Salas Cuna y Niños Vulnerables: Un Análisis del Cuidado Infantil Temprano

La realidad del cuidado infantil en Chile presenta desafíos significativos, especialmente para los niños y niñas vulnerables. Actualmente, la cobertura en salas cunas y jardines infantiles es insatisfactoria, alcanzando apenas un 32% para niños y niñas de entre 0 y 4 años (OCDE 2018). Esta cifra se agrava por una desproporcionada relación de 42 a 1 entre la cantidad de párvulos que necesitan atención y la disponibilidad de profesionales preparados para brindarla (Estadísticas Vitales INE).

Desafíos y Contexto del Cuidado Infantil

Acceso Limitado y sus Consecuencias

La falta de acceso a recintos preescolares afecta directamente a los niños y niñas, pero también a sus madres, quienes son las principales cuidadoras en la primera infancia. Sobre ellas recae la abrumadora responsabilidad de encontrar un lugar en las escasas opciones estatales o buscar alternativas.

Esquema de la brecha de cobertura en educación parvularia en Chile

El Auge de las Guarderías Informales y sus Riesgos

En este escenario, emerge con fuerza una "solución" de doble filo: las guarderías informales. Estas son más accesibles, ofrecen jornadas que superan los horarios laborales típicos y son considerablemente más económicas que los jardines privados. Sin embargo, carecen de la obligación de cumplir estándares de idoneidad, calidad o seguridad, y operan completamente fuera del control de las autoridades. Esta falta de regulación ha llevado a situaciones trágicas, como la muerte de una niña el año pasado, casos de niños pequeños en peligro inminente y, más recientemente, lactantes ubicados en un closet por largas jornadas debido a la falta de espacio para desplazarse y jugar, evidenciando una nula estimulación apropiada para su edad.

Motivaciones de los Padres y la Necesidad de Política Pública

Las motivaciones para llevar a los hijos a una sala cuna, jardín infantil o guardería son tan diversas como las historias de vida. Incluyen a madres que buscan potenciar el desarrollo preescolar de sus hijos, aquellas que desean o necesitan trabajar por ser el sustento financiero de su hogar, o quienes aspiran a retomar los estudios. Ya sea por opción o por necesidad, el bienestar y cuidado de los hijos no debería ser una preocupación individual, sino colectiva, abordada por una política pública efectiva de apoyo al cuidado, especialmente para quienes viven en condiciones de vulnerabilidad social y económica.

La Importancia de la Educación Parvularia

Impacto Positivo en el Desarrollo Infantil

La educación parvularia marca el inicio de la trayectoria educativa y es una etapa esencial para el bienestar y desarrollo de niños y niñas. Un reciente estudio de la Universidad San Sebastián (USS), liderado por el psicólogo Rodrigo Cárcamo, muestra que la asistencia a jardines infantiles y salas cuna tiene un impacto positivo en la salud mental infantil. Este estudio, titulado “El apego infantil con madres y padres y su relación con el bienestar, salud mental y el comportamiento prosocial en una muestra chilena”, comparó a 70 familias con y sin acceso a educación inicial. Según Cárcamo, la educación inicial no solo mejora el bienestar infantil, sino que también ofrece mayores oportunidades de inserción laboral para los padres.

Jugar... ¡Un asunto muy serio! Importancia del juego en el desarrollo infantil

Crecimiento Histórico de la Cobertura en Chile

En Chile, se produjo un aumento sin precedentes en la cobertura de la educación preescolar entre los años 2006 y 2009, incrementando el número de salas cuna públicas de 781 a 4281 (Junta Nacional de Jardines Infantiles, 2009). Posteriormente, el sistema preescolar ha crecido de manera paulatina en alrededor de un 10% o menos anualmente (Ministerio de Educación-Mineduc, 2018). Dado el auge de la asistencia temprana a sala cuna, es importante conocer sus efectos en diversas áreas del desarrollo infantil, como el desarrollo socioemocional.

Factores Clave para los Padres al Elegir Centros de Cuidado

La Superintendencia de Educación, en el seminario "Todos tejemos la ronda: Primera Infancia con resguardo de derechos", reveló que un 51% de los padres, madres y apoderados encuestados en la Región Metropolitana considera decisivo el perfil de la educadora (en materia de buen trato y competencia profesional) al momento de elegir una sala cuna o un jardín infantil para sus hijos. Otros factores importantes son:

  • Seguridad: 21% de las preferencias.
  • Contenidos educacionales de calidad: 20% de las preferencias.
  • Infraestructura adecuada: 17% de las preferencias (muros, techos, pisos, salas y patios).

El sondeo, elaborado por la consultora Activa Research, se aplicó entre el 23 de agosto y el 7 de septiembre en 102 salas cunas y jardines infantiles, e incluyó 1.280 encuestas. En cuanto a la satisfacción, el 93% de los padres evaluó los establecimientos con notas entre 6 y 7 en áreas como material didáctico, mobiliario, equipamiento, infraestructura, seguridad e higiene.

Teoría del Apego y Cuidado No Maternal

Desarrollo del Apego en Contextos de Cuidado Alternativo

El cuidado no maternal profesional de niños y niñas a temprana edad es cada vez más común. En Chile, las políticas de ampliación de cobertura de salas cuna buscan que las madres puedan incorporarse al mundo laboral. La teoría del apego, desarrollada por Bowlby en la década de los cincuenta, enfatiza el vínculo entre el niño y sus cuidadores primarios. Surge la pregunta: ¿es posible que los niños desarrollen vínculos de apego con el personal estable de las salas cuna?

Investigaciones (Ahnert, Pinquart, & Lamb, 2006; Pallini, Baiocco, Baumgartner, Bellucci, & Laghi, 2017) sugieren que sí es posible construir relaciones de apego seguro con cuidadores alternativos, y que el tipo de apego formado con estos es independiente del que se construye con los padres. Aunque la crianza parental es un predictor más fuerte del desarrollo infantil, la experiencia temprana en jardines infantiles también tiene efectos identificables.

Diagrama de la teoría del apego y sus figuras

Factores que Influyen en el Apego en Salas Cuna

La investigación ha identificado varias variables a considerar respecto a las consecuencias de la separación temprana de un niño y su figura de apego al ingresar a una sala cuna:

  • Edad de ingreso: Belsky (2006) sugiere que los niños que asisten a sala cuna antes del año de edad tienen mayor probabilidad de desarrollar un apego inseguro con su figura parental, especialmente si la sensibilidad parental es baja.
  • Tiempo semanal de asistencia: Un estudio clásico de Belsky y Rovine (1988) encontró que más de 20 horas semanales de cuidados alternativos durante el primer año de vida podrían ser un factor de riesgo para el desarrollo de apego seguro. Otros estudios indican que una mayor exposición a cuidado no maternal predice conductas más agresivas y desobedientes, pero también mayor preparación académica (Belsky et al., 2007; Greenspan, 2003).
  • Temperamento del niño: Los efectos del cuidado no materno pueden variar según el temperamento del niño, siendo los niños con mayor negatividad emocional más susceptibles a cuidados de baja calidad (Pluess y Belsky, 2009).
  • Características del personal de centros de cuidado: La evidencia sugiere que grupos más grandes y personal menos entrenado resultan en un ambiente más caótico y una interacción menos sutil, afectando negativamente la empatía, los cuidados sensibles y la regulación psicobiológica del infante (Greenspan, 2003). Factores como la acreditación del centro, su menor tamaño y la calidad de la infraestructura predicen una mayor sensibilidad del cuidador (Gerber et al., 2007).
  • Contexto familiar y sensibilidad parental: La sensibilidad materna o paterna es crucial para moderar las conductas y respuestas de los niños al ingresar a jardines infantiles, sirviendo de base para estrategias de disciplina positiva y la cooperación del padre (Alink et al., 2009).

Investigación en Chile sobre Interacciones y Apego

Estudios sobre Calidad de Interacción Madre-Hijo y Educadoras

Una publicación de Olhaberry (2011) estudió la calidad de las interacciones madre-hijo en 80 díadas, encontrando que las díadas sin asistencia a salas cuna tuvieron interacciones más afectuosas, y aquellas con edades de ingreso inferiores a seis meses presentaron interacciones de peor calidad. Otro estudio en Chile, realizado por Muñoz y Santelices, evaluó la calidad de la interacción de educadoras en salas cuna de la Junji. Se encontró que una mayor cantidad de años de trabajo de la educadora se relacionó con un mayor nivel de sensibilidad afectiva, y una formación superior completa se asoció a niveles más altos de sensibilidad general y cognitiva. Las educadoras de párvulos mostraron, en general, mayor sensibilidad en todas las áreas estudiadas que las técnicas en párvulos.

Estudio Piloto sobre Tipos de Apego en Salas Cuna de Punta Arenas

Un estudio piloto llevado a cabo en Punta Arenas, con 25 díadas madre-infante que asistían a salas cuna de la Junji, investigó la distribución de tipos de apego. Los participantes tenían entre 10 y 14 meses y habían ingresado a sala cuna entre los 3 y 8 meses. Se utilizó la Escala de Apego durante Estrés (ADS) para clasificar los patrones de apego a través de la observación de interacciones cotidianas.

Metodología

El contacto inicial se realizó con la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) de Punta Arenas. Las familias fueron contactadas telefónicamente para coordinar citas en sus hogares, donde se filmaron las interacciones. Se obtuvo el consentimiento informado y se completó una breve anamnesis. Las filmaciones, realizadas por un tercer autor, involucraron a las madres adoptando conductas de alimentación, muda y juego libre con el niño/a, sin instrucciones adicionales. La codificación de los videos fue realizada por dos observadores entrenados, logrando una confiabilidad interobservadores de kappa = 0.70.

Resultados Preliminares

En cuanto a la distribución de tipos de apego, se observó un 68% de apego seguro y un 32% de apego inseguro. Esta distribución es similar a las poblaciones normativas chilenas (Lecannelier et al., 2008) y a la escala mundial (Mesman et al., 2016), y no se confirmó una sobrerrepresentación de apegos inseguros, como se esperaba inicialmente.

Al comparar los grupos de apego (inseguro y seguro) según el tiempo de asistencia a la sala cuna, se encontró que los infantes con apego seguro llevaban menos meses de permanencia (M = 6.66) que los infantes con apego inseguro (M = 9.00), siendo esta una diferencia estadísticamente significativa (t (23) = 7.18, p < 0.001) con un tamaño de efecto grande (d = 3.14). Estos hallazgos sugieren que los niños y niñas con apego inseguro habían ingresado a sala cuna a más temprana edad y asistido por más tiempo. Al controlar por la edad de ingreso, el tiempo de permanencia siguió fuertemente asociado al apego seguro (p = 0.011).

Estos resultados preliminares no confirman la hipótesis de una mayor prevalencia de apego inseguro en niños asistentes a sala cuna. Sin embargo, un análisis más detallado indicó que cuando la edad de ingreso a sala cuna es posterior a los cinco o seis meses de edad, existe una mayor tendencia hacia un desarrollo favorable.

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