Cuando un ser querido se encuentra en una residencia, a menudo es porque ya no puede valerse por sí mismo, ya sea por su avanzada edad o por una enfermedad grave que requiere cuidados constantes. Sin embargo, no todas las residencias de ancianos o cuidadores ofrecen la atención y los servicios esperados. En ocasiones, esta falta de atención puede llevar a un deterioro en la salud de la persona, o incluso a su fallecimiento debido a negligencias o errores, constituyendo un caso de homicidio culposo.
La Vulnerabilidad del Adulto Mayor en el Contexto Actual
La verdadera esencia del proceso de envejecimiento es la interacción entre la disminución subjetiva en el plano cognitivo y no cognitivo, que produce una alteración funcional sobre las actividades de la vida diaria.
El Envejecimiento de la Población y la Feminización de la Vejez
En España, la población mayor de 65 años asciende a 8,7 millones, representando el 18,7% del total. Además, en el año 2018, 2.037.700 personas de 65 o más años vivían solas, de las cuales 1.465.600 (un 71,9%) eran mujeres. Esta tendencia se conoce como la feminización de la vejez, donde las mujeres son mayoritarias en la vejez, superando en un 32,0% (5.068.440) a los hombres (3.839.711), y esta predominancia es aún más acentuada cuanto más avanzada sea la edad. A pesar de ello, acumulan más patología y dependencia. La fragilidad y dependencia son circunstancias que evidencian las necesidades de protección a la población mayor vulnerable. El incremento en la esperanza de vida, unido al número de personas que viven solas o en parejas sin hijos, muestra un escenario de vulnerabilidad en el envejecimiento para futuras generaciones.

La Carga del Cuidado y el Riesgo de Negligencia
El apoyo y cuidado a los mayores se fundamenta socialmente en la familia (aproximadamente el 80%), aunque existe un importante porcentaje de hogares unipersonales y un incremento de personas de más de 65 años sin familia. La responsabilidad del cuidado de las personas mayores en el entorno familiar tiene unas consecuencias adversas cuando no se gestiona de manera adecuada. Los datos de 2005 mostraban que el 83,6% de los cuidadores familiares eran mujeres. La función de cuidador/a constituye un factor de tensión adicional en la dinámica familiar, con incidencia en entornos económico-laborales y en la propia salud del cuidador/a.
La percepción de exceso de dedicación puede conllevar comportamientos inadecuados o negligencia en la persona dependiente. Los datos indican que los cuidadores reducen un 61,8% su tiempo de ocio, un 33% no puede irse de vacaciones, y 1 de cada 3 asegura no tener tiempo de ocio con amigos ni para cuidarse a sí mismo. En relación con la salud, un 27,5% siente que su salud se ha deteriorado y un 32,7% se encuentra cansado/a. En el plano laboral, un 26,4% afirma no poder trabajar fuera de casa, con importantes consecuencias económicas.

Entendiendo la Negligencia y el Maltrato
Definición de Negligencia y Maltrato en la Vejez
Entre los dilemas que enfrentan tanto sanidad como servicios sociales, se encuentra el maltrato a la población anciana. Los malos tratos a personas mayores se definen como la acción única o repetida, o la falta de respuesta apropiada, que causa daño o angustia. La negligencia se define específicamente como la falta de satisfacción de las necesidades de atención al adulto mayor por parte de la persona responsable de su protección, lo que puede poner en riesgo su seguridad y salud. Esto incluye la falta de atención médica esencial, nutricional, de hidratación, higiene, ropa y refugio, distanciamiento físico y descuido en el cuidado.
El maltrato psicológico y la negligencia son las formas de maltrato más frecuentes; sin embargo, el maltrato psicológico es el menos manifiesto y el más infraestimado.
El Impacto del Ageísmo y la Percepción de Carga
El concepto social de envejecimiento ha sufrido modificaciones, pasando de una posición de respeto (guardián de la sabiduría, fuente de conocimientos políticos y poder económico) a una versión menos favorable en las sociedades altamente industrializadas. En muchos sectores, incluso es considerada una carga tanto desde el punto de vista social como económico. Estas actitudes generan un importante impacto emocional, tanto en los mayores como en adultos. El envejecimiento se percibe, sobre todo cuando se habla de mayor dependiente, como una carga. Esta percepción genera actitudes negativas que se materializan como comportamientos negligentes y/o violentos hacia las personas mayores.
El término ageísmo, descrito por el gerontólogo Robert Butler en 1969, hace referencia a la discriminación ejercida hacia las personas mayores en la sociedad actual. Sus principales características son el prejuicio institucional e individual, estereotipándolas, mitificándolas, desaprobándolas y evitándolas. Una de las consecuencias del ageísmo es la gerontofobia, el miedo patológico a envejecer. También existe el ageísmo “no intencionado” o involuntario, que se refiere a ideas, actitudes o prácticas que se llevan a cabo sin conciencia de ser perjudiciales, como cuando profesionales de la salud justifican dolencias de mayores como "cosas de la edad".
Detección de Muerte por Negligencia en Residencias de Ancianos
Dado que muchas personas en residencias de ancianos están enfermas o son de edad avanzada, su fallecimiento puede no sorprender. Sin embargo, hay señales que indican que el fallecimiento de un ser querido pudo haber ocurrido prematuramente debido a negligencias o errores.
Señales de Alarma
Algunas de las señales de alarma que pueden indicar una muerte por negligencia incluyen:
- Empeoramiento repentino e inesperado de los síntomas.
- Evidencia de malnutrición o deshidratación que conduce a la muerte.
- Una caída con resultado de muerte.
- Evidencia de escaras o heridas no tratadas.
- Registros deficientes de los asuntos que llevaron a la muerte del ser querido.
- Historias contradictorias sobre cómo murió el ser querido.

