Antecedentes y Contexto del Envejecimiento
El envejecimiento mundial de la población plantea retos significativos que han sido objeto de análisis y planificación a nivel internacional y nacional. Para abordar estos desafíos, se han diseñado marcos de actuación y políticas específicas.
El Plan de Acción Internacional de Madrid y Políticas Nacionales
El Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento 2002 describe y analiza los retos planteados por el envejecimiento global de la población. Tanto el análisis de la situación como las líneas de acción propuestas representan un loable y meritorio intento por diseñar el marco de actuación en que deberán moverse las políticas sobre envejecimiento de los organismos nacionales e internacionales. La planificación y distribución de los servicios para los ancianos debe dar respuesta a sus necesidades específicas, e idealmente el sistema de servicios debe incluir "servicios para el anciano relativamente sano e independiente, servicios para aquellos que experimentan limitaciones y requieren apoyos, servicios para aquellos cuyas necesidades requieren cuidado institucionalizado" (O.P.S., 1994).
La Situación del Adulto Mayor en Chile y el "Edaismo"
En Chile, los programas que hoy aparecen como imprescindibles para el apoyo integral del anciano son aquellos orientados a la salud y los servicios sociales. En el año 1996, dentro de la "Política Nacional del Adulto Mayor", se planteaba como objetivo principal "lograr un cambio cultural que dé un mejor trato a la población adulta mayor". Esto implicaría una percepción distinta del envejecimiento con la consiguiente necesidad de crear medios para facilitar el desarrollo integral del adulto mayor y lograr el mantenimiento o recuperación de la funcionalidad de este grupo etario. Los gerontólogos han acuñado el término "edaismo" (Butler y Lewis, 1982) para referirse peyorativamente a las personas de edad avanzada. Como otros "ismos", implica una visión tópica y despectiva sobre un grupo social, que en este caso consiste en considerar a las personas mayores como diferentes a las demás en sus opiniones, afectos, necesidades, etc. La vejez es consecuencia de un proceso biológico, pero es también una construcción cultural (Beauvoir, 1970). En el proceso dialéctico de la interacción social, las demás personas, a través de sus conductas, son el espejo en el que uno mismo se ve reflejado. Las reacciones de los demás hacia una persona le muestran la imagen que presenta, constriñéndola a adoptar los comportamientos que sabe que esperan de ella. Por lo expuesto, estamos frente a un grupo que requiere atención y cuidados que superen las limitaciones del paradigma biomédico.
Es así como el propósito de los cuidados en salud será evitar que las limitaciones de la vejez se conviertan en factores limitantes en el desarrollo de las actividades que el adulto mayor necesite o desee realizar, y además alcanzar el máximo desarrollo de las potencialidades psicológicas, sociales, culturales y espirituales para el óptimo desempeño personal y social de este grupo de personas.

Concepto y Evaluación de la Funcionalidad en la Vejez
La vejez es una etapa de la vida que experimenta un gran número de personas. La idea de función debe conceptualizarse como la capacidad que poseen los seres humanos para llevar a cabo de manera autónoma actividades de un mayor o menor nivel de complejidad.
La Funcionalidad como Parámetro de Salud
En términos de salud, un adulto mayor sano según la O.M.S. sería aquel que fuera autónomo, considerándose la autonomía como el principal parámetro de salud en este grupo. En este concepto está comprendida la idea de funcionalidad, debiendo definir el estado de salud entre los envejecidos no en términos de déficit, sino de mantenimiento de la capacidad funcional. De esta manera, el anciano sano es aquel que es capaz de enfrentar el proceso de cambios a un nivel adecuado de adaptabilidad funcional y satisfacción personal (O.P.S./O.M.S.).
La valoración de la capacidad funcional se encuentra incluida dentro del concepto más genérico de Evaluación Geriátrica (EG), entendiendo esta como aquel proceso diagnóstico multidimensional e interdisciplinar, dirigido a las capacidades funcionales, médicas y psicosociales de un anciano, en orden a desarrollar un plan de tratamiento y de seguimiento. Por lo tanto, va más allá del examen médico de rutina en su énfasis en los aspectos funcionales y en la calidad de vida, en su exhaustividad, en la utilización de instrumentos estandarizados de medida y en la utilización de equipos multidisciplinares. Como integrante de la EG, participa de todos sus objetivos: mejorar la certeza diagnóstica, optimizar el tratamiento médico, mejorar los resultados evolutivos, mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida, optimizar la ubicación, reducir la utilización innecesaria de servicios y permitir la gestión de casos. La capacidad funcional en el anciano es el indicador más potente utilizado en la evaluación geriátrica; ya desde fines de los años cuarenta se comenzó a utilizar el concepto y a principios de los sesenta se crearon los primeros instrumentos para su medición (Kast; Barthel), los que han sido corregidos y reformulados a través del tiempo. Este concepto se usa como un indicador en el área de la epidemiología clínica para efectuar diferentes mediciones (clinimetría) en el grupo de los adultos mayores.
