Políticas Públicas de Vivienda para Personas Mayores en Europa

El aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento demográfico plantean desafíos significativos en todos los ámbitos sociales, incluyendo la vivienda. El presente trabajo parte de la premisa de que el envejecimiento de la población es un fenómeno que debe abordarse desde las políticas públicas, puesto que interroga a la sociedad en su conjunto y exige la responsabilidad de los Estados como garantes de los derechos de las personas mayores. A los séniors les preocupa, en gran medida, no poder continuar viviendo en su propio hogar tanto tiempo como sea posible.

Esquema de desafíos del envejecimiento demográfico y la vivienda

Desafíos Actuales en la Vivienda para Personas Mayores

Entre los principales retos en materia de vivienda para personas mayores, se identifican dos puntos cruciales. En primer lugar, destaca la escasa oferta de vivienda pública, una problemática que afecta a todos los grupos etarios. En segundo lugar, la deficiente accesibilidad de las viviendas privadas y su entorno inmediato constituye un importante obstáculo para hacer realidad el deseo compartido por la mayoría de personas mayores de continuar residiendo en su hogar. Las necesidades específicas que las personas mayores pueden presentar en materia de accesibilidad en la vivienda son objeto de estudio y análisis fundamental.

El proceso de envejecimiento de la población ya venía marcado por una crisis económica que constituía una amenaza para los derechos y expectativas de las personas mayores. Además, muchas personas mayores se ven especialmente expuestas a situaciones de abusos, malos tratos, abandono, pobreza, exclusión social e incluso acoso o mobbing inmobiliario.

Impacto de la Pandemia de COVID-19

El proceso de envejecimiento de la población y la pandemia han evidenciado y puesto de manifiesto que los recursos y modelos de abordaje hacia las personas mayores no solo se han demostrado ineficaces, sino muy frágiles para afrontar situaciones que, aun siendo extremas, han tenido un impacto desproporcionado en sus vidas. El número de personas mayores fallecidas, especialmente en residencias, representó prácticamente el 50% de las víctimas por Covid-19. Este dato plantea la pregunta sobre las razones y causas de esta tragedia y la necesidad de acciones futuras para evitar su repetición, ante la anticipación de nuevas pandemias.

El impacto de la pandemia sobre las personas mayores remueve los elementos esenciales del derecho a la salud, entendida como el más alto nivel de salud física y mental. La pandemia ha sido un disolvente de un sistema que ya evidenciaba numerosas carencias, poniendo su acento en cubrir necesidades más que en procurar los derechos humanos de las personas mayores.

Marcos Normativos y Estrategias Internacionales

Naciones Unidas ha fijado su atención en el colectivo de las personas mayores debido al incremento del envejecimiento de la población mundial, elaborando estándares para una mejor y mayor protección a efectos de orientar los programas y políticas. La inclusión y participación de las personas mayores viene determinada por los servicios y coberturas sociales de los que se provea una sociedad, de manera que una merma o falta de tales recursos conduce a una existencia invisible y aislada, en la que el acceso a los cuidados es más difícil.

Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (PAIME)

El punto de inflexión internacional se marcó en 2002, cuando la Asamblea General de Naciones Unidas asumió el Informe de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento (Madrid, 8 a 12 de abril de 2002). Este informe recogía la Declaración Política y Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, 2002, alusiva a los principales retos que hay que abordar cuando se trata de los derechos humanos de las personas mayores, como la discriminación, pobreza, abusos, violencia y prestación de medios y servicios.

Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030 (OMS)

El PAIME ha ido marcando la agenda de Naciones Unidas en esta materia, la cual se concentra ahora dentro del marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el documento Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030. Este documento pretende su armonización con el calendario de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El espíritu que preside este documento es “dar vida” a los años de una existencia que cada vez es más larga y que se resume en la idea del llamado envejecimiento saludable, esto es, “desarrollar y mantener a edades avanzadas la capacidad funcional que hace posible el bienestar”. La capacidad funcional viene determinada por la capacidad intrínseca de una persona (combinación de todas sus capacidades físicas y mentales), por el entorno en el que vive (entendido en su sentido más amplio e incluyendo el entorno físico, social y político) y por las interacciones entre ambos. Si bien se trata de un proceso que se aplicaría a toda la vida de todas las personas, se hace hincapié en atender la inequidad que afecta a las mujeres mayores a lo largo del mismo.

La Década del Envejecimiento Saludable promueve la equidad, asegurando que todos dispongan de oportunidades iguales y justas para disfrutar de los factores determinantes y facilitadores de un envejecimiento saludable, como la posición social y económica, la edad, el sexo, el lugar de nacimiento o residencia, la condición de inmigrante y el nivel de capacidad.

