La vulnerabilidad de los adultos mayores se acentúa trágicamente en contextos de crisis o negligencia institucional, llevando a historias de abandono y desnutrición. Estos casos no solo conmueven, sino que también exponen las profundas fallas en la protección de uno de los segmentos más indefensos de la sociedad.
El Drama de la Desnutrición en Venezuela: El Caso de los Hermanos Sandoval
La profunda crisis que se vive en Venezuela se agudiza y deja historias aterradoras, como la de dos hermanos de la tercera edad que fueron encontrados en su apartamento en Caracas sin vida, en estado de descomposición y con signos evidentes de desnutrición. Esta historia conmociona al país y al mundo, pues representa la cara más amarga de la difícil situación que atraviesa la nación.
Los adultos mayores, Silvia Margarita Sandoval Armas, de 72 años, y Rafael David Sandoval Armas, de 74 (o 73, según otras fuentes), murieron días antes sin que nadie se diera cuenta. Impedidos de emigrar por su avanzada edad y sin la posibilidad de aguantar las largas colas para conseguir alimentos, pagaron las consecuencias de la situación del país. La causa de su muerte fue confirmada como desnutrición proteico calórica.

Fueron los vecinos de su departamento, ubicado en el piso 9 de las residencias Villa II en el barrio Puente Hierro, quienes alertaron a los bomberos tras no responder a sus llamados y percibir un hedor proveniente del inmueble. Según versiones recabadas, los ancianos dependían de los alimentos que les suministraban sus vecinos, ya que Silvia Sandoval recibía apenas una pensión de 400.000 bolívares, un monto insuficiente para subsistir.
De acuerdo con información recopilada por medios locales y reportes en redes sociales, la muerte de la mujer se habría presentado entre 36 y 48 horas antes de su hallazgo en la cocina, mientras que el hombre habría muerto entre 24 y 36 horas antes en una habitación. Este detalle sugiere que Rafael podría haber estado un tiempo vivo con su hermana ya fallecida, sin poder pedir ayuda. Los bomberos del Distrito Capital incluso emplearon la técnica de rápel para ingresar al apartamento.
Albergues de adultos mayores en Venezuela en crisis por falta de alimentos y medicinas
Abandono Institucional y Malas Prácticas en Residencias de Ancianos Chilenas
La situación de abandono y mala alimentación no se limita a contextos de crisis nacional. En Chile, diversas denuncias han sacado a la luz graves irregularidades en residencias de adultos mayores, como el caso del Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) Cordillera de los Andes, administrado por la Fundación AMSCA.
Denuncias de Negligencia Extrema y Malnutrición
Entre las denuncias más impactantes se encuentra la muerte de un hombre de 84 años que estuvo nueve días sin ser alimentado, una anciana que falleció aplastada por una puerta, y un paciente tetrapléjico que fue encontrado cubierto de moscas debido a sus escaras. Estas situaciones, junto con la contratación de gran parte de la familia del director de la Fundación, Antonio Lepe Valenzuela, fueron parte de las quejas y cartas que funcionarios y familiares enviaron por meses al Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama).
El informe elaborado por la Seremi detalló que el anciano fallecido por falta de alimento ni siquiera contaba con la sonda nasogástrica a través de la cual debían alimentarlo, ya que no podía hacerlo por sí mismo. Senama sospecha que la no asistencia y el incumplimiento de las indicaciones de tratamiento dadas por el Hospital Sótero del Río por parte de la Fundación AMSCA podrían ser una de las causas de su fallecimiento.