Importancia Clínica y Social de la Capacidad Funcional
Al margen del hecho ineludible del impacto que la discapacidad tiene sobre la calidad de vida, la dificultad o imposibilidad para llevar a cabo las acciones de los dominios de la actividad humana va más allá de lo meramente descriptivo. Son un parámetro de salud y, como tal, descriptor de resultados evolutivos relevantes:
- Mortalidad: El riesgo de mortalidad se eleva conforme se avanza en el grado de discapacidad, como queda demostrado tanto en estudios poblacionales como en prospectivos de seguimiento.
- Consumo de recursos: La frecuentación hospitalaria, bien en número de ingresos o bien en estancia media y número de reingresos, las visitas al médico o la utilización de fármacos, se pueden poner en relación con el grado de discapacidad.
- Institucionalización: En los trabajos llevados a cabo, fundamentalmente en EE.UU., el riesgo de utilizar una residencia se ve notablemente incrementado al ir ascendiendo en el deterioro funcional.
- Utilización de recursos sociales: Los costos del cuidado personal y de ayuda doméstica para individuos mayores de 75 años aumentan conforme aumenta el nivel de dependencia.
- Futura discapacidad: La discapacidad es un estado dinámico que permite todas las variantes. Puede mejorar y resolverse, mantenerse estable en el tiempo o empeorar. Las posibilidades de mejora disminuyen en función de la edad, aunque nunca desaparecen por completo, incluso en edades muy avanzadas.
La pérdida de la autonomía funcional es una condición frecuente de la geriatría; sin embargo, una persona adulta puede ser independiente para realizar las actividades de la vida diaria y carecer de autonomía para decidir. Una investigación más actual sobre la funcionalidad es la que se está realizando en el Sistema Nacional de Servicios de Salud (SNSS), cuyo propósito es evaluar la funcionalidad para posteriormente aplicar un instrumento que permita medir con eficiencia la funcionalidad del adulto mayor. La propuesta se realizó en abril del año 2002 con una preevaluación de la funcionalidad de adultos mayores atendidos en el nivel primario con la escala modificada de la cruz roja española.

Clasificación de Adultos Mayores según su Funcionalidad
En Chile, la población de adultos mayores se puede clasificar según su nivel de funcionalidad o autovalencia en tres grupos principales:
- Adultos Mayores Autovalentes: Este grupo representa el 57% del total de adultos mayores en Chile y son personas sin enfermedad crónica. Por lo general, viven en sus viviendas con familiares, solos o allegados; los menos viven en hogares o casas de reposo. Muchos de ellos están integrados a diferentes organizaciones de tercera edad, como clubes, talleres o parroquias, donde se reúnen con cierta frecuencia en busca de compañía y un sano esparcimiento. Aprenden y comparten experiencias y, sobre todo, expresan sus deseos de vivir la vida.
- Adultos Mayores Frágiles: Constituyen el 30% de la población adulta mayor. Ellos sufren ciertas limitaciones que, a pesar de tratamientos, no mejoran su descompensación, por lo que requieren ayuda profesional para mantener su estado de salud. Necesitan ayuda de terceros para realizar actividades de la vida diaria, generalmente la obtienen de sus familiares o centros de atención (no siempre especializados) o de otros grupos de apoyo.
- Adultos Mayores Dependientes: Este segmento concentra entre el 3% y el 5% de la población adulta mayor y corresponde a personas que requieren ayuda para todas sus actividades de la vida diaria. Su condición de invalidez los mantiene postrados, con un deterioro ostensible de su calidad de vida y la de su grupo familiar, quienes ven agravarse los problemas médicos, sociales y, a veces, legales. En la mayoría de los casos, los familiares cuidadores carecen de preparación para asumir estas tareas. Necesitan mayor cantidad de recursos para hacer frente a la situación, que acarrea mayores gastos y mayor estrés. Ellos dependen de servicios especializados que incluyan cuidados continuos y de larga estancia, paliativos o curativos, para poder subsistir. La mayoría de estas personas se encuentran en sus casas, cualquiera sea su condición social, y muy pocas en hogares o asilos.
Diagnóstico de la Situación en Establecimientos de Larga Estadía (ELEAMs)
Un estudio realizado hasta marzo de 2018 por el Instituto Nacional de Derechos Humanos detectó la situación actual de los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAMs) en Chile.
