El Respeto Hacia las Personas Mayores: Fundamentos, Dignidad y Derechos

Es común escuchar que alguien se refiere a una persona mayor como “abuelito” o “abuelita” cuando no hay ningún parentesco o cuando esa mujer u hombre no tienen nietos. También que se les trate como niños, como si no tuvieran discernimiento. Aún existen muchos estereotipos en relación a ellos. Este artículo busca ofrecer una guía para educar y sensibilizar sobre cómo relacionarnos con los adultos mayores, respetando su dignidad y derechos.

Foto de varias generaciones interactuando amistosamente, mostrando respeto y alegría.

Desafíos y Estereotipos en la Percepción de la Vejez

La relación y comunicación con los adultos mayores puede ser una tarea compleja debido a los prejuicios arraigados. Ser adulto mayor no es sinónimo de fragilidad. Al contrario, son personas activas, lúcidas y dignas del mismo respeto que se le da a cualquier otro ciudadano. Los adultos mayores son sujetos de derechos; es obvio, pero es importante recordarlo y reconocer sus potencialidades, valores y carencias.

Según datos de la CASEN del 2017 en Chile, las personas mayores de 60 años corresponden al 19,3% de la población nacional, un porcentaje que ha ido creciendo.

La Autonomía y el Valor de la Experiencia

Los adultos mayores son capaces de ser autónomos y tomar sus propias decisiones. Permite que colaboren con las tareas de la casa, si es que quieren. Procura mantener su autoestima alta y ser conscientes “del valor que tienen como persona con toda una vida llena de experiencias y conocimientos, aparte del derecho a exigir consideración no solo por lo que se fue sino por lo que se es”.

Fomentando Actividades Sociales y Recreativas

Es importante que mantengan actividades sociales y recreativas. Para ellos también es importante tener momentos de ocio para salir de la rutina, como ir a un parque, escuchar música, cantar o bailar. ¡Aún pueden aprender cosas nuevas! Ofréceles la posibilidad de aprender nuevos pasatiempos u oficios, ligados o no a sus gustos.

Comunicación Efectiva y Empatía

Una buena comunicación comienza desde la comunicación no verbal. Preocúpate de tu presentación personal y tu actitud. Usa un tono de voz tranquilo y certero; no le grites. Si algo no sabes, dile que lo ayudarás a averiguar. Cuida el lenguaje no verbal. Además, sé empático o empática con él o ella. Y así como hablas, es importante escucharlo o escucharla proactivamente; no mires el celular o hacia otros lados. Debes hacer todo lo posible por ayudarles en su día a día.

Aunque en la actualidad las cosas hayan ido cambiando, recuerda que muchas de estas personas mayores están acostumbradas a hablar de usted a los desconocidos y sobre todo a otras personas mayores. Es muy importante que te expreses utilizando un lenguaje acorde a su edad, es decir, tú te tienes que adaptar a él, no él a ti.

Acciones Concretas de Apoyo y Cuidado

Apoyarlos en el día a día puede manifestarse de diversas maneras: cediéndole tu asiento, llevando sus bolsas de la compra, abriéndole la puerta, ayudándole a coger cosas que estén fuera de su alcance, facilitándole la comodidad a la hora de sentarse poniéndole un cojín, acercando la silla, etcétera, o de cualquier otra manera que se sienta atendido y querido por ti. Es muy importante que nunca los dejemos solos, ya que la soledad no deseada es uno de los peores enemigos de las personas mayores. No olvides que es muy importante que respetes sus costumbres. También es importante que no los ignores en ningún momento, y aquí es esencial enseñar a los más pequeños a que presten atención a los mayores.

Campaña de sensibilización a la sociedad sobre las personas mayores. SerMayorEsLoMás

El Edadismo y la Protección de los Derechos Humanos

La preocupación por los derechos de las personas mayores constituye una temática cada vez más visible y relevante. Como sabemos, todos los seres humanos somos sujetos de derechos y deberes independiente de nuestra edad, sexo, creencias, etnia, entre otras. Esto significa que cada persona merece ser reconocida como individuo y también como integrante de una comunidad y sociedad sobre la base de principios universales fundamentados en el respeto y la dignidad.

No obstante lo anterior, sucede que la edad, como categoría que ordena nuestro ciclo vital, ha condicionado especialmente a ciertos grupos humanos en el ejercicio pleno de sus derechos, entre ellos, al de las personas mayores. Uno de los efectos más relevantes de esto se relaciona con el edadismo, que hace referencia al conjunto de estereotipos, discriminaciones y actitudes prejuiciosas que se gestan por cuestiones de edad. Según estudios realizados, en Chile se arraiga culturalmente un fuerte edadismo, que asocia lamentablemente a la vejez con enfermedad, pasividad y fragilidad.

