Situación y Estadísticas de Niños en Refugios del Sename

La situación de los niños y adolescentes bajo la protección del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile es un tema de constante análisis y preocupación. Este artículo profundiza en las cifras oficiales, el financiamiento, las problemáticas internas de los centros de acogida y las estadísticas que emergen de la gestión de estos organismos.

Financiamiento y Cifras Oficiales

Subvenciones del Estado

El Presidente Piñera, durante una visita a la Protectora de la Infancia el 3 de abril, ocasión en que firmó un proyecto de ley para aumentar en un 25% la subvención estatal a los organismos colaboradores del Sename, afirmó que “8.400 niños residentes o en programas de 247 organismos dependientes del Sename” reciben una “subvención base de $237.600 por mes”. Desde el Sename se confirmó que el valor de las subvenciones por cada menor de edad parte de una base de $237.600, tal como indicó el presidente y se publica en la página web del Gobierno. La institución explicó que este es un valor base que se incrementa según criterios como la zona geográfica, las plazas convenidas y la complejidad de la población atendida. Estos criterios de aumento de subvenciones están estipulados en la ley 20.032, que regula la red de centros y centros colaboradores del Sename.

En el artículo 30 de dicha ley se indica que los Centros Residenciales tienen una subvención base que oscila entre $134.640 y $237.600 mensuales. A pesar de que la cifra publicada por el gobierno se encuentra dentro de los rangos estipulados por la ley, solo considera el valor más alto en su declaración. Además, este aporte mensual podría aumentar bajo el ítem de diagnóstico entre $126.720 y $158.400 por cada servicio prestado. En cuanto al financiamiento de programas específicos, el de Reinserción para infractores de ley implica un aumento entre $7.920 y $126.562 en la subvención mensual por cada niño atendido. En el ámbito de la protección, existen dos programas: general y especializado. El primero se basa en la población atendida con valor unitario, y agrega entre $7.920 y $142.402 extra a la subvención. Debido a las diversas especificaciones de la ley, resulta imposible establecer un monto exacto mensual por niño en todos los centros relacionados con el Sename.

Gráfico comparativo de subvenciones base y aumentos por criterios en Sename

Discrepancias en el Conteo de Menores

Es importante señalar que, según el Anuario Estadístico 2016 del Sename, el más actualizado del servicio, la cantidad de menores en centros residenciales asciende a 10.437, una cifra que difiere de los ocho mil establecidos en la premisa del Presidente Sebastián Piñera.

Desafíos y Fallas en la Protección Infantil

Casos de Abuso y Maltrato

La red de Sename ha enfrentado graves denuncias de abuso. En marzo de 2010, las Aldeas Infantiles S.O.S. debieron recurrir a la justicia tras el abuso sexual de cuatro niñas bajo su cuidado. Dos de ellas, de 4 y 6 años, vivían en la Aldea Los Aromos, mientras que las otras dos, de 7 y 8 años, residían en la Aldea Madreselvas. Estas pequeñas estaban internadas por haber sido maltratadas por sus propios padres. Los agresores en estos nuevos casos no fueron adultos, sino jóvenes que también habían sido víctimas en el pasado: uno de 15 años, alojado en el mismo hogar que las niñas, y otro de 18 años, quien había vivido en el hogar de las niñas abusadas desde los 6 años. Según informó el Sename a CIPER, el joven de 18 años visitó a las guardadoras de la casa y, en un descuido, cometió las tocaciones a las niñas. Adicionalmente, en la Aldea Los Aromos, se detectó que una joven de 16 años tuvo “conductas sexualizadas” con un niño de 9 años.

Los abusos denunciados en las Aldeas SOS revelan problemas aún más profundos en el sistema. Los motivos son múltiples: en ocasiones, hay una falta de control y de preparación del personal que trata con los niños; en otras, hay una clara falta de criterio. Un ejemplo de esto son los casos de violencia física denunciados en dos hogares del Ejército de Salvación, los cuales fueron cerrados por el Sename a principios de 2010. La protección también falla debido al profundo daño que ya han sufrido los niños que ingresan a la red Sename. En el hogar Cardenal Carlos Oviedo, por ejemplo, residen varios de estos menores sin que la institución esté plenamente preparada para brindarles la atención especializada que requieren.

Fotografía de un centro de protección infantil, mostrando un ambiente de apoyo

Precariedad en la Atención Especializada

El hogar Cardenal Carlos Oviedo, que concitó atención pública hace seis años bajo la dirección del ex sacerdote José Luis Artiagoitía y donde Gemita Bueno fue interna, está actualmente a cargo de Leontina González, esposa de Artiagoitía. En este centro se enfrentan casos de alta complejidad, como el de un niño que fue abusado por su padre durante años y que, tras su ingreso a un hospital, intentó violar a otro interno. Leontina González subraya que “él requiere una atención especializada”, la cual no ha recibido por largo tiempo, lo que la lleva a reflexionar sobre cómo se forman las personalidades despiadadas y los psicópatas.

