Dado que el aparato digestivo dispone de sus propias reservas, el envejecimiento ejerce sobre su funcionamiento un efecto menor del que ejerce sobre otros sistemas orgánicos. Sin embargo, el envejecimiento es un factor asociado a varios trastornos digestivos. En especial, las personas de edad avanzada tienen mayor probabilidad de desarrollar diverticulosis y de sufrir trastornos del aparato digestivo, como el estreñimiento, como efecto adverso producido por determinados medicamentos.
Además, los cambios en el microbioma intestinal (todas las bacterias, virus, protozoos y hongos que viven en el tracto digestivo) con la edad pueden estar relacionados con un envejecimiento saludable en general y podrían afectar la obesidad, los trastornos metabólicos, la inflamación, el cáncer, la depresión u otros problemas de salud.

El Aparato Digestivo y el Envejecimiento
Esófago
Con la edad, la fuerza de las contracciones esofágicas y la tensión en el esfínter esofágico superior van disminuyendo progresivamente, lo que se conoce como presbiesófago. No obstante, los movimientos de los alimentos a través del conducto esofágico no se ven afectados por estos cambios. Sin embargo, algunos adultos de edad avanzada pueden estar afectados por enfermedades que alteran las contracciones esofágicas.
Estómago
Con la edad, disminuye la capacidad del revestimiento gástrico para resistir las agresiones, lo que se puede traducir en un incremento del riesgo de úlcera gastroduodenal, especialmente en personas que toman aspirina (ácido acetilsalicílico) y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
También con la edad, el estómago no puede contener tanta comida debido a la pérdida de elasticidad y disminuye la velocidad de vaciamiento del estómago al intestino delgado. Sin embargo, estos cambios generalmente no causan ningún síntoma perceptible. El envejecimiento tiene poco efecto sobre la secreción de jugos gástricos como el ácido y la pepsina, pero algunos trastornos que disminuyen la secreción de ácido, como la gastritis atrófica, se hacen más frecuentes. Estas condiciones pueden dar lugar a problemas posteriores como carencia de vitamina B12 o bien proliferación bacteriana en el intestino delgado.

Intestino Delgado
El envejecimiento solo tiene efectos menores en la estructura del intestino delgado, de manera que el movimiento del contenido intestinal por el intestino y la absorción de la mayoría de los nutrientes no cambian mucho. Sin embargo, los niveles de lactasa (la enzima que ayuda a digerir la lactosa) disminuyen, ocasionando intolerancia a la lactosa en muchos adultos de edad avanzada.
El crecimiento excesivo de algunas bacterias (proliferación bacteriana del intestino delgado) se hace más frecuente con la edad y puede producir dolor, hinchazón y pérdida de peso. La proliferación bacteriana puede también conducir a un descenso en la absorción de ciertos nutrientes, como la vitamina B12, el hierro y el calcio.

Páncreas, Hígado y Vesícula Biliar
Con la edad, el peso global del páncreas disminuye y algunos tejidos son reemplazados por cicatrización (fibrosis). Sin embargo, estos cambios no disminuyen la capacidad del páncreas para producir enzimas digestivas y bicarbonato sódico. Con la edad, se producen cambios estructurales y microscópicos en el hígado y la vesícula biliar.
Intestino Grueso y Recto
El intestino grueso no sufre muchos cambios con la edad. El recto se agranda un poco. Las alteraciones en esta zona pueden contribuir a trastornos digestivos específicos que se vuelven más comunes en la población mayor.

