Desafíos y Crisis en el Sistema de Adopción Chileno y el Sename

El Servicio Nacional de Menores (Sename) de Chile, encargado de la protección de niños y adolescentes vulnerables, ha enfrentado durante años una profunda crisis. Esta se manifiesta en múltiples aristas, desde la dificultad para integrar a los menores en familias adoptivas hasta graves deficiencias en el cuidado de aquellos institucionalizados, incluyendo la coexistencia con infractores de ley y, en un pasado reciente, una compleja red de adopciones ilegales a nivel internacional.

La Adopción de Niños Mayores: Un Obstáculo Central

Una de las mayores problemáticas dentro del sistema de adopción chileno es la situación de los niños de mayor edad. El 68% de los niños bajo protección del Sename tiene más de ocho años de edad, y por esta razón, el Estado no suele iniciar el trámite para declararlos adoptables. Esta situación, sumada a la falta de padres interesados y la preocupación por la reputación del sistema, conduce a que la mayoría de estos menores permanezcan institucionalizados de por vida.

Carlos Soto, psicólogo y jefe de la Unidad de Adopción del Sename en la Región Metropolitana, señala que, a mayor edad de los niños, menor es la posibilidad de encontrar padres interesados en su adopción. Aunque la ley establece que se pueden iniciar causas hasta los 18 años, en la práctica, esto no es posible. Yanett Maldonado, asistente social y evaluadora externa del Sename, explica que la institución ha promovido la adopción de niños mayores, pero para el Sename, “niños mayores” son de cinco o seis años. A los niños de ocho prácticamente ni siquiera se les hace trámite de susceptibilidad de adopción, porque no hay familias postulantes para niños grandes.

Esta realidad la vivenció Violeta Lara (24), quien recuerda que, mientras vivía en el hogar Rodolfo Rencoret desde los ocho años, veía cómo las más chicas del hogar se iban. “A mí igual eso me daba pena, porque no tenía a nadie”, dice Lara. Ella cumplía con las condiciones para ser adoptada, ya que sus padres la habían abandonado, sus abuelos estaban muertos y su tía la maltrataba.

Según el último Anuario Estadístico del Sename de 2015, de 510 adopciones concretadas, solo 62 correspondían a niños de ocho años y más, lo que equivale a un 12% del total de menores adoptados. Esta cifra considera tanto las adopciones en Chile como aquellas en que los menores migran para integrarse a familias extranjeras. María Elena González, directora ejecutiva de la Fundación Chilena de la Adopción (FADOP), comenta que la fundación no trabaja con niños mayores de seis años, ya que es muy complejo encontrar padres interesados en adoptar menores de esa edad.

Procesos de Adopción: Lentas Tramitaciones y Criterios Rigurosos

En Chile, existen 12.442 niños sin cuidado parental y con alta vulnerabilidad, según cifras del Servicio Nacional de Menores, lo que significa que viven carencias económicas y afectivas. Hasta abril de 2016, 159 niños habían sido declarados en condiciones para ser adoptados, pero aún no habían sido vinculados con una familia.

De acuerdo con la Ley de Adopción 19.620, para que un menor sea declarado candidato a la adopción, un Tribunal de Familia debe realizar una investigación que determine abandono, inhabilidad parental de los progenitores o cesión del niño al Sename u organismo colaborador. Posteriormente, se debe citar a los familiares hasta el tercer grado de parentesco para corroborar que ninguno es apto para el cuidado del niño.

Expertos coinciden en que lo más difícil de probar y el motivo que extiende el proceso de declaración de adopción es la inhabilidad parental. Por esto, el inicio de una causa para que el menor sea adoptado puede tardar 16 meses en promedio. Cecilia Erazo, abogada y consejera técnica del Sename, indica que, hasta el 13 de junio de un año reciente, el Tribunal de Familia de Santiago había declarado adoptables a solo seis menores, ninguno de ellos superando los ocho años. Este sistema obliga a que la edad se vuelva un criterio para iniciar la causa de adopción.

