La búsqueda de la felicidad y el bienestar para los niños, niñas y adolescentes bajo la protección del Servicio Nacional de Menores (Sename) es una prioridad constante, que se manifiesta tanto en iniciativas de integración social como en el persistente escrutinio de las falencias sistémicas. A menudo, estos menores han enfrentado infancias complejas y llenas de sufrimiento, lo que subraya la importancia de esfuerzos coordinados para asegurar su desarrollo integral y su participación activa en la sociedad.
Iniciativas para Promover la Alegría y la Integración
Apadrinamiento y Participación Comunal
Diversas campañas buscan integrar activamente a los niños y adolescentes de las residencias del Sename en la vida comunal. La alcaldesa Evelyn Matthei, valorando estas iniciativas, afirmó que “durante años, hemos visto el drama de los niños de los centros del Sename. Ellos no están ahí porque desean, sino porque han tenido una infancia compleja y con mucho sufrimiento. Con esta iniciativa queremos que los niños que viven en las residencias del Sename, ubicadas en Providencia, sean parte activa de la comuna y que puedan disfrutar de las actividades, ya que ellos también son vecinos”.
Para el desarrollo de un programa específico en Providencia, se contará con el apoyo de la Fundación Simón de Cirene, encargada de generar una red de voluntarios y apadrinamiento para los niños.

Actividades Deportivas y Recreativas
Con el objetivo de entregar alegría, se han realizado diversas actividades recreativas y deportivas. Bajo la campaña “Regala una sonrisa”, que busca entregar felicidad a los niños, niñas y adolescentes de los centros y residencias del Sename, se llevó a cabo una actividad en el Parque Inés de Suárez. Este evento contó con la participación de destacados exjugadores de la Universidad de Chile, como Diego Rivarola y Rodrigo Goldberg.
La directora del Servicio Nacional de Menores, Rosario Martínez, afirmó: “estamos muy felices de generar este encuentro que fortalece las experiencias deportivas y vida saludable de los niños y niñas”. Por su parte, la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, señaló: “por mucho tiempo hemos hablado del Sename, del cuidado y protección de estos menores. Pero, en la práctica, poco se ha avanzado. Como municipio no nos pudimos quedar de brazos cruzados e iniciamos la campaña “Un vecino como tú”, que busca apadrinar a estos menores y acercar a las personas a su realidad. Hay que conocerlos y entender que son niños, niñas y adolescentes que han debido enfrentar situaciones muy duras a su corta edad”.
Durante la actividad se realizó un taller de fútbol a cargo de la profesora Isabel Berríos, la primera entrenadora y directora técnica chilena. Diego Rivarola expresó: "estamos felices de participar y de dejarle a estos niños un momento de felicidad y también un poco de invitarlos a que se acerquen al deporte. Es importante que tengan una relación estrecha con el deporte". Rodrigo Goldberg agradeció la invitación, destacando la importancia de apoyar a estos niños: "Muchas veces se invisibilizan las acciones que se hacen y que siempre parecen ser pocas. Qué importante es dar una mano cuando se necesita. Cerca de Navidad es mucho más visible, pero se hace siempre, todos los días. Nosotros como Universidad de Chile estamos comprometidos no solamente desde el punto de vista del deporte, sino también desde el punto de vista social".
Experiencias Enriquecedoras y Culturales
Niños y niñas que viven en las residencias familiares Bilbao y Carlos Antúnez, pertenecientes al Sename, experimentaron una gran alegría al visitar el aeródromo de Vitacura. Allí, sobrevolaron los cielos de Santiago durante 25 minutos. El alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba, y los exfutbolistas Milovan Mirosevic y Cristián Álvarez, compartieron un desayuno con ellos y los acompañaron en la experiencia de vuelo. Al finalizar los viajes, cada niño recibió un regalo de Navidad especial, incluyendo camisetas de fútbol de la Universidad Católica autografiadas por sus ídolos y muñecos. Alejandro Goye, director de la Residencia Familiar Bilbao, agradeció la invitación y valoró el espacio de convivencia, señalando: “estamos muy felices de ser parte de esta actividad, en la que los niños disfrutaron una alegre y divertida jornada”.