Lo anterior se ha acompañado de políticas que han visualizado a la población adulta mayor como objeto de protección y amparo por parte del Estado, las familias y la sociedad, en donde podemos encontrar, por ejemplo, el bajo acceso a la información y consentimientos en materias de salud o la planificación urbana no amigable. A través de estos antecedentes podemos ver que envejecer puede llegar a convertirse en una etapa compleja y desafiante de vivenciar, por lo cual la necesidad de desarrollar acciones o estrategias que contribuyan a la reivindicación y reconocimiento de sus derechos se convierte en algo imprescindible.

La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores

Un hito relevante orientado a disminuir las brechas existentes se observa en los últimos años a través de la ratificación, por parte del Estado chileno, de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, instrumento que establece mecanismos específicos para garantizar aspectos como la calidad de vida, bienestar, salud y seguridad social que logren asegurar el pleno ejercicio y goce en condición de igualdad de los derechos de las personas mayores. En este sentido, los principios contenidos en este tratado deben orientar al Estado en la elaboración de leyes, políticas sociales, programas y fomentar la producción de un giro cultural, social e institucional el cual contribuya a resolver el desequilibrio y desigualdad en el cual este grupo etario se encuentra inmerso, como también favorecer que emerjan nuevas miradas de la vejez más positivas y desde su heterogeneidad y realidad.

Estrategias para Promover Derechos y Prevenir el Maltrato

Promover y proteger los derechos, así como también prevenir las situaciones de maltrato hacia las personas mayores es un esfuerzo que no solo le corresponde al Estado o a las instituciones sino que a la sociedad en su conjunto, es decir, a todos y todas. En el despliegue de estas acciones, el rol de las personas mayores no puede quedar invisibilizado o relegado a ser espectadores/as de estos procesos, sino al contrario deben adquirir un rol activo y protagónico que les permita movilizarse, individual y colectivamente, ejerciendo ciudadanía en condición de igualdad. El empoderamiento y conocimiento de sus derechos serán elementos fundamentales para lograr dicho propósito.

1. La Solidaridad Intergeneracional

Puede definirse como la búsqueda de la cooperación, integración e intercambio entre personas de diferentes generaciones. Esta interacción colaborativa puede darse en los espacios familiares, en los cuales conviven personas de diferentes edades, como también en aquellos extrafamiliares como el vecindario, trabajo, comunidad y el territorio.

La importancia de la solidaridad intergeneracional radica en los siguientes aspectos:

  • Disminuye mitos, prejuicios y estereotipos asociados a la edad.
  • Genera instancias de transferencia de conocimientos y experiencias entre distintas generaciones.
  • Favorece la creación de colaboración social, confianza y apoyo mutuo.
  • Puede generar comunidades y sociedades con mayor pertenencia e integración.

Se han implementado experiencias de promoción del intercambio intergeneracional con personas mayores como protagonistas, por ejemplo, programas de voluntariado donde personas mayores entregan conocimientos y experiencias para que estudiantes mejoren su rendimiento escolar, involucrando a sus familias en el proceso educacional. A través de estas iniciativas, las personas mayores han fomentado su participación social y comunitaria, como también una imagen positiva de la vejez. Además del rol que el Estado debe tener en su promoción y refuerzo, será muy importante que como personas reconozcamos y valoremos, en nuestro día a día, la solidaridad intergeneracional como uno de los pilares básicos de la interacción y colaboración entre personas de diferentes edades.

Ilustración de personas de diferentes edades (niños, jóvenes, adultos mayores) compartiendo actividades y conocimientos.

2. La Participación Social

Para todas las personas, la participación social es un factor que protege y promueve la salud tanto mental como física. En particular, para las personas mayores, además puede representar un importante motor de empoderamiento y concientización de sus derechos. Según cifras de SENAMA, más del 35% de las personas mayores participa en organizaciones sociales, porcentaje mucho mayor a la participación de la población entre 15 y 59 años, la cual alcanza el 25%. Entre las organizaciones en las que participan las personas mayores destacan Juntas de Vecinos u otras organizaciones territoriales, organizaciones religiosas, agrupaciones de personas mayores, Clubes Deportivos, entre otros. Una de las formas más reconocibles en este ámbito son las organizaciones de personas mayores, que en algunos países superan las 13 mil.

Un ejemplo menos conocido de participación en las personas mayores lo constituyen los Consejos de Residentes, organizaciones que pueden conformarse al interior de los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) cuyo objetivo es promover el ejercicio de los derechos y su participación en el funcionamiento de la residencia al constituir un espacio de exposición de inquietudes, dudas y mejoras. Los consejos de residentes son espacios voluntarios e inclusivos en donde todo residente puede participar, independiente de su nivel de dependencia. Si bien en los últimos años, la expresión de esta participación se vio profundamente mermada por las restricciones sanitarias de la pandemia del COVID-19, en la actualidad la disminución de las medidas ha permitido reactivar estas instancias, por lo tanto las personas mayores pueden volver a participar, tomando los mismos resguardos que cualquier persona.