Actualmente, el problema más grave en el hogar Carlos Oviedo es un adolescente con retardo mental severo que presenta una fijación sexual con una perra, mascota del centro. A pesar de estar medicado y en tratamiento, es evidente que el muchacho necesita una atención que excede las capacidades del centro. La cuestión de qué pasaría si se deshacen del animal, o en qué se enfocaría la atención del niño, resalta la complejidad y la falta de recursos adecuados para estos casos. En última instancia, los derechos de los niños deben materializarse en una mejor calidad de vida cotidiana.

¿Cómo proteger la salud mental de los niños? - Entrevista RPP Noticias

Insuficiencia de Recursos y Calidad de la Infraestructura

Existe una significativa brecha financiera en la atención a los menores. En el caso de un niño abandonado, el Sename cubre aproximadamente el 60 por ciento de lo necesario para una atención de calidad. Esto significa que si el Sename paga 150 mil pesos mensuales por un niño abandonado, lo adecuado serían 250 mil. Esta brecha es tan profunda que se considera poco probable un cambio radical en los próximos años. El problema no es solo financiero; la solución para las atenciones especializadas es desalentadora, ya que se requieren especialistas de mejor calidad y con mayor dedicación. Diversos actores del sistema estatal concuerdan en que los niños con daño extremo no deberían superar los 20 casos en todo Chile. Además, nunca se había realizado un catastro de las atenciones de salud mental necesarias, un esfuerzo que ahora se está llevando a cabo. Es claro que el Sename no puede resolver esta problemática de forma aislada, ni es viable establecer un sistema paralelo al de Salud Pública.

Problemas de Supervisión y Condiciones de Vida

Irregularidades en la Asistencia y Adulteración de Datos

La inmersión en la realidad de los hogares y la compleja red de protección estatal para niños revela un "hoyo negro" en el sistema. Gran parte de los datos que corroboran esta situación provienen del trabajo de la “Comisión Despeje”, una mesa conjunta de jueces de familia y el Sename. Este esfuerzo tuvo como misión examinar los problemas de la red de protección, permitiendo racionalizar recursos y detectar áreas vulnerables. Sin embargo, la comisión también evidenció problemas más delicados. Por ejemplo, se encontraron niños ausentes durante las visitas a los hogares, algunos de los cuales se habían fugado sin que se informara a los jueces.

Situaciones similares se detectaron en dos hogares de la fundación Mi Casa (“Puertas Abiertas” y “Abriendo Caminos”), los cuales la propia entidad cerró a finales de 2009. Angélica Marín, jefa del departamento de protección de derechos del Sename, señaló que las supervisiones “revelan la ausencia continua de los niños, especialmente en horario nocturno y fines de semana, aunque figuran presentes en las nóminas internas, sin que educadores y profesionales tengan certeza de su paradero”. Tras una visita al centro “Abriendo Caminos”, un fiscalizador del Sename informó que de 67 niños, siete se fugaron y 27 estaban en proceso de acercamiento familiar, un acercamiento particular, ya que tres de ellos fueron acusados de robar un computador en la misma fundación. Asimismo, en agosto, supervisores del Sename descubrieron un hogar, la Residencia Especial Galileo de La Serena, que presuntamente adulteraba constantemente la cantidad de niños atendidos, afirmando atender a 20 menores.

Condiciones Habitacionales Inadecuadas

La auditoría al hogar Galileo también reveló otro problema frecuente: las precarias condiciones de vida de los niños. Un informe para la Comisión Despeje corroboró que esta precariedad está ampliamente extendida en toda la red de centros. Dicho informe también identificó conductas sexualizadas entre niños y niñas en las Aldeas SOS, recomendando capacitación para el personal. Respecto al hogar de niñas de la fundación Carlos Oviedo, se reportaron problemas de higiene en la cocina y el comedor, falta de profesionales y la ausencia de atención necesaria para niños con problemas de salud mental.

Uno de los centros con mayores problemas fue el hogar Juan XXIII de Buín, administrado por Coanil, que acoge a niños con discapacidad mental grave o profunda y cuenta con 60 cupos. A este centro, el Sename le asignó 111 millones de pesos ese año. El informe mencionado documentó que los jóvenes “permanecen habitando en condiciones de emergencia en un gimnasio que fue habilitado; los baños se encuentran en pésimas condiciones de higiene, filtraciones y agua en el piso, haciendo el lugar frío para albergarse ahí”. Una visita a CIPER constató la instalación de mediaguas, pero el hacinamiento persistía. Niños y niñas deambulaban por un patio de tierra, sin estímulos ni actividades. El Sename reconoce que, si bien no todos los hogares están en estas condiciones, los menores bajo protección suelen vivir en peores condiciones materiales que, por ejemplo, los jóvenes privados de libertad por delinquir. El terremoto agravó la situación, causando derrumbes en muchos hogares ubicados en casas antiguas, como el Juan XXIII de Coanil. Un plazo razonable de estadía en estos centros se estima en seis meses.

