Introducción al Estigma y la Vejez
La mala salud mental representa un importante problema de salud pública, con un gran impacto en la sociedad. Los problemas de salud mental afectan de manera significativa a la población y generan una gran discapacidad. En la sociedad actual, el concepto de belleza está íntimamente ligado al de juventud. Sin embargo, el aumento en la expectativa de vida abre posibilidades para el sector de los Adultos Mayores (AM), lo que sugiere la relevancia que está tomando el incremento en la población de más de 60 años.
La vejez, más allá de ser una limitante de índole físico o biológico, representa un problema social y cultural, ya que su significado es una construcción social. Es necesario atender a este segmento poblacional que antes era invisible, pues en la población general, el sector de más de 60 años experimenta una serie de situaciones a las cuales debe adaptarse.

Metodología de Estudio del Estigma
Para abordar la complejidad del estigma, se han realizado revisiones descriptivas integrativas. Para la realización de un trabajo que busque la máxima información posible sobre el estigma, se utiliza una estrategia basada en el diseño de búsquedas diferenciadas. Para ello, se formulan una serie de palabras clave como Estigma social, Estereotipo, Autoimagen, Trastornos mentales, Psiquiatría y Geriatría.
La búsqueda de información sobre el estigma social se realiza combinando descriptores como "social stigma", "social perception", "stereotyping", "prejudice", "attitude" y "social distance", con aquellos correspondientes a los trastornos mentales ("mentally ill persons", "mental disorders" y "psychiatry"). Con el objetivo de obtener información sobre el autoestigma, se combinan palabras clave asociadas a este término ("self concept", "self stigma" y "personal stigma") con los descriptores correspondientes a la enfermedad mental. Los criterios de inclusión suelen abarcar artículos publicados en un periodo determinado (por ejemplo, entre 2015 y 2020), en idiomas específicos (inglés y español), con acceso a lectura completa, y de tipos como revisiones bibliográficas o sistemáticas, ensayos clínicos y estudios de cohortes, siempre que la temática esté relacionada con el objeto del estudio.
A pesar de un gran número de artículos identificados inicialmente, el filtrado manual y la eliminación de duplicados suelen reducir significativamente el corpus de estudio. Por ejemplo, en un estudio reciente, se incluyó un total de 21 artículos. La mayoría de los artículos seleccionados para llevar a cabo estos estudios suelen ser revisiones bibliográficas, representando un alto porcentaje del total, y con un predominio de publicaciones de países como Estados Unidos y el Reino Unido. Los temas tratados a menudo incluyen las actitudes y creencias de la población general sobre los trastornos mentales, el estigma asociado a los cuidadores principales y el estigma relacionado con los trastornos por uso de sustancias.
El Concepto de Estigma y Edadismo
Definición de Estigma y su Aplicación a la Vejez
Según Goffman (2008), el estigma hace referencia a un "atributo profundamente desacreditador" y se aplica a un grupo inhabilitado para una plena aceptación social. La sociedad establece los medios para categorizar a las personas y los atributos que se perciben. En este sentido, el grupo de los adultos mayores puede ser considerado como un sector que reúne las características que menciona Goffman, viviendo el estigma tanto en el entorno familiar como en el resto de la sociedad. Este grupo constituye un sector vulnerado en sus derechos, enfrentándose a problemas diversos como los servicios de salud, trabajo, educación, vivienda, y careciendo, en general, de medios para un desarrollo integral.
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El Edadismo: Discriminación por Edad
La visión negativa hacia el envejecimiento se enmarca dentro de una práctica conocida como "edadismo", una frase derivada del inglés "Ageism" y usada para referirse a la discriminación por razón de edad. El edadismo hace referencia a los estereotipos sistemáticos y discriminatorios contra las personas por el simple hecho de ser mayores. La edad es una de las primeras características que observamos en otras personas, y el edadismo surge cuando se utiliza para categorizar y dividir a las personas por atributos que ocasionan daño, desventaja o injusticia, y menoscaban la solidaridad intergeneracional.
Christian González-Billault, director del Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo (GERO), señala al edadismo como un comportamiento en muchos casos inconsciente, por lo que destaca la necesidad de abordarlo como un problema a nivel de sociedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su campaña mundial contra el edadismo profundiza sobre este concepto, sus efectos y el tipo de estrategias a poner en marcha para paliarlo. El edadismo puede ser un factor de estrés primario que contribuya al deterioro de la salud y bienestar de las personas mayores. Los estudios sugieren que a mayor autoestigma relacionado con la edad o a mayor estigma internalizado, se presenta mayor sintomatología psicológica, mayores niveles de discapacidad, menores niveles de bienestar psicológico subjetivo y mayor probabilidad de muerte.
