El CREAD Galvarino y la Tragedia del Sename: Detenciones, Testimonios y Fallas Estructurales

SANTIAGO.- La compleja realidad del Servicio Nacional de Menores (Sename), y en particular del Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread) Galvarino, vuelve a estar en el centro de la atención pública. Recientemente, se concretó la detención de un exfuncionario por graves delitos, mientras la memoria de Lisette Villa, fallecida en el mismo centro, sigue marcando la investigación sobre los abusos y deficiencias del sistema.

Detención por Tormentos y Apremio Ilegítimo en CREAD Galvarino

Durante la tarde del martes, un ex funcionario del Cread Galvarino fue detenido por el delito de tormentos y apremios ilegítimos. El sujeto, de iniciales L.M.R.C., es un técnico en alimentación de 56 años que hasta 2017 se desempeñaba como cuidador de trato directo de los menores que se encontraban en el centro. Fuentes de Emol señalaron que fue desvinculado por mala evaluación de desempeño.

La diligencia fue concretada por detectives de la Fuerza Tarea Sename de la PDI, el cual está a cargo de indagar todos los fallecimientos y abusos ligados al servicio. Según señaló el comisario Francisco Ceballos, jefe de la Fuerza Tarea Sename, los hechos indagados se habrían cometido en contra de cinco niñas de entre 5 y 13 años, entre 2016 y 2017. El policía explicó: "Se levantan antecedentes que dan cuenta de eventuales maltratos hacia niños residentes del Cread Galvarino, donde en esa fecha se investiga el fallecimiento de la menor Lissette Villa. En ese contexto se reúne evidencia que le permite a la fiscalía levantar la convicción de que existe un delito". La orden de captura se despachó luego que el hombre no se presentara a la audiencia de formalización agendada para el recién pasado lunes.

Foto de la PDI realizando una detención en el marco de una investigación

El Caso Lisette Villa: Una Mirada Profunda a las Fallas del Sistema

El Cread Galvarino es el mismo centro en el que falleció hace tres años Lisette Villa. Este suceso, ocurrido en abril de 2016, ha sido uno de los pilares del denominado Caso Sename, en el que el Ministerio Público investiga la responsabilidad de funcionarios del Servicio Nacional de Menores en la muerte y malos tratos sufridos por niños bajo la tutela de la institución.

Testimonio de una Exdirectora y Psicóloga del CREAD Galvarino

Una exdirectora y psicóloga del CREAD Galvarino, quien se desempeñó en el centro y fue psicóloga de Lisette por años, compartió un extenso testimonio sobre su experiencia y las circunstancias que rodearon la vida y muerte de la menor, así como las precariedades del sistema. En su relato, indicó que "si Lissette falleció, ese hecho es suficientemente contundente para que yo asuma que no puedo salir 'ilesa' de lo sucedido", a pesar de no haber estado presente en el momento de su deceso. Su testimonio obedecía a su deseo de que "una voz muy poco escuchada pueda ser oída" y de develar la precariedad del CREAD Galvarino, así como la ineficacia de la justicia al centrarse en pocos funcionarios en lugar de la totalidad de los responsables.

La Historia de Lisette: Abandono y Vulneraciones en el Sistema de Protección

Lisette Villa nació el 25 de abril de 2004 y, durante sus cortos años, su vida estuvo marcada por problemas que le dejaron profundas heridas familiares, provocadas y agravadas por omisiones y decisiones erráticas del sistema de protección social en su conjunto. Lisette tenía 5 años cuando ingresó por primera vez a una residencia del Sename. Ni su padre ni su madre consiguieron jamás recuperar su cuidado, y era visitada de manera intermitente, con largos periodos sin visitas, lo que le provocaba una doble sensación de abandono.

Ante la imposibilidad de regreso a su familia de origen, se optó por derivarla a un Hogar de Protección con dinámica de "apadrinamiento", aunque la separación del CREAD Galvarino y el proceso de inclusión a su nueva residencia presentaron dificultades. Debido a esto, la psicóloga del CREAD (la testimonialista) y otra educadora comenzaron a visitarla para apoyar su adaptación. Poco después, esa residencia solicitó que la niña fuera reingresada al CREAD Galvarino, declarándose incompetente para asumir su cuidado, y su regreso se concretó el 12 de noviembre de 2013.