El proceso de adopción es percibido como extremadamente burocrático. Javiera Lecaros (29) y Diego Infante (33), una pareja de Puerto Varas que postuló en octubre de 2019 tras ser diagnosticados con infertilidad, sintieron las trabas desde el principio. Las respuestas tras cada reunión podían demorarse meses, situación que se agravó con paros del Sename y la pandemia, que congeló los procesos de adopción. Lecaros comenta que su angustia no era por ser madre, sino porque “mientras el proceso se demoraba, había muchos niños que estaban siendo vulnerados, cuando podíamos estar cuidando a uno aquí en nuestra casa”.

infografía sobre el flujo del proceso de adopción en Chile y los tiempos de espera

Las entrevistas psicológicas, donde se evalúa la idoneidad del matrimonio para ser padres adoptivos, son un punto crítico. Diego Infante describe este proceso como “desnudarte frente a un externo que no te conoce” y un nivel de exposición “muy alto”, donde incluso tuvieron que abrir sus cuentas corrientes. Felipe Lecannelier, doctor en psicología, explica que en Chile “se ponen todos los recursos en la preadopción. El Sename quiere encontrar a la pareja ideal. Porque que un niño sea devuelto por una familia es un fracaso absoluto”.

La subjetividad juega un rol importante en estas evaluaciones. Gloria Gracia (36) y su marido fueron rechazados en la evaluación de idoneidad, en parte debido a que ella había tenido cáncer diez años antes. Aunque una terapia recuperativa les ofreció una nueva oportunidad, fueron rechazados nuevamente. La directora de la Fundación San José, Soledad Yáñez, explica que el taller de evaluación sigue siendo formativo y evaluativo, y pueden surgir temas no resueltos. Sin embargo, Lecannelier sugiere que “encontrar a los padres perfectos es una fantasía. Ellos piensan que todos los problemas de salud mental repercuten en los niños y eso no está evidenciado”.

Un obstáculo adicional en el sistema chileno es la preferencia por niños pequeños. De las 258 adopciones, un 65% fue de niños de 0 a 3 años, y un 35% de mayores de cuatro años. Esto crea una “cola de gente que hay, quiere un niño sano menor de un año”, mientras es complejo encontrar quien quiera adoptar a un niño con problemas conductuales o de salud, o mayor de cuatro años, según la jueza de familia Mónica Jeldres.

La ley actual también presenta limitaciones para parejas homoparentales. Silvia Albornoz (49) y Sandra Espinoza (47), una pareja de Peñaflor, iniciaron el proceso en 2015 dispuestas a adoptar varios niños sin límite de edad. Aunque fueron declaradas idóneas, se les advirtió que si contraían el Acuerdo de Unión Civil, no podrían seguir en el proceso, ya que la ley no contempla ese estado civil en su orden de preferencia (matrimonios chilenos, matrimonios extranjeros y solteros). Se sintieron engañadas por el sistema y decidieron abandonarlo.

Adopción en Chile: Desafíos y Realidades

La Realidad de los Niños Institucionalizados en el Sename

Convivencia con Infractores de Ley y Violencia Interna

Una de las falencias más críticas del Sename es la convivencia de menores vulnerados en sus derechos con aquellos que han infringido la ley. Rommy Lindemann, asistente social evaluadora externa del Sename, señala que los menores vulnerados que no son adoptados y que han delinquido con menos de 14 años van a los Centros de Administración Directa (CREAD). Lo más grave es que hay niños de más de 14 años que, habiendo cometido delitos y estado en centros de reclusión, son derivados a protección y llegan a los CREAD con “conductas de cárcel”.

Rodrigo Godoy (50), egresado de Fundación Mi Casa, vivió 12 años en la institución y relata incidentes como el incendio de una pieza por compañeros castigados por robo. Violeta Lara también cuenta que durante su tiempo en la residencia tuvo que convivir con compañeras que robaban o abusaban de otras niñas. El caos estadístico y la falta de claridad en las rutas que siguen los niños dentro del sistema impiden distinguir si un menor de 14 años ha delinquido o no, lo que lleva a que terminan invariablemente mezclados.

Un artículo de Ciper de 2013, tras la muerte de un joven de 17 años en un centro de reclusión juvenil, reveló el nivel de violencia, mostrando fotografías de menores portando armas y describiendo dinámicas de abuso de los “vivos” (líderes) sobre los “perkins” (los más vulnerables), incluyendo agresiones sexuales. Un informe de fiscalización del Sename en 2014 y 2015 ya había señalado “reparos por la carencia de mapas de procesos donde se definan las responsabilidades y plazos” y la “falta de registro sistemático de los niños/as en ADOPSEN” (base de datos de la Unidad de Adopción).