Trastornos Digestivos Comunes en la Vejez
Incontinencia Fecal
La incontinencia fecal es la evacuación accidental de heces sólidas o líquidas, es decir, la incapacidad para controlar la salida de heces del cuerpo. Esta condición es más frecuente de lo que se piensa, especialmente entre las personas mayores, afectando a entre un 5% y un 15% de los adultos mayores que viven en la comunidad, y su prevalencia es incluso mayor en residencias o en personas con movilidad reducida.
La incontinencia fecal puede suceder cuando una persona tiene la necesidad repentina de evacuar las heces y no puede llegar al baño a tiempo. Se suele evitar el diagnóstico y el tratamiento porque es difícil hablar de la afección con un profesional de atención médica.
Síntomas y Manifestaciones
Los principales síntomas consisten en no poder controlar la evacuación de las heces. Esto puede suceder durante una enfermedad de corta duración que ocasiona diarrea. La incontinencia por urgencia es la necesidad apremiante, repentina e incontrolable de defecar. La incontinencia pasiva es defecar cuando la persona no se da cuenta de que necesita hacerlo. Quienes cuidan a un familiar mayor suelen darse cuenta al observar manchas de heces en el calzoncillo o en la ropa interior, o cuando el anciano admite que no ha podido llegar a tiempo al baño.
A nivel emocional, muchas personas se sienten avergonzadas por la incontinencia fecal y a menudo, tienen ansiedad o depresión. Físicamente, el contacto reiterado con las heces puede derivar en irritación del tejido, dolor y picazón en la piel que rodea el ano, que es delicada y sensible.
Causas de la Incontinencia Fecal
- Diarrea y estreñimiento: Las heces muy blandas y muy duras pueden derivar en incontinencia fecal. Cuando hay acumulación de heces duras en el recto, el intestino puede liberar líquido alrededor de ese tapón, provocando escapes involuntarios. La consistencia líquida de las heces dificulta el control. Cuando la persona tiene una diarrea persistente, el margen de tiempo para acudir al baño se reduce, y los episodios de urgencia o incontinencia aumentan.
- Músculos o nervios dañados/debilitados: Los músculos del ano, el recto y el suelo pélvico controlan la retención y evacuación de las heces. Con el paso del tiempo, los músculos del esfínter anal pueden debilitarse. Daños en los nervios sensoriales del recto o de los músculos del esfínter pueden causar una pérdida de control de la defecación. Este tipo de daño podría ocurrir debido al parto, al esfuerzo constante durante la defecación, a una lesión de la médula espinal o a un accidente cerebrovascular.
- Daño en el recto: El recto se puede endurecer debido a la inflamación crónica. Esto hace que las heces se muevan rápidamente a través del recto. Este tipo de daño puede deberse a la colitis, al tratamiento con radiación o a procedimientos quirúrgicos que involucran el recto y el ano. Intervenciones en el recto, cáncer colorrectal, fístulas o enfermedades inflamatorias intestinales pueden modificar la anatomía del aparato digestivo y afectar su funcionamiento.
- Otras condiciones:
- Prolapso rectal: El recto se desplaza fuera de lugar, a veces saliendo hacia afuera del cuerpo.
- Rectocele: En las mujeres, una condición donde el recto protruye hacia la vagina.
- Incontinencia fecal verdadera: Una condición congénita en la que las estructuras normales del intestino no se desarrollan adecuadamente, como en la enfermedad de Hirschsprung, espina bífida o malformación anorrectal.
- Encopresis o pseudoincontinencia: En niños, problemas emocionales o del desarrollo que llevan a la retención de heces, causando escapes líquidos.
- Factores de riesgo: Edad avanzada, sexo (más común en mujeres por lesiones durante el parto), enfermedades crónicas del aparato digestivo, discapacidad mental o física (dificultad para llegar al baño a tiempo).
Tratamiento de la incontinencia fecal
Diagnóstico de la Incontinencia Fecal
Su médico podría evaluar su condición haciéndole un examen físico y preguntando sobre su dieta y cualquier medicamento que esté tomando. Debido a que la incontinencia fecal se puede deber a diversas condiciones, su médico podría ordenar pruebas para evaluar posibles problemas, evaluando el colon, el recto, los músculos anales y los músculos del piso pélvico:
- Examen rectal digital: Evaluación de la fuerza de los músculos anales y la presencia de anomalías.
- Coprocultivo o cultivo de heces.
- Radiografía abdominal.
- Manometría anal: Evalúa la presión en el canal intestinal y en el recto, y la fuerza de los músculos anales.
- Ultrasonido endoanal: Ayuda a evaluar los desgarros en los músculos anales.
- Enema de bario: Un examen por fluoroscopia para observar en tiempo real cómo se ven y funcionan el colon y el recto.
- Proctosigmoidoscopia y Colonoscopia: Exámenes endoscópicos para visualizar el recto y el colon.
- Electromiografía (EMG): Evalúa la salud del esfínter anal, de los músculos del piso de la pelvis y de las células nerviosas que los controlan.
- Defecografía por resonancia magnética (RMN) o Defecografía: Producen información e imágenes detalladas sobre cómo se ven y funcionan el piso de la pelvis y del recto durante la defecación.
- Prueba de capacidad con balón y Estudio de evacuación por balón: Evalúan la función del recto y su capacidad para expandirse y contraerse, o la capacidad de empujar un balón fuera del recto.
Prevención de la Incontinencia Fecal
Según la causa, es posible mejorar o prevenir la incontinencia fecal mediante las siguientes acciones:
- Reducir el estreñimiento.
- Controlar la diarrea.
- No hacer fuerza excesiva durante la defecación.
Con una intervención adecuada, muchas personas mayores pueden mejorar o incluso revertir esta situación. La incontinencia fecal en adultos mayores no debe tratarse como un tabú. Detrás del "ensuciamiento fecal" o del escape de heces hay una persona que merece ser cuidada con dignidad, paciencia y comprensión.
Impactación Fecal
La impactación fecal es un trastorno menos conocido que el estreñimiento que, sin embargo, afecta en España al 50% de los mayores ingresados en instituciones geriátricas. Esta condición se caracteriza por tener una masa fecal seca y dura, que puede quedar retenida tanto en el colon como en el recto, y que no se puede evacuar de una forma natural. Si no se trata, el problema podría tener graves consecuencias.
Un Caso Ilustrativo
La abuela de Amelia, de 85 años, sufre alzhéimer desde hace varios años y recientemente ha empeorado, mostrando agitación e incluso comportamiento violento. Tras observar estos síntomas, Amelia convenció a su madre para llevarla al médico. El nuevo doctor, al verla tan alterada, le recetó un tranquilizante. Sin embargo, su hija, describiendo el caso, sugirió que podría tratarse de una infección de orina o de una impactación fecal, lo cual destaca la importancia de considerar estas condiciones en el diagnóstico diferencial de cambios de comportamiento en ancianos.

