Cuando un perro, especialmente un perro anciano, escupe o vomita sangre, es una situación alarmante para cualquier dueño de mascota. La hematemesis (vómito con sangre) o la presencia de sangre en la boca pueden ser indicativos de una amplia variedad de problemas, desde condiciones leves hasta enfermedades graves que requieren atención veterinaria urgente. Es crucial identificar la procedencia de la sangre, ya que puede originarse en diferentes partes del cuerpo como la boca, el esófago, los pulmones o el sistema digestivo.
La gravedad del sangrado, su cantidad y aspecto (sangre fresca, oscura o digerida) son factores clave para determinar la urgencia y el pronóstico. Si la hemorragia es intensa o el perro presenta otros síntomas como palidez de mucosas, dificultades respiratorias, hipotermia, falta de apetito o cansancio, la visita al veterinario es ineludible.
Problemas en la Cavidad Bucal
Lo más habitual cuando a un perro le sale sangre por la boca es que esta se haya originado en la propia cavidad bucal. Algunas heridas que dañen la lengua o las encías, como las causadas por un hueso, una piedra o un palo, pueden provocar sangrado. En estos casos, se observará sangre fresca, normalmente en poca cantidad, y el perro no mostrará otros síntomas. Examinando la boca, es posible localizar la lesión. El sangrado suele remitir solo en unos minutos. Si no es así, si el sangrado es intenso o si se sospecha de un objeto clavado, se debe acudir al veterinario.
Enfermedades Dentales y de las Encías
Las enfermedades dentales y de las encías también pueden ser responsables del sangrado, especialmente en las encías del perro. En estos casos, se puede observar un exceso de placa y sarro, halitosis, encías retraídas o dolor al masticar, lo que puede llevar al perro a dejar de comer. Estas situaciones requieren asistencia veterinaria, ya que si avanzan, pueden provocar la pérdida de piezas dentales.
Trastornos del Aparato Respiratorio
Aunque la sangre parezca salir por la boca, puede proceder del aparato respiratorio. En procesos infecciosos, tumores o pólipos, la mucosa puede verse dañada hasta el punto de originar heridas, que también pueden producirse cuando el perro tose o estornuda. Normalmente, este sangrado será ligero, pero es importante acudir al veterinario para que, tras las pruebas pertinentes, determine la causa de la hemorragia. Esta probablemente se verá acompañada de otros síntomas como secreción nasal, tos, dificultades respiratorias, inapetencia o fiebre.
Colapso Traqueal
El colapso de la tráquea se define como el estrechamiento del diámetro traqueal producido por un aplanamiento, generalmente de forma dorsoventral. Se da en perros de mediana a avanzada edad y suele localizarse y afectar a la región cervical, pero puede extenderse en dirección bronquial.
Pacientes con una cardiopatía cuyo aumento del tamaño del corazón comprima la zona cervical, tos crónica asociada a problemas respiratorios, obesidad o que hayan sufrido traumatismos en la zona, entre otras, son situaciones que predisponen o conllevan a la presentación de un colapso traqueal. Los signos clínicos observables están asociados a dificultad respiratoria: tos crónica seca más frecuente durante el día, agitación con aumento de la frecuencia respiratoria, acompañado o no de mucosas cianóticas.
El diagnóstico definitivo se basa en la exploración radiológica, mediante proyección lateral y dorsoventral, con incidencias que intenten incluir la fase inspiratoria y espiratoria, ya que es la única manera fiable de diagnosticar un colapso dinámico de la tráquea sin alteraciones anatómicas evidentes, observando el cambio de diámetro que se produce entre ambas fases respiratorias.

El tratamiento se diferencia en dos fases, atendiendo a una presentación aguda o crónica. En el primer caso, se tranquiliza al animal lo más rápidamente posible con el uso de antitusígenos como el butorfanol, que inyectado aporta una acción rápida y cierta sedación, muy útil para disminuir la excitación. Ante la cianosis, está indicada la oxigenoterapia. Por último, el uso de corticoesteroides está documentado y justificado por la frecuencia del edema traqueal. El estrés en un perro con colapso traqueal agrava enormemente el cuadro.
Problemas del Sistema Digestivo
A veces, el perro puede vomitar o regurgitar sangre debido a daños provocados en el sistema digestivo. La causa puede ser infecciosa, tumoral, por cuerpos extraños, etc. Las úlceras gastrointestinales también pueden estar detrás de vómitos de sangre. Los tratamientos antiinflamatorios prolongados tienen como efecto secundario la formación de estas lesiones, por lo que se debe estar atento si el perro está siendo medicado.