Dignidad y Atención en Contextos de Dependencia

Si bien la medicina ha aumentado la esperanza de vida, a medida que esta avanza también aumentan las enfermedades crónicas y discapacidades que precisan de ayuda y cuidados. En las situaciones de dependencia, cuando hay sufrimiento o se acerca la muerte, es cuando más claramente se entrelazan los problemas médicos con los sociales, económicos, familiares o afectivos. Sin embargo, se sigue aceptando como “normal” que en hospitales y centros de salud en general, se les pongan camisones que solo cubren la parte delantera de su cuerpo, se los lave o hagan sus necesidades sin cerrar una puerta o entrando y saliendo gente de la habitación, etc. Excusarse en las trabas organizativas, la escasez de personal o las urgencias, no facilita el cambio de hábitos. Se debe hacer una autocrítica profunda y valorar que se está ante personas dependientes que sufren por el hecho de tener que ser lavadas o vestidas por otros y que no han renunciado a su derecho a la intimidad, sino que lo ejercitan permitiendo que se acceda a ella porque confían en nosotros y esperan que seamos sensibles y la respetemos.

El paternalismo mantiene toda su vigencia en la relación de los profesionales con las personas mayores y esto no solo dificulta la promoción de su autonomía sino que favorece su infantilización. No negamos que la autonomía de los mayores dependientes puede verse razonablemente limitada al tener que adaptarse a los proyectos de vida de los familiares que los cuidan, pero esto no justifica que se les informe de procedimientos, tratamientos o ingresos, cuando unos y otros han tomado ya decisiones por ellos.

Principios Clave para un Respeto Genuino

Para fomentar un respeto auténtico, es fundamental:

  • MIRA A LOS OJOS: Haz contacto visual y saluda con una sonrisa.
  • ESCUCHA CON ATENCIÓN: No interrumpas ni deduzcas las respuestas.
  • OFRECE AYUDA SIN ASUMIR: Pregunta antes de actuar en nombre de otra persona.
  • MANTÉN BUENA DISPOSICIÓN: Tu actitud puede cambiarle el día a alguien.

Campaña de sensibilización a la sociedad sobre las personas mayores. SerMayorEsLoMás

Beneficios del Respeto a las Personas Mayores

El respeto a las personas mayores trae muchos beneficios al mundo. En primer lugar, el respeto a los ancianos es una muestra de gratitud por su contribución a la sociedad. Además, el respeto a los ancianos fomenta la existencia de un ambiente de cordialidad y seguridad. El respeto a los ancianos va de la mano con la hospitalidad y la seguridad. En muchas culturas, existe una preocupación familiar por cuidar a las personas mayores. Los familiares a menudo son los primeros en cuidar a los ancianos en la familia. Es importante que los familiares se formen para cuidar a las personas mayores con el mismo afecto que ellos lo hicieron. La transición demográfica hacia vidas más largas y plenas representa una oportunidad económica y social sin precedentes.

Celebraciones y Conciencia Global

El Día del Respeto a las Personas Mayores es una fecha que se celebra en Japón el tercer lunes de septiembre. El objetivo de este día es honrar a las personas mayores y reconocer su contribución a la sociedad. Cuando se creó esta festividad en 1951, recibió el nombre de “Día de los Ancianos” (年寄りの日, “Toshiyori No Hi”) y se celebraba el 15 de septiembre. En 1966, tras convertirse en fiesta nacional, se le cambió el nombre por el actual. Es importante destacar que el Día del Respeto a los Ancianos es una festividad que honra a las personas mayores y reconoce su contribución a la sociedad. En todo el mundo, cada vez hay más conciencia sobre la importancia de cuidar a las personas mayores.

Erradicar la Discriminación y Promover la Inclusión

La dignidad tiene relación con el respeto que se otorga a cada persona, independientemente de su edad, género, raza, origen social o cualquier otra característica. Además, las personas mayores son víctimas de distintas formas de discriminación, siendo la más común el edadismo. Los principales factores de riesgo que pueden fomentar pérdida de dignidad en las personas mayores incluyen la falta de autonomía, la dependencia económica, la soledad, el aislamiento social, el maltrato y el abuso por parte de los cuidadores o de la familia. La asistencia domiciliaria es una forma importante de combatir la pérdida de dignidad en las personas mayores. Es necesario erradicar la discriminación y el edadismo que afectan a las personas mayores para construir una sociedad más inclusiva y respetuosa con todas las personas sin importar la edad. Las limitaciones asociadas con el envejecimiento y las múltiples formas de agresión que enfrenta la población de mayor edad no son razones suficientes para perder la dignidad individual o colectiva.

Para promover los derechos de las personas mayores y prevenir el maltrato, todos y todas debemos:

  • Eliminar todas las actitudes e interacciones que infantilicen, sobreprotejan o fragilicen a las personas mayores, lo cual incluye el uso del lenguaje.
  • Promover la autonomía, independencia y la capacidad de las personas mayores para decidir en base a sus creencias personales.
  • Informar en las instituciones competentes ante la sospecha de que una persona mayor pueda estar siendo vulnerada en sus derechos.
  • Promover la colaboración entre todas las edades.

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