Panorama General y Datos Demográficos
Hasta la fecha del estudio, existían 903 ELEAMs autorizados en el país, de los cuales 14 son financiados por Senama (Servicio Nacional del Adulto Mayor). Estos ELEAMs contaban con 930 personas mayores residentes al momento del estudio, 510 de ellos vivían en establecimientos del Senama y 420 en privados. Del total de residentes, el 52,3% eran mujeres y el 40,4% tenía más de 80 años.
Calidad del Cuidado, Personal y Situaciones de Maltrato
En cuanto a la percepción de la calidad de vida, el 76,3% de los encuestados consideró que tenía un buen estándar de vida en centros del Senama, frente a un 68,1% que dijo lo mismo en establecimientos privados. La experta independiente Rosita Kornfeld, participante del encuentro donde se presentaron los resultados de este estudio, señaló que "Las personas mayores, en general, parecen mejor cuidadas en los establecimientos financiados por Senama, frente a los privados."
Sin embargo, esta situación no se replica en la cantidad de personal. Solo el 16,6% de los directivos de centros del Senama mencionó que contaba con personal suficiente, frente a un 78,6% que aseguró que contaba con personal adecuado en los centros privados. El estudio detectó que existe un porcentaje de personas mayores que no están recibiendo los cuidados que requieren y, por otro lado, una proporción de personas cuidadoras que admitió estar en un nivel de desgaste extremo y que hace lo posible por responder de una manera adecuada. Los cuidadores que participaron en el estudio no ocultaron que existen situaciones de maltrato en sus centros, siendo esto una señal del desgaste que padecen. "La presencia de maltrato es una realidad que necesita medidas urgentes", recalcó la experta. Los cuidadores "no solo tienen que lidiar con el cuidado de una persona que está en una situación compleja".
Conversando sobre el empoderamiento de las personas mayores en Chile | Desafío 2030
Desafíos y Propuestas para la Regulación de ELEAMs
Los 14 establecimientos de larga estadía que tiene Senama en ocho regiones cuentan con un protocolo que se busca traspasar a instituciones privadas que lo requieran, junto a capacitación técnica. En relación con los establecimientos no autorizados, Rosita Kornfeld enfatizó la necesidad de apoyarlos en su proceso de regularización: "A los clandestinos hay que ayudarlos a que se regularicen. No tenemos que cerrarlos porque de lo contrario habrían muchas personas sin lugar donde ir. Las universidades, ONGs y todo el resto de organizaciones tenemos que trabajar fuertemente para ver cómo podemos hacer para que estos clandestinos puedan prepararse para acreditarse según la ley, y los que no lo hagan deben cerrarse", finalizó.
Rol del Personal Sanitario y Medidas de Intervención
Para lograr el mantenimiento de la funcionalidad en los adultos mayores, es crucial el aporte de los profesionales de la salud y la implementación de programas específicos.
El Cambio de Paradigma en Salud Geriátrica
En el sector salud se produce un verdadero cambio de paradigma. Los adultos mayores deben constituir un objetivo primordial en la atención que entregan todos los profesionales sanitarios y, dentro de ellos, en particular los profesionales de enfermería. Estos, quienes tienen especial orientación hacia el cuidado de las personas, deben esforzarse por disminuir el nivel de dependencia de este grupo etario y, a la vez, las oportunidades en que estas personas precisen ayuda asistencial.
Programas y Estrategias para el Mantenimiento de la Funcionalidad
Para el logro del mantenimiento de la funcionalidad, el Ministerio de Salud ha iniciado programas de capacitación que se encuentran en una etapa de sensibilización masiva de los diferentes niveles asistenciales y equipos de salud. Estas iniciativas buscan propiciar la interacción espontánea y cordial, junto con estimular la amistad y colaboración entre todos. El ser humano, como ser social, en todas las etapas de su vida está intercambiando experiencias y conocimientos con su medio; por tanto, el aprendizaje no es algo relegado solo a los grupos jóvenes de la población. Los programas educativos destinados a potenciar la funcionalidad entre los ancianos deberían contener actividades que les ayuden a fortalecer aquellas potencialidades que han permanecido en desuso, entre ellas podemos mencionar la capacidad de crear, relacionarse, comunicar, aprender, autorrealizarse, dar y recibir afecto, preocupación por otros, cultivar la espiritualidad y encontrar el sentido de la vida en esta etapa de su existencia.
Reflexión Final
Los cambios naturales y problemas de salud que experimenta el adulto mayor se manifiestan en la declinación de sus capacidades funcionales, que naturalmente al ser adulto tienen su mayor peak y en el estado envejecido tienen una notoria disminución. Si deseamos aumentar los niveles de funcionalidad de nuestros ancianos debemos "detectar" en forma anticipada aquellas situaciones presentes en el Adulto Mayor que coloquen en riesgo la mantención de ella.
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