Los problemas y denuncias, que apuntaban a las malas condiciones generadas por recortes administrativos, un progresivo deterioro de los servicios, atención básica y falta de insumos, se arrastraban meses antes de la fiscalización sanitaria y de la denuncia presentada por Senama ante el Ministerio Público, describiendo "posibles delitos al interior del establecimiento" respecto a la muerte y condiciones médicas de varios adultos mayores.
Irregularidades Administrativas y Financieras
El traspaso de la administración del ELEAM del Hogar de Cristo a AMSCA fue descrito como "caótico". Un apoderado de una residente señaló la disconformidad de las asistentes, quienes se veían exigidas en sus labores por la falta de personal, lo que generó un descuido hacia los adultos mayores, especialmente los postrados. Se encontraron residentes a los que no se les cambiaba el pañal por estar limitados y otros que, pudiendo ser levantados, permanecían acostados todo el día, soportando altas temperaturas.
El informe de evaluación de la administración, realizado entre abril y mayo, reveló que no se habían entregado documentos clave, como la nómina completa de trabajadores y sus contratos. También se mencionaron objeciones por la contratación de familiares del director, como su hermana Catherine Lepe Valenzuela, encargada de recursos humanos, y Marcela San Martín (presunta pareja del director), quien asumió como encargada de Bienestar o Protocolo y Ceremonial.
Adicionalmente, se detectaron otras irregularidades: el alquiler de un automóvil para traslados de adultos mayores a un particular, cuyo valor fue considerado "excesivo" para un vehículo tipo sedán y "poco adecuado" para el traslado de personas en sillas de ruedas. También se constató que la fundación estaba pagando, con fondos aportados por Senama, los almuerzos de sus propios funcionarios, cuando estos deberían ser cubiertos en efectivo por cada uno.
Deficiencias en Salud y Manejo de Recursos
Los informes de funcionarios de Senama acreditan que "los procedimientos de salud no se realizan correctamente", no cumplen con la norma sanitaria, y las fichas de los residentes están desactualizadas y desordenadas. Los profesionales contratados carecían del perfil de experiencia necesario para trabajar con adultos mayores.
Las condiciones de higiene eran deplorables: "las duchas se encuentran en mal estado, se utilizan baldes para poder realizar el baño de los adultos mayores". El director Antonio Lepe Valenzuela se defendió, alegando que todo estaba en regla y que la administración era excelente pese a los "insuficientes" recursos, señalando que recibían "poco más de 43 millones de pesos mensuales" cuando las necesidades exigían al menos "70 millones".

La mala alimentación era una preocupación constante. Una nutricionista del lugar detalló en una carta a Senama que la Fundación AMSCA se negó a comprar alimento especial de buena calidad (fórmula polimérica) para residentes con sonda nasogástrica, optando en su lugar por el PACAM, un beneficio gratuito que es un complemento, no un sustituto permanente. La profesional denunció que no había utensilios para el lavado de manos, guantes suficientes, matraces para alimentación por SNG ni materiales para evaluaciones nutricionales, teniendo que depender de universidades para obtenerlos. También reportó desayunos y onces restringidos a "solo una taza de té, leche o pan".
Las irregularidades financieras llegaron al extremo. Una trabajadora social describió haber recibido una llamada del director solicitando las claves de las tarjetas bancarias de adultos mayores con ahorros, para luego retirar "todos los dineros de las cuentas" bajo el argumento de "tener que pagar sueldos". El informe de gestión de Senama detectó una "falta de control y registro" sobre el dinero de los residentes, sin un protocolo adecuado ni seguimiento del uso o destino de esos recursos financieros.
Testimonios de Horror y Falta de Supervisión
El caso de Pablo Henríquez Avello, tetrapléjico de 62 años que falleció en el Hospital San José de Maipo, es otro ejemplo. Tras ser hospitalizado y regresar al ELEAM, sus escaras se agravaron. Su hermana Olga relata: "Un día llegué y estaba lleno de moscas. Entero mojado porque sus heridas supuraban hasta el cuello. Además las comidas eran horribles." Olga también encontró a su hermano gritando de dolor, con protectores de cama verdes y sin personal que lo atendiera. Un muchacho que lo atendió en el sanatorio en San José de Maipo sugirió una investigación, diciendo que "a este caballero lo mandaron a morir acá en condiciones precarias".
La muerte de Margarita del Carmen Lobos, el 15 de febrero en el Hospital Sótero del Río, tras caerle una puerta encima, también "removió el piso". Según fuentes, las supervisiones de Senama se habían detenido desde la llegada de AMSCA por falta de personal y recursos, reanudándose solo tras este trágico incidente y el reclamo de la familia. Se denunció que cada funcionario de Senama que reportaba irregularidades era retirado del caso.
Aún con vida, Ubaldo Rojas y Jesús Ortiz, están en la lista de ancianos que podrían ser víctimas de delitos -nombres entregados por Senama a la Fiscalía- por las malas condiciones generales en que llegaron a los hospitales donde hoy están internados. Raúl González Figueroa lo constató de la peor forma. El ELEAM Cordillera de los Andes no fue la primera vez que enfrentó el maltrato en un hogar de ancianos. El antiguo poeta ya había sido noticia nacional en el programa televisivo “Esto no Tiene Nombre”, al conocerse los brutales maltratos que él y otros abuelos vivieron al interior de un asilo de ancianos privado en Melipilla. Allí estuvo postrado años en una cama con una úlcera por presión en un muslo. El traslado a Puente Alto se veía como una luz de esperanza para lo poco que le quedaba de tiempo.
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