Este documento es valioso al conectar cada uno de los ODS con las implicaciones para el envejecimiento saludable, y sobre todo por el conjunto de indicadores que se aportan para evaluar, de manera específica y en atención a la edad, aspectos que inciden sobre la calidad de vida de las personas mayores. A modo de ejemplo, el ODS 3, Salud y Bienestar, en lo referido al envejecimiento saludable, significa que “las personas mayores contribuyen a la sociedad durante más tiempo, con oportunidades para gozar de buena salud en todas las etapas de la vida, cobertura sanitaria universal y sistemas sociales y de salud integrados, transformadores y centrados en las personas, en lugar de sistemas basados únicamente en la enfermedad”.

En definitiva, Naciones Unidas, a través de la Década del Envejecimiento Saludable, exige un compromiso de los gobiernos y de la sociedad. Los gobiernos son los titulares obligados de promover políticas, arreglos financieros y mecanismos de rendición de cuentas necesarios para ofrecer entornos adaptados a las personas mayores y fijar los pilares de sistemas de salud y atención que introduzcan mejoras reales en sus vidas, así como en las de sus familias, cuidadores y comunidades.

¿Qué es la década del envejecimiento saludable?

Iniciativas Europeas y el Derecho a la Vivienda

El Libro Verde sobre el Envejecimiento de la Unión Europea

El Libro Verde sobre el Envejecimiento marca, dentro del ámbito de la Unión Europea, los enfoques por los que se deben guiar las medidas dirigidas a las personas mayores: el envejecimiento saludable y activo y el aprendizaje permanente, subrayando el importante papel que las políticas públicas deben desempeñar en este sentido. La pandemia ha agudizado algunos de los condicionantes sobre los que hay que trabajar, como la brecha digital, que se hace notar más aún en un espacio geográfico cada vez más despoblado y en el que precisamente habitan muchas personas mayores.

La jubilación se presenta como una etapa de nuevos desafíos, como la realización de actividades que promuevan la solidaridad y cooperación intergeneracionales, entre las que se mencionan el voluntariado o el intercambio de experiencias, sin olvidar la importancia de la movilidad. Una cuestión preocupante son los sistemas de pensiones adecuados, justos y sostenibles, pues la pobreza impacta especialmente a las personas mayores y más a las mujeres.

Recomendaciones del Consejo de Europa

El documento Promoción de los derechos humanos de las personas mayores del Consejo de Europa recoge las líneas de actuación a seguir, partiendo principalmente de la Recomendación CM/Rec(2014) 2 del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre la promoción de los derechos humanos de las personas mayores. Este es el primer instrumento legal del Consejo de Europa que desarrolla un enfoque basado en derechos humanos para este colectivo.

Su objetivo es “promover, proteger y garantizar el pleno disfrute de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por parte de todas las personas mayores en pie de igualdad, y promover el respeto de su dignidad intrínseca”. Este enfoque exige una visión holística y omnicomprensiva de las dimensiones del ser humano, frente al discurso de beneficencia, caridad y necesidades.

Entre los derechos fundamentales que se promueven, se incluyen:

  • Autonomía y participación: Derecho a llevar una vida independiente, autodeterminada y autónoma, incluyendo la toma de decisiones sobre patrimonio, lugar de residencia, salud y elección de tratamiento.
  • Protección social y empleo: Garantía de un nivel de vida adecuado, con acceso a la vida pública, social, económica y cultural. En este punto se subraya la necesidad de una vivienda accesible y adaptada a sus circunstancias vitales.
  • Cuidados: Asegurar una atención médica adecuada y una atención a largo plazo de calidad, con medidas preventivas para promover y mejorar la salud y el bienestar.
  • Administración de justicia: Garantizar el acceso a la justicia en cualquier circunstancia.

El enfoque de derechos humanos en las políticas de desarrollo ancla los planes, las políticas y los procesos en un sistema de derechos y de los correspondientes deberes establecidos por el derecho internacional, colocando a los derechos humanos como principio, norma y fin de cualquier actuación.

Demografía del Envejecimiento y la Feminización de la Vejez

La creciente longevidad y el aumento de la proporción de personas de más de 65 años en el conjunto de la población se ha convertido en un tema de enorme trascendencia social, económica y política. Entre el año 2010 y el 2050 se estima que la población mundial de 65 años y más se multiplicará por tres, pasando de 523 millones a 1.486 millones. España es el segundo país con la esperanza de vida más elevada según la OCDE, solo por debajo de Japón e igualado con Suiza.