Esquema de las condiciones de higiene en hogares de acogida Sename

Casos Particulares de Vulnerabilidad Extrema

Periódicamente, en los hogares surge el problema de la violencia, de la cual son víctimas los menores bajo protección, una práctica que se lucha por erradicar, aunque no es fácil. Los niños que ingresan al sistema han sufrido mucho y a menudo les cuesta controlar sus impulsos. Sin embargo, los recursos entregados por el Sename no son suficientes para contratar personal especializado. En el Hogar Helmuth Hunner, por ejemplo, donde había 30 muchachos, la esposa del director fue acusada de golpear a un niño con un pedazo de manguera. Otro hogar, El Broquel, albergaba a niñas.

El análisis de las historias individuales de los niños ofrece un panorama preciso de sus vidas dentro del sistema de protección. Muchos son hermanos; hay casos de dos, tres y hasta cuatro niños internados que provienen de la misma familia. En el hogar El Broquel, una gran mayoría de niñas había sido atacada por su padre o por el conviviente de su madre. También es frecuente encontrar a abuelas que deben hacerse cargo de niños maltratados, mujeres que ya enfrentaron dificultades en la crianza de sus propios hijos y ahora, agotadas, intentan mejorar la situación con sus nietos. A continuación, se presentan algunos ejemplos de perfiles de ingreso:

  • Niño de 9 años: Ingresa por violencia intrafamiliar, abandono y abuso sexual. Vivió con el padre hasta su muerte accidental; la madre no mantiene contacto con el niño.
  • Niña de 7 años: Ingresa por negligencia parental, maltrato psicológico y abuso sexual contra su hermana mayor, por parte del conviviente de la madre. Los profesionales de la residencia indican que la niña no tiene una identificación significativa con su madre, a quien apenas conoce.
  • Hermanos de 4 y 3 años: Escasas posibilidades de egreso debido al abuso de cocaína por parte de la madre y sospecha de abuso sexual por parte del padre.
  • Hermanas de 13 y 17 años: Ingresan por abuso sexual por parte del padre biológico y violencia por parte de la madre. Una hermana mayor, que vive como allegada, es identificada como adulto responsable.

La Brecha Financiera y el Rol de la Caridad

Un aspecto claro para todos en la red Sename, pero no siempre asumido por el público general, es que la brecha entre los recursos que entrega el Estado y lo que se necesita para brindar una buena atención a los niños se cubre con caridad. Las instituciones realizan colectas, buscan apoyo de empresarios y movilizan contactos. Aquellas instituciones que logran mayores recursos a través de la caridad pueden ofrecer mejores profesionales y hogares para los niños. En contraste, las instituciones con redes más limitadas solo pueden ofrecer lo que les permiten los fondos públicos, lo que a menudo se traduce en hogares con malas condiciones de infraestructura y aseo, o la falta de especialistas necesarios. La decisión sobre a qué hogar va cada niño recae en un juez, basándose en los cupos disponibles.

Relación entre Protección y Sistema Penal Adolescente

Mitos y Realidades del Tránsito al RPA

Tradicionalmente, se afirmaba que los niños que ingresaban al sistema de protección terminaban en el sistema penal, convirtiendo a los niños agredidos en agresores. Esta creencia perduró sin datos que la respaldaran hasta que, en 2009, los primeros cruces de información revelaron el prejuicio subyacente. Según el Sename, en el segundo trimestre de 2010, de los 3.337 adolescentes que ingresaron al sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (RPA), un 16 por ciento (545 niños) había recibido protección del servicio público. Sin embargo, al preguntar cuántos de los atendidos por protección se transformaron en infractores, el porcentaje disminuye considerablemente.

Infografía: Porcentaje de adolescentes del Sename que ingresan al sistema penal

Características de los Jóvenes en el Sistema

La investigadora Lisandra Muñoz ha documentado en sus estudios las diferencias entre los jóvenes de ambos mundos. Los niños abandonados, según sus observaciones, son educados con gran estrictez en los hogares, llegando a ver a jóvenes muy conservadores y tradicionalistas que "oyen cueca, hablan de la patria, desprecian a los peruanos y también a los flaites". Sus perspectivas futuras a menudo son de "encierro". Muñoz añade que "a los niños abandonados les cuesta asumir que tienen una familia y que esta no los quiere. Aunque han sido testigos y víctimas de la violencia, de todos modos sienten que eso no justifica el haber sido encerrados". En un centro del sur de Chile, Lisandra encontró un conmovedor "monumento" a esta paradójica relación familiar: una habitación llena de regalos para el Día de la Madre, "lleno de cosas que los niños habían hecho y se habían acumulado por años sin que nadie los hubiera ido a buscar".

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