Barreras en la Detección
Las investigaciones sobre prevalencia y consecuencias del maltrato y dependencia en personas mayores fueron la base para el desarrollo de la Ley 39/2006, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia (conocida como Ley de Dependencia), con el propósito de reestructurar el sistema de atención. Sin embargo, el maltrato hacia el/la anciano/a es un problema social y sanitario complejo con múltiples barreras que obstaculizan su detección. Existen herramientas para la detección del maltrato tanto en atención primaria como en los servicios de urgencias, pero no hay costumbre de uso. El perfil del maltratado/a se sintetiza en: mujer; mayor de 75 años; dependiente; deterioro cognitivo o demencia; antecedentes de maltrato; escasos recursos económicos.
Campaña audiovisual contra el maltrato del Adulto Mayor
Implicaciones Legales y Búsqueda de Compensación
Proceso de Demanda por Negligencia
Si no está seguro de si la muerte de su ser querido se debió a causas naturales o a negligencias, abusos o errores, es importante investigar. Se puede presentar una demanda por negligencia cuando un paciente de edad avanzada sufre un daño o muerte como resultado de negligencia en un asilo de ancianos. La mayoría de las veces, estas demandas son similares a cualquier demanda por negligencia de un paciente en un hospital. Sin embargo, cuando un paciente mayor muere como resultado de tal negligencia, el heredero puede demandar tanto por la muerte de su ser querido como por el dolor y sufrimiento del paciente antes de su muerte. Esta es una excepción a la ley de muerte por negligencia que específicamente excluye cualquier dolor y sufrimiento de los pacientes antes de que estos murieran.
Esta ley está diseñada específicamente para proteger tanto a los pacientes ancianos como a los adultos dependientes, quienes son más vulnerables que otros pacientes adultos en un hospital o asilo de ancianos. Para que tales demandas prosperen, se requiere evidencia de negligencia, que normalmente incluye cualquier cuidado negligente o la ausencia total de cuidado. Si el personal de la residencia no atendió a su ser querido de acuerdo con las normas del ámbito médico, es posible que se pueda interponer una demanda.
Compensación y Plazos Legales
Al probar que el descuido, negligencia o abuso fueron causantes de la muerte del adulto mayor, el familiar tendrá derecho a recibir una compensación. Dicha compensación puede incluir gastos médicos, gastos funerarios, gastos de entierro, entre otros. Asimismo, los daños emocionales también pueden ser parte del reclamo. Cabe destacar que la ley establece un tiempo límite de dos años para presentar su reclamo.
Casos Reales de Negligencia: Un Ejemplo
Denuncia en Punta Arenas
En la región de Magallanes, se registró una grave denuncia contra una casa de acogida particular ubicada en Punta Arenas. Una de las hijas de la víctima, preocupada por la nula movilidad y el diagnóstico de Alzheimer de su madre, decidió ingresarla a una casa de acogida que supuestamente ofrecía los cuidados necesarios, incluido un colchón antiescaras. Sin embargo, se reveló que la casa de acogida operaba de manera irregular, careciendo de los permisos y reconocimientos necesarios por parte de las autoridades de salud. La Seremi de Salud informó que dicho hogar no contaba con autorización sanitaria para funcionar.
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