No había transcurrido un mes de su vuelta al CREAD cuando se produjo el primer ingreso de uno de sus hermanos al sistema residencial proteccional, seguido por una de sus hermanas. En junio de 2014, Lisette y su hermana menor se incorporaron a otra residencia más pequeña. Lo que motivó el cambio fue la develación por parte de Lisette de una experiencia de vulneración siendo pequeña, situación que le había generado una desregulación emocional y conductual, lo que llevó a esa institución a declararse incompetente para asumir su cuidado.

En octubre de 2015, tras meses de ausencia, la madre de Lisette retomó las visitas los fines de semana. En el ámbito médico, Lisette se mantenía con atención psicológica y psiquiátrica en el Hospital San Borja Arriarán, recibiendo tratamiento farmacológico. Ante la gran ingesta de medicamentos, la exdirectora relató que en una oportunidad decidieron solicitar que Lisette fuese reingresada al hospital para desintoxicación y un nuevo esquema medicamentoso.

Los Últimos Momentos de Lisette Villa y la Confusión Post-Muerte

El 11 de abril de 2016, cerca de las 18:30 horas, Lisette fue a la oficina de la exdirectora y le pidió "ropa de guagua", despidiéndose con un abrazo y un beso. Aproximadamente a las 20:20 horas, la exdirectora recibió un llamado telefónico informando que Lisette se había "descompensado". Al llegar al CREAD cerca de las 20:50 horas, la encontró extendida en el piso, siendo reanimada por el equipo del SAPU y Bomberos. A las 21:05 horas, aproximadamente, dejaron de reanimarla, generando un llanto colectivo entre los presentes.

La exdirectora describe una secuencia de llamados, la llegada de autoridades y la prensa, y el inicio de "otra historia: de omisiones, secretos, ocultamientos e inculpaciones cruzadas". Los medios de comunicación daban cuenta de versiones distintas y con escaso rigor, mientras se rumoreaba que la causa de muerte habría sido una sobredosis de medicamentos. Once días más tarde, la versión inicial de la encargada de turno fue "derrumbada" por la declaración de otra niña, quien habría sido testigo ocular de los hechos e involucró a funcionarias del centro. Meses después, surgieron dos causas de muerte opuestas, y la exdirectora lamentó la falta de interpelación a las autoridades del Sename y de su Departamento de Protección y Restitución de Derechos (Deprode).

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Deficiencias Estructurales y el Funcionamiento Interno del CREAD Galvarino

El testimonio de la exdirectora también expuso la precariedad y el trabajo solitario en los CREAD, así como la jerarquía del Sename. En un servicio jerarquizado, toda orientación técnica proviene de la dirección nacional, específicamente del Departamento de Protección y Restitución de Derechos (Deprode), donde se elaboran protocolos y orientaciones. Sin embargo, la exdirectora criticó que "por lo general, ese departamento es un ente cerrado e impermeable a las sugerencias que se elaboran desde los equipos técnicos y profesionales de los centros".

Alrededor del año 2010, por temas administrativos y económicos, los Centros de Tránsito y Diagnóstico (CTD) pasaron a denominarse CREAD, pero con las mismas dotaciones de personal. Las "nuevas" orientaciones técnicas indicaban un trabajo "reparatorio" de cada niño/a, una meta imposible dada la ampliación de plazas que atentaba contra la intervención en todas sus dimensiones. La exdirectora informó a los Tribunales de Familia y a las autoridades del Sename sobre la alta dotación y el hacinamiento, "concepto prohibido en el Sename", pero sus advertencias fueron "oídos sordos" o recibieron respuestas "insuficientes, momentáneas y de parche". En 2010, el CREAD se erigió con los mismos profesionales y educadores de trato directo, sin un plan de capacitación coherente con el nuevo modelo. Las capacitaciones desarrolladas fueron insuficientes, no respondían al modelo instaurado y no abarcaban a la totalidad de los funcionarios.