Asimismo, la feminización de la vejez es una de las consecuencias más visibles de la creciente longevidad de la población y un factor decisivo en el aumento de las situaciones de dependencia entre las mujeres. A medida que el índice de sobreenvejecimiento se incrementa, también crece el número de personas mayores que viven solas. Por ejemplo, en Galicia, dentro del grupo de mayores de 85 años, casi el 67% son mujeres, lo que se traduce en aproximadamente 202 mujeres por cada 100 hombres, según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE).

Dado que las personas mayores pueden presentar características muy diferentes, sus necesidades de cuidados variarán. Es fundamental conocer las necesidades de las personas mayores en función del género, sus preferencias habitacionales, y analizar las políticas de vivienda y el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para promover el envejecimiento activo.

Infografía: Pirámide de población envejecida en Europa

Modelos Residenciales Innovadores y Envejecimiento Inteligente (Smart Aging)

La cooperación internacional se consolida como una respuesta al cambio demográfico en Europa. Proyectos colaborativos transnacionales, impulsados por instituciones europeas, avanzan en el desarrollo de soluciones basadas en tecnología y diseño para acompañar el envejecimiento de la población. Estas iniciativas buscan que las personas mayores puedan vivir de forma más autónoma, segura y activa, en línea con enfoques conocidos como smart aging y con el desarrollo de entornos age-friendly.

El término smart aging se utiliza para describir estrategias que combinan innovación tecnológica, diseño centrado en las personas y servicios adaptados a las necesidades de la vida cotidiana en edades avanzadas. Este enfoque dialoga con el concepto age-friendly, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que refiere a comunidades y servicios preparados para todas las edades, con especial atención a la accesibilidad, la participación social y la vida independiente. El concepto age-friendly funciona como marco de referencia para muchas de estas iniciativas, describiendo entornos físicos y sociales que facilitan la participación activa, garantizan seguridad y accesibilidad, y favorecen la vida independiente, incluyendo el diseño de espacios públicos, transporte, vivienda y acceso a servicios.

Proyecto SmartAging como Ejemplo Europeo

Universidades, hospitales y organizaciones de Finlandia, Suecia, Alemania y Polonia participan en iniciativas de smart aging con un objetivo compartido: promover el envejecimiento activo y el bienestar mediante respuestas coordinadas que integren conocimiento académico, experiencia clínica, diseño y políticas públicas. Un ejemplo de este trabajo conjunto es SmartAging, un proyecto financiado por la Unión Europea a través del programa Interreg Baltic Sea Region.

Esta iniciativa reúne a socios de varios países de la región del mar Báltico y se propone mejorar la vida diaria de las personas mayores mediante la integración de soluciones tecnológicas y de diseño centradas en la persona, tanto en el entorno doméstico como en el ámbito de los servicios de atención. La metodología de SmartAging combina prevención, capacitación de proveedores y creación de entornos accesibles. Uno de sus pilares es el análisis sistemático de necesidades, desarrollado a partir de entrevistas, talleres y estudios con personas mayores y profesionales de la salud. Este enfoque permite identificar prioridades concretas, como la movilidad, la seguridad en el hogar y la inclusión social, y orientar el diseño de soluciones acordes a esas demandas.

El proyecto se apoya en la colaboración entre instituciones con perfiles diversos, como la Satakunta University of Applied Sciences (Finlandia), Interesting Times Gang (Suecia), Albertinen Hospital (Alemania) y la Poznań University of Life Sciences (Polonia), cada una aportando conocimientos y experiencias desde ámbitos como la educación, la salud, el diseño y la innovación aplicada. El proceso de co-diseño constituye otro eje central, asegurando que las soluciones no se desarrollen de manera aislada, sino mediante la participación de los propios usuarios y de los actores institucionales involucrados.

Políticas de Vivienda y Sostenibilidad

La vivienda, y la garantía del derecho a la misma, se relaciona directamente con 8 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030. Más concretamente, el ODS número 11 se centra en la vivienda social y asequible para “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”.

En el ámbito nacional, diversas políticas se alinean con estos objetivos, como la Estrategia de Desarrollo Sostenible Revisada (EDSr) 2030 y la Estrategia Nacional de Lucha contra la Pobreza y la exclusión social 2024-2030 en España. Esta última herramienta clave del Gobierno de España, con especial foco en la protección de los colectivos más vulnerables, se articula a través de múltiples planes sectoriales y aborda la vivienda como un eje de inclusión social y protección frente a la pobreza.

Otras políticas relevantes incluyen la Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el Derecho a la Vivienda, que introdujo el concepto de “zona de mercado residencial tensionado” para intervenir en el mercado del alquiler. Asimismo, el Plan Estatal de Acceso a la Vivienda 2022-2025 se orienta hacia la generación de vivienda asequible y ofrece ayudas específicas a personas que sufren especial vulnerabilidad residencial.

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