Causas de la Impactación Fecal
- Estreñimiento crónico: Es la causa principal.
- Uso crónico de laxantes: Existen determinados laxantes que con el tiempo y su uso crónico se vuelven inefectivos, y su acción podría evitar que el cuerpo sepa cuándo es el momento de defecar.
- Inactividad: No estar activo favorece el estreñimiento y la retención fecal.
- Falta de hábitos a la hora de ir al baño: Especialmente en personas con deterioro cognitivo.
- Polimedicación e inmovilidad: Las personas de edad avanzada, polimedicadas y con un grado considerable de inmovilidad, tienen más riesgo de sufrir este trastorno. Muchos de estos pacientes no son capaces de recordar la hora del día en la que están, si han comido o no o si han ido al baño o les han cambiado de pañal.
Síntomas de la Impactación Fecal
Además de la incapacidad para evacuar, la impactación fecal puede manifestarse de las siguientes formas:
- Diarrea acuosa: Estas deposiciones se producen porque, al estar la masa atascada en la parte de arriba, el paciente pierde el control para poder expulsarla. Las heces más líquidas se filtran y salen por el ano, sin que la persona lo pueda impedir.
- Agitación y cambios de comportamiento: Como en el caso de la abuela de Amelia, en pacientes con deterioro cognitivo, la impactación fecal puede manifestarse con agitación, confusión o incluso agresividad.
En el caso de que la persona haya notado que ha estado estreñida y, además, tenga alguno de estos síntomas, debe informar cuanto antes a su médico. Dado que muchos adultos mayores están polimedicados, hay que tener especial cuidado con los medicamentos que se les prescriben para evitar que puedan agudizar su estreñimiento.
Diagnóstico de la Impactación Fecal
El doctor utilizará varias maneras para averiguar lo que le está ocurriendo al paciente:
- Historia clínica: Se preguntará con qué frecuencia va al baño, cuándo fue la última vez y si le resulta difícil evacuar, así como si sufre estreñimiento con frecuencia y si habitualmente utiliza laxantes.
- Examen físico: El doctor presionará el abdomen para palpar cualquier masa o área endurecida y realizará un examen rectal digital.
- Radiografía: Es posible que el médico quiera tomar imágenes por rayos X del pecho y del abdomen para detectar la impactación fecal.
- Sigmoidoscopia.
Tratamiento de la Impactación Fecal
Para los pacientes con impactación fecal, lo primero es aliviar los síntomas, limpiar el colon y restaurar el hábito intestinal normal:
- Laxantes: El macrogol es una sustancia conocida como laxante osmótico. Pasa a través del intestino sin ser absorbida por el cuerpo, aliviando el estreñimiento al conseguir que el agua se mezcle con la masa retenida.
- Supositorios: Se introducen en el ano y se disuelven, irritando el revestimiento del recto y provocando el movimiento intestinal.
- Enema: Este medicamento se introduce a través del ano mediante una botella pequeña llena de líquido que ablanda las heces.
- Riego con agua: Implica introducir una pequeña manguera a través del recto hasta el colon, conectada a una máquina que emite agua para facilitar la evacuación.
- Eliminación manual de las heces: Cuando el recto está muy lleno, a veces, se necesita que la enfermera extraiga la masa de forma manual. Para ello, es necesario ponerse unos guantes y lubricar el dedo antes de introducirlo en el ano. A veces hay que introducir dos dedos para romper suavemente la masa en trozos pequeños.
Puede que, de forma temporal, la diarrea y la incontinencia empeoren, pero es importante mantener el tratamiento para desatascar la obstrucción. Si se detecta estreñimiento, convendría valorar añadir a la dieta un ablandador de heces. En cuanto a la abuela de Amelia, a pesar de que sufrió una severa impactación fecal, el tratamiento surtió efecto y, en pocas semanas, sus síntomas desaparecieron lentamente.

