos de la mitad suelen pedir ayuda con respecto a este problema, lo que limita mucho su vida diaria.
  • Presencia de deterioro cognitivo: Pérdida o disminución, ya sea temporal o permanente, de diversas funciones mentales superiores en individuos que previamente mantenían estas capacidades en buen estado.
Infografía sobre los tipos de pacientes geriátricos y sus desafíos

Necesidades Esenciales de los Adultos Mayores

Atender las necesidades básicas del adulto mayor es fundamental para mejorar su calidad de vida. A su vez, el orden de prioridades puede modificarse con el paso del tiempo. Las personas mayores quieren sentirse cuidadas, valoradas y respetadas. Desean recibir amor, atención y reconocimiento. Incluso cuando algunas de sus capacidades se han limitado, quieren sentirse útiles y funcionales en sociedad.

1. Seguridad

Los adultos mayores necesitan sentirse seguros en su entorno, tanto en su hogar como en la comunidad.

  • Protección física:
    • Medidas para prevenir caídas: Iluminación adecuada, pasamanos, alfombras antideslizantes y eliminación de obstáculos en el hogar.
    • Prevención de accidentes: Adaptación del hogar para evitar quemaduras, intoxicaciones o fugas de gas.
    • Protección contra robos: Sistemas de seguridad, alarmas y medidas de precaución al salir del hogar.
  • Seguridad emocional:
    • Un entorno familiar y social de apoyo: Rodearlos de personas que les brinden cariño, comprensión y confianza.
    • Acceso a ayuda en caso de emergencia: Contar con un sistema de alerta o asistencia en caso de que se encuentren en una situación de peligro. La teleasistencia es un servicio clave que garantiza una respuesta urgente si se produce cualquier emergencia de día o de noche, y permite al usuario sentirse escuchado durante las llamadas de seguimiento.

Continuidad de los servicios en domicilio y de teleasistencia para adultos mayores COVID-19

2. Independencia y Autonomía

A pesar de los desafíos físicos o cognitivos que puedan enfrentar, los adultos mayores desean mantener su independencia en la mayor medida posible. Es esencial que ellos puedan formar parte de la toma de decisiones relacionadas con su presente y su futuro.

  • Autonomía en la toma de decisiones:
    • Respetar sus decisiones y preferencias: Permitirles tomar sus propias decisiones sobre su vida, incluso si no son las que nosotros elegiríamos.
    • Ofrecer apoyo y orientación sin invadir su autonomía: Brindar información y opciones para que puedan tomar decisiones informadas.
  • Capacidad para realizar actividades cotidianas:
    • Actividades básicas de la vida diaria: Bañarse, vestirse, comer y usar el baño.
    • Actividades instrumentales de la vida diaria: Preparar alimentos, realizar compras, manejar las finanzas y tomar medicamentos.

3. Socialización y Conexión

La interacción social es fundamental para el bienestar mental y emocional de los adultos mayores. Es esencial prevenir la incomunicación, el aislamiento y la soledad del anciano. La conexión con otras personas mejora la salud mental y el bienestar emocional. Compartir tiempo con niños o jóvenes fortalece vínculos afectivos, promueve el aprendizaje mutuo y reduce el aislamiento. Conversar, visitar a amigos o familiares y participar en celebraciones son actividades que fortalecen la salud emocional y fomentan el sentido de pertenencia.

  • Interacción con familiares y amigos:
    • Familiares: Visitas regulares, llamadas telefónicas, videollamadas o actividades compartidas. Es recomendable que el adulto mayor reciba la visita frecuente de sus familiares directos y mantener un contacto habitual por teléfono, incluso a través de cartas.
    • Amigos: Reuniones, grupos de interés común o actividades sociales en la comunidad.
  • Participación en la comunidad:
    • Voluntariar: Compartir sus habilidades y experiencia con otros.
    • Participar en actividades sociales: Clubes de lectura, grupos de baile o talleres. El envejecimiento activo se centra en que las personas continúen siendo protagonistas de su entorno y decisiones, fomentando su participación en áreas sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas.

4. Afecto y Apoyo Emocional

Los adultos mayores necesitan sentir amor y apoyo de sus seres queridos. Es importante expresarles afecto y cariño de forma regular.

