La Crisis de Mujeres y Niñas Indígenas Desaparecidas y Asesinadas en Canadá

La violencia desproporcionada contra las mujeres y niñas indígenas en Canadá es una crisis nacional persistente, calificada incluso como genocidio. Aunque las mujeres indígenas representan solo el 4 por ciento de la población femenina de Canadá, constituyen el 16 por ciento de todas las mujeres asesinadas en el país entre 1980 y 2012. Esta sobrerrepresentación es aún mayor en regiones como Nunavut, Yukón, los Territorios del Noroeste, Manitoba, Alberta y Saskatchewan. En Estados Unidos, las mujeres nativas americanas tienen más del doble de probabilidades de sufrir violencia que cualquier otro grupo demográfico, y una de cada tres es agredida sexualmente durante su vida, con el 67% de estas agresiones perpetradas por perpetradores no nativos.

Mapa de Canadá mostrando las regiones más afectadas por la crisis de MMIWG

Dimensiones de la Violencia y Factores Subyacentes

Estadísticas y Datos Impactantes

De 2001 a 2015, la tasa de homicidios de mujeres indígenas en Canadá fue casi seis veces mayor que la tasa de homicidios de otras mujeres. Un informe de Statistics Canada de 2011 estimó que, entre 1997 y 2000, la tasa de homicidios de mujeres y niñas nativas fue casi siete veces mayor que la de otras víctimas femeninas. La Real Policía Montada de Canadá (RCMP) en su informe de 2014, "Mujeres aborígenes desaparecidas y asesinadas: un panorama operativo nacional", encontró que más de 1000 mujeres indígenas fueron asesinadas en un lapso de 30 años. Según estimaciones oficiales, casi 1.200 mujeres y niñas indígenas desaparecieron o fueron asesinadas entre 1980 y 2012.

La falta de datos sólidos significa que nadie sabe exactamente cuántas mujeres y niñas indígenas han sido asesinadas o han desaparecido en las últimas décadas. No obstante, se sabe que el 10% de todas las mujeres reportadas como desaparecidas son indígenas y representan el 21% de las víctimas de homicidio en Canadá. Las mujeres indígenas tienen un mayor riesgo de sufrir agresiones físicas y sexuales, incluso cuando se toman en cuenta otros factores de riesgo, y experimentan más violencia por parte de sus parejas.

Factores Subyacentes y Sesgos Sistémicos

Las fuerzas del orden, periodistas y activistas de comunidades indígenas en ambos lados de la frontera han luchado por crear conciencia sobre la conexión entre el tráfico sexual, el acoso sexual, la agresión sexual y las mujeres que desaparecen y son asesinadas. La directora ejecutiva de la Primera Coalición Nacional de los Espíritus Sagrados, Lisa Brunner, afirma que las leyes y políticas federales de EE.UU. han creado "tierras de impunidad" donde los niños no están protegidos.

Se ha señalado que miles de casos de mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas durante el último medio siglo no fueron investigados adecuadamente debido al sesgo policíaco. Un ejemplo citado son las 49 mujeres víctimas del asesino en serie Robert Pickton, quien fue encarcelado en 2007. Una investigación local posterior al caso Pickton dejó al descubierto el fracaso sistémico y el sesgo que le permitieron asesinar a mujeres durante años sin ser atrapado. Muchas de sus víctimas eran indígenas y marginadas.

El documento final de la Investigación Nacional acusa de la desproporcionada violencia contra las mujeres indígenas al colonialismo fuertemente arraigado y a la inacción del Estado. Detrás de las "impactantes tasas de violencia en Canadá" están las "persistentes y deliberadas violaciones" de los derechos humanos e indígenas. Todas las asesinadas y desaparecidas están conectadas por la marginalización económica, social y política; por el racismo y la misoginia que se encuentran imbricados en el tejido social de Canadá. La violencia que enfrentan estas mujeres se vincula estrechamente a las maneras en que el Estado colonizador ve la tierra, como algo que se debe poseer y dominar para extraer tantas ganancias como sea posible.

La crisis de la "Autopista de las Lágrimas" en Columbia Británica es un claro ejemplo de esta vulnerabilidad, donde la falta de transporte público obliga a muchas personas a hacer autostop en un tramo peligroso de la carretera, convirtiéndolas en víctimas.

