Ser Madre, Padre o Cuidador en Tiempos de Pandemia: Desafíos y Herramientas

La pandemia de COVID-19 ha generado profundas repercusiones en la salud mental de las personas, manifestándose a través del miedo, la ansiedad, el insomnio y otras dificultades que aún persisten. El temor a enfermar, el confinamiento, la falta de contacto físico con seres queridos, la limitada exposición a la luz solar y la naturaleza, junto con los problemas derivados de la crisis económica, han contribuido a un panorama complejo.

En este contexto, los hogares se transformaron en espacios multifuncionales, y las madres, padres, cuidadores de niños, niñas, adolescentes, adultos mayores y personas con discapacidad, asumieron roles aún más demandantes. La convivencia intensificada propició la aparición de conflictos internos, especialmente para las familias en situación de vulnerabilidad y pobreza, quienes a menudo carecían de recursos para afrontar la crianza en tiempos de pandemia.

infografía que representa los desafíos de la crianza durante la pandemia: estrés, aislamiento, problemas económicos, sobrecarga de roles.

Dificultades en la Crianza Durante la Pandemia

Tras talleres de apoyo, se identificaron diversas dificultades en la crianza durante la pandemia. Entre ellas, destaca el aumento de la irritabilidad y la desregulación emocional en los niños. La psicóloga Isidora Yáñez señala que la prolongada exposición a pantallas debido a las clases online y los cambios drásticos en las rutinas cotidianas complejizaron la situación.

Herramientas para Fortalecer la Crianza

A pesar del estrés, no todo fue negativo. La terapeuta ocupacional Isidora Yáñez enfatizó la importancia de las herramientas prácticas entregadas a las familias, como los pictogramas. Estos recursos visuales ayudan a reforzar las rutinas de los niños, las cuales se vieron alteradas por la pandemia, y son fundamentales para recuperar hábitos saludables.

Durante las jornadas de apoyo, se implementaron técnicas de relajación, respiración y talleres de risoterapia. Además, se abordó la necesidad de establecer límites y normas claras para los niños y niñas.

imagen de una familia participando en un taller de risoterapia, mostrando sonrisas y conexión.

Experiencias de Madres y Padres

Magaly Flores, madre de dos niños de 6 y 8 años, compartió la complejidad de la etapa de confinamiento, describiendo la necesidad de una reestructuración total de las tareas y la asunción de nuevas responsabilidades a tiempo completo. El Director (s) de FOSIS O’Higgins, Israel Olivares, resaltó el valor del apoyo brindado por los municipios a través del programa Familias, y subrayó la importancia de proporcionar herramientas parentales a padres, madres y cuidadores.

Habilidades de Cuidado vs. Competencias Parentales

En los Programas de Acogimiento Residencial Terapéutico, el trabajo con familias y cuidadores es crucial para la revinculación con niños, niñas y adolescentes. Este proceso, a menudo complejo, involucra tanto habilidades de cuidado como competencias parentales, las cuales son necesarias y se complementan, aunque no son idénticas.

Definición de Habilidades de Cuidado

Las habilidades de cuidado se refieren a destrezas concretas, observables y aplicables en la vida diaria. Incluyen acciones como:

  • Establecer rutinas de alimentación y descanso.
  • Escuchar activamente y validar emociones.
  • Regular la propia frustración en conflictos cotidianos.
  • Ofrecer pequeñas elecciones a niños, niñas y adolescentes (NNA).
  • Anticipar necesidades antes de que se expresen.
  • Participar en espacios de formación y reflexión.

Estas habilidades requieren práctica y tiempo para adquirirse, y suelen estar ligadas a aspectos intrínsecos como la capacidad de regular emociones y mantener la paciencia en situaciones difíciles. Representan el “saber hacer” en la relación con los menores.

diagrama que compara habilidades de cuidado (acciones concretas) y competencias parentales (conocimientos, actitudes, motivaciones).

Definición de Competencias Parentales

Las competencias parentales son más amplias y complejas. Integran conocimientos, actitudes y motivaciones, traduciéndose en un “saber ser y saber responder” en el rol de madre, padre o cuidador. Un ejemplo es la sensibilidad parental, que permite sostener actitudes de respeto y validación hacia las emociones de los hijos a lo largo del tiempo, incluso bajo presión.

El avance de una habilidad específica, como validar emociones, contribuye al desarrollo de una competencia más amplia, como la sensibilidad parental. El desafío principal reside en acompañar procesos que trabajen simultáneamente ambos niveles: las habilidades como recursos inmediatos para mejorar la interacción diaria, y las competencias como objetivos a largo plazo para asegurar la sostenibilidad y el significado de la reunificación familiar.

LA IMPORTANCIA DE LAS COMPETENCIAS PARENTALES - ESCUELA DE PADRES

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