Falta de Protocolos y Caos Estadístico

La Ley N° 16.618 de 2004 establece que la permanencia de un niño en una residencia no debe superar el año y debe ser revisada cada seis meses, sin embargo, "actualmente no contamos con el personal necesario, ni el trabajo intersectorial para que esto se cumpla. Todos los tiempos se dilatan", afirma un experto. La jueza Luz María Barceló del 4° Juzgado de Familia de Santiago, coincide en que los informes de los hogares del Sename “no llegan en el período que deberían, demorando hasta seis meses, que es el doble de lo legal”.

Respecto al número de menores vulnerables bajo tutela del Estado, hay un “caos estadístico”. Un informe del Ministerio de Justicia indicó 185 muertes entre 2005 y mayo de 2016, mientras que un reporte de Unicef reveló que el número de fallecimientos en 2010 era cinco veces el reportado. Analizando anuarios oficiales del Sename, BBC Mundo arrojó 318 fallecimientos entre 2010 y 2014, sumando un total de 395 en un periodo más amplio. María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, reconoce que “hay un problema de cifras, esa es una realidad. Pero es parte de la complejidad del servicio”.

gráfico de barras comparando las cifras de fallecimientos en Sename según distintas fuentes

El diputado René Saffirio, miembro de la comisión investigadora del Sename, asegura que “el Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales”. Además, se ha evidenciado un sistema donde los niños vulnerables son cuidados por personal sin ninguna capacitación, sin siquiera en primeros auxilios, y que ha recibido quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia.

Casos Emblemáticos: Lissette y Guillermina

La crisis de fallecimientos en el Sename fue detonada por el caso de Lissette. A sus 11 años, Lissette había pasado más de la mitad de su vida entrando y saliendo de centros del Sename. En el centro donde estaba internada, era conocida por sus episodios de rabia. El 11 de abril, las cuidadoras, sin conocimientos en primeros auxilios, no tomaron el peso de una crisis de Lissette, y para cuando se dieron cuenta de la gravedad, ya era tarde. No se aplicó ningún protocolo acorde con los parámetros internacionales. La entonces directora del Sename, Mariela Labraña, atribuyó el fallecimiento a una “crisis emocional”, lo que le costó el puesto.

foto del Centro Galvarino, donde murió Lissette, con una nota sobre su sobrecupo

El psiquiatra Rodrigo Paz, parte de la querella por la muerte de Lissette, asegura que la menor estaba sobremedicada con un fármaco (benzodiazepina) que, en la dosis que se le administraba, actuaba como antipsicótico. También estuvo expuesta a antidepresivos por años, a pesar de que no está demostrado que hagan efecto en niños. Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename, asegura que la “poca prolijidad” en la manipulación de medicamentos es “generalizada”. El senador Alejandro Navarro destacó que “el 63% de los niños están con tratamiento farmacológico y más de 3.000 niños están sin la debida atención médica de personal especializado”.

Otro caso trágico es el de Guillermina, de 16 años, quien llegó a un centro de protección “a medio vestir” y con dinero. La querella de su familia por cuasidelito de homicidio señala que, a pesar de sus antecedentes de consumo de alcohol, drogas y depresión, además de un embarazo adolescente, no fue llevada a un hospital para estabilizarla. Menos de media hora después de ser acostada en un camarote, fue encontrada colgada con sus propios cordones. La muerte de Guillermina, en agosto de 2012, quedó registrada como un “egreso” más del sistema.

ilustración de un joven en un centro del Sename mostrando un ambiente de desolación

Consecuencias de la Institucionalización Prolongada

La psicóloga Lorena Bustamante explica que a los niños más grandes les afecta en mayor medida pasar más tiempo institucionalizados, porque “están tan dañados y no generan vínculos de familia”. El daño generado es directamente proporcional al tiempo que los menores permanecen en el sistema de protección, aclara Érika Villalobos, asistente social del Departamento de Adopción del Sename. Muchos jóvenes pasan por todas las instancias del Sename, ingresando a protección muy pequeños y llegando a reclusión, como lo constató Víctor Martínez, educador en Tiempo Joven.

Matías Orellana (48), quien llegó a los tres años a la residencia N°1 de Fundación Mi Casa y vivió 15 años en el hogar, creó la Fundación de Egresados de Casas de Menores (ECAM) para ayudar a los jóvenes institucionalizados. Orellana critica el Programa de Preparación para la Vida Independiente del Sename, que comienza después de los 15 años y solo días antes de egresar, consistiendo en charlas. Recuerda la desesperación de sus compañeros mayores que, al cumplir los 18 años, “eran egresados del sistema. Cuando no estaban preparados educacionalmente, ni emocionalmente y, lo peor, sin una familia que los contuviera”.