Prevención de la Impactación Fecal
Hay medidas que se pueden adoptar para evitar que se produzca la impactación fecal, como mantener una dieta rica en fibra, beber suficiente agua y mantenerse activo. Lo importante es acudir a su médico si el estreñimiento le está causando dolor o si no ha podido evacuar durante varios días. Tomar un ablandador de heces que le recete su médico también puede ser útil.
La Salud Sexual en la Edad Avanzada
El sexo y las respuestas sexuales cambian con la edad de las personas que pasan por sus 50, 60, 70 años o más, lo cual no significa que las relaciones íntimas empeoren. Como señala Joan Price, educadora sexual: "El sexo no tiene fecha de caducidad. La idea es ampliar la idea de lo que es el buen sexo. Conozco a muchos adultos mayores que dicen que mantienen las mejores relaciones sexuales en su vida porque no tienen una definición estricta de lo que es el sexo".

Desafíos Comunes y Soluciones
Las relaciones sexuales en la vejez pueden convertirse en algo complicado debido a problemas relacionados con la edad como la sequedad vaginal, los problemas de erección y la libido baja. Estos problemas suelen empezar a aparecer a los 50 años, y si no se abordan y no se tratan pueden alterar el curso de la vida sexual.
En Mujeres
Esta edad puede ser muy difícil para las mujeres que, en promedio, entran a la menopausia a los 51 años. Casi el 90% de las mujeres posmenopáusicas experimentarán algún dolor al mantener relaciones sexuales con penetración, afirma la Dra. Marilyn Jerome, ginecóloga. ¿El motivo? La atrofia o sequedad vaginal, que es una dolencia tratable.
Jerome les recomienda a las mujeres mayores de 50 años que empiecen a utilizar lubricantes de venta libre cuando tengan relaciones sexuales. La crema de estrógeno vaginal que ella receta puede rellenar las paredes vaginales. Jerome dice que las mujeres que se preocupan por el cáncer de mama no deberían rechazar el estrógeno vaginal. "Si te permites disfrutar del placer de excitarte físicamente poco a poco cuando te tocan o mediante otro tipo de estimulación, el deseo seguirá", añade. Jerome también les recomienda vibradores habitualmente a sus pacientes. "Está bien tener placer. Está bien que lo hagas tú solo. Puedes ser sexual hasta los 80 o los 90 años".
En Hombres
Después de los 60 años, muchos hombres se enfrentan a problemas de erección, lo que puede hacer que no muestren afecto. "No quieren empezar lo que no pueden terminar", dice el Dr. Abraham Morgentaler, urólogo. Más de dos tercios de los hombres de 70 años tienen dificultades con la erección, pero eso no significa que no puedan sentir orgasmos. "Quizá las erecciones no sean tan firmes, pero se pueden tener orgasmos sin una erección", afirma Morgentaler.
Una solución frecuente para la disfunción eréctil son Viagra y sus competidoras, que Morgentaler califica de "las pastillas más estudiadas del planeta". Los medicamentos también pueden inyectarse directamente en el pene antes de las relaciones sexuales, lo cual, aunque "suene horrible, es realmente fácil", añade Morgentaler. Las erecciones normalmente duran entre veinte minutos y dos horas.
La deficiencia de testosterona puede reducir la libido de los hombres a partir de los 60 años. La buena noticia es que en el 2019, la FDA aprobó la primera de las tres formas orales de testosterona. Otras soluciones incluyen suplementos de testosterona con receta médica.
Comunicación y Perspectiva
"El sexo no se acaba cuando surgen las complicaciones", dice Joan Price. "Este es el momento de empezar a hablar franca y abiertamente con tu pareja sobre tus necesidades sexuales y los cambios que estás experimentando". Si no se habla sobre ellos y no se atienden, los problemas sexuales que surgen de forma natural con la edad pueden arruinar la vida amorosa. Como lo expresa la ginecóloga de California, Lisa Webb: "Si has dejado de hablar de sexo después de los 60, es probable que ya no lo tengas".
Webb invita a las parejas a que sean "deliberadas" con respecto al sexo: "¿Qué necesitas? ¿Qué necesita tu pareja? La mecánica no importa realmente mientras te sientas satisfecho. El sexo y la intimidad pueden seguir siendo intensos y gratificantes". A algunas parejas mayores les cuesta hablar de sexo porque crecieron en un ambiente en el que el tema se consideraba tabú. "Procura mantener la conversación para que te sientas cómodo diciendo: 'Cambiemos de posición, me duelen las rodillas. Probemos algo diferente'", aconseja.
"He tenido muchos pacientes mayores de 80 y de 90 años que siguen teniendo relaciones sexuales", dice Morgentaler. Es importante reconocer que "si le preguntas a alguien de 70 años qué entiende por tener relaciones sexuales, a menudo dará ejemplos de sexo que no implican el coito", lo que subraya la importancia de una definición amplia de la intimidad sexual en la vejez.