Para el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED, 2014), las personas adultas mayores son aquellas que sobrepasan los 60 años de edad. Es importante distinguir las diferentes dimensiones de la edad:
- Edad cronológica: Agrupada por años, lustros, décadas, etcétera. Considera que todos los sujetos nacidos en el mismo año poseen la misma edad y aparece como una condición adscrita no modificable.
- Edad biológica: Determinada por el estado físico, la salud, la vulnerabilidad física y por la disminución de la potencialidad de algunos órganos. No siempre coincide con la edad cronológica, siendo difícil identificarla debido a que está determinada por la calidad de vida, alimentación, condiciones de trabajo o estrés.
- Edad social y edad legal: Definida socialmente como adecuada para desempeñar determinadas actividades o roles (por ejemplo, a los dieciocho años se le considera ciudadano, tiene licencia para conducir). La definición de la edad social dependerá exclusivamente de normas sociales sancionadas ritual o culturalmente.
Manifestaciones del Edadismo en la Sociedad
Los comportamientos edadistas incluyen excluir o invisibilizar a las personas mayores, infantilizarlas en el trato o presuponerlas frágiles o menos capaces simplemente por tener una determinada edad. Estas prácticas no solo se remiten a interacciones en el día a día, sino que también son visibles en el mundo de la salud. Un ejemplo común ocurre cuando las personas mayores van acompañadas de gente más joven a un control médico y, generalmente, se le habla al acompañante, no a la persona mayor que está consultando.
El edadismo se manifiesta de varias formas:
- Edadismo institucional: Se presenta en leyes, normativas o servicios que discriminan y limitan las oportunidades o la participación de las personas según su edad, como en el entorno sanitario donde las decisiones de tratamiento se basan en la edad.
- Edadismo interpersonal: Se produce cuando la discriminación por edad se manifiesta en la interacción entre personas, marginando, menospreciando o invisibilizando a un individuo o colectivo.
- Autoedadismo o edadismo internalizado: A veces, son las propias personas mayores quienes acaban interiorizando discursos negativos relacionados con la edad y actúan según lo que han asumido de ellos, perjudicándose a sí mismas.
Las actitudes edadistas parten del supuesto de que las personas mayores han perdido capacidades, aportan poco valor social y no pueden tomar decisiones por ellas mismas. El lenguaje, en gran parte, refleja estos pensamientos. El Glosario sobre edadismo de la Fundación “la Caixa” agrupa las expresiones edadistas en:
- Infantilización: Empleo de un lenguaje adaptado, con entonaciones particulares o tono de voz agudo, dirigido a personas mayores. Por ejemplo, decirles que se queden sentados para que no se cansen.
- Despersonalización: No tener en cuenta la singularidad de cada persona mayor, no atendiendo a sus necesidades o preferencias específicas.
- Deshumanización: Pérdida de empatía al tratar con personas mayores, no potenciando su autonomía, no respetando su privacidad o limitando su participación en la toma de decisiones.
Consecuencias del Estigma en las Personas Mayores
La vejez es una de las etapas de nuestra vida más estigmatizadas, probablemente debido a su asociación con el término del ciclo vital, una visión que ha permeado a nivel social hasta convertirse en una realidad para muchos. Como sociedad, se ha definido a la vejez como una etapa de reposo, donde las personas mayores se convierten en gente delicada y sin la debida autosuficiencia. Sin embargo, aunque hay consenso en ver el envejecimiento como un proceso multifactorial y heterogéneo, muchas veces se sigue sin hacer una distinción de las diferentes formas de vivir la vejez, una situación considerada por distintas autoridades como discriminatoria.
Según la sexta Encuesta Nacional Inclusión y Exclusión Social de las Personas Mayores, estas experimentan una enorme exclusión social debido a las carencias e inequidades del país. Esto se debe a la falta de integración de las personas mayores en distintos ámbitos de la sociedad y a la ausencia de imágenes sociales positivas de la vejez. En el mundo laboral, por ejemplo, las personas mayores enfrentan los mayores prejuicios; se asume por defecto que una persona después de cierta edad ya tiene dificultades para desempeñarse.

Abandono y Maltrato
Los adultos mayores experimentan carencias que inciden en su autonomía, como la toma de decisiones a nivel personal y familiar. Estas manifestaciones se presentan en diversas formas de abandono y hasta maltrato físico y emocional. La Encuesta sobre Maltrato a Personas Adultas Mayores en el Distrito Federal 2006 (EMPAM-DF) reveló datos significativos:
- El 16% había tenido por lo menos un incidente de maltrato en los últimos doce meses.
- El 35% de la muestra contestó no poder salir de su casa cuando lo desean.
- El 25.7% no pueden realizar libremente las actividades que les gustan.
- El 33% ha sentido deseos de irse a otro lugar porque se sienten mal donde viven y con quienes viven.