Las vacaciones de verano también son aprovechadas para ofrecer diversas actividades. Niños, niñas y adolescentes de centros de protección del Sename en la Región Metropolitana han participado en múltiples panoramas. Los jóvenes de la Residencia Familiar San Miguel presenciaron el Festival de Luces Fesiluz, disfrutando de un espectáculo patrimonial de la cultura China. Además, adolescentes del Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread) Pudahuel realizaron una gira de estudios a la Región de Coquimbo, gracias a un convenio con el Servicio Nacional de Turismo. Estas gestiones intersectoriales, con el aporte de la sociedad civil y el mundo privado, permiten que "niños, niñas y adolescentes hayan asistido a múltiples y entretenidos panoramas".
Desafíos y Deficiencias en el Sistema de Protección
El Caso Lissette Villa y la Falta de Capacitación
A pesar de los esfuerzos por mejorar la calidad de vida de los menores, el Sename ha enfrentado graves cuestionamientos por deficiencias estructurales. Uno de los episodios más trágicos fue la muerte de Lissette Villa la noche del 11 de abril de 2016. En ese momento, ninguna de sus cuidadoras supo qué hacer, y las acciones que tomaron resultaron fatales. Conne Fritz, asistente de contador, nunca había trabajado como educadora de trato directo; y Thiare Oyarce, sin título y sin contrato, llevaba cinco meses como educadora sin haber recibido protocolos ni criterios para atender a menores y contener sus crisis. Ambas hicieron lo que habían visto en el hogar Galvarino -administrado por el Sename-: la acostaron boca abajo, la inmovilizaron de brazos y piernas, y Fritz se puso sobre Lissette.
Un año y dos meses después, el 21 de junio, la comisión del Sename II de la Cámara de Diputados aprobó el informe que investigó la respuesta del Estado a las recomendaciones de la primera comisión de 2014. Las conclusiones de los parlamentarios fueron poco alentadoras, especialmente en dos puntos clave para asegurar el bienestar de los menores y evitar que se repitan tragedias como la de Lissette. El primero es una drástica baja en el presupuesto que el Sename ha destinado a capacitación y formación, precisamente lo que les faltó a Conne Fritz y Thiare Oyarce.
Aunque el informe final aún no se ha hecho público, CIPER tuvo acceso a su borrador. En este informe preliminar, los parlamentarios indicaron que el presupuesto destinado a la capacitación y perfeccionamiento de los funcionarios ha disminuido en un 399%. Christopher Simpson, dirigente de la Asociación Regional Metropolitana de Trabajadores del Sename y educador de trato directo (ETD) en el Centro Metropolitano Norte de Til Til, teme cada noche no saber cómo actuar ante una crisis. En casi cinco años de servicio, solo ha recibido una capacitación, que considera insuficiente. “No sé si disminuir los recursos en capacitación va a hacer que la situación sea mucho peor de lo que ya es. La falta de capacitaciones atenta contra nuestra formación y desarrollo profesional”, afirmó.
Luis Ortúzar, director del Hogar Aldea Mis Amigos (Peñaflor), indicó a CIPER que en su centro no han recibido capacitación de la administración central en al menos los últimos cinco años. Esto, dijo, “afecta directamente las competencias de los educadores y las organizaciones tenemos que hacer capacitaciones internas, lo que nos quita tiempo de trabajo con los niños. Esto es especialmente preocupante porque hay temas, como la inclusión, que son muy relevantes. Si llega un chico o una chica trans, ¿qué hacemos?”. Más de un año después de la muerte de Lissette, no se han observado mejoras significativas ni en el hogar Galvarino ni en el Sename.
Problemas en la Fiscalización de Programas Privados
Otro dato que ensombrece el panorama es la deficiente fiscalización. Según la información entregada por el Sename a la comisión, hay 338 proyectos privados financiados por el Estado para el cuidado e intervención de menores, cuyas cuentas no han sido revisadas por la administración central en los últimos tres años. Para cuantificar el volumen de dineros que deben fiscalizarse, en su presupuesto de 2017, el Sename destinó $146 mil millones para 1.204 programas de atención a menores prestados por privados (OCAS).
El diputado Ramón Farías afirma que la falta de capacitación y perfeccionamiento incide directamente en la fiscalización. Según Farías, al no existir presupuesto suficiente para el Sename, las fiscalizaciones disminuyen y la forma de fiscalizar deja mucho que desear: “La fiscalización debe ampliarse, porque hoy lo único que hacen es ir y revisar en el lugar con un checklist. ¿Cuántos niños hay?, ¿cuántos extintores?, ¿cuántos camarotes?”.