Adopciones Ilegales y Tráfico de Niños desde Chile

Entre las décadas de 1960 y 1990, Chile fue escenario de un extenso tráfico de niños, arrebatados a sus madres y enviados al extranjero bajo el pretexto de adopciones ilegales. Una decena de hoteles céntricos de Santiago y guarderías ilegales fueron parte de esta red, que involucró a abogados, jueces, asistentes sociales, médicos y religiosos, según investigaciones de CIPER.

Agrupaciones como Hijos y Madres del Silencio, que reúne a víctimas de este tráfico, marchan exigiendo justicia. Alejandra Tabitaud es una de ellas; a los 16 años, en 1980, le prometieron que volvería a ver a su hijo, pero le mintieron. Tras casi cuatro décadas de búsqueda, pudo reencontrarlo en Nueva York. Su caso es un testimonio de cómo se engañaba a las madres, muchas veces jóvenes o en situación vulnerable, para entregar a sus hijos.

mapa de Santiago con ubicaciones de hoteles y oficinas relacionadas con adopciones ilegales

CIPER reconstruyó la ruta de estas adopciones ilegales, constatando que más de 700 niños enviados al exterior fueron inscritos en el Registro Civil como residentes en hoteles emblemáticos de Santiago, como el Montecarlo (374 inscritos), el Carlton House (32 inscritos) y el El Conquistador (176 inscritos), entre otros. Sus certificados de nacimiento a menudo no registraban a los padres biológicos o solo a la madre soltera. Estos domicilios se utilizaban para registrarlos, conseguir un fallo judicial de tuición y sacarlos al extranjero. Por ejemplo, el reportaje del diario australiano The Age en 1986, dio cuenta de cómo el Hotel El Conquistador era utilizado por matrimonios de ese país, siguiendo los consejos de agencias de adopción internacionales.

La investigación actual de la justicia calcula en 20 mil las adopciones de niños chilenos entregados a parejas extranjeras que están bajo investigación. El caso de Gregg y Jill Chatterson, un matrimonio estadounidense que en 1989 recibió un bebé en la oficina de un abogado en Santiago, es un ejemplo de la “paternidad instantánea” tramitada a través de agencias como “Pauquette Children´s Services in Portage”. Vincent Reuilly Girardot, nacido en 1985 en Los Ángeles y entregado a un matrimonio francés en 1986, encontró un instructivo en los documentos de sus padres adoptivos que incluía nombres de juezas “favorables y gentiles”, contactos con médicos y lugares donde buscar niños, con nombres de asistentes sociales. Las juezas Bavestrello y Onetto han sido sindicadas como parte de estas redes.

Ruth Cárdenas, por ejemplo, acusó que le habían robado a dos de sus hijos en Concepción después de dejarlos en un hogar mientras se trataba una tuberculosis. Ella logró reencontrarse con uno de sus hijos en 1998, quien viajó desde Bélgica buscándola. Abogados como Carlos Gutiérrez Ihitz e Iris Vittini González (cuya oficina en San Antonio 486 registra 193 inscripciones) y Alberto Bronfman Jacober, fueron mencionados en la prensa internacional como involucrados en estas transacciones. Un portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. en 1985 informó de 43 quejas contra Bronfman.

Hacia una Reestructuración del Sistema

Frente a esta profunda crisis, expertos y autoridades han planteado la urgencia de una reestructuración. Francisco Estrada propone tres pilares para una solución definitiva: unidades polivalentes con niños adecuadamente medicados y personal dedicado que también trabaje con las familias; que el objetivo final sea que los niños vuelvan con sus familias de origen, brindándoles herramientas y acompañamiento para romper el círculo de la pobreza y el maltrato; y que los niños cuenten con una defensa jurídica adecuada que vele por sus derechos.

María José Castro, directora del Servicio Nacional de Protección Especializada de la Niñez y la Adolescencia, menciona que los procesos de adopción deberían mejorar a partir de la entrada en vigencia del nuevo servicio que elimina el Sename. Este cambio, esperado por el Consejo para la Infancia, busca dejar atrás un sistema que, como lo describió María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, está “en estado terminal”.

Adopción en Chile: Desafíos y Realidades

Sin embargo, el problema radica en que los niños no pueden esperar. Es imperativo que las medidas de transformación se implementen con celeridad y eficacia, asegurando que la protección de la niñez y adolescencia en Chile se convierta en una prioridad real y efectiva.

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