- El 33.2% expresó no poder disponer de su dinero y hacer gastos con libertad.
- El 30.4% de la muestra expresó haber recibido algún tipo de maltrato en instituciones de salud.
- El 11.4% señaló haber sido insultado, y el 11.7% dijo haber sido ignorado o tratado con indiferencia.
- El 6.3% dijo que no se habían respetado sus decisiones.
Estos resultados evidencian situaciones problemáticas que los adultos mayores viven en lo cotidiano, en gran medida producto de la pérdida de autonomía en todos los sentidos.
Impacto en la Salud Mental
Existe mucha desinformación, prejuicios, mitos y estigmas respecto a la salud mental de las personas adultas mayores, pues se tiene socialmente normalizado que deben llegar a la vejez con cierto deterioro, como pérdida de la memoria, problemas cognitivos, depresión o problemas de orientación. Sin embargo, estudios indican que a mayor autoestigma relacionado con la edad o a mayor estigma internalizado, se observa mayor sintomatología psicológica, mayores niveles de discapacidad, menores niveles de bienestar psicológico subjetivo y mayor probabilidad de muerte.
El estigma conlleva la aparición de mayor depresión, estrés y un menor grado de salud mental en general sobre los cuidadores. Al igual que en la población general, la falta de conocimientos sobre salud mental actúa como un factor de riesgo. Además, se afirma que el estigma favorece el desarrollo de conductas de acoso. Campo-Arias y Herazo relacionan el riesgo de suicidio con el estigma a través de dos mecanismos diferentes: el primero vincula la conducta suicida con niveles altos de estigma social, explicando que el incremento de conductas autolesivas se debe al retraso en la búsqueda de ayuda; el segundo involucra a los pacientes que presentan niveles elevados de autoestigma.
Autores como Carrara y Ventura consideran que el autoestigma es particularmente influyente, como consecuencia del deseo de los enfermos mentales de ocultar su diagnóstico para evitar la discriminación. Esta autodevaluación, al mismo tiempo, podría llevar al paciente a cuestionar su capacidad para recuperarse.
Percepción de la Vejez por la Juventud
Un estudio se centró en el significado particular que tienen los estudiantes de educación superior acerca de los adultos mayores en tres universidades de la región central de México. Para establecer un acercamiento de los significados, se aplicó un instrumento asociativo basado en las Redes Semánticas Naturales, en el que se pidió a cada participante que escribiera palabras que asociara con el término "anciano" y luego las jerarquizara.
Las respuestas de los estudiantes indicaron un total de 83 palabras diferentes asociadas con el término inductor. Las principales se centraron en aspectos que indican niveles de aceptación al grupo de los adultos mayores. Sin embargo, un ejemplo de los reactivos solicitados, como "Los adultos mayores se aíslan", reveló que la mayoría respondió que sí. Esto indica que muchas veces, sin darse cuenta, los jóvenes se hacen partícipes de esta exclusión. Además, al pedirles que se dirigieran hacia los adultos mayores con adjetivos positivos, les resultaba muy difícil.
Según la profesora Daniela Thumala, una de las autoras de la Encuesta Nacional Inclusión y Exclusión Social de las Personas Mayores, muchas veces las personas interpretan las pérdidas asociadas a la vejez como un signo de que estas desarrollen depresión. Esto implica que, aunque con tanto viento en contra, la vejez no es necesariamente una etapa deprimente.
Fomentando una Cultura de Respeto y Aceptación
El edadismo provoca daños, desventajas e injusticias, y las personas mayores son el colectivo que más padece sus efectos. La reducción del edadismo requiere que instituciones, empresas, organizaciones y medios de comunicación adopten estrategias de transformación que pongan en valor la aportación social de las personas mayores. Generar cambios en el uso del lenguaje es fundamental para erradicar palabras y expresiones que contribuyan a perpetuar el edadismo, con un papel clave de los medios de comunicación.

La familia es clave en el mejor trato hacia las personas mayores, con un rol que apunta a la comprensión e inclusión de estas como individuos activos que siguen aportando a la sociedad. Es importante el fomento a las actividades de los mayores y mantener y diversificar las redes de apoyo, pues generalmente se centran en una cuidadora, que es mujer, sea familiar o contratada. Coincide con esta visión la profesora Thumala, al señalar la responsabilidad de las propias familias sobre el trato hacia las personas mayores. Aunque la vejez conlleva transformaciones personales de las condiciones físicas, de la independencia económica y funcional, las personas mayores pueden llegar a ser autónomas, realizando actividades cotidianas y manteniendo redes de apoyo familiares y de amistades.
Un cambio cultural paulatino, con avances ya constatados a nivel médico y personal, es esencial. Reducir el edadismo presente en nuestra sociedad pasa por concienciar de sus nocivos efectos y educar en el respeto y el buen trato.