El Pilar Solidario y la Pensión Garantizada Universal en Chile: Evolución y Beneficios

La gestión de la seguridad social y las pensiones en Chile ha experimentado transformaciones significativas, buscando garantizar un sustento digno para los adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad. Un hito fundamental en este proceso es la consolidación del Pilar Solidario, implementado en 2008, y su posterior evolución hacia la Pensión Garantizada Universal (PGU) en 2022. Estas políticas han sido diseñadas para abordar las insuficiencias del sistema de capitalización individual y asegurar un piso mínimo de ingresos para una parte importante de la población.

Orígenes y Evolución del Pilar Solidario

El Pilar Solidario de Vejez, creado en 2008 mediante la Ley 20.255, se estableció como una pieza clave en el sistema de protección social chileno. Su objetivo principal era garantizar una pensión digna a aquellos ciudadanos que no podían autofinanciar su retiro o que tenían pensiones insuficientes. Antes de su implementación, el único mecanismo de ayuda estatal era la Pensión Asistencial (PASIS), un beneficio monetario limitado en cobertura y monto, dirigido exclusivamente a quienes se encontraban en extrema pobreza.

La Reforma Previsional de 2008, originada en el Consejo Asesor Presidencial para la Reforma del Sistema Previsional (Comisión Marcel), sentó las bases para la creación del Pilar Solidario. Este sistema se compone de dos instrumentos principales:

  • Pensión Básica Solidaria (PBS): Destinada a personas que nunca pudieron o no quisieron ahorrar para la vejez a través de las administradoras de fondos de pensiones (AFP).
  • Aporte Previsional Solidario (APS): Un complemento para quienes sí cotizaron alguna vez en una AFP, pero cuyas jubilaciones resultaban muy bajas. Este aporte funcionaba de manera inversamente proporcional al ahorro realizado durante la vida laboral.

Inicialmente, la cobertura del Pilar Solidario abarcaba al 40% de la población de menores ingresos y se dividía en versiones de vejez y de invalidez. Con el tiempo, la cobertura se expandió, alcanzando al 60% de la población de menores ingresos.

Gráfico histórico de la expansión de la cobertura del Pilar Solidario en Chile, mostrando el aumento de beneficiarios desde 2008 hasta 2023.

Transición a la Pensión Garantizada Universal (PGU)

En febrero de 2022, el Pilar Solidario experimentó una transformación significativa con la promulgación de la ley 21.419, que creó la Pensión Garantizada Universal (PGU). Este cambio buscó simplificar el sistema y ampliar la cobertura, extendiéndola al 90% de la población de 65 años o más, excluyendo solo al 10% de mayores ingresos. La PGU se concibe como un beneficio no contributivo, complementario al ahorro previsional individual, y tiene como objetivo asegurar un piso mínimo de ingresos para todos los adultos mayores que cumplan los requisitos.

Los beneficiarios de la PGU incluyen:

  • Pensionados bajo cualquier modalidad.
  • Adultos mayores que se encuentren laboralmente activos.
  • Pensionados por invalidez, quienes verán aumentado el monto de su pensión de invalidez.

Los requisitos para acceder a la PGU son:

  • Haber cumplido sesenta y cinco años de edad.
  • No integrar un grupo familiar perteneciente al 10% más rico de la población.
  • Acreditar residencia en Chile.
  • Contar con una pensión base (autofinanciada) igual o menor a $630.000.

El monto inicial de la PGU se fijó en $185.000, con el objetivo de cubrir la línea de pobreza para hogares unipersonales. Este monto se reajusta anualmente por el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Infografía comparativa de los montos de la Pensión Básica Solidaria (PBS) y la Pensión Garantizada Universal (PGU) en Chile.

Impacto y Beneficios del Pilar Solidario y la PGU

La implementación del Pilar Solidario y la posterior creación de la PGU han tenido un impacto sustancial en la reducción de la pobreza entre los adultos mayores y en la disminución de las desigualdades de género en el sistema previsional.

Reducción de la Pobreza

Según datos de la Encuesta CASEN, la pobreza en la población mayor de 65 años disminuyó drásticamente desde la consolidación del Pilar Solidario. En 2006, el 22,9% de este grupo vivía en situación de pobreza; para 2013, este porcentaje se redujo al 7,8%, y en 2022, la pobreza en la tercera edad se situó en un 2,2%. La PGU ha continuado esta tendencia, ampliando la protección a un mayor número de personas.

Enfoque de Género

Las mujeres, históricamente en desventaja en el sistema previsional debido a menores tasas de participación laboral, salarios más bajos y una mayor expectativa de vida, se han convertido en las principales beneficiarias de estos programas. El Pilar Solidario y la PGU han buscado compensar estas disparidades mediante medidas como el bono por hijo vivo y el aumento general de las pensiones.

Si bien en 2008 el 68% de los beneficiarios del Pilar Solidario eran mujeres, en 2023 este porcentaje se situó en el 59%. La tasa de reemplazo (porcentaje de los ingresos previos que se reciben como pensión) para las mujeres ha aumentado significativamente, permitiendo que cuenten con una pensión más acorde a sus necesidades. Para los hombres, también se ha observado una mejora sustancial.

Gráfico de barras mostrando la distribución porcentual de beneficiarios del Pilar Solidario y la PGU por género en Chile.

Comparación con Sistemas Internacionales

El modelo chileno de seguridad social, especialmente con la PGU, se alinea con tendencias internacionales. Países como Dinamarca, Australia, Reino Unido y Canadá han implementado sistemas de pensiones con características similares, que combinan un piso solidario financiado por impuestos generales, un segundo piso de contribución obligatoria y un tercer piso de ahorro voluntario. La PGU representa la consolidación de un primer piso sólido y universal.

Desafíos y Perspectivas Futuras

A pesar de los avances logrados, persisten desafíos en el ámbito de las pensiones en Chile. La discusión sobre el financiamiento de la PGU, que implica recursos adicionales equivalentes al 0,95% del PIB, continúa siendo un tema central. Se espera que el financiamiento provenga de nuevos ingresos tributarios progresivos.

Además, existe la aspiración de alcanzar una pensión universal garantizada mínima de $250.000, tal como se ha propuesto en diversas instancias. El debate sobre la suficiencia del monto de la PGU y su capacidad para cubrir la línea de pobreza sigue siendo relevante, así como el análisis de si el aumento del gasto público en pensiones es la política más justa y adecuada para mejorar las jubilaciones en Chile.

Actualmente, se tramita un proyecto de ley que busca aumentar el beneficio de la PGU de los actuales $214.296 pesos mensuales a $250.000, lo que representaría un nuevo avance en la protección de los adultos mayores.

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