  • Expresiones de afecto:
    • Palabras: Decirles "te quiero", "te amo" o "te aprecio".
    • Gestos: Abrazos, besos, caricias o simplemente pasar tiempo de calidad juntos.
    • Actos de servicio: Ayudarles con las tareas del hogar, hacerles las compras o llevarlos al médico.
  • Bienestar emocional: Tener bienestar emocional se relaciona con las emociones, que son la base que impulsa la conducta, las actitudes y las relaciones con el entorno. El bienestar en el estado emocional determina la disposición anímica para transitar los procesos de la vida y, aún más, para desarrollar la capacidad humana natural para enfrentar situaciones adversas o complejas, conocida como resiliencia. El bienestar en la vejez se deriva de diversos factores, no solamente biológicos, sino también sociales y personales en su construcción.

5. Atención Médica y Promoción de la Salud

Los adultos mayores tienen más probabilidades de tener problemas de salud crónicos, por lo que es importante que tengan acceso a atención especializada y adopten hábitos saludables. El envejecimiento saludable pone el foco en el bienestar físico y mental, así como en la búsqueda de preservar la autonomía y la calidad de vida.

  • Acceso a servicios de salud:
    • Atención médica primaria: Un médico que pueda brindar atención preventiva, seguimiento de enfermedades crónicas y tratamiento de problemas agudos.
    • Especialistas: Acceso a especialistas en geriatría, cardiología, neurología y otras áreas según sus necesidades.
  • Promoción de la salud: Es importante que los adultos mayores adopten hábitos saludables para prevenir enfermedades y mejorar su calidad de vida.
    • Alimentación saludable: Consumir una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras. Una alimentación adecuada debe basarse en alimentos frescos y variados, con especial atención si hay alguna necesidad vitamínica.
    • Actividad física regular: Realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana. Actividades como caminar, nadar o practicar yoga adaptado permiten mantener el cuerpo en movimiento de forma segura y efectiva. Nunca es tarde para comenzar: lo importante es adaptar el tipo e intensidad de ejercicio al estado de salud y condición física de cada persona.
    • Sueño adecuado: Dormir entre 7 y 8 horas por noche. Un buen descanso repercute positivamente en el bienestar integral de la persona mayor, y la necesidad de descanso diario va más allá del sueño nocturno, significando también disfrutar de una vida tranquila y libre de preocupaciones.
Tabla comparativa de hábitos saludables en la tercera edad

6. Estimulación Cognitiva y Aprendizaje

Mantener la mente activa es tan fundamental como cuidar el cuerpo. Ejercitar la mente es clave para un envejecimiento activo y saludable.

  • Actividades cognitivas: Juegos de memoria, lectura, música o actividades manuales ayudan a preservar las funciones cognitivas. Actividades como resolver crucigramas, leer, jugar a juegos de memoria o aprender nuevas habilidades contribuyen a mantener agudas las capacidades cognitivas. La lectura es una fuente de crecimiento y acompañamiento en la tercera edad.
  • Aprendizaje continuo: Llegar a una determinada edad no significa saber absolutamente todo. El adulto mayor puede seguir aprendiendo valiosas lecciones de vida. También es recomendable que el entorno más cercano escuche sus consejos y experiencia vital.

El Cuidado Integral del Paciente Geriátrico

El cuidado del paciente geriátrico debe centrarse en minimizar todo lo posible la afección de las enfermedades y buscar que sean lo más independientes posibles. Una vez identificados cuáles son los pacientes geriátricos, cada individuo debe ser estudiado con mucho detalle y atención para poder atender a sus necesidades de una manera correcta. Estos cuidados deben alcanzar tanto aspectos del bienestar físico como del emocional en las personas.