Gastroenteritis Hemorrágica
La gastroenteritis hemorrágica es una enfermedad digestiva que puede causar vómitos con sangre y diarrea con sangre. La sangre en las heces puede ser de color rojo brillante (hematoquecia), indicando un problema en la parte baja del sistema digestivo (colon o recto), o de color negro o negruzco (melena), indicando que proviene de la parte superior del sistema digestivo (estómago y duodeno).
Los síntomas asociados incluyen fatiga, debilidad, vómitos, deshidratación, pérdida de apetito y peso, dolor abdominal y apatía. Las causas pueden ser diversas, incluyendo sobrecrecimiento bacteriano intestinal (como Salmonella spp., Campylobacter spp.), intolerancias o alergias alimentarias, ingestión de cuerpos extraños o parásitos intestinales. Es fundamental la atención veterinaria inmediata, con hidratación con fluidos y electrolitos, y un diagnóstico preciso para un tratamiento adecuado.
Úlceras y Erosiones Estomacales
Las úlceras o erosiones del tracto gastrointestinal son una de las principales causas de vómito con sangre en el perro. Estas pueden ser consecuencia de la ingestión de cuerpos extraños que ya no estén presentes, pero que han dejado una lesión sangrante. También pueden ser causadas por gastritis aguda o crónica, enfermedad por Helicobacter, o el uso prolongado de AINEs y corticoesteroides.
Otras causas incluyen enfermedades infiltrativas (neoplasias, enfermedad inflamatoria intestinal, pitiosis en zonas tropicales), ulceración por estrés fisiológico (shock hipovolémico, shock séptico, dilatación gástrica, shock neurogénico), hiperacidez (mastocitoma, gastrinoma) y otras enfermedades como la hepática, renal o hipoadrenocorticismo.
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Trastornos de la Coagulación (Coagulopatías)
Las coagulopatías, o enfermedades que afectan la coagulación de la sangre, pueden provocar hemorragias observables en la boca, nariz, ano, entre otras. Requieren tratamiento veterinario urgente.
Mecanismo de Hemostasia
Cuando se produce sangrado en un órgano o parte del cuerpo, se pone en marcha un proceso para detenerlo, llamado hemostasia. Este requiere un número adecuado de plaquetas, la cantidad correcta de proteínas de la coagulación sanguínea (factores) y vasos sanguíneos que se contraigan adecuadamente. Una vez que el coágulo se ha formado y estabilizado, otras proteínas detienen el proceso de coagulación y finalmente lo disuelven.
Trastornos Congénitos de las Proteínas de Coagulación
Estos trastornos están presentes al nacimiento y pueden manifestarse como hemorragias retardadas y hematomas profundos. Incluyen deficiencias de diversas proteínas como:
- Hipofibrinogenemia y Disfibrinogenemia: escasez o funcionamiento anormal del fibrinógeno.
- Deficiencia de Factor II (protrombina): poco frecuente, se ha descrito en boxers y cocker spaniel ingleses.
- Deficiencia de Factor VII: común en beagles, bulldogs ingleses, malamutes de Alaska, schnauzers miniatura, boxers y mestizos.
- Deficiencia de Factor VIII (Hemofilia A): el más común de los trastornos hemorrágicos hereditarios en perros, afectando principalmente a machos.
- Deficiencia de Factor IX (Hemofilia B): menos común que la Hemofilia A, con signos similares.
- Deficiencias de Factor X, Factor XI, Factor XII y precalicreína: extremadamente raras.
Trastornos Adquiridos de las Proteínas de Coagulación
La mayoría de las proteínas de coagulación se producen en el hígado. Por lo tanto, la enfermedad hepática puede dar lugar a una disminución de los niveles de proteínas de la coagulación. Las enfermedades hepáticas graves también pueden producir coagulación intravascular diseminada.
- Envenenamiento por raticidas: estos venenos reducen la producción de proteínas de coagulación en el hígado, causando coágulos y hematomas. Es una urgencia veterinaria.
- Coagulación Intravascular Diseminada (CID): una afección grave en la que se desarrollan pequeños coágulos sanguíneos por todo el torrente sanguíneo, consumiendo plaquetas y factores de coagulación. Generalmente se desarrolla después de una infección grave, golpe de calor, quemadura, tumor o lesión grave.