Todos los entrevistados por CIPER coinciden en que la fiscalización técnica y financiera de las instituciones privadas colaboradoras del Sename (OCAS) es, al menos, insuficiente. El hecho de que 751 programas fueron examinados entre dos y ninguna vez en los últimos tres años es preocupante y podría empeorar con la eliminación del Programa de Fiscalización a Centros de Menores en el presupuesto actual, según el borrador del informe de la segunda comisión investigadora.
Un funcionario del área de licitaciones del Sename, quien pidió la reserva de su nombre, explicó por qué una gran parte de los fondos destinados a la atención de niños permanece sin ejecutar. Por ejemplo, los OCAS "guardan" esos fondos por si el programa se cierra y se ven obligados a pagar finiquitos, pero como eso rara vez sucede, los recursos se desaprovechan. “El inspector puede decir ‘esto funciona muy mal’ o ‘este programa no rinde’ y, en último caso, solicitar el reintegro de los fondos”, comentó.
Simpson relató que las inspecciones de los fiscalizadores son superficiales: el registro sobre la situación de los niños es principalmente cuantitativo (“va al colegio”, “no va al colegio”), lo que dificulta establecer avances reales en la intervención. Las inspecciones financieras son aún más deficientes: “Básicamente, revisan las boletas, ven que cuadren, pero no se sientan con calculadora a revisar una por una, sino que solo calce”. El psicólogo Matías Marchant cree que esta supervisión de recursos “ayuda más a ocultar las falencias que a encontrarlas”.

Falencias Institucionales y Críticas a la Gestión
La jueza de familia Mónica Jeldres dirigió una comisión que en 2012 emitió un informe, siendo la primera gran alerta sobre los graves abusos que sufrían los menores en los hogares. La Contraloría también ha advertido al Ministerio de Justicia y al Sename sobre "una serie de falencias institucionales, de infraestructura, de supervisión, administración financiera, entre otras", sin que haya existido una respuesta inmediata ni se hayan establecido responsables. Además, continúan las denuncias por violaciones, maltratos, abusos y explotación sexual.
CIPER solicitó entrevistas con autoridades del Sename para obtener explicaciones sobre la reducción de recursos para capacitaciones y la falta de fiscalización en hogares y programas, pero la respuesta institucional ha sido limitada. El foco del debate público sobre las conclusiones de la segunda comisión investigadora se ha puesto en las responsabilidades políticas de exministros y directores del servicio. Sin embargo, funcionarios y colaboradores de la institución indicaron a CIPER que el verdadero problema radica en cómo el Sename fija sus prioridades para el destino de sus dineros. Los testimonios recogidos por CIPER señalan que las capacitaciones, además de escasas, "poco aportan al trabajo real que desarrollan los funcionarios en contacto con menores".
El psicólogo Matías Marchant, director de la Corporación Centro de Salud Mental Casa del Cerro, enfocado en la infancia vulnerada, fue enfático al decir que el problema es más profundo. Agregó que los sueldos “hacen que las personas que trabajan en este sistema sigan siendo pobres a pesar de trabajar. Los sistemas de turnos son irracionales y terminan reventando literalmente a las educadoras”. A septiembre del año pasado, había 1.275 educadores de trato directo (ETD) contratados para trabajar en centros del servicio en todo el país.
Mecanismos de Subvención y Control de Gastos
Se ha planteado que el 70% de los fondos va para los colaboradores (OCAS) y el 30% a los centros que administra directamente el Sename. En este contexto, si se fiscaliza menos a las organizaciones que manejan la mayor parte de los fondos, la situación es crítica. La Ley 20.032 establece los mecanismos para subvencionar ciertos gastos asociados a la intervención, licitando por un monto máximo y luego exigiendo la rendición de gastos. Sin embargo, en el convenio no se especifica la "glosa", una planilla que en la administración pública establece cuánto se gastará del presupuesto en un determinado ítem. Históricamente, la supervisión financiera del servicio nunca ha tenido control sobre esto. “Eso significa que si licitaste un programa que va a atender teóricamente a cien niños, pero en la práctica atendiste solo a 20, igual te pagan por los cien”, se explica.
Luis Ortúzar, director de un hogar en Peñaflor, defendió el rol de los OCAS, explicando que con la subvención que reciben -$180 mil mensuales por niño, para 90 menores- es poco lo que pueden hacer para garantizar un buen cuidado. Su hogar cuenta con 35 funcionarios, incluyendo educadores de trato directo, un psiquiatra, un nutricionista, tres asistentes sociales y dos psicólogos: “No puedo embargar los sueldos de mis funcionarios. Necesito mantener a mi equipo, que sea estable, porque eso es fundamental para el cuidado de los chicos”.