El Modelo de Rehabilitación del SENAME y el Desafío de los Adultos con Discapacidad

El Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile ha sido objeto de debate y crítica, especialmente en lo que respecta a su modelo de rehabilitación y la situación de los adultos con discapacidad que permanecen bajo su tutela. La discusión sobre si el Sename es efectivo o si debería generar «cárceles» para menores con un enfoque más metódico de rehabilitación para su reinserción social adecuada, ha sido planteada por diversas voces.

La directora del Sename, Marcela Labraña, ha enfatizado la necesidad de responsabilidad e información antes de emitir declaraciones que buscan aprobación política, argumentando que no son la solución al problema de fondo. La realidad muestra que muchos individuos ingresan al Sename siendo niños o adolescentes y, al cumplir la mayoría de edad, no tienen opciones claras de salida, convirtiéndose en adultos con discapacidad abandonados por el sistema.

La Problemática de los Adultos con Discapacidad en el SENAME

Después de cumplir 24 años, no existe una ley que ampare a estos adultos, dejándolos a la deriva entre el Sename y el Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis). Un caso emblemático es el de Víctor Lizana (28), conocido como "Toco", quien ha pasado 25 años atrapado en la red Sename. Víctor, quien padece epilepsia y retraso mental, ingresó a un hogar de menores a los tres años debido a denuncias de maltrato contra su madre.

Ilustración de un adulto con discapacidad en un entorno de cuidado

A lo largo de su vida, Víctor ha residido en cinco centros diferentes. En 2017, formó parte de un plan piloto fallido que buscaba trasladar a adultos con discapacidad del Sename al Senadis, lo que resultó en más cambios de hogar y un deterioro de su salud, llevándolo a requerir una traqueostomía. Actualmente, Víctor se encuentra en proceso de rehabilitación en el Sanatorio Marítimo de Valparaíso con la esperanza de finalmente salir del Sename.

El Abandono de Adultos con Discapacidad

Datos del Senadis, obtenidos a través de investigación periodística, revelan que solo el 3% de los adultos con discapacidad en residencias del Sename cuentan con una familia que se preocupe por ellos, como en el caso de Víctor. Cifras de la misma institución indican que actualmente hay 871 mayores de edad con discapacidad viviendo en centros del Sename, abandonados por falta de responsables.

El principal motivo por el que estas personas permanecen en centros para menores es el elevado costo de su traslado y mantención permanente en centros del Senadis, una situación que el Sename y el Senadis intentaron abordar en 2016 con un plan piloto. Sin embargo, esta iniciativa presentó fallas, y en algunos casos, la salud de los involucrados empeoró debido a la falta de presupuesto e infraestructura adecuada.

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Estos adultos, la mayoría con discapacidades graves o severas, residen en centros dedicados al cuidado de menores, careciendo de los profesionales especializados para sus tratamientos debido al alto costo de su contratación.

Iniciativas y Desafíos para la Transición

En marzo de 2018, el gobierno de Sebastián Piñera conformó una Mesa de Trabajo por la Infancia para abordar los problemas en el Sename. Se anunció un plan para trasladar a los 871 adultos en situación de discapacidad a centros dependientes del Senadis en un período de cuatro años. No obstante, surge la pregunta sobre la existencia de suficientes instituciones capaces de brindar el cuidado necesario a estos adultos.

Experiencias Fallidas y Consecuencias

La experiencia de Víctor en los centros del Sename ha sido particularmente difícil. A los 18 años, fue trasladado a un nuevo centro en Colina, donde Emiliana, su tía, relata un episodio traumático que lo marcó profundamente. Además, el Hogar Alihuén de Buin, donde Víctor residió, fue cerrado en mayo de 2017 debido a persistentes maltratos físicos y psicológicos a los residentes.

El plan piloto de 2017, liderado por el Senadis en conjunto con el Sename, buscaba transferir inicialmente a 46 adultos con discapacidad. Tras el cierre inesperado del hogar Alihuén, se sumaron diez personas más, lo que requirió la búsqueda de más centros de acogida. Se encontraron cuatro fundaciones dispuestas a colaborar: Crescendo, Rostros Nuevos del Hogar de Cristo, Cottolengo y el Hogar Los Ceibos de Coanil.

El presupuesto inicial para el plan piloto fue de $133 millones, pero tras negociaciones, se destinaron $340 millones para cubrir una mantención de $550 mil mensuales por persona. Este monto es significativamente mayor que el promedio de $300 mil mensuales que el Sename gasta por adulto.