Aspectos clave en el cuidado diario

  • Higiene personal: Es uno de los aspectos que hay que tener en cuenta, ya que previene enfermedades e influye en la concepción que se tiene de uno mismo. En muchas ocasiones, la persona no tiene autonomía o necesita de otras para poder cumplirlo.
  • Alimentación saludable: Vigilar y promover que se mantenga una alimentación saludable es vital para los pacientes geriátricos. Una dieta sana mejorará su calidad de vida.
  • Postura y movilidad: Mantener una buena postura disminuirá el riesgo de lesiones y favorecerá el confort y bienestar. Realizar ejercicios suaves y adaptados a sus capacidades ayuda a mantener la movilidad, fortalecer los músculos y prevenir caídas.
  • Bienestar psicológico: No se debe descuidar el cuidado del paciente geriátrico dentro del ámbito de la salud mental, por lo que debe buscarse estimular sus capacidades cognitivas, incentivar la charla y evitar la soledad en busca de actividades de ocio.
  • Manejo de la medicación: Llevar un control preciso de la medicación es esencial. Utilizar pastilleros organizadores y seguir siempre las indicaciones médicas.
  • Adaptación del hogar: Es importante realizar cambios en el hogar para mejorar la accesibilidad, como retirar alfombras, incrementar la iluminación y aligerar la decoración para crear zonas de paso sin obstáculos. Las zapatillas de estar en casa deben ofrecer un buen nivel de sujeción.
  • Acompañamiento: Especialmente cuando la persona mayor quiere seguir viviendo en su propio hogar, es positivo que se sienta acompañada. Sentir miedo, rechazo o tristeza ante la idea de abandonar su domicilio habitual puede influir negativamente en su estado de ánimo.

Recursos asistenciales y servicios de apoyo

El término "recursos asistenciales" se presenta como un medio esencial para abordar las necesidades de las personas mayores, proporcionando beneficios fundamentales y resguardando situaciones de vulnerabilidad. El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, establecido por la Ley 39/2006, se erige como un pilar normativo.

Prestaciones económicas

Recogidas en el Real Decreto 1051/2013, estas prestaciones brindan respaldo económico directo:

  • Prestación económica vinculada al servicio o cheque servicio (PEVS): Subsidio periódico para financiar la atención a quienes requieren asistencia en actividades diarias, a través de atención residencial, centro de día o servicio de ayuda a domicilio.
  • Prestación económica para cuidados en el entorno familiar (PECEF): Orientada a personas que reciben cuidados por parte de sus familiares (cuidadores no profesionales) en el hogar, proporcionando un apoyo económico para cubrir los costos asociados a la dependencia.
  • Prestación económica de asistencia personal (PEAP): Respaldo financiero para personas que necesitan ayuda en actividades esenciales diarias, cubriendo los gastos de contratación de un asistente personal para facilitar la autonomía.

Prestaciones y recursos sociales

Engloban servicios y apoyos prácticos ofrecidos por organismos públicos y entidades privadas para satisfacer diversas actividades básicas de la vida diaria de las personas mayores dependientes.

  • Servicios de ayuda a domicilio: Actuaciones preventivas, formativas y rehabilitadoras llevadas a cabo por profesionales cualificados en el propio domicilio para atender necesidades diarias (alimentación, vestido, mantenimiento de la vivienda).
  • Centros de día: Carácter preventivo, rehabilitador y biopsicosocial para mejorar o mantener la autonomía personal, ofreciendo apoyo a familiares o cuidadores, retrasando la institucionalización.
  • Residencias: Ofrecen alojamiento a personas que no pueden ser atendidas en sus domicilios debido a limitaciones permanentes o temporales.
  • Servicio de teleasistencia: Facilita la autonomía de personas mayores o con discapacidad, permitiéndoles permanecer en sus hogares, con un sistema de alarmas y atención telefónica 24/7.
  • Centro de Noche: Ofrecen servicios desde programas de control del sueño hasta terapias inductivas, operando desde la tarde hasta la mañana siguiente, aunque su difusión y uso han sido limitados.
Esquema de los servicios de apoyo para adultos mayores

Envejecimiento Activo y Saludable

En la sociedad actual, el envejecimiento activo y saludable se ha convertido en un tema de gran relevancia. Envejecer no significa perder calidad de vida; al contrario, puede ser una etapa llena de oportunidades para crecer, disfrutar y mantenerse activo. El envejecimiento activo y saludable es un proceso orientado a mantener y potenciar las capacidades funcionales que garantizan el bienestar durante la vejez. Fomentar hábitos saludables desde la juventud es clave para asegurar un envejecimiento activo y saludable, adoptando un estilo de vida que incluya buena alimentación, ejercicio regular, cuidado de la salud mental y relaciones sociales sólidas desde edades tempranas.

