La epicondilitis, comúnmente conocida como codo de tenista, es una afección que puede llegar a ser incapacitante para quienes la sufren. Se caracteriza por el dolor e inflamación de los tendones que unen los músculos del antebrazo al epicóndilo lateral, una protuberancia ósea del codo. El epicóndilo es una parte ósea que se localiza sobre un hueso y sirve, principalmente, para la inserción de músculos y ligamentos. La causa más frecuente de epicondilitis es la sobrecarga muscular, ya sea por un esfuerzo repetitivo o por uno puntual muy potente que requiera la extensión y supinación de la muñeca. Según datos del INSS, la epicondilitis puede afectar hasta a un 3% de la población general, pero es mucho más frecuente en personas en activo de una franja de edad entre los 40 y los 50 años. En un 75% de los casos, afecta al brazo con el que la persona realiza su actividad laboral.

Profesiones y Factores de Riesgo de la Epicondilitis
La etiología de la epicondilitis presenta un papel fundamental la actividad laboral desarrollada. Diversos factores laborales como los movimientos repetitivos, posturas forzadas y estáticas, se han asociado con este tipo de patologías. En este sentido, la exigencia física de la tarea es el aspecto en el que existe mayor evidencia de las diferencias debidas al género, y por ello puede considerarse la razón más importante a la hora de explicar las diferencias en efectos músculo-esqueléticos entre trabajadores y trabajadoras.
Ocupaciones de Alto Riesgo
Algunas de las profesiones más propensas a padecer la epicondilitis son:
- Trabajadores manuales: fontaneros, pintores, peones, personal de limpieza, carpinteros, carniceros, obreros de la construcción y pescaderos.
- Profesiones que requieren usar constantemente un ordenador.
- Deportistas profesionales.
- Fisioterapeutas y masajistas: especialmente aquellos que trabajan con técnicas manuales que requieren el uso repetido de las manos y los codos.
La Industria Alimentaria como Sector Afectado
La industria de la alimentación, encargada de la elaboración, transformación, preparación y manipulación de productos de origen animal y vegetal, es un sector donde se realizan tareas enérgicas y muy repetitivas. En la industria cárnica, en particular, los hombros, los codos, las muñecas y las manos son las áreas que más se resienten debido a los movimientos repetitivos del miembro superior. De acuerdo con el cuadro de Enfermedades Profesionales (EEPP) recogido en el RD 1299/2006, los matarifes y trabajadores de las industrias cárnicas están incluidos como ocupaciones susceptibles de padecer patología osteomuscular relacionada con posturas forzadas y movimientos repetitivos en el trabajo, como la epicondilitis y epitrocleitis (2D02).

Diferencias de Género y Exposición Extralaboral
Otro factor que podría contribuir al desarrollo de la epicondilitis es la exposición extralaboral. Las mujeres continúan siendo, en muchas ocasiones, las principales responsables del trabajo doméstico, incluyendo el cuidado de niños y/o personas mayores o enfermas. Ello podría tener mucho que ver con el mayor impacto que unas malas condiciones de trabajo tienen sobre la salud de las mujeres en comparación con la de los hombres, ya que desarrollan más ocupaciones fuera del empleo remunerado. Las demandas del trabajo doméstico aumentan las horas de exposición a tareas con exigencias físicas, mentales, emocionales y de gran responsabilidad.
Baja Laboral por Epicondilitis
Si la epicondilitis genera dolor intenso, inflamación y pérdida de fuerza en el brazo afectado, es posible solicitar una baja laboral temporal. En casos severos, la realización de la actividad laboral se vuelve inviable, lo que puede llevar al trabajador a solicitar una incapacidad permanente ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
Duración de la Incapacidad Temporal (IT)
La duración de la baja laboral por epicondilitis (codo de tenista) varía, pero generalmente oscila entre 2 y 4 semanas para el primer episodio, con reposo relativo y reeducación gestual. La Seguridad Social recomienda para la epicondilitis 30 días de incapacidad temporal. Sin embargo, en ocasiones las epicondilitis de carácter profesional, debidas a condiciones ergonómicas inadecuadas continuadas en el tiempo, suelen tener cambios morfológicos en las pruebas de imagen y tardan más tiempo en recuperar una funcionalidad suficiente para la reincorporación laboral, pudiendo ser necesario un periodo de incapacidad temporal de entre 3 y 6 meses. Tras este periodo se puede recomendar la cirugía, lo que ampliaría aún más el proceso de recuperación.