Trastornos de las Plaquetas
Los trastornos plaquetarios incluyen tener muy pocas plaquetas (trombocitopenia) o tener plaquetas que no funcionan correctamente. Cada tipo de trastorno puede ser congénito o adquirido. La trombocitosis (demasiadas plaquetas) puede ocurrir como respuesta a un proceso fisiológico o de enfermedad o, raramente, ser un componente del cáncer de la sangre.
Trombocitopenia Congénita
- Hematopoyesis Cíclica (Síndrome del Collie Gris): trastorno mortal caracterizado por ciclos de disminución de todos los tipos de células sanguíneas.
- Macrotrombocitopenia Hereditaria: presente en aproximadamente el 50% de los Cavalier King Charles Spaniels, una afección benigna con plaquetas reducidas y gigantes.
Trombocitopenia Adquirida
Son frecuentes en los perros, con muchas causas identificadas, la mayoría relacionadas con el sistema inmunitario que destruye las plaquetas.
- Enfermedades por rickettsias: causadas por organismos de los géneros Ehrlichia y Anaplasma, producen pérdidas de plaquetas de leves a graves.
- Disfunción del sistema inmunitario: el sistema inmune genera anticuerpos que destruyen las plaquetas o las células productoras de plaquetas.
- Trombocitopenia inducida por vacunación: puede ocurrir de 3 a 10 días después de la vacunación repetida con ciertos tipos de vacunas.
- Trombocitopenia causada por fármacos: algunos fármacos pueden inducir la pérdida de plaquetas.
Traumatismos y Otras Causas
Otras causas que pueden explicar por qué un perro tiene sangre en la boca incluyen traumatismos, como los producidos por una caída desde gran altura o un atropello. En estas circunstancias, es probable que la sangre de la boca se deba a una hemorragia interna. Si se sospecha este es el caso, se debe mantener al perro tranquilo y trasladarlo con urgencia al centro veterinario, incluso si parece encontrarse bien, pues puede estar padeciendo lesiones internas.
Qué Hacer si un Perro Vomita Sangre
Si un perro vomita sangre, es fundamental mantener la calma y comunicarse con el veterinario de inmediato. Incluso si solo se observan rastros de sangre, es recomendable informar al profesional. Se debe preguntar al veterinario si es necesario suspender la administración de algún medicamento oral y si se deben ofrecer comidas más pequeñas y frecuentes, acompañadas de agua.
Es útil recolectar muestras y tomar fotos del vómito o sangrado para que el veterinario pueda examinarlas. Si se observa mucha sangre o si el perro vomita constantemente, se debe buscar atención veterinaria de emergencia.
Síntomas Adicionales de Alerta
Se debe contactar al veterinario de inmediato si, además del vómito con sangre, se observan:
- Heces alquitranadas: heces negras y espesas, que pueden indicar sangrado en el tubo digestivo superior.
- Diarrea con sangre: puede sugerir una alteración en el tubo digestivo inferior.
- Letargo: falta de energía y debilidad, que pueden ser signos de enfermedad grave.
Diagnóstico y Tratamiento Veterinario
El diagnóstico de la causa del vómito con sangre en un perro anciano es complejo y requiere un examen veterinario completo. Se pueden realizar diversas pruebas como análisis de heces o sangre, radiografías (para detectar cuerpos extraños o problemas respiratorios/digestivos), endoscopia y pruebas para detectar enfermedades infecciosas o trastornos de la coagulación.
El tratamiento varía según la afección subyacente y puede incluir:
- Antiácidos para reducir la irritación causada por los ácidos estomacales.
- Medicamentos para eliminar parásitos.
- Fluidoterapia intravenosa para la deshidratación.
- Cirugía para retirar un objeto extraño o tratar tumores.
- Hospitalización en casos de infecciones o enfermedades graves.
- Una dieta terapéutica altamente digerible.
- Antibióticos específicos en caso de infecciones bacterianas, especialmente en la septicemia.
- En casos de shock séptico, fluidos intravenosos, oxígeno y medicación para restablecer el equilibrio del organismo, además de los antibióticos.
La prontitud en la detección y el tratamiento es crucial para mejorar el pronóstico, especialmente en condiciones graves como la septicemia o la coagulación intravascular diseminada.