Condiciones de Salud Inadecuadas

En el CREAD Galvarino se recibían -y se siguen recibiendo- niños con trastornos complejos como Autista Asperger, dificultades motoras y enfermedades crónicas, muchos de ellos abandonados y vulnerados. Esto implicaba la necesidad de hacerse cargo de la salud física y mental de niños que requerían tratamientos altamente especializados. Sin embargo, el centro no contaba con las mínimas condiciones de atención de salud. En febrero de 2016, la entonces directora del CREAD solicitó a la Dirección Regional del Sename la contratación de un pediatra o, al menos, de horas pediátricas, sin haber recibido respuesta al momento del fallecimiento de Lisette.

Las diez horas semanales de atención de un psiquiatra se consiguieron tras una solicitud de las duplas psicosociales del CREAD Galvarino en 2014. Las dos enfermeras contratadas a honorarios (una a media jornada y la otra a jornada completa) significaban que, después de las 18:00 horas y los fines de semana, no se contaba con profesionales de la salud. Además, al estar contratadas a "honorarios", no tenían responsabilidad administrativa ante una eventual mala praxis. Para que exista presupuesto o se visualice una necesidad, es el Deprode el que tiene que estipularlo, y la experiencia indicaba que para ese departamento "basta con la atención psicoso...".

Esquema de las interacciones entre Deprode, CREAD y otras instituciones del Sename

Sentencia a Excuidadoras y Críticas a la Justicia

En el caso de Lisette Villa, dos excuidadoras del Cread Galvarino fueron declaradas culpables por el delito de apremios ilegítimos con resultado de muerte y deberán cumplir su condena bajo libertad vigilada. El abogado querellante, Sebastián Lafaurie, que representa a la madre de la víctima, enfatizó que esperaban mucho más de la justicia, considerando que esta no le da la importancia necesaria a los temas de protección de niños. Las otras dos funcionarias acusadas eran Jéssica Figueroa, coordinadora de turno; y Mónica Monje, exdirectora del Cread Galvarino, a quienes se les imputó no haber evitado la muerte de Lisette. La exdirectora criticó que el "mal" del Sename se centrara en cinco o seis funcionarios inculpados, dejando fuera a "responsables de departamentos técnicos, encargados de salud, supervisores, jueces de familia y también parlamentarios que deciden los presupuestos y planificaciones sin conocer la realidad del Sename en las residencias".

Crisis Institucional y Medidas de Protección

Intervención del INDH y Ocupación del CREAD Galvarino

La crisis en el CREAD Galvarino también se manifestó con una toma del recinto por parte de sus funcionarios. El director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Branislav Marelic, ordenó el inicio de un procedimiento especial de medidas de protección de los derechos de los menores de edad internados, tras constatar, junto a un equipo de profesionales, "situaciones de vulneración y riesgo de niñas y niños". Marelic encontró deterioro de la infraestructura, incluyendo cables eléctricos al descubierto que, según los trabajadores, serían utilizados por algunos menores para intentos de suicidio. Además, todos los niños y niñas del centro se encontraban en un mismo patio, sin diferenciación de edad, debido a faenas de construcción incompletas y atrasadas en su plazo de entrega.

Los funcionarios del Sename que ocupaban el lugar, tras sacar a los directivos, se encontraban realizando una "autoadministración" que el director del INDH consideró "preocupante".

Acuerdo y Deposición de la Toma

En horas de la tarde, los funcionarios del CREAD Galvarino depusieron la toma que se extendió por nueve días, luego de alcanzar un acuerdo con la directora del Sename, Solange Huerta. La autoridad llegó al recinto para buscar un entendimiento con los funcionarios que pertenecen a Antrase, una de las asociaciones de carácter nacional. Huerta anunció que habrá un cronograma de trabajo con plazos establecidos para las necesidades más urgentes planteadas por los propios trabajadores. La directora recalcó: "Como servicio hemos reconocido desde el primer momento que el Centro de Protección Galvarino requiere del trabajo conjunto y colaborativo con los funcionarios para mejorar y superar las falencias existentes”, e insistió en que "nuestra prioridad y preocupación son los niños y niñas, por eso es importante señalar que desde el año pasado hemos puesto especial interés en este centro".

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