Epicondilitis, ejercicios de recuperación para el codo de tenista
¿Se Puede Trabajar con Epicondilitis?
La capacidad para trabajar con epicondilitis varía dependiendo de la gravedad de la condición y el tipo de trabajo que se realice. En casos leves, con tratamiento y rehabilitación, algunas personas pueden continuar trabajando con adaptaciones ergonómicas. Sin embargo, en muchas ocasiones, debido a la demora en el inicio de la valoración médica, tanto en la prevención como el tratamiento de cualquier patología incipiente, se reducen las alternativas terapéuticas disponibles y/o la probabilidad de éxito, al encontrarse en estadios avanzados. En el caso de que todas las propuestas terapéuticas fallasen, se procedería al reconocimiento de una incapacidad permanente.
Tipos de Incapacidad Permanente por Epicondilitis
Cuando la epicondilitis provoca limitaciones significativas y persistentes, el trabajador puede optar a diferentes grados de incapacidad permanente:
- Incapacidad Permanente Parcial (IPP): Si la epicondilitis limita el rendimiento en el trabajo habitual, pero aún permite continuar con la actividad.
- Incapacidad Permanente Total (IPT): Si la epicondilitis impide desempeñar la profesión habitual, pero el trabajador podría ejercer otra distinta sin usar excesivamente el brazo afectado.
- Incapacidad Permanente Absoluta (IPA): En casos extremos donde el dolor y la pérdida de funcionalidad afectan cualquier tipo de trabajo.
- Gran Invalidez: En casos de IPA donde el trabajador, además, necesita la asistencia de otra persona para realizar los actos más esenciales de la vida.
Sí, existen jubilaciones por epicondilitis, pero solo en casos extremos. Para acceder a la jubilación anticipada por incapacidad, es necesario que la epicondilitis crónica haya derivado en una incapacidad permanente absoluta o gran invalidez, impidiendo al trabajador realizar cualquier tipo de empleo.
Determinación del Porcentaje de Incapacidad
El porcentaje de discapacidad por epicondilitis depende del impacto funcional en la movilidad del brazo y la limitación en las actividades diarias. El porcentaje final de incapacidad se determina considerando el grado de dolor y limitación funcional que presenta la persona, así como el impacto que tiene en su capacidad de realizar tareas laborales.
- En casos de epicondilitis leve, donde el dolor es ocasional o se presenta solo en situaciones de esfuerzo, el porcentaje de incapacidad es bajo.
- Si la epicondilitis está más avanzada y presenta dolor constante o limitaciones más evidentes, el porcentaje de incapacidad puede aumentar.
- En el caso de una epicondilitis severa, donde el dolor es intenso y constante, y la capacidad de realizar movimientos de la muñeca o codo se ve notablemente limitada, el porcentaje de incapacidad puede ser mayor.
- En los casos crónicos de epicondilitis que no responden bien al tratamiento conservador, como fisioterapia o medicamentos, y que resultan en dolor persistente o una pérdida significativa de la función del codo, el porcentaje de incapacidad puede ser más alto.
Proceso de Valoración Médica
El proceso para determinar el porcentaje de incapacidad incluye varios pasos:
- Si fuera necesario, la junta médica dispondrá la realización de estudios médicos.
- El dictamen de la Comisión Médica, determinando o no un porcentaje de incapacidad, será emitido dentro de un plazo de 60 días contados desde la primera presentación.
- Una vez consentido este procedimiento, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) citará al trabajador, su abogado y a la ART a una audiencia en la que se le informará cuál es la indemnización que se le ofrece. Si acepta esa suma, el procedimiento finaliza con acuerdo y el importe es depositado dentro de los cinco días de notificada su homologación.

Datos y Estadísticas Relevantes en España
Los Trastornos Musculoesqueléticos (TME) representan un importante problema de salud entre los trabajadores de países industrializados. En España, son la principal causa de discapacidad laboral a corto y largo plazo (Incapacidad Temporal e Incapacidad Permanente, respectivamente). El número de procesos de IT por enfermedades musculoesqueléticas es de alrededor de 390.000 al año, con una duración media de casi 40 días por proceso y un total de más de 15.000.000 de días de baja. Los costes de pago de compensaciones de dichas bajas suponen alrededor de casi 1.700 millones de euros.