Pilares del envejecimiento activo y saludable

  • Actividad física: Es uno de los pilares clave. Actividades como caminar, bailar, practicar tai chi o realizar ejercicios de bajo impacto son ideales para mejorar la circulación, fortalecer los músculos y aumentar la coordinación.
  • Dieta saludable: Con el paso del tiempo, aumenta la importancia de una dieta saludable. Una alimentación adecuada debe basarse en alimentos frescos y variados.
  • Estimulación mental: Ejercitar la mente es fundamental. Actividades como resolver crucigramas, leer, jugar a juegos de memoria o aprender nuevas habilidades contribuyen a mantener agudas las capacidades cognitivas. Realizar juegos de memoria como sopas de letras, rompecabezas, juegos de lógica o aplicaciones digitales especializadas ayudan a estimular la mente de forma divertida.
  • Conexión social: La conexión con otras personas es clave, ya que mejora la salud mental y el bienestar emocional. Disfrutar del tiempo libre realizando actividades placenteras es fundamental. Compartir tiempo con niños o jóvenes fortalece vínculos afectivos y reduce el aislamiento.

Desafíos y Rol de los Profesionales

Los trastornos de ansiedad en personas mayores de 65 años afectan entre un 4 % y un 15 %, lo que subraya la importancia de cuidar la salud mental en la tercera edad. El sedentarismo es un gran desafío, ya que aumenta el riesgo de problemas físicos y mentales. El aislamiento social es un obstáculo frecuente que afecta la salud emocional y física en la tercera edad. La falta de motivación es un desafío común para mantener un envejecimiento activo y saludable.

Equipos geriátricos interdisciplinarios

Los equipos geriátricos interdisciplinarios están compuestos por profesionales de diferentes disciplinas que proporcionan atención coordinada e integrada con objetivos establecidos en forma colectiva y comparten los recursos y las responsabilidades. Si el paciente tiene necesidades médicas, psicológicas y sociales complejas, un equipo de esta clase tiene más posibilidades de identificar dichas necesidades y de definir un plan de atención eficaz.

Un equipo típico incluye médicos, enfermeros, ayudantes de enfermería, asistentes médicos, farmacéuticos, asistentes sociales, psicólogos, y a veces un odontólogo, un nutricionista, un fisioterapeuta, un terapeuta ocupacional y un especialista en ética o en cuidados paliativos.

Estos equipos buscan asegurar que los pacientes se trasladen de manera segura y fácil entre centros de atención y médicos, que cada problema sea atendido por el médico más cualificado, que la atención no se duplique y que sea integral.

Participación del paciente, familiar y cuidador

Los equipos de salud deben tratar de proporcionar atención enfocada en la persona, lo que significa que los proveedores están muy centrados en las preferencias, las necesidades y los valores del paciente. Los miembros del equipo médico deben tratar a los pacientes y a sus cuidadores como participantes activos del equipo.

  • Los pacientes y los cuidadores deben formar parte de las reuniones del equipo siempre que se considere apropiado.
  • Se les debe preguntar a los pacientes acerca de sus preferencias y objetivos para la atención y tomar la delantera para ayudar al equipo a establecer objetivos.
  • Los pacientes y los cuidadores deben ser incluidos en las discusiones sobre el tratamiento farmacológico, la rehabilitación, los planes dietéticos y otras terapias, y estos tratamientos y planes deben alinearse con las preferencias del paciente.
  • Los equipos de profesionales deben respetar las ideas y preferencias de los pacientes.

El trabajador social en residencias de mayores, para desempeñar correctamente sus funciones y cubrir los cuidados que requieren las personas en esta situación, tendrá que estar familiarizado con conocimientos referentes a campos como el de la nutrición geriátrica y la psicología geriátrica. La capacitación de estos profesionales es fundamental para prestar la atención necesaria a los pacientes geriátricos asignados para mejorar/mantener su bienestar tanto a nivel físico como mental y emocional.

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