Fotografía de carteles conmemorativos de mujeres indígenas desaparecidas en Canadá

Racismo y Desesperación: La Cruel Realidad de la Autopista de las Lágrimas | Crimen e Investigación

Respuestas y Activismo Comunitario

Iniciativas y Campañas Clave

Ante la inacción gubernamental, diversas organizaciones y activistas han tomado la iniciativa. En 2002, la Asociación de Mujeres Nativas de Canadá (NWAC), Amnistía Internacional Canadá, KAIROS, la Sociedad Elizabeth Fry y la Iglesia Anglicana de Canadá formaron la Coalición Nacional para nuestras Hermanas Robadas para crear conciencia sobre la crisis de MMIW en Canadá. La campaña Sisters in Spirit, financiada inicialmente con fondos federales, investigó y sensibilizó sobre la violencia, recopilando 520 nombres de víctimas para 2009. Sin embargo, el financiamiento fue retirado en 2010, y los datos fueron entregados a la RCMP, lo que generó una profunda decepción.

Bridget Tolley fundó las vigilias de Spirit Sisters en 2005 para honrar las vidas de mujeres y niñas indígenas desaparecidas y asesinadas. Este evento anual, organizado en asociación con el NWAC, creció de 11 vigilias en todo el país en 2006 a 216 en 2014. El 14 de febrero de cada año, la Ceremonia de las Fresas se lleva a cabo en Toronto, como una manifestación contra la inacción policial y en solidaridad con una conmemoración similar en Vancouver.

En 2010, la artista Jaime Black (métis) inició el Proyecto REDress, una instalación de arte público dedicada al recuerdo de las mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas. Consiste en vestidos rojos colgados o colocados en espacios públicos, cada vestido vacío simboliza a uno de los desaparecidos y asesinados. Este proyecto llevó a la creación del Día del Vestido Rojo (5 de mayo tanto en Canadá como en EE. UU.) para llamar la atención sobre las tasas desproporcionadas de violencia.

Otras iniciativas lideradas por la comunidad, como No Más Silencio, Familias de Hermanas en Espíritu y la Red de Indígenas Jóvenes por la Salud Sexual (NYSHN), han contribuido a generar un impulso crítico. Estas organizaciones no solo documentan la impunidad y la violencia, sino que también buscan resaltar las historias humanas detrás de las estadísticas a través de la tradición, ceremonias, el arte y el desarrollo de bases de datos independientes y lideradas por la comunidad.

El Papel Incansable de Activistas y Familias

Activistas y familiares han luchado incansablemente para que se investiguen las muertes de mujeres indígenas. Robyn Bourgeois, académica y activista, destaca que este movimiento es resultado del arduo trabajo de las mujeres indígenas en el terreno. Entre las activistas clave se encuentran Beverley Jacobs y Terri Brown, quienes también perdieron a miembros de su familia. Para Jacobs, el asesinato de su prima Tashina General en 2008 fue un punto de inflexión. Para Brown, cuya hermana Ada Elaine murió en 2001, la pérdida continúa atormentando a la familia.

Jacobs, abogada mohawk y ex-presidenta de la NWAC, fue investigadora principal de un informe de Amnistía sobre discriminación y violencia contra las mujeres indígenas. Ella viajó por todo el país reuniéndose con familias que, en ese momento, eran las únicas que realizaban búsquedas, hacían carteles y se enfrentaban a la policía sin obtener respuestas. Brown, también ex-presidenta de la NWAC, fue fundamental para alertar sobre el "horripilante número de mujeres" que estaban desapareciendo en Vancouver. Ella recuerda la indiferencia de las autoridades y la dificultad para obtener datos completos debido a las interrupciones en los registros policiales. Su insistencia en "ponerle números a esto porque nadie nos creía" fue clave para iniciar esfuerzos de documentación.

Activistas como Bourgeois y Jacobs llevaron la problemática al escenario internacional, en foros de la ONU, conscientes de que la vergüenza internacional podría obligar a Canadá a actuar. Casos como el de Helen Betty Osborne, asesinada en 1971, y Tina Fontaine, encontrada muerta en el río Rojo de Winnipeg en 2014, generaron una indignación colectiva que consolidó los pedidos de una investigación nacional.

Acciones Gubernamentales e Investigaciones

La Investigación Nacional sobre Mujeres y Niñas Indígenas Desaparecidas y Asesinadas en Canadá

En respuesta a repetidos llamados de grupos indígenas y activistas, el Gobierno de Canadá, bajo el mando del primer ministro Justin Trudeau, estableció una Investigación Nacional sobre Mujeres y Niñas Indígenas Desaparecidas y Asesinadas en septiembre de 2016. El mandato de la investigación era profundizar en las causas sociales, económicas, culturales, institucionales e históricas subyacentes de la violencia. La investigación, con un costo de US$68 millones, se llevó a cabo durante dos años y medio, con 24 audiencias en todo Canadá, donde se escuchó el testimonio de casi 1.500 personas, incluidos familiares de víctimas y sobrevivientes de violencia, además de expertos y autoridades.

El informe final, presentado el 3 de junio de 2019, concluyó que Canadá es cómplice de un "genocidio basado en la raza" en contra de las mujeres indígenas, cuyas probabilidades de ser asesinadas o desaparecer son 12 veces mayores que las de cualquier otra mujer en el país. El documento de 1.200 páginas acusó a las políticas coloniales fuertemente arraigadas y a la inacción del Estado como responsables de la violencia desproporcionada. La jefa de la comisión, Marion Buller, señaló que la apatía espantosa de la sociedad canadiense para abordar el problema, junto con leyes federales que controlaban la vida indígena, habían normalizado la violencia.

El primer ministro Justin Trudeau reconoció que Canadá había fallado a las mujeres indígenas, prometiendo que su gobierno "no las fallará" y convertirá el llamado de la investigación por más justicia en una "acción significativa y dirigida por indígenas". Sin embargo, Michèle Audette, ex comisionada de la Investigación y senadora, expresó decepción por la falta de directrices claras y acciones concretas en el terreno dos años después de la publicación del informe, pidiendo que se tomen las cosas "en serio" y que el dinero vaya a las comunidades que proponen proyectos.

Legislación en Estados Unidos

En Estados Unidos, en 2013 se reautorizó la Ley federal sobre violencia contra las mujeres (VAWA), que por primera vez otorgó a las tribus jurisdicción para investigar y procesar delitos graves de violencia doméstica que involucraran tanto a delincuentes nativos americanos como a delincuentes no nativos en las reservas. En 2019, la Cámara de Representantes aprobó la HR 1585 (Ley de Reautorización de Violencia contra las Mujeres de 2019), que incrementaría aún más los derechos judiciales de las tribus.

El Camino Hacia la Sanación y la Justicia

Desafíos Persistentes y Necesidad de Justicia

A pesar de la investigación nacional y el creciente impulso, los índices de violencia contra las mujeres indígenas se mantienen altos. La ex-presidenta de la NWAC, Beverley Jacobs, asegura que la investigación nunca logró realmente ganarse la confianza de muchas familias que perdieron a sus seres queridos, y muchas no fueron incluidas en las audiencias públicas. Terri Brown, también ex-presidenta, enfatiza que "tiene que haber justicia. Esos hombres tienen que ir a la cárcel. Si no lo hacen, todo el dinero gastado y todo lo que hablamos no vale la pena, porque no hay justicia".

El doloroso trabajo de recolectar y documentar historias también puede suponer un costo muy alto para los activistas y familiares, resaltando la necesidad de cuidado personal ante el trauma ajeno y el resurgimiento de traumas individuales que suelen remontarse a varias generaciones. La falta de confianza de las comunidades indígenas hacia las instituciones del Estado colonizador es un factor crucial que dificulta la resolución de la crisis.

Reivindicación Cultural y Responsabilidad del Estado

La verdadera curación, según Jacobs, vendría de parte de los canadienses indígenas que reclaman su cultura, idioma y tradiciones. Canadá debe tomar pasos concretos hacia la reconciliación y responsabilizarse de políticas que han sido perjudiciales para las mujeres indígenas. La importancia del conocimiento, las tradiciones y las prácticas culturales indígenas significa que el trabajo directo con las familias, combinado con ceremonias, debe ser liderado por activistas indígenas.

El objetivo final es salvar vidas, asegurando que los fondos y las acciones lleguen a la gente que está en el terreno y a las comunidades que proponen proyectos para enfrentar la violencia. Se pide al gobierno que controle adecuadamente el uso de estos fondos y supervise el trabajo de las autoridades para garantizar la transparencia. Como Michèle Audette señala, la meta es que "se va a reconocer a las mujeres y niñas [indígenas] como expertas, y se hará que participen en el círculo nacional de familias, en el aparato gubernamental".

Foto de activistas indígenas canadienses marchando en una protesta

tags: #mujer #nativa #canadiense #anciana