Incapacidad Permanente por Epicondilitis
De todos los expedientes de Incapacidad Permanente (IP) por trastornos musculoesqueléticos presentados dentro de los trabajadores de la industria alimentaria en toda España, Andalucía fue la comunidad autónoma con mayor número de expedientes (n=257), suponiendo un 18.2% del total, seguida por la Comunidad Valenciana (11.6%) y la Región de Murcia (10.8%). En cambio, la Comunidad de Madrid sólo comprende el 4% de los expedientes presentados. El 75.2% de los expedientes (n=999) procedían de una IT previa. En relación al inicio de los expedientes, el 58.79% (n=826) correspondían al INSS.
Del total de expedientes de IP presentados, el 47.1% (n=663) obtuvieron la calificación de no incapacitado. Dentro del grupo que acumula más expedientes (matarifes y trabajadores de las industrias cárnicas), al 49.7% se calificó como IPT, y al 41% como no incapacitado. Es igualmente destacable mencionar que, a pesar de que el porcentaje de expedientes aprobados es similar en ambos sexos, en el caso de las mujeres el número de expedientes presentados es considerablemente mayor. Esta situación se podría justificar porque las trabajadoras de esta industria suelen estar más expuestas a labores que implican posturas dolorosas o fatigantes, así como estáticas que no permiten variación, mientras que los hombres suelen desarrollar más tareas que implican fuerza y/o movimiento de cargas pesadas.
Contingencia: Enfermedad Común vs. Enfermedad Profesional
La considerable diferencia entre enfermedad común y profesional es un reflejo de la situación que sufre nuestro país en cuanto a la calificación de contingencias. Analizando las epicondilitis en particular desde el punto de vista de la contingencia, la mayor parte de los expedientes de IP proceden de enfermedad común (33.55%), seguido por los calificados como enfermedad profesional (26.1%). Este hallazgo podría estar justificado por el hecho de que, en la mayoría de las ocasiones, la asistencia sanitaria proviene del servicio público de salud, y este no suele ahondar en la etiología laboral de las enfermedades. Normalmente, la atención sanitaria viene dada por el servicio público de salud, y este no ahonda en la etiología laboral o ambiental, resultando en que la mayor parte de las enfermedades de trabajo en España permanezcan encubiertas, siendo tratadas y contabilizadas como enfermedades comunes, con las consecuencias que de esto se derivan.
No obstante, cabe destacar que, en el subgrupo de expedientes registrados como enfermedad profesional, la mayor proporción corresponde al diagnóstico de Tendinitis (40%), siendo el tercero en frecuencia diagnóstica, tras patología del disco intervertebral y artrosis.
Régimen de Cotización y Aprobación de Incapacidades
En cuanto al régimen de cotización, del total de expedientes presentados, el 78% corresponden al régimen general. A su vez, dentro de los expedientes aprobados, al 96.9% se les calificó como IPT. De todos los expedientes declarados como IPT, el 85.3% fue iniciado por el INSS. Sin embargo, el 53.1% de los expedientes presentados por trabajadores autónomos recibieron la calificación de IPT. Otro hallazgo significativo es que, si bien los trabajadores autónomos presentan notablemente menos expedientes de incapacidad, el porcentaje de IPT concedidas es mayor en este régimen que entre los trabajadores pertenecientes al régimen general. Esto, probablemente, se encuentre en directa asociación con el hecho de que sus ingresos económicos están directamente relacionados con la productividad laboral. Un argumento para este comportamiento reside en que, de forma generalizada, su retribución económica se encuentra relacionada directamente con la productividad laboral.
Prevención de la Epicondilitis
Uno de los factores de riesgo para el desarrollo de epicondilitis son los movimientos repetitivos del miembro superior. Las medidas organizativas son las más específicas para prevenir las lesiones por movimientos repetitivos en extremidades superiores. Estas medidas incluyen la adaptación ergonómica de los puestos de trabajo, la rotación de tareas para evitar la sobrecarga de un mismo grupo muscular y la implementación de pausas activas durante la jornada laboral. La adopción de posturas forzadas con aplicación de fuerzas como factor de riesgo relacionado con lesiones en espalda, hombro, brazos y manos, reviste especial importancia, por lo que su prevención es crucial.
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