Víctor, junto a otro adulto, fue trasladado al Hogar Crescendo en Ñuñoa. Sin embargo, su estadía fue breve y "desastrosa", según Marcela Barría, directora ejecutiva del hogar, ya que sus necesidades no se ajustaban al perfil de la residencia. Víctor fue derivado al Hospital San Luis de Buin y su compañero al Instituto Psiquiátrico, evidenciando una mala experiencia debido a la falta de especialización para tratar trastornos psiquiátricos importantes.

Regulación y Financiamiento

La Ley 18.600, artículo 18, sobre Deficientes Mentales, establece que el Estado debe encargarse de la mantención completa de las personas con discapacidad intelectual hasta los 18 años, con la posibilidad de extender esta tutela hasta los 24 años. Después de esa edad, para recibir una subvención estatal, se requiere un tutor legal.

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Durante su internación en el Hospital Barros Luco, Víctor sufrió un deterioro significativo, perdiendo la capacidad de comer, hablar y caminar. Su tía, Emiliana, tuvo que asumir muchos gastos e insumos médicos, lo que representaba una carga económica considerable.

Modelos Residenciales para Adultos con Discapacidad

El plan piloto ejecutado en 2017, casi en su totalidad (96%), se transformó en 2018 en un proyecto permanente del Senadis, denominado "Modelos residenciales para adultos en situación de discapacidad". Para su implementación, se mantuvo el presupuesto de mantención de $550 mil pesos por persona. Cristián Glenz, director ejecutivo de la Fundación Pequeño Cottolengo, considera que, aunque esta cifra es un avance, no es suficiente, estimando que un hogar cualquiera de menores no puede operar con menos de $750 mil mensuales por niño.

Flora Vivanco del Sename, reflexiona sobre la situación de estas personas que, por razones humanitarias, nunca egresaron del sistema. La mayoría de estos adultos con discapacidad se encuentran en centros del Sename clasificados como RDG (Residencias para Discapacidades Graves o Severas), como el Pequeño Cottolengo, que atiende a un 80% de usuarios que son "niños que estaban bajo el Sename y que nunca egresaron".

El Futuro de la Rehabilitación y el Cuidado

Víctor fue trasladado al Sanatorio Marítimo de Valparaíso para un período de un año y medio de rehabilitación. Su tía Emiliana se enfrenta a la incertidumbre sobre su futuro, ya que actualmente no puede hablar, está reaprendiendo a sentarse y a comer.

El programa "Modelos residenciales para adultos en situación de discapacidad" de 2018 no está siendo trabajado en conjunto con el Sename, según Flora Vivanco. El objetivo de este proyecto es generar un cambio de paradigma, buscando que los recursos se entreguen a las familias cuando sea posible, en lugar de transferirlos directamente a las instituciones, como explica la terapeuta ocupacional del Senadis, Sofía Troncoso.

Sin embargo, la crítica actual se centra en la falta de personal adecuado e instruido en el cuidado de estos adultos. Troncoso señala que "existen muchas residencias para menores con discapacidad donde envejecen y siguen siendo tratados como niños hasta el último día de sus vidas".

Mientras que en 2017 el plan cubrió a 56 personas, en 2018 se sumaron 92, incluyendo 27 adultos del Hogar San Ricardo Obra Don Guanella de Batuco, con nueve cupos aún por definir. El plan de gobierno 2018-2022 proyecta trasladar a todos los adultos o mejorar los hogares existentes, lo que implica un aumento relevante del presupuesto.

Vivanco del Sename, sostiene que el traspaso de los adultos en situación de discapacidad es un "problema financiero" que podría resolverse con voluntad política. Lograr un cambio en el modelo requiere tiempo y no solo financiamiento, sino también abordar otros factores cruciales para evitar replicar experiencias fallidas. La población de adultos con discapacidad está en constante aumento, con 236 menores de edad entre 14 y 17 años en la misma situación en 2018, quienes en cuatro años también serán mayores de edad y deberían estar cubiertos por el nuevo programa del Senadis.

Emiliana no tiene claro cuál será el destino de Víctor después de su rehabilitación, pero sabe que no cuenta con las herramientas ni la capacitación para cuidarlo en casa, planteando la pregunta sobre si se lo entregarán a ella o si otra institución se hará cargo de él.

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