La publicidad de pastillas para ancianos y su impacto en la seguridad farmacéutica

La polifarmacia, término que se ocupa para llamar al uso concurrente de fármacos, tiene serias consecuencias. Ocho fármacos todos los días. 40 a la semana. 160 al mes. 1920 al año. Sonia Ojeda (78) es un ejemplo claro: toma Eutirox, Corodin-D, Fexurix, Ginko Max, colágeno y Glicenex, además de rusovastatina, dentro de su rutina diaria.

La reacción adversa a medicamentos, RAM, es una preocupación creciente, especialmente entre los adultos mayores. Un 25% de los ancianos internados presentan problemas con algún fármaco, y las RAM son responsables de la mitad de las posibles complicaciones hospitalarias. En los mayores, los síntomas pueden ser diferentes y más difíciles de detectar, lo que complica aún más la supervisión clínica.

Históricamente, la publicidad y el marketing de fármacos han mostrado a las personas mayores en roles positivos, activos y cercanos. Sin embargo, la realidad es que la toma de múltiples fármacos y la interacción entre ellos puede generar riesgos graves como caídas, mareos o somnolencia, incluso con un solo medicamento. En Chile y en otros lugares, sociedades médicas y farmacéuticas subrayan la necesidad de un enfoque más responsable hacia la prescripción y la gestión de la medicación en la tercera edad.

Quiénes son los responsables y qué se puede hacer

Carolina Tanco, geriatra, señala que la polifarmacia es responsabilidad de tres sujetos: el doctor, el paciente y su apoderado. No siempre hay un médico de cabecera que coordine el tratamiento y los especialistas pueden no estar al tanto de la cantidad exacta de fármacos que toma la persona mayor. Además, el apoderado puede impulsar la polifarmacia al comprar remedios recomendados por terceros, lo que agrava la situación.

Para revertir esta situación, una de las estrategias de los geriatras es la desprescripción: analizar fármaco por fármaco y suspender los que no tienen un diagnóstico real. Aun así, la desprescripción no debe ser la única solución; es fundamental que el Estado aporte herramientas como un registro nacional de diagnósticos y sistemas de apoyo a los medicamentos, así como la posibilidad de un call center para orientar a pacientes y familiares ante dosis o combinaciones incorrectas.

El desarrollo de una atención farmacéutica centrada en las necesidades de las personas mayores es crucial. En palabras de Tanco, “Una mala prescripción puede terminar matando a un paciente”, y es necesario que los médicos busquen enfoques diferentes para ciertas patologías y que se fomente un cambio real en la rutina de tratamiento cuando sea posible.

Publicidad, estereotipos y realidades de las campañas para mayores

Lejos de los estereotipos, algunas campañas publicitarias muestran a ancianos en roles activos y solidarios. Un ejemplo es un anuncio de una aseguradora española que retrata la amistad entre dos hombres mayores que se apoyan mutuamente en momentos difíciles, subrayando la idea de que ayudar y ser ayudado es una parte fundamental de la vida adulta tardía. La historia resalta la importancia de la socialización y de mantener vínculos para no aislarse ante la enfermedad o la pérdida.

La publicidad relacionada con la salud debe evitar la simplificación excesiva de que las píldoras son la única solución. Es necesario recordar que la buena salud en la vejez depende de un conjunto de hábitos y de un manejo responsable de la medicación, supervisado por profesionales y apoyado por sistemas de atención farmacéutica adecuados.

Herramientas para reducir errores y mejorar la adherencia

Los dispensadores de medicamentos conectados, conocidos como pastilleros inteligentes, y los sistemas de recordatorio pueden ayudar a evitar errores en la medicación en personas mayores. Entre sus ventajas destacan:

  • Recordatorios programables para no olvidar las tomas.
  • Control de las tomas, con conteo de dosis y seguimiento de la adherencia.
  • Mejor organización con pastilleros semanales para distribuir correctamente los fármacos.
  • Facilitar el acceso a la medicación y disminuir la carga de la rutina diaria.
  • Mayor seguridad y capacidad de consulta al profesional de salud en caso de dudas.

Es importante subrayar que estos sistemas no son una solución mágica y deben utilizarse en conjunto con la supervisión de un farmacéutico o profesional de la salud. Familias y pacientes deben recibir formación adecuada para usar correctamente estas herramientas, que requieren revisión y actualización periódica para garantizar su correcto funcionamiento.

Cómo funciona un pastillero inteligente: la farmacia realiza una programación remota que emite una alarma en el momento de la dosis y permite acceder al medicamento correspondiente. Este enfoque no solo mejora el cumplimiento, sino que ayuda a prevenir interacciones y efectos secundarios no deseados entre múltiples fármacos. Contar con esta herramienta facilita que familiares y pacientes puedan gestionar la medicación de manera segura, reduciendo riesgos asociados a olvidos y errores de dosificación.

Impacto práctico y consideraciones finales

La tranquilidad de contar con sistemas de apoyo para la medicación es fundamental para las personas mayores y sus cuidadores. Estos servicios deben integrarse con la atención profesional para asegurar el manejo adecuado de la polifarmacia y la continuidad de cuidados en distintos entornos de atención.

Infografía: Principios de seguridad en la medicación de personas mayores

Crean pastillero contra olvidos | Poder Positivo

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