Riesgos y Recomendaciones del Consumo de Pescado en Poblaciones Vulnerables por Metales Pesados

La presencia de metales pesados en el medioambiente es un fenómeno que ocurre a través de procesos naturales como la actividad volcánica y la erosión de rocas. Sin embargo, la acción humana, mediante la industria, la minería, la quema de combustibles fósiles y la eliminación de residuos, también contribuye significativamente a su liberación. Entre estos metales, el mercurio, especialmente en su forma orgánica como metilmercurio (CH3Hg+), representa una preocupación considerable para la salud pública debido a su alta toxicidad.

El metilmercurio es la forma más tóxica del mercurio y se encuentra principalmente en el agua, donde se acumula en peces y animales acuáticos. Esta acumulación aumenta a lo largo de la cadena trófica, siendo los grandes depredadores los que presentan las mayores concentraciones. Una vez ingerido, el metilmercurio puede disolverse fácilmente en la grasa y atravesar barreras biológicas importantes como la hematoencefálica y la placentaria, afectando gravemente el sistema nervioso central en desarrollo. Es por ello que el feto y los niños más pequeños son los más sensibles a este metal.

Impacto del Metilmercurio en la Salud, especialmente en Población Vulnerable

Efectos Neurotóxicos y en el Desarrollo

La toxicidad del mercurio es un hecho conocido desde la antigüedad. En la actualidad, la mayor exposición se debe a los compuestos orgánicos de mercurio, en particular al metilmercurio, que tiene una vida media y toxicidad mayores y procede sobre todo de la dieta, principalmente del pescado. La exposición a dosis altas de mercurio durante periodos vulnerables, como el embarazo y la infancia, puede tener serias consecuencias para el desarrollo cognitivo, como se constató tras los episodios de envenenamiento agudo ocurridos en Japón (Bahía de Minamata, 1956) e Irak. Estos eventos fueron los primeros indicios de la neurotoxicidad del mercurio en poblaciones no expuestas en el ámbito laboral, demostrando que los efectos adversos aparecían cuando la exposición tenía lugar durante la etapa prenatal.

Los efectos observados incluyen alteraciones del neurodesarrollo en la etapa prenatal, disminución del cociente intelectual e incluso procesos de déficit de memoria, atención y adquisición del lenguaje. El metilmercurio es capaz de traspasar la barrera placentaria, lo que significa que la exposición materna se puede equiparar a la exposición fetal. Además, el riesgo para los niños se debe a que su sistema nervioso está en desarrollo activo y tienen una menor capacidad de detoxificación.

Estudios en poblaciones como Nueva Zelanda (1986) y las Islas Feroe, donde el consumo de mamíferos marinos es alto, han mostrado que niveles elevados de mercurio durante el embarazo se asocian con un menor desarrollo neurológico funcional en niños, afectando el aprendizaje verbal, la memoria, la velocidad motora, el lenguaje y la atención. Sin embargo, en otros estudios, como el de las Islas Seychelles, no se encontró una relación clara, lo que se ha atribuido al papel antagónico de ciertos nutrientes presentes en el pescado azul, como el selenio y los ácidos grasos omega-3. La evidencia científica actual sobre los efectos adversos del mercurio en el neurodesarrollo es aún poco concluyente, especialmente con exposiciones medias-bajas y a edades tempranas, lo que justifica la necesidad de un seguimiento continuo.

Otros Efectos en la Salud

Además de los efectos neurotóxicos, el metilmercurio puede afectar la ganancia de peso corporal, la función locomotora y la función auditiva. En estudios con niños de las Islas Feroe, se observó que la exposición prenatal elevada al metilmercurio aumentaba la presión sanguínea, incluso con niveles de exposición sorprendentemente bajos, lo que sugiere un riesgo cardiovascular futuro y una mayor mortalidad cardiovascular, como se ha evidenciado en poblaciones con alto consumo de pescado.

Peces, Mercurio y Nutrición: Los efectos netos

Evaluación de la Exposición y Niveles en España

Desde el año 1972, el Comité de Expertos FAO/OMS realizó la primera evaluación del riesgo por la ingesta de mercurio a nivel internacional. Posteriormente, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) actualizó en diciembre de 2012 los niveles de exposición de mercurio inorgánico y de metilmercurio, y ha emitido diversas opiniones científicas sobre el tema en 2004, 2010 y 2014. Desde 1977, existen límites máximos de mercurio en productos de la pesca establecidos a nivel nacional en España.

El Proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente) en España ha proporcionado información sobre los niveles de exposición prenatal a mercurio en 1800 recién nacidos de Valencia, Sabadell, Asturias y Guipúzcoa. Los resultados mostraron que la media geométrica de las concentraciones de mercurio total en muestras de sangre de cordón umbilical fue de 8,2 µg/l. Un 24% de los niños superaban los niveles equivalentes a las dosis recomendadas por la FAO/OMS (límite de ingesta semanal recomendada 1,6 µg/kg por peso corporal y por semana) y un 64% los recomendados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos (dosis de referencia para mercurio total 6,4 µg/l en sangre de cordón). Estos niveles son similares a los referidos por otros estudios en poblaciones con alto consumo de pescado, como Japón, Polinesia, Taiwán o China.

Estos niveles elevados se relacionaron principalmente con el consumo de grandes peces depredadores durante el embarazo, concretamente atún rojo, emperador y bonito. Hallazgos similares se encontraron en las cohortes de Menorca, Ribera d'Ebre y Granada, donde las concentraciones de mercurio en pelo de niños a los 4 años de edad se asociaron con el consumo de peces depredadores (atún rojo, emperador, anchoa y salmón) durante la infancia.

Tabla comparativa de niveles de mercurio en cordón umbilical en diferentes estudios

Un estudio en la cohorte INMA de Granada observó que la exposición infantil a niveles de mercurio >1 µg/g medido en pelo se asociaba con peores puntuaciones en las áreas general cognitiva, verbal y memoria a los 4 años de edad. No obstante, en el estudio con más de 1800 niños de las cohortes de Valencia, Asturias, Sabadell y Guipúzcoa, la exposición prenatal al mercurio no se asoció con efectos adversos en el desarrollo mental y psicomotor al segundo año de vida. Esto subraya la complejidad de evaluar los efectos y la necesidad de un seguimiento a largo plazo.

Recomendaciones de Consumo de Pescado

Beneficios del Pescado y la Necesidad de Precaución

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) han destacado que el consumo de pescado es "seguro" y está recomendado por sus múltiples beneficios nutricionales, siempre que se eviten las especies con alto contenido de mercurio. El pescado es una fuente importante de proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos omega-3 (DHA), yodo, selenio, calcio y vitaminas A y D, nutrientes esenciales para el desarrollo cerebral, el sistema nervioso, la visión y para proteger contra patologías cardiovasculares y procesos antiinflamatorios. EFSA ha establecido que el consumo de 1-2 porciones de pescado/marisco por semana y hasta 3-4 porciones por semana durante el embarazo se ha asociado con mejores resultados funcionales del neurodesarrollo en los niños.

El riesgo por mercurio existe desde el punto de vista toxicológico, pero no se materializa en condiciones normales de consumo. La solución no es evitar el pescado, sino consumirlo atendiendo a las recomendaciones. La clave está en que incluso una dosis menor de mercurio puede tener un impacto significativo en la salud de los pequeños, debido a la vulnerabilidad de su sistema nervioso en desarrollo y su menor capacidad de detoxificación.

Especies a Evitar o Consumir con Moderación

El metilmercurio se acumula en mayor medida en especies de gran tamaño y depredadores, ya que estos peces ingieren a otros que ya contienen mercurio. Es por ello que la AESAN y la EFSA recomiendan evitar o limitar el consumo de ciertas especies para poblaciones vulnerables como mujeres embarazadas o que planean estarlo, mujeres lactantes y niños pequeños. Las especies con alto contenido de mercurio a evitar son:

  • Pez espada/Emperador
  • Tiburón (cazón, marrajo, mielgas, pintarroja y tintorera)
  • Atún rojo (Thunnus thynnus, especie grande, normalmente consumida en fresco o congelada y fileteada)
  • Lucio
  • Blanquillo
  • Caballa gigante
  • Reloj anaranjado
  • Marlín
  • Atún patudo y de aleta azul

Para estas especies, las recomendaciones específicas de la AESAN son:

  1. Mujeres embarazadas o que puedan llegar a estarlo o en período de lactancia: Evitar el consumo.
  2. Niños y niñas < 3 años: Evitar el consumo.
  3. Niños y niñas 3-12 años: Limitar a 50 gr/semana o 100 gr/2 semanas (no consumir ningún otro de los pescados de esta categoría en la misma semana).

El atún en lata de tipo "bajo en calorías" (como el atún barrilete) es considerado una "mejor opción" por la EPA y la FDA, recomendando 2 a 3 porciones por semana.

Especies Recomendadas por su Bajo Contenido en Mercurio

Existe una amplia variedad de pescados con niveles bajos de mercurio que son perfectamente aptos y recomendables para el consumo a cualquier edad. Estos incluyen:

  • Salmón
  • Trucha
  • Arenque
  • Anchoas
  • Boquerones
  • Jureles
  • Sardinas
  • Camarones
  • Bacalao
  • Bagre
  • Vieiras
  • Abadejo
  • Tilapia
  • Pescado blanco
  • Perca
  • Platija
  • Lenguado
  • Cangrejo
  • Almejas
  • Ostras
  • Langosta
  • Mejillones

Se recomienda el consumo de 3-4 raciones de pescado por semana para niños de 0 a 10 años, eligiendo entre las especies de bajo contenido en mercurio.

Otras Consideraciones para Reducir la Exposición

Para las familias que pescan y consumen sus propias capturas, es crucial consultar con los departamentos de salud locales y estatales o con los asesores de pesca sobre la seguridad de los peces y mariscos en su localidad. Si el cuerpo de agua no está controlado, se debe limitar el consumo de pescado a una vez por semana. La FDA también recomienda quitarle la piel, la grasa y los órganos internos antes de cocinar y comer el pescado, ya que es ahí donde se acumula la contaminación. Asimismo, se desaconseja chupar las cabezas del pescado y, especialmente, las del marisco, que es donde concentran los metales pesados.

Ilustración de diferentes tipos de pescado recomendados y no recomendados

Campaña 'Safe2Eat' y Percepción del Riesgo

La campaña 'Safe2Eat' 2026, impulsada por la EFSA y sus socios en toda Europa, incluida la AESAN, busca trasladar a la población información sobre seguridad alimentaria basada en evidencia científica. Un estudio reciente de la EFSA reveló que el 34 por ciento de adolescentes y adultos, y el 33 por ciento de mujeres embarazadas en Europa afirman consumir más de tres veces a la semana especies de pescado con alto contenido de mercurio. Aunque el mercurio y el metilmercurio son los contaminantes más conocidos entre los consumidores de pescado, especialmente entre las mujeres embarazadas, la mayoría de los encuestados no modificaba sus hábitos alimentarios para reducir la ingesta de los pescados con mayor contenido.

Esta situación es preocupante, ya que el consumo de pescado en España ha descendido en los últimos años, siendo "gravísimo" entre la población joven y en hogares con niños, donde menos se consume. Es fundamental reforzar estas recomendaciones, considerando el pescado como fuente de nutrientes esenciales para el desarrollo en las fases tempranas de la vida, y que estas sean consensuadas para todas las comunidades autónomas y la administración estatal.

Es esencial que los padres sean conscientes del riesgo y tomen medidas al respecto, hablando con su pediatra si les preocupa la exposición de su hijo al mercurio. Las Unidades de Especialidad en Salud Ambiental Pediátrica (PEHSU) regionales pueden abordar las preocupaciones de los padres